septiembre 06, 2010

Peña Nieto, sesos y huevos

Ciro Gómez Leyva
gomezleyva@milenio.com
La historia en breve
Milenio

Se atribuye al ex presidente de la República Adolfo López Mateos una parábola sobre el añejo poder sexenal: “Durante el primer año la gente te trata como Dios y la rechazas con desprecio; en el segundo te trata como Dios y no le haces caso; en el tercero te trata como Dios y lo toleras con incredulidad; en el cuarto te trata como Dios y comienzas a tomarlo en serio; en el quinto te trata como Dios y no sólo lo crees: lo eres”.

Portentoso que medio siglo después el trato de Dios sea para un gobernador en quinto año que se enfila a ser el primer mexiquense, tras López Mateos, en cruzarse la banda presidencial.

Enrique Peña Nieto fue venerado ayer por los suyos, y algún ajeno, en su quinto informe de gobierno. ¿Se creerá Dios? No lo creo. Conoce a la perfección la biografía del otro mexiquense que en el quinto año de gobernador también parecía tener Los Pinos en la bolsa: Alfredo del Mazo, su tío, asesor, conciencia. Y porque como parte de la generación de la crisis entiende qué es el despeñadero: de su tío a Montiel, pasando por Colosio.

Dijo en su mensaje que la llegada del PRI a la Presidencia no debe entenderse como “regresión de la democracia”. Pero al menos lo de ayer en el Teatro Morelos fue una ringlera de autoelogios enmarcada con imágenes de ancien régime. Como un viejo PRI con teleprompter.

“Nos contagió a todos de ilusión y optimismo”, exclamó al final Del Mazo, punto cronológico medio entre Peña Nieto y López Mateos, aquel presidente adorado por el pueblo y las mujeres, dueño de frases como la que recupera Enrique Krauze en el clásico La presidencia imperial: “La política debe hacerse con muchos sesos, pero si a los sesos les ponemos huevos, son más sabrosos”.

¿Sesos? ¿Huevos? ¿Cómo se cocinan hoy en Toluca?

Mañana: ¿Quién no está con Peña Nieto?

No hay comentarios.: