septiembre 14, 2010

Eres tantas cosas...

Eduardo R. Huchim
Reforma

Eres la noticia buena y la mala, el silbato del globero y todo lo que tu padre te enseñó.

Eres Hidalgo, Morelos, Juárez, Madero, Zapata y Belisario... y también Iturbide, Santa Anna, Porfirio y Victoriano... y Cantinflas, Tin-Tan, Brozo y Ponchito.

Eres Josefa, la corregidora de las chepitas, aquellas monedas de los tiempos en que los centavos contaban... y eres Leona Vicario y Carmen Serdán y la soldadera que mira hacia fuera del tren.

Eres Felipe y eres Andrés Manuel... y los dos quizá me insulten por ponerlos juntos.

Eres Ernesto de la Peña, el sabio lingüista, escritor, experto en la Biblia y la ópera y quien lleva en su alforja una treintena de idiomas vivos y muertos.

Eres Carmen, Margo y Denisse... y la maestra que tiene sometido al corderillo que considera tonta a la democracia, la que concede prebendas con cargo al erario, nombra funcionarios de gobierno y hasta decide candidatos de un partido que no es el suyo.

Eres Sor Juana y sus redondillas, Rosario Castellanos y Balún Canán, Elena La Poni y Griselda la gobernadora.

Eres el Pozolero del Teo, que destazaba a sus víctimas humanas y las deshacía en ácido. Eres la Suave Patria de López Velarde, Los amorosos de Sabines, El laberinto de Octavio, el Polifórum de Siqueiros, los óleos dolorosos de Frida, la bella deformidad de los grabados de Cuevas.

Eres Genaro, el productor de Florence y los secuestros y de La Barbie se entrega.

Eres El gato viudo de Chava Flores, La familia Burrón de Gabriel Vargas, El Santos y La Tetona de Jis y Trino, y los monos disformes y humorosos de Magú y los cáusticos de Calderón.

Eres el fabricante que le quitó 20 gramos a los jabones, pero mantuvo el mismo precio, y el que redujo el contenido de la botella de aceite, que siguió costando lo mismo. Eres Arrigo Coen, "el minero de la lengua" como le llamó Monsi, y quien durante décadas probó que la sapiencia también es hija del autodidactismo... para desconsuelo de quienes suponen que fuera del aula y la academia, todo es llanto y crujir de dientes.

Eres El Chapo Guzmán, figura de Forbes, y El Mayo Zambada que se retrató con don Julio, y también eres La Tuta, El Azul, El Barbitas y La reina del Pacífico.

Eres Alfonso y Mario, y Lupita y Jimena, y Hugo y El Chicharito, que dan lustre internacional al nombre querido de México... y eres Ulises, a quien se levantará un monumento como héroe epónimo de la represión y la impunidad.

Eres Frida y Diego, Cristina y José Emilio, Myrna e Ignacio, Luz y Jaime, Christian y Humberto, Borola y Regino, Iztlacci y Popoca, los del amor inmortalizado en las nieves volcánicas.

Eres El precioso, que tiene querencia por botellas de coñac de poco añejamiento... y eres Diego, el secuestrado de quien pocos se acordaban antes del comunicado de "Los misteriosos desaparecedores".

Eres Lola la Grande y Eugenia León... y también la señora Marta y La gaviota.

Eres el desierto de San Luis, el mar del Caribe, la pampa calcárea de Yucatán... y un mariachi a las seis de la mañana.

Eres la empleada de banco que te exige levantar una denuncia por el robo de tu tarjeta, para que proceda tu reclamación, aunque le muestres el plástico y le digas que nunca te lo robaron.

Eres Gerardo Nigenda, el fotógrafo ciego que tomaba fotos con base en la emisión de sonido, el tacto y la creación de centros imaginarios.

Eres la chica que, instalada en la desmesura, grita "asesinos" a los aficionados a la fiesta brava y también eres el taurino que, eufórico, grita "oleee" cuando suenan los clarines en la Plaza México.

Eres el juez que vende sentencias al mejor postor, condena a inocentes y absuelve a culpables... Eres el legislador que no trabaja pero cobra puntualmente sus dietas en la Cámara, el Senado o el Congreso local y que comparte desprestigio con los partidos políticos y la policía.

Eres la joven de la transnacional que te despierta a las seis de la mañana para cobrarte la cuota anual de una tarjeta que nunca recibiste.

Eres Pedro y María en Tizoc, el otro Pedro y María Elena, Jorge y Blanca Estela, Ignacio-Macario, Pedro Páramo y Rulfo, Dolores y María Candelaria.

Eres la jacaranda que alfombra las calles y que tiene por costumbre -Fernando Espejo dixit- estarse, nada más, llora que llora. Eres Monsiváis, el adalid de las causas perdidas, y eres Germán que hizo reír al dios en el que no creía cuando le dijo: "Mi fax os dejo, mi fax os doy".

Eres ingenio, eres pasión, eres color, eres un mejor futuro, eres tantas cosas, porque tú... tú eres México.

Omnia

¿Y la Cheyenne, apá?

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