septiembre 12, 2010

Felicidades, México

Víctor Beltri (@beltri)
Politólogo
contacto@victorbeltri.com
Excélsior

Es justificado celebrar no a un gobierno, sino a una sociedad capaz de soportar décadas de abusos y frivolidades.

Es difícil, para muchas personas, encontrar una razón para celebrar el Bicentenario. Los muertos, la inseguridad, la falta de empleo. Tantos agravios que no nos permiten darnos cuenta de que, en realidad, México no se hunde. México, que es más que su gobierno y, también cabe anotarlo, mucho más que su miserable oposición, es en estos momentos más fuerte que nunca, con una sociedad dispuesta a cuestionarse a sí misma y a emprender los pasos necesarios para lograr un cambio que vendrá de la ciudadanía misma.

Hemos sido testigos, a lo largo de los años, de las grandes conquistas sociales: desde la apertura a la democracia, hasta la libertad de expresión; desde el reconocimiento a la mujer, jamás suficiente, hasta la inclusión de minorías en el marco jurídico. México es un país cada vez más moderno, pero no sólo por sus instituciones formales, sino porque su ciudadanía se inserta, a través de las tecnologías de la información y los medios de comunicación, en la sociedad global, y, desde ahí, exige cambios a su gobierno.

Así, es totalmente justificado celebrar, ésta semana, no a un gobierno, sino a una sociedad capaz de soportar décadas de abusos y frivolidades, chabacanerías y traiciones. De crisis continuas. Porque a pesar de los ejercicios de mexicanidad forzada a que nos someten nuestras autoridades (¿o alguien, realmente, es el sabor del chile relleno?), millones de personas siguen saliendo, todos los días, a seguir construyendo un país que algunas veces parece sujeto por alfileres, pero que ha sabido crecerse ante la adversidad de forma continua. Porque, más allá de discursos patrioteros, los mexicanos tenemos que seguir haciendo lo que sabemos hacer bien: tomar las decisiones cotidianas para salir adelante. Ahora, el reto es primar el interés colectivo sobre el particular; la legalidad sobre la individualidad. La falta de claridad a este respecto es uno de los errores que la autoridad ha cometido con mayor frecuencia, y el aluvión de publicidad que trata de descubrir un sentido de pertenencia innecesario es la prueba más evidente.

No necesitamos que nos digan lo que es México, o lo que es ser mexicano. Lo sabemos de sobra. No somos un país que tenga problemas separatistas o de falta de identidad. Somos un país en el que la gente ha perdido el sentido de proximidad con sus vecinos, y el sentido de trascendencia sobre los actos cotidianos. Y eso no lo vamos a encontrar apelando a raíces históricas, a huesos ambulantes, a penachos y armaduras. A selecciones nacionales y a "cuando reprobaste".

No. La dimensión perdida por los mercadólogos oficiales es la del pasado y futuro inmediato, a diferencia de la muy manida del pasado lejano y las referencias atemporales. No somos Moctezuma ni Cortés, no somos los nuevos pesos o "ése gol". Tenemos que darnos cuenta de que México está hecho, y está siendo construido, a partir de nuestras pequeñas acciones cotidianas. Que al México del futuro le es más importante nuestro acto de corrupción que la improbable loza del Pípila. Que tendrá más repercusión la intolerancia, y denuncia que hagamos, de la ilegalidad, que los colores de la bandera o las palabras que hayamos aportado al castellano. Porque la historia de México se sigue construyendo a cada momento: somos nosotros, usted y yo, los que estamos creando el futuro de nuestro país. No el viejecito Hidalgo. No el hombre del paliacate, el de los bigotes, o la de perfil en las monedas. No. Usted y yo.

El México que nos está esperando no es el de las sensiblerías y mensajes televisados. Es el del trabajo cotidiano. El que está consciente de las repercusiones de sus actos, y el ejemplo a las nuevas generaciones. El que celebra trabajando, y no con un "megapuente". Y ese, ése es el México que ha perdurado por 200 años. El México al que, en estas fechas, hay que felicitar. Felicidades, México. Feliz aniversario.

No hay comentarios.: