octubre 31, 2010

Centralismo pacheco

Juan E. Pardinas
Reforma

El próximo martes, 2 de noviembre, los 17 millones de votantes registrados en el estado de California tomarán una decisión que tendrá un impacto continental: ¿legalizar o no legalizar el negocio y consumo de la mariguana?

La guerra contra la drogas es un fracaso, hasta cuando tiene éxito. Hace un par de semanas se llevó a cabo, en Tijuana, un decomiso de 134 toneladas de mariguana. En la venta de toda mercancía hay una relación entre la escasez y el precio. Si cae la cosecha de naranjas o el gobierno "decomisa" varias toneladas del jugoso cítrico, los comerciantes que tengan capacidad de colocar la fruta en el mercado podrán imponer precios más altos. Lo mismo sucede con la droga. Gracias al exitoso operativo de Baja California, hoy la mariguana en la frontera tiene un precio más elevado que hace un mes y por lo tanto su comercialización tiene mayores márgenes de utilidad. Los decomisos de estupefacientes sobre el cártel equis le hacen su agosto a la competencia. Para empeorar las cosas, estos aumentos de precio en la mariguana no se han reflejado en una disminución del consumo en Estados Unidos. Gracias a los decomisos históricos del gobierno mexicano y al consumo imparable de la sociedad gringa, los narcotraficantes venden más caro su producto a un mercado en expansión. Ése es el escenario de ensueño para cualquier modelo de negocios. Además, los grandes decomisos fomentan que se hagan envíos de droga cada vez más pequeños, lo cual fragmenta la distribución y hace más viable la aparición de nuevas bandas de narcotraficantes.

La estrategia del gobierno mexicano no sólo va en contra de las leyes que determinan la economía, sino también desafía las normas que rigen el protocolo. A principios de octubre, la Conade organizó un festival deportivo sobre la Avenida Reforma. La estrella del show fue Michael Phelps, el deportista acuático más exitoso de la historia, quien al menos en una ocasión ha sido consumidor mariguana. El año pasado Phelps fue suspendido tres meses de competencias internacionales, después de la publicación de una fotografía donde aparecía inhalando una pipa con el vegetal prohibido. Después de la suspensión, Phelps fue al mundial de natación en Roma donde arrasó con varias medallas. Durante su visita a México, en condición de héroe deportivo del Bicentenario, el superestrella olímpico prefirió no hacer declaraciones sobre la guerra contra las drogas. Sin embargo, este consumidor ocasional de mariguana sí se tomó una foto con el presidente Felipe Calderón. ¿Qué no pudieron traerse al Chicharito?

Aun si se rechazara la plena legalización de la mariguana en California, esta historia no termina el próximo martes. La iniciativa de plebiscito se podría volver a presentar en el 2012 en otros estados de la Unión Americana. El gobierno federal tiene una política totalmente reactiva frente al problema: si los gringos aprueban la legalización, cambiamos el rumbo, pero si la rechazan, seguimos por el mismo camino. Los ciudadanos de California determinarán el futuro de la lucha de México contra el crimen organizado.

¿Qué podría hacer nuestro país? Legalizar la mariguana es una decisión compleja y arriesgada con enormes implicaciones para la salud pública y la lucha contra la delincuencia. La decisión más sensata sería dar pasos pequeños y graduales que permitan administrar los cambios y consecuencias insospechadas del eventual fin de la prohibición. En México, tenemos un centralismo jurídico en el tema de las drogas. Las leyes federales son las que determinan la criminalización del consumo y el negocio. En este aspecto sería importante fortalecer nuestro federalismo con la experiencia de los gringos: que cada entidad de la República tenga facultades para decidir sobre la legalización de las drogas. No hay razón para que el DF, Sinaloa y Guanajuato tengan la misma estrategia frente a este desafío, que afecta de forma distinta a las regiones del país. Ante el cambio inminente en Estados Unidos, nuestro centralismo jurídico resulta una mariguanada.

El turno de las élites

Juan Manuel Asai
jasaicamacho@yahoo.com
Códice
La Crónica de Hoy

Concluye una semana atroz que deja una estela de confusión y desaliento. La ola de violencia aturde, impide la reflexión lúcida. El domingo nos sorprende con los puños crispados y un gran signo de interrogación en la mirada: ¿qué nuevas calamidades ocurrirán la semana próxima?, ¿cuántos asesinatos se sumarán a la fatídica cuenta de este año?, ¿alguien entiende lo que está ocurriendo? La única certeza compartida es saber que no hemos visto lo peor.

Matones con acné

La primera mitad de la tragedia nacional es que cientos de jóvenes mexicanos están siendo asesinados en nuestras calles, la segunda mitad es que los están matando otros jóvenes mexicanos. Nos estamos despedazando. Claro que duele la irrupción del luto, pero agobia que anden por ahí, como si nada, los jóvenes asesinos, sicarios que acaban de dejar la adolescencia, matones con acné que pueden jalar del gatillo sin remordimientos, sin temor a las consecuencias.

El negocio de las drogas y la corrupción conforman una pareja letal, pues le hace el juego al diablo cuyo pasatiempo predilecto, desde el principio de los tiempos, es confundirnos. Los límites se borran. Cuesta trabajo encontrar la línea que separa a los buenos de los malos. Directores de los penales son integrantes del crimen organizado, de manera que custodian a sus patrones. Se entiende así la versión dominante: el tráfico de drogas se maneja en las inmediaciones de los penales de alta seguridad, en Puente Grande y en Metepec. Los capos detenidos siguen trabajando, dan órdenes, viven a nuestras expensas y cuando así lo disponen, pues se “escapan”, como en el caso de Chapo Guzmán. Policías torturan al hermano de una ex subprocuradora, judiciales conforman bandas de secuestradores, agentes federales disparan sobre un grupo de jóvenes que se manifiestan contra la inseguridad.

Zambrano y Martí

El oscuro panorama no debe inmovilizarnos. Hay que hacer algo. La sociedad debe emprender el movimiento. El país, México, no es de los partidos, ni de los policías, ni de los criminales. Es nuestro. Llegó el momento de que las élites, del dinero y del conocimiento levanten la voz y asuman su responsabilidad en la conducción del país que tantos beneficios les ha dado. Hablo sobre todo de los empresarios y de los intelectuales. Hay excepciones. Un prominente empresario regio lo dijo con todas sus palabras: es una cobardía abandonar la plaza, dejar en manos de la delincuencia ciudades que construimos entre todos, con el esfuerzo de varias generaciones. Aquí en el DF, en una reunión que hacemos mal en olvidar, un empresario agraviado lo planteó de manera cruda: “Si no pueden, renuncien”. Los empresarios a través de sus organismos, y los intelectuales por medio de las universidades se deben hacer sentir. Lo peor que podemos hacer es meternos debajo de la cama y quedarnos ahí, pues eso el precisamente lo que desean los protagonistas de la desgracia nacional: políticos y delincuentes.

La salvación, como en otros momentos difíciles de nuestra historia, está en la gente, en los ciudadanos. No se trata, claro que no, de armarse y hacer el trabajo que deberían hacer los uniformados, pero si se puede, por ejemplo, exigir una explicación pública de cómo pudo llegar a dirigir una prisión de máxima seguridad un funcionario bajo sospecha. Una voz aislada seguramente será ignorada, pero sí esa voz es la de los capitanes de la industria, o la de los rectores o de los ciudadanos organizados, al gobierno no le quedará más remedio que escuchar y cumplir. Hay que hacernos cargo de la gravedad de la situación, todos, pero comenzando quienes más beneficios han recibido del país.

Se lo debemos a los muertos

Víctor Beltri (@beltri)
Politólogo
contacto@victorbeltri.com
Excélsior

Toque de queda. Legalización. Cambio de estrategia. Pero nadie da una opción realista.

La guerra contra el narco está en boca de todos. O más bien, de casi todos. Porque, a pesar de que prácticamente no se habla de otra cosa en los medios, y muchos políticos la han tomado como bandera para descalificar a la administración actual, nadie se ha pronunciado por un plan realista, con visión a largo plazo, sobre cómo solucionar este problema. Nadie.

Tenemos opiniones en el sentido de retirar, de inmediato, al Ejército de las calles. Otros dicen que la lucha debe de seguir así, frontal. Otros más, piden la intervención de los gringos. Y, así, prosigue el desfile de expertos repentinos. Toque de queda. Legalización. Cambio de estrategia. Pero, nadie da una opción realista. Nadie se compromete en una opción que involucre a todos los sectores de la sociedad, en un plan coordinado y que nos garantice resultados a largo plazo. Es como cuando una calle comienza a tener baches y, en vez de arreglarla de una buena vez, simplemente la taponamos. Sabemos que hay que solucionar el problema, y que podríamos hacerlo, pero preferimos dejarle la responsabilidad a alguien más. Al que sigue.

La falta de visión, y de planeación, estriba en que México vive estancado en un sistema que le obliga a replantearse los temas más importantes cada seis años, basado en un conjunto de reglas del juego diseñadas para otro tiempo. Para una época en la que era necesario poner candados a la voracidad de los revolucionarios que, tras haberse enfrentado entre sí en el campo de batalla, tenían que encontrarse en la arena institucional, sin armas de por medio.

El poder tenía que repartirse, pero también tenía que prevenirse el surgimiento de otro caudillo eternizado en el poder. El problema es que, de esta manera, cada vez que un nuevo individuo accede a la silla del águila, tiene que reinventarlo todo. No necesariamente porque tenga una visión diferente, o mejor, de los problemas que aquejan al país, sino porque tiene que deshacerse de cualquier cosa que suene a su antecesor, e imprimir su propio sello al gobierno.

Para un problema tan complejo como el del narcotráfico no se encontrará una solución puntual que lo resuelva todo, de un plumazo. Van a pasar muchos años antes de que consigamos tener un país en calma y un Estado de Derecho garantizado. Necesitaremos de mucho esfuerzo, y de conjuntar las voluntades de muchos actores sociales. Pero, para eso, necesitamos saber, en primer lugar, a dónde queremos llegar, y en segundo cómo lo haremos. Y estar conscientes de que tenemos que plantear soluciones transexenales. Y hasta el momento estamos haciendo todo lo contrario.

Porque si no queremos, y además no podemos, por motivos de la arquitectura constitucional, hablar de reelección, deberíamos, al menos, de ser capaces de convenir, como sociedad, en la manera en que vamos a resolver el problema del narco durante al menos los próximos 14 años. Lo que queda de este sexenio, y los dos posteriores. Es necesario que planteemos un debate nacional, ahora, que involucre a todos los sectores de la sociedad, y del cual se derive un acuerdo, con objetivos concretos y metodología definida, y ceñirnos a él durante los próximos años.

Dejemos de improvisar, para que el esfuerzo de un sexenio, las decenas de miles de muertos que hasta la fecha llevamos, sean la base de algo más, de una solución verdadera, y no se haya derramado tanta sangre en vano. Se lo debemos a los muertos. Porque si no somos capaces de tener, como país, un proyecto a largo plazo en una cuestión tan importante, seguiremos improvisando a cada momento sin resolver el problema. Continuaremos tapando baches en vez de arreglar, de una vez por todas, el camino estropeado. Y aquí no hablamos solamente de baches y caminos. Hablamos de la paz y la viabilidad de nuestro país. Y con eso no podemos arriesgarnos.

Mente controla materia

Luis González de Alba
Se descubrió que...
Milenio

La humanidad se ha preguntado por milenios acerca del misterio de la conciencia. Cuando digo “yo soy” ¿quién pregunta? Tenemos hace tiempo dos respuestas: la monista: la conciencia es un producto de la materia, y la dualista, que plantea dos aspectos del ser, uno material y otro inmaterial. Como siempre, hay dos griegos al frente: Demócrito y Platón. El materialismo de Demócrito, insuperable, dice: hay materia y vacío. Y nada más.

