septiembre 08, 2010

El PRI y los impuestos

Jorge Fernández Menéndez
Razones
Excélsior

Los intereses electorales de este partido son de demasiado corto plazo y la idea es no mover nada importante de aquí a 2012, excepto el IVA.

Importante es que el Presidente se reuniera con los líderes priistas, un día después del Informe de Enrique Peña Nieto (verdadero inicio formal de su campaña por la candidatura presidencial priista), para analizar la agenda de seguridad. En los llamados Diálogos por la Seguridad, la presidenta del PRI, Beatriz Paredes, tuvo una intervención un poco críptica, diciendo que esos temas había que abordarlos en forma privada y, al siguiente encuentro, con los líderes parlamentarios, ni Manlio Fabio Beltrones ni Francisco Rojas asistieron. Ojalá que, como se dijo en el comunicado de la Presidencia, haya habido acercamientos reales que permitan sacar adelante la agenda de seguridad porque, sin ella, el gobierno federal resultará, sin duda, damnificado, y la enorme mayoría de los gobernadores también, quizás en forma más directa. Y la mayoría, que son priistas, están comenzando o a punto de iniciar sus mandatos. No pueden nadar de muertito cinco o seis años.

Pero el tema donde el PRI ha puesto su atención, y que según el comunicado oficial no se abordó en esa reunión en Los Pinos, algo muy posible porque no hubo allí nadie del gabinete económico y no parece ser éste un buen momento para recordar los pactos presupuestales del año pasado, es en el paquete económico y, sobre todo, en el tema fiscal. Dicen que el gobierno está convenciendo a los priistas para que no avance la reducción del IVA de 16 a 15 por ciento. Me parece utópico: en la Cámara de Diputados el muy influyente Luis Videgaray ha insistido en que se va a mantener esa reducción y los priistas impulsarán y sacarán adelante la medida, como respuesta por la ruptura de aquellos pactos y las alianzas electorales antipriistas de este año. Pero además porque parece ser ya bastante obvio que la batalla que viene será la de Peña Nieto vs. Cordero, a la espera de la decisión sobre si a ella se incorporará Ebrard o López Obrador (o ambos, por separado), y los priistas tratarán de regalarle lo menos posible al secretario de Hacienda.

Lo cierto es que con esa decisión habría, paradójicamente, dos entidades afectadas en sus participaciones federales: una es el Estado de México y la otra el Distrito Federal. Habrá, entonces que redistribuir esos recursos, el problema es que ello se realiza de acuerdo a una regla legal que sería difícil modificar en esta ocasión. En otras palabras, de una u otra forma, bajando o no el IVA, de alguna manera el PRI y el PAN se tendrán que poner de acuerdo.

Los otros temas que le interesan al priismo deberán ser observados con otra visión: eliminar el impuesto a las telecomunicaciones parece un paso lógico luego del profundo desaseo que ha habido en el sector, entre las adjudicaciones y la designación de Mony de Swaan en la Cofetel. Los sectores que se han sentido afectados, la mayoría del sector, se lo agradecerán al priismo. Por el contrario, el tema del ISR y el IETU, que el PRI también quiere revisar, puede dar paso a una serie de medidas demagógicas y dañinas para la economía.

Hace un año aproximadamente, Beltrones y el grupo de senadores priistas habían presentado una propuesta fiscal que su partido no ha retomado y que, si lo hiciera, le permitiría corregir los desequilibrios fiscales y avanzar muchos puntos en el camino de regreso a Los Pinos: era la fórmula que han aplicado todos los países exitosos en situación como la nuestra: un IVA generalizado, incluso quizá más bajo que el actual o similar con una canasta básica exenta, con una reducción del ISR, también generalizada y eliminando el IETU. Se ampliaría la base de contribuyentes, la recaudación se simplificaría, habría estímulos para la inversión y el consumo y se recaudaría mucho más. Pero el PRI no va a retomar esa propuesta: sus intereses electorales me parecen de demasiado corto plazo y la idea es no mover nada importante de aquí a 2012, menos en un terreno, el del IVA, donde el priismo, erróneamente (porque si regresa al poder se topará con el obstáculo que ellos mismos crearon), ha hecho de una medida económica un acto de fe.

Habrá Presupuesto de Egresos y Ley de Ingresos, y nadie, otra vez, quedará satisfecho. Mucho menos las exigencias del país, que asiste sin resistir a la confirmación de que seguimos desbarrancándonos en competitividad internacional.

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