septiembre 10, 2010

El primer error de Peña Nieto

Ciro Gómez Leyva
gomezleyva@milenio.com
La historia en breve
Milenio

Las bancadas del PRI y el Partido Verde en el Congreso del Estado de México no se manejan solas. De ahí la pregunta de qué busca el gobernador Enrique Peña Nieto con una reforma para desaparecer las candidaturas comunes en las elecciones locales del próximo año.

El Verde presentó la iniciativa el miércoles. Con el PRI aplastarán la resistencia de los 12 votos del PAN y los ocho del PRD. Pero el costo será muy alto. Se reforzará la percepción de que Peña Nieto tiembla ante la eventual suma de fuerzas opositoras. Y convertirá las elecciones del 2011 en sus elecciones, en una suerte de referéndum en el que no ganaría tanto y sí podría perder mucho. Muchísimo.

La desaparición de las candidaturas comunes no elimina la posibilidad de las alianzas. Lo que hace es evitar que con un candidato común, el PAN sume sus votos y el PRD los suyos. PAN y PRD podrían ir juntos (como ocurrió en Oaxaca, Puebla, Sinaloa), pero quedarían forzados a crear una alianza, a ir revueltos. El objetivo de la reforma presentada por el Verde, pues, es complicarle la vida a la oposición.

¿Quién le está metiendo a Peña Nieto en la cabeza la idea de que meta las manos? Él tiene la ventaja y fuerza suficientes para, incluso, perder en 2011 y seguir siendo el candidato presidencial indiscutible del PRI.

La iniciativa verde, por lo pronto, deja la percepción de que es un político con grandes temores. Y que, como Hugo Chávez en Venezuela, no tendrá reparo en acudir a las fórmulas “legales” y “democráticas” más autoritarias y groseras para hacerse del poder y, seguramente, retenerlo mucho más allá de un sexenio.

La reforma contra las candidaturas comunes pinta para ser su primer error político serio. Y es temprano todavía.

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