La materia de Demócrito está compuesta por elementos in-divisibles, que llamó por eso á-tomos. Lo acusamos ahora de un error nuestro: el átomo descubierto a fines del siglo XIX resultó compuesto, divisible. Thompson descubrió que había estructura y Rutherford nos dio la conocida imagen de mini sistema solar. Se equivocó Demócrito: los átomos sí son divisibles.

No… Se equivocaron los físicos al llamar átomo a lo que sí resultó divisible. El átomo de Demócrito es el quark, indivisible.

Perdimos el rumbo con Descartes. El ser tiene dos aspectos: la res cogitans (cosa pensante) y la res extensa (cosa extensa): pensamiento y materia, fue su tesis, bien recibida por las iglesias cristianas por la similitud con la dualidad alma y cuerpo. Con eso la filosofía introdujo un falso problema: explicar cómo la mente inmaterial controla el cuerpo material. La imagen fue muy semejante a la de un titiritero que nos mueve con sus hilos, que son los nervios. Un hombrecillo interno, un homúnculo. Y así quedó el problema como estaba: ¿quién mueve al homúnculo?

Un judío holandés de familia portuguesa, Baruch Spinoza, contemporáneo de Descartes, planteó un monismo absoluto como solución, pero sólo consiguió ser rechazado por las autoridades cristianas y judías. Ahora la neurofisiología le da la razón con cada nuevo avance. Un trabajo en colaboración entre la Universidad de California en Los Ángeles y el Caltech, publicado el pasado jueves en Nature, apunta hacia el monismo de Spinoza: grabaron actividad de una sola neurona en pacientes con electrodos intracraneales implantados por motivos clínicos y demostraron que los humanos regulamos la actividad de nuestras neuronas de forma intencional.

Christof Koch, quien hace tiempo estudia la conciencia como producto del cerebro, e Itzhak Fried, neurocirujano, con un equipo que lleva dos décadas acumulando estudios pioneros, han llegado al nivel celular de cognición en humanos. En 2005 encontraron que una sola neurona era capaz de reconocer a una persona o un objeto. En un paciente identificaron una neurona, una sola, que disparaba siempre que se le presentaban imágenes de la actriz Halle Berry. “Esos hallazgos sugirieron que hay un código consistente y explícito en la transformación de representaciones visuales complejas en memorias de largo plazo y más abstractas”.

Hace dos años, en Science, el equipo de Fried mostró que el solo acto de recordar algo, un episodio de Los Simpsons, hacia disparar las mismas células que habían respondido al verlo por primera vez.

Ahora, en colaboración con Koch y Moran Cerf, han descubierto que podemos ejercer control consciente sobre el disparo de neuronas individuales y así elegir en que enfocarnos. Lo demostraron al conseguir la manipulación de imágenes de computadora con el solo pensamiento. Es otro paso adelante para “entender cómo el cerebro transforma la realidad externa en objetos mentales. Lo que estos hallazgos muestran es que el solo pensamiento puede modelar la realidad de una percepción visual”.

El resultado es aterrador. Y a mi juicio deja sin respuesta el origen mismo de la orden: ¿quién ordena a esa neurona llamada “Halle Berry” disparar? ¿De dónde emana ese acto voluntario?

Los pacientes con electrodos implantados habían mostrado intereses diversos: unos en el equipo Medias Rojas de Boston, otros en la serie “House” de TV, y otros más en Marilyn Monroe o la banda Guns N’ Roses. Los investigadores presentaron imágenes de estos gustos en pantallas de computadora y registraron el disparo de una neurona. Luego al pensar acerca de una de ellas, Marilyn por ejemplo, los pacientes dispararon la actividad de las neuronas correspondientes a esa imagen, así pudieron activar el cursor de una computadora y convertirse, en palabras de Cerf, en “mini interfases cerebro-computadora”.

La meta fue lograr que los pacientes controlaran cosas con sus mentes. Así que el equipo pidió a los pacientes pensar en una de las cuatro imágenes. Al hacerlo, la neurona relacionada disparó y la imagen apareció en la pantalla… Luego añadieron otras imágenes y pidieron enfocarse en la preferida, con eso la imagen se hizo nítida y las otras se desvanecieron.

“Las personas pueden con rapidez, consciente y voluntariamente controlar neuronas en la profundo de sus cabezas”, dice Koch. Fried añade: “Controlamos nuestras neuronas o nuestras neuronas nos controlan. La respuesta final puede ser ‘somos nuestras neuronas’”.

Contacto: Mark Wheeler, mwheeler@mednet.ucla.edu

Mi novela con la Revolución mal librada: OLGA, (Planeta, 2010).
Mi página web: www.luisgonzalezdealba.com

Cómo empezó

Gabriel Zaid
Reforma

El uso ritual o medicinal de las drogas es milenario. Lo moderno ha sido procesarlas como productos químicos, industrializarlas y promoverlas en mercados internacionales de consumo masivo para usos no rituales ni medicinales.

Quizá el primer caso histórico fue el de la East India Company. Con el apoyo del imperio británico, desarrolló en la India el mercado del té chino, y en China el mercado para el opio hindú. El opio se contrabandeaba, porque el gobierno chino lo prohibió (prefería recibir, a cambio del té, pesos de plata mexicanos, que los ingleses no fácilmente conseguían). Finalmente, la corona inglesa abrió el mercado chino a cañonazos, en las Guerras del Opio (1839-1842, 1856-1860).

La apertura comercial en México fue voluntaria. El mercado interno era pequeño, estaba cerrado y se repartía pacíficamente bajo la presidencia absoluta. La delincuencia organizada, como toda la economía, tenía un solo jefe: el Señor Presidente. Operaba en un mercado protegido que no permitía la entrada de la delincuencia extranjera ni guerras internas entre capos. Hubo una apertura limitada en el sexenio de Miguel de la Madrid (1982-1988) y plena desde Carlos Salinas de Gortari (1988-1994). Esto condujo a la presidencia relativa (desde 1997) frente a poderes y capos que son sus propios jefes.

