septiembre 12, 2010

Qué horror: AMLO ataca de nuevo

René Avilés Fabila
Escritor y periodista
Excélsior

López Obrador no ha dejado de tener fuerza. Con la ayuda de los medios, cada tanto recupera el terreno perdido.

Los días de Jesús Ortega están contados, dicen sus enemigos. Parte del costo de haber pasado de una izquierda ilusoria a una derecha real: se convirtió en operador político de Felipe Calderón y César Nava, habrá que aceptarlo, con buenos resultados. En su lógica, puso la patria a salvo de los "caciques" con otros "caciques" despojos del propio PRI. El golpe final lo prepara AMLO, un hombre de escasa moral y una audacia sorprendente. Fernando Belauzarán señaló que sus "afanes golpistas" lo hacen buscar la manera de deshacerse de un político que piensa en otro candidato presidencial que no sea el caudillo tabasqueño.

AMLO no ha dejado de tener fuerza. Con la ayuda de los medios, cada tanto recupera el terreno perdido. Más allá está el diario trabajo que sus más cercanos hacen y que consiste en recorrer municipio tras municipio en busca de ingenuos que entreguen sus credenciales para apoyar la candidatura o reelección del presidente legítimo. Jamás podré olvidar la parodia de Jesusa entregándole una banda presidencial mal hecha en un Zócalo atestado de fanáticos que el tiempo ha ido borrando. Si hacemos un poco de memoria, su crecimiento político fue artificial: lo primero fue lograr una candidatura al DF sin sustento legal: AMLO no tenía la residencia en la capital, se la arreglaron. Luego su punto más alto lo consiguió cuando un ingenuo vendedor de refrescos, convertido en presidente, decidió desaforarlo. Estuvo a punto de triunfar.

Desde entonces mostró, más que habilidad política, un visible desequilibrio que sólo sus fieles partidarios entienden o justifican. Ahora anuncia que dará el grito en Tlatelolco, sitio donde ocurrió la tragedia del 68, cuando él era un joven que simpatizaba con el PRI. Según la nota de Arturo Páramo, la noche del 15 de septiembre, AMLO dará el "Grito de los Libres". La ceremonia se llevará a cabo en la Plaza de las Tres Culturas para evitar confrontaciones con el presidente Felipe Calderón, el usurpador, según la lógica pejista. La pregunta es ¿por qué él dará el grito de Independencia? ¿Sigue considerándose presidente legítimo? ¿Tiene algún sentido su nueva aparición pública en el DF, el escenario de sus grandes triunfos? ¿O sólo busca seguir apareciendo en los medios, aunque sea de relleno?

La ceremonia de Andrés Manuel comenzará a las 19 horas: leerá un mensaje a la nación, salpicado de lugares comunes sobre las injusticias sociales, dirá que él, de no haber sido despojado, nos tendría en pleno desarrollo armónico, saturados de justicia social, con un exitoso Estado de bienestar y muy felices. Gritará a las 22 horas y alguien, quizá Jesusa o Rosario Ibarra llevará una campana para que AMLO la haga repicar llamando a la nación a luchar contra la tiranía y la opresión. En Cuba, Fidel lo aplaudirá. ¿Dónde más podría ocurrir esta ridiculez?

Es tiempo de reflexión política seria. Aprovechemos los festejos del Bicentenario y del Centenario para revisar la historia y preparar un futuro promisorio, sin caudillos ni demagogia, sin mentiras y considerando los deseos de la sociedad. Los partidos políticos han pervertido a la nación. Nada nos sorprende. Todos mienten con tal de posicionarse. Lo vemos hasta en la guerra contra el narcotráfico: la hazaña de la captura de la Barbie, no fue tal, no hubo inteligencia ni afanosa búsqueda, el tipo simplemente decidió entregarse al verse detenido por conducir a exceso de velocidad.

Ahora usted tiene varias posibilidades de participar en una ceremonia del grito patrio según sus simpatías: la de Felipe Calderón, la de Marcelo Ebrard que podría darlo en el elevador que está construyendo para arruinar el Monumento a la Revolución o el de López Obrador en Tlatelolco. Seleccione. ¡Qué riqueza nos brinda la capital de México! No sabemos si es para atraer turismo o para desprestigiarnos.

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