septiembre 07, 2010

La hora que usted diga, don Enrique Peña Nieto

Ciro Gómez Leyva
gomezleyva@milenio.com
La historia en breve
Milenio

Enrique Peña Nieto cuidó que sus entradas y salidas del Congreso y el Teatro Morelos no rebosaran de señoras extáticas, matracas ni burócratas carialegres. Optó por el músculo palaciego y preparó su quinto informe de gobierno como un recital para un grupo selecto que, además, presumiera el gafete de invitado.

Viajaron a Toluca 13 de los 18 gobernadores priistas. Por las lluvias, se entiende la ausencia de los de Veracruz y Tabasco. Y por la catástrofe, la de los de Tamaulipas y Durango. El de Nayarit ya no suma. Trece, más él, más el jefe de Gobierno del DF, son 15 mandatarios en un informe local. Más la jerarquía del PRI completita. Más Francisco Gil Díaz, Guillermo Ortiz, Carlos Hank Rhon. Más, más, más. Nadie podría convocar hoy a tantos a una autocelebración.

El ex gobernador Natividad González Parás explicó así el tamaño de la convocatoria: “Es mucho lo que Enrique Peña representa para los mexicanos”.

Quizá no para los mexicanos, sí para los priistas urgidos de revancha y poder. Voz cantante, Peña Nieto soltó un enigmático “veamos hacia delante, no a la restauración del viejo régimen”, que aplaudieron el senador Manlio Fabio Beltrones y el cetemista Joaquín Gamboa Pascoe; Beatriz Paredes y Roberto Madrazo, y también cada uno de los jóvenes gobernadores, en funciones y electos.

“Extraordinario mensaje”, calificó el líder de los diputados federales Carlos Rojas. “Pudimos ver la calidad de su administración en estos cinco años. Una obra grandiosa, que no ha recibido atención de los medios”.

La república priista a los pies del hombre que promete devolverles el futuro. Si como en el viejo régimen, Peña Nieto les hubiera preguntado qué hora era, le habrían respondido en coro: “La que usted diga, don Enrique”.

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