Los narcos colombianos fueron de los primeros empresarios que aprovecharon la apertura de México. Con mucho sentido operacional, hicieron ver a los mexicanos dedicados al contrabando que sus camiones estaban ocupados al 50%: iban vacíos a los Estados Unidos para traerlos llenos. Había oportunidades de sinergia: fletárselos para aumentar la ocupación al 100%; sin problemas, porque la droga iba de paso: no se producía ni consumía en el país.

El 15 de mayo de 1984, el Washington Post recibió a Miguel de la Madrid (que llegaba en visita oficial) con un golpe bajo. Una supuesta filtración de la CIA aseguraba que tenía en sus cuentas personales 162 millones de dólares (Jack Anderson, "Mexico makes its presidents millionaires"). Quince días después, el periodista Manuel Buendía de Excélsior, que investigaba la conexión entre narcos y políticos mexicanos, fue asesinado. Ocho meses después, Enrique Camarena Salazar, agente encubierto de la Drug Enforcement Agency, fue secuestrado en Guadalajara, torturado y asesinado.

La oportunidad para los transportistas mexicanos creció cuando los capos colombianos perdieron las rutas de Cuba y Panamá. La CIA descubrió la conexión cubana en 1988, y Castro prefirió cancelar el servicio y fusilar a su amigo el general Ochoa, para lavarse las manos. Los Estados Unidos invadieron Panamá en 1989, secuestraron al presidente Noriega y se lo llevaron preso. Para los traficantes no quedó más vía de paso que México. El 18 de julio de 1990 renunció inesperadamente el secretario de Marina, Mauricio Scheleske. El 23 de marzo de 1994 fue asesinado Luis Donaldo Colosio. En mayo de 1994, Eduardo Valle Espinosa no pudo capturar al jefe del Cártel del Golfo, renunció en la PGR y se fue a los Estados Unidos.

Los colombianos cometieron un error financiero. Pensaron que era una buena idea pagar el flete con droga, en vez de efectivo. Así convirtieron a sus transportistas en distribuidores, que pronto fueron sus competidores y finalmente se quedaron con el negocio. La desgracia para México fue que desarrollaron un mercado interno masivo, integrado desde la producción hasta el menudeo, el contrabando (de armas, materias primas, productos terminados y dólares en efectivo), la operación de filiales en los Estados Unidos y el lavado de dinero.

Lo peor de todo ha sido el narcomenudeo. Multiplica los cómplices (requiere varias veces más personal que el mayoreo), refuerza la corrupción tradicional, daña a las familias y facilita el desarrollo de otros servicios: secuestros, extorsiones, asaltos, trata de personas, administración municipal y procesos electorales. En algunas localidades, los narcos dejan de ser empresarios al margen de la ley para convertirse en las autoridades y la ley.

El interés común de los capos está en ponerse de acuerdo y repartirse el negocio clandestinamente, sin perder el tiempo o la vida en disputas territoriales. Los cárteles son precisamente la solución que consiste en dividir el territorio en monopolios geográficos separados, sin competir. Pero nada garantiza que los acuerdos se cumplan. Los capos, como los políticos mexicanos, no logran fácilmente ponerse de acuerdo en ausencia de un Supremo Árbitro.

La ambición (ilusoria) de reconstruir ese poder supremo hasta imponerse en el país como el capo di tutti capi hace feroz la guerra de todos contra todos, contra el Estado y contra la sociedad. En tal incertidumbre, la vida es "solitary, poor, nasty, brutish, and short", como dice Hobbes (Leviathan 30). O, como dice la canción: "No vale nada".

El problema no está en las drogas milenarias, sino en los grupos de asesinos que andan sueltos y deben ser encarcelados, vendan lo que vendan.

octubre 29, 2010

Paco Calderón



Mariguana en farmacias, ¿y por qué no?

Fran Ruiz
fran@cronica.com.mx
La aldea global
La Crónica de Hoy

Hablemos un poco de drogas. Me pasó el otro día que fui a comprar un antibiótico a una farmacia. Mientras esperaba a que me dieran la medicina pensé en el abismo existente entre las drogas “socialmente aceptadas”, incluso las que generan farmacodependencia, como los ansiolíticos —un Valium, por ejemplo— y las drogas prohibidas, incluso las que poseen efectos terapéuticos probados, como la mariguana.

Y ya que tenía en mente la mariguana entendí lo absurdo de su prohibición con otro hecho contradictorio: el tabaco, otra droga perfectamente legal, es la causa directa del cáncer de pulmón, mientras que el cannabis, perseguido con dureza por las autoridades, alivia el dolor de esa terrible y mortal enfermedad.

De vuelta al antibiótico, imaginé a dónde iría destinado el dinero que había pagado por él: una parte a la farmacia que lo vendió, otra a la farmacéutica que lo elaboró y que lo reinvertirá, supuse, en investigación o en puestos de trabajo para que sigan elaborando más medicinas; finalmente, otra parte del dinero caería en las arcas del Estado en forma de impuestos (pagados por la farmacia y el laboratorio), con los que, quise suponer, el gobierno lo reinvertirá en salud.

Luego pensé a dónde habría ido a parar el dinero si en vez de haberlo invertido en un antibiótico lo hubiera usado para comprar mariguana. Se repartiría, deduje, en una pequeña parte para el “narcomenudista”, otra parte, algo mayor, para el que le vendió a éste la mercancía, y así sucesivamente, en beneficios cada vez mayores, hasta llegar a los grandes cárteles distribuidores de la droga. Obviamente, estas organizaciones clandestinas no reinvierten la riqueza obtenida en pagar impuestos ni en obras de caridad, sino que lo dedican a corromper a policías, abogados, jueces, periodistas, militares o políticos; y otra parte, igual de importante o más, a comprar armas en ese hipermercado gigantesco que es Estados Unidos, donde es más fácil conseguir un rifle AK-47 o cualquier droga que acudir al médico para que te recete, por ejemplo, un antibiótico.

Y ya que hemos puesto la mirada sobre el vecino del norte, no estaría de más recordar el nivel de responsabilidad y culpabilidad de Estados Unidos en este círculo infernal en el que ha caído México.

Para empezar, la prohibición de la mariguana es un invento estadunidense que data de 1937, cuando se promulgó la “Marijuana Tax Act”, y que luego, presionados o no, copiaron el resto de países, empezando por México, pese a que la hierba ha formado parte desde siempre de sus usos y costumbres ancestrales.

Curiosamente la ley se aprobó en Estados Unidos cuatro años después de que Washington aboliera la controvertida “Ley seca”, creada, según su impulsor, el senador Michael Volstead, para que el futuro fuera perfecto. Cito textualmente su visión del mundo sin alcohol para quien quiera reírse un rato: “Las cárceles quedarán vacías; las transformaremos en fábricas. Todos los hombres volverán a caminar erguidos, las mujeres sonreirán… Se cerraron para siempre las puertas del infierno”.

En fin, que lejos de aprender la lección de los años 30, cuando floreció el hampa y el crimen en EU, nuestros vecinos apostaron por esta fórmula prohibitiva fracasada, cuyas consecuencias vemos desde entonces: multinacionales mafiosas, dedicadas al tráfico y blanqueo de dinero, a la compra de funcionarios y la creación de ejércitos paramilitares para combatir al Estado que se atreva a despojarles de su multimillonario negocio.

Curiosamente es en Estados Unidos donde más seriamente se está cuestionando esta fórmula fracasada de la que sólo se beneficia el crimen organizado. California vota este martes, junto a las elecciones de medio término en el Congreso y la elección de gobernador, la Propuesta 19, que de ser aprobada legalizaría la mariguana no sólo para fines terapéuticos, sino comerciales.

La lógica de sus partidarios es aplastante: si la gente no va a dejar nunca de consumir drogas, estén prohibidas o no, mejor que sea el Estado el que controle su comercialización y reciba el dinero de su venta (directamente o a través de impuestos) a que lo hagan los cárteles del narcotráfico. Se rompería así ese maldito círculo infernal que está regando nuestro país de muertos.

Hasta ahora ningún gobernante se ha atrevido a ponerle el cascabel al gato, aunque a muchos de ellos se les ha hecho fácil dejar el poder para entonces apoyar la legalización de las drogas. Pero la semana que viene podrían ser los californianos los primeros en agarrar el toro por los cuernos. Si votan a favor de la legalización se abre un periodo de pruebas muy interesante para México. De cumplirse efectivamente lo que anuncian sus partidarios en California —más dinero en las arcas públicas y menos crimen en las calles— se dispararía el número de mexicanos a favor de seguir el mismo paso, aunque sea porque la violencia que estamos viendo estos días aquí es sencillamente insoportable.

Adiós al periodismo

Salvador Camarena (@SalCamarena)
Tronera
El Universal

Un señor que no ha ocupado puesto público en la última década es remitido al Torito por haber sobrepasado en cuatro décimas el límite del alcoholímetro. O sea, algo que podría pasar a usted o a mí cualquier noche. Por lo que se sabe, el sujeto mantuvo la dignidad que múltiples medios y periodistas ya no reconocemos ni aunque nos la deletreen. Un ciudadano común fue convertido en objeto de escarnio por una falta administrativa. No fueron los tabloides sensacionalistas los que aullaban de regocijo por pillar a un notable en un trance ordinario. Fueron medios “serios” los que al decidir que esa nota merecía notoriedad en sus portales, primeras planas y tiempos estelares, azuzaron a audiencias que mastican todo retazo que lancemos por la sed de venganza de ver a un poderoso humillado. Salvo que aquí yo no vi ningún “poderoso”, y para colmo el susodicho sobrellevó el trance con propiedad e incluso algo de humor.

Si en casos triviales como el anterior, los comunicadores perdemos la dimensión de lo que debería ser publicado y lo que no, a nadie debería extrañar que los periodistas nos entreguemos sin pudor a la difusión de un material propagandístico criminal en donde una persona, encañonada por cinco delincuentes, hace señalamientos de supuestos ilícitos, varios de ellos auto-incriminadores. Al cobijo de la falaz justificación de que si nosotros no lo emitimos, las audiencias de cualquier manera se enterarán —gracias a internet y sus redes sociales—, hemos renunciado al privilegio que nos había encargado la sociedad: ya no queremos decidir entre lo que debe y lo que no debe ser publicado. Éramos un filtro, debíamos separar la sustancia de la morralla, el grano de la paja, nos pidieron desde siempre que comunicáramos lo verificable, lo relevante; no sólo lo novedoso, sino la noticia con valor para el colectivo, las historias que fueran construyendo día a día una identidad, un discurso social para el futuro. Éramos cocinero; hoy somos, con perdón para ellos, tablajeros: presentamos las piezas crudas. ¿Para qué preocuparse por las toxinas que antes la cocción eliminaba, si la gente se come por igual los pedazos sanguinolentos? ¿Por qué aspirar a preparar algo bueno, nutritivo para cada día, si de lo único que se trata hoy es de hartarse?

Los comunicadores recurrimos a otro preocupante argumento para perdonarnos la falta de contención. Participamos en la humillación de una persona con cañones a 15 centímetros de su cabeza porque desconfiamos de las instituciones. En vez de presionar a los gobiernos para que procedan a investigar primero y a informar después, en lugar de eso, ponemos nuestra suspicacia en más alto valor que la vida y la dignidad de un ser humano, y procedemos a difundir algo que debería ser siempre impublicable. Y perdonen el ejemplo: no fuera un video de un perro siendo martirizado, porque entonces las redes sociales —y algunos medios— no cabrían de tanto indignado reclamo.

La prensa de Estados Unidos jugó un papel crucial para sostener en pie a su país tras los ataques del 11 de septiembre de 2001. Decidieron no repetir algunas imágenes y fueron cuidadosos para que tragedias como la del periodista Daniel Pearl, decapitado en Paquistán en 2002, no alimentara el morbo, sino la indignación frente al terrorismo, mientras reforzaba los ideales de esa nación. En esta semana que termina ¿qué fue lo que fomentamos los medios mexicanos?

La era post Kirchner

Andrés Oppenheimer
El Informe Oppenheimer
Reforma

La muerte del ex Presidente argentino Néstor Kirchner casi seguramente dificultará la gestión de la actual Presidenta Cristina Fernández, su viuda, y posiblemente acelerará la reticente inserción de Argentina en la economía global.

A juzgar por las entrevistas que les realicé en años recientes a Kirchner, la actual Mandataria y a sus asesores más cercanos, el ex Presidente era el poder detrás del trono que prácticamente manejaba el Gobierno hasta el día de su muerte.

Fue el tenaz líder del Partido Peronista que mantuvo bajo control a los líderes sindicales mediante una mezcla de intimidación y recompensas económicas, y fue quien estuvo detrás de casi todas las grandes decisiones gubernamentales de su esposa.

Un ex colaborador cercano de Fernández me dijo recientemente que cuando ella asumió la presidencia a fines del 2007, estaba decidida, aparentemente con el aval de su marido, a darle una marca personal a su gestión, y no a convertirla en una mera continuación del Gobierno de su marido.

Pero dos crisis producidas al principio de su presidencia, una huelga rural contra los impuestos a las exportaciones y la revelación de grabaciones del FBI que sugerían que una maleta con casi 800 mil en efectivo que entraron de contrabando al país por una delegación del Gobierno venezolano habían sido destinados a los fondos de su campaña presidencial del 2007, la llevaron a refugiarse cada vez más en su marido.

"Ella nos decía que ni siquiera nosotros, sus colaboradores, la estábamos apoyando, y que el único que la defendía era Néstor Kirchner", me dijo el ex funcionario. "De allí en más, sus iniciativas personales quedaron cada vez más opacadas por las prioridades de Néstor".

Sin Néstor Kirchner a su lado, no está claro si la Presidenta Fernández podrá mantener alineados a los sindicatos y otros sectores de su partido, y si tendrá que adelantar las elecciones del 2011. Para empeorar las cosas, casi todos los economistas coinciden en que el fuerte crecimiento económico argentino de este año se detendrá sustancialmente el año próximo.

¿Qué cambiará en Argentina con la muerte del ex Presidente? En un futuro no demasiado distante, es probable que Argentina se vuelva un país menos aislado del resto del mundo, y más consciente de que antagonizar a los inversores domésticos y extranjeros, a los medios de comunicación y a las otras ramas del gobierno no ayuda a crecer y reducir la pobreza.

La "pareja presidencial", como se conoce a los Kirchner en Argentina, se benefició de una bonanza económica gracias a los altos precios mundiales de las materias primas y a las bajas tasas de interés mundiales, pero desperdició la mejor oportunidad de Argentina en casi un siglo de invertir en fortalecer las instituciones democráticas, educación, innovación, y en atraer inversiones que podrían haber sentado las bases para un crecimiento a largo plazo.

Cuando entrevisté al fallecido Presidente Kirchner en el 2004, me dio la impresión de ser un líder que, a diferencia de sus colegas de países vecinos, mostraba poco interés por lo que estaba ocurriendo en el resto del mundo. En una prolongada conversación que mantuvimos después, constantemente culpó a terceros, Estados Unidos, las Instituciones financieras mundiales y los Gobiernos anteriores de Argentina, de todos los males del país.

Cuando al final de la entrevista sugerí humildemente que los países que más crecen y reducen la pobreza, ya se trate de Chile, China o India, son aquellos que mantienen el rumbo económico, atraen inversiones y que se vuelven más competitivos en la economía global, pareció no escuchar lo que estaba diciendo. Me interrumpió, y recomenzó su discurso acerca de cómo las políticas neoliberales del Gobierno anterior y las Instituciones financieras habían llevado al país a la debacle financiera en 2001.

El ex Presidente no disimulaba su falta de interés por las relaciones exteriores. Uno de sus ex cancilleres me dijo en una oportunidad que "las reuniones con líderes extranjeros lo aburren. Es la parte de su trabajo que menos le gusta. Su principal y única prioridad es sacar a la Argentina de la pobreza".

Los "plantones" de Kirchner a altos dignatarios extranjeros eran legendarios. Según reportes de prensa, dejó plantados entre otros al ex Presidente ruso, Vladimir Putin, y a la ex Presidenta de Hewlett Packard, Carly Fiorina, quien, según The Financial Times, abandonó el Palacio Presidencial después de esperar 45 minutos en vano su entrevista con el entonces Presidente. Fiorina siguió su viaje a Chile y Brasil, donde los presidentes de ambos países le dieron una bienvenida de alfombra roja.

Mi opinión: La Presidenta Fernández merece no sólo nuestra solidaridad en estos momentos de luto, sino también el apoyo de todo el mundo para que pueda gobernar exitosamente hasta el final de su mandato.

Después de las elecciones del 2011, no me extrañaría que Argentina se convierta en un país menos ensimismado.

Los principales contendientes para las elecciones de 2011, incluyendo los peronistas, como el Gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli, y el peronista disidente y ex Presidente del país, Eduardo Duhalde, dicen, en privado o en público, que quieren una Argentina más insertada en la economía global. El fallecimiento del ex Presidente Kirchner quizás marque el final de una era.

Muertos vs. legalización

Jorge Fernández Menéndez (@jorgeimagen)
Razones
Excélsior

La semana pasada terminó con la masacre de jóvenes en Juárez, comenzó con otra ejecución masiva en Tijuana, continuó con otra en Tepic y culmina, hasta ahora, con la muerte de otros seis jóvenes ejecutados en Tepito. Y todo parece estar relacionado con la venta y comercialización de la mariguana, sobre todo después del decomiso de 134 toneladas de la yerba el jueves pasado en Tijuana. Mientras tanto, en California se debate su legalización.

Tienen razón los presidentes Calderón y Santos cuando reclaman que no se puede tener una política dual: no puede Estados Unidos estar legalizando la producción, la comercialización y el consumo de drogas, en este caso de la mariguana y al mismo tiempo combatiéndola. No se puede exigir a los países productores (es un decir, porque más de la mitad de la mariguana que se consume en Estados Unidos se produce en ese país) un combate frontal contra las drogas y, al mismo tiempo, admitir, como lo ha dicho el presidente Barack Obama que es muy difícil combatir el consumo en su país porque es una "costumbre muy arraigada".

La Propuesta 19, que se votará el próximo martes en California, prevé que todo el que sea mayor de 21 años pueda poseer hasta 28 gramos de mariguana para su consumo personal, así como cultivar pequeñas cantidades en casa de hasta 2.3 metros cuadrados y consumirlas en privado o en lugares destinados a ello. También le da atribuciones al gobierno para "regular y cobrar impuestos a la producción y comercialización de mariguana a mayores de 21 años de edad". En caso de que sea aprobada la propuesta, la posesión y distribución seguiría siendo ilegal bajo la ley federal. Y eso, aparentemente, crearía un caos en términos de seguridad y de competencia entre los poderes estatales y el federal.

Pero decimos aparentemente porque en eso también hay una trampa. Si bien el presidente Obama ha dicho públicamente que no apoyará la legalización total de la mariguana, realizó un cambio fundamental en las políticas de seguridad al respecto. Hasta el inicio de la actual administración, el gobierno federal mantenía la prohibición en sus leyes y se daba la paradoja de que, mientras en un estado en que la mariguana era legal, allí no era perseguida por la policía local, pero sí podía ser perseguida por la federal. Ahora, a través de distintas órdenes ejecutivas, el gobierno de Obama ordenó a sus agencias federales que sólo persiguieran en esos estados a personas que transportaran o almacenaran cargamentos ilegales mayores de 500 kilos. En los hechos se acabó con ello la persecución de cualquier consumidor o productor pequeño. Y, por eso, si se aprueba el referéndum en California, no habrá persecución oficial.

El tema económico es central en todo esto. Además de los mil 400 millones de dólares que esperan recaudar en términos fiscales con la legalización, otro estudio del centro de investigación Rand establece que cuando menos se estaría hablando de un ahorro de 300 millones de dólares que hoy se gastan para garantizar el cumplimiento de las leyes sobre posesión y consumo de mariguana en California.

Y la clandestinidad en la venta dispara los precios. Por ejemplo, en México, un kilo de mariguana vale unos 80 dólares, pero en California el mismo kilo cuesta dos mil dólares; un kilo de cocaína vale en una ciudad fronteriza mexicana 12 mil 500 dólares, pero cruzando ya la frontera, 26 mil 500 dólares en esa ciudad estadunidense vecina; un kilo de heroína se vende en México en 35 mil dólares, en 71 mil en Estados Unidos y en mucho más en las grandes ciudades del este.

Según cifras oficiales, aunque son muy conservadoras, el narcotráfico, aseguró el gobierno estadunidense, genera en ese país unos 61 mil millones de dólares, de los cuales dos tercios provienen del comercio de mariguana. Y no olvidemos que Estados Unidos produce más de 50% de la mariguana que consume. Es una producción tan importante que en realidad en algunos estados sus utilidades son más altas que las del tabaco, el maíz o el trigo.

Todo eso es una realidad que debe tomarse en cuenta a partir de lo que suceda el próximo 2 de noviembre. Hasta ahora las encuestas sobre el referéndum son confusas: algunas hablan de un virtual empate, otras dan una ventaja a quienes se oponen a la legalización, pero en todas, sobre ese tema existe un índice muy alto de indecisos que son quienes definirán el asunto. El procurador Eric Holder no se ha pronunciado al respecto ni queda claro cómo podría hacerlo, sobre todo si no ganan los demócratas las elecciones. Pero el tema continuará más allá del martes 2. Se debe realizar un debate serio entre los principales países involucrados y adoptar estrategias comunes. Lo que vivimos hoy es una suerte de esquizofrenia donde los mayores costos los pagamos en México, Centroamérica y Colombia.

La droga en Estados Unidos

Carlos Tello Díaz
ctello@milenio.com
Carta de viaje
Milenio

Estados Unidos es el más grande mercado ilegal de drogas y mercado legal de armas en el mundo. Pero no sufre de narcoviolencia. Su gobierno podría, si quisiera, decomisar los gigantescos cargamentos de droga que entran en su territorio, antes de ser distribuidos y vendidos. Podría golpear a los cárteles mexicanos que han desplazado a los colombianos, a los chinos y a los coreanos, que son los que meten la droga que luego reparten las pandillas. Pero no lo hace. Las organizaciones y las pandillas, a su vez, no desafían al Estado: no luchan por el control territorial en Estados Unidos. Entre ambos, autoridades y narcotraficantes, no hay pactos ni acuerdos, por supuesto, pero existen intercambios de señales, códigos y entendidos para lograr algo que le conviene a todos: no convertir el narcotráfico en narcoviolencia. Las autoridades persiguen y reprimen, es su deber, pero no hasta el final. Hay un esquema de tolerancia controlada administrada por el Estado.

Por las consecuencias que tiene en términos de violencia, Washington ha optado por delegar el trabajo de represión a otros países, los de producción y los de paso, como Colombia y México en América Latina. Esa represión ha generado violencia, inseguridad y corrupción en estos países, como lo señala Fernando Henrique Cardoso en un trabajo editado por el Banco Mundial: “Los países desarrollados, los principales consumidores, han impuesto políticas dañinas sobre los países productores de drogas. Estas políticas han tenido consecuencias terribles, como la corrupción de las fuerzas policiacas y judiciales, y la violencia relacionada con el tráfico” (citado por Nexos, octubre de 2010).

¿Cuáles son esas políticas? Desde 1986, por ejemplo, el Congreso estadunidense exige certificar a los países de producción o de paso que estén “cooperando totalmente” con Washington a combatir el tráfico de drogas ilícitas en Estados Unidos (En 2003 la ley fue modificada para sólo castigar a los países que hayan “fallado demostrablemente” en este combate). Los gobiernos descertificados pierden el derecho de recibir asistencia de Estados Unidos. Hasta el día de hoy, México es certificado de esta manera, a pesar de que gasta relativamente más dinero que Estados Unidos en la guerra contra el tráfico de drogas: 9 mil millones de dólares al año, “el triple del gasto estadunidense si se comparan las cifras con sus respectivos productos internos” (Nexos, octubre de 2010).

Las cosas pueden cambiar a partir de la semana que viene con la legalización de una droga, la mariguana, en el estado de California. La propuesta de legalizar el cultivo y la venta de mariguana argumenta que esta droga no es más dañina que drogas legales como el tabaco y el alcohol, y daría por la vía fiscal al menos mil 300 millones de dólares anuales al gobierno de California, que a su vez dejaría de gastar alrededor de mil millones de dólares adicionales en perseguir, procesar y encarcelar a quienes consumen mariguana en este estado de la Unión Americana. ¿Por qué no legalizarla?

Es común leer desde hace algunos meses argumentos a favor de la legalización de las drogas en México. Pero no tiene sentido legalizar las drogas aquí si ellas no son antes legalizadas allá, pues la fuente del ingreso que perciben los cárteles de la droga —enorme, a causa de la prohibición— está en el mercado de Estados Unidos, no en el de México. Por eso es tan importante el resultado del plebiscito, este lunes 2, en torno a la Proposición 19 en California. Las últimas encuestas sugieren que ella no va a ser aprobada, desafortunadamente, pero aun así puede generar una dinámica a favor de la legalización. Yo creo desde hace años que la legalización (la regulación) es deseable. Hoy creo que es además factible, en el caso de la mariguana.

octubre 28, 2010

El pene de Noroña (2)

Ciro Gómez Leyva
gomezleyva@milenio.com
La historia en breve
Milenio

Me remito a lo escrito aquí el 25 de septiembre del año pasado, cuando propuse que había mucho de desvergüenza en el teatro que estaban montando los recién llegados diputados. Entre varios, referí a uno del PT:

“O qué decir del machismo de la nueva diva del vodevil político, Gerardo Fernández Noroña, al gritar que quien lo busca lo encuentra, y decirle a Genaro García Luna que le decía en su cara que era una asesino. ¡Guau! Valiente Noroña con fuero. Supongo que, para mantener nivel, en la próxima comparecencia mostrará su pene y luego pedirá derecho de réplica”.

Pues ¡helo aquí! El martes, en su cómodo y ventajoso San Lázaro gritándole asesino al secretario de Comunicaciones y Transportes, Juan Molinar. ¿Pruebas? No hacen falta, basta que el humeante Fernández Noroña lo deduzca. Gritándole que se robaron la elección de 2006. ¿Pruebas cuatro años después? Ninguna, puro pensamiento mágico. Tachando de alcohólico al presidente Calderón. ¿Pruebas? Supongo que las tibias insinuaciones, sin fuente desde luego, de “periodistas comprometidos”.

Pero lo que verdaderamente me llamó la atención fue la cantidad de veces que gritó “¡no tolero que me interrumpa!”, “¡no voy a tolerar que me diga…!”, no tolero, no, no, no. Se entiende: como sentía que estaba dando una cátedra de ética, cualquier moción de orden o respeto era una agresión. Amos Oz: “La semilla del fanatismo siempre brota al adoptar una actitud de superioridad moral que impide llegar a un acuerdo”.

Triste espectáculo. No por los insultos, sino porque pasan los años y, lejos de persuadir, de tratar de ganar voluntades, a la “izquierda valiente y pura” sólo le sigue interesando convencerse a sí misma.

Lo que Kirchner se llevó

Fran Ruiz
fran@cronica.com.mx
La aldea global
La Crónica de Hoy

Néstor Kirchner estaba doblemente enfermo. Padecía del corazón y padecía de la enfermedad del poder. Para su desgracia, los síntomas del segundo afectaron seriamente a su delicada salud y aceleraron su muerte prematura (60 años no son nada). Es fácil imaginarse a sus médicos rogándole que combatiera al estrés y redujera al mínimo su carga de trabajo y preocupaciones. Fue una batalla que no quiso combatir y la perdió.

El ex presidente argentino murió con una ambición truncada bruscamente: la de volver a ser presidente al término del mandato de su esposa, Cristina Fernández, con la que había forjado una dinastía política matrimonial, rara en el mundo, aunque no en Argentina, donde triunfó la pareja presidencial formada por su admirado Juan Domingo Perón y Evita. Muertos ambos, primera ella (también prematuramente), el tirón popular de ambos lo aprovechó Isabelita, la viuda del general, cuya desastrosa gestión abrió las puertas a la dictadura militar.

Fue precisamente la decisión de Kirchner de entregar a la justicia a los criminales de esos terribles años de represión (1976-1983), con miles de torturados y desaparecidos, por la que el ex mandatario fallecido será recordado para la historia y será eternamente agradecido por el pueblo. Ninguno de sus antecesores tuvo el valor de enfrentarse a los represores militares, que durante más de veinte años, ya con la democracia restaurada, se pasearon impunemente gracias a leyes como la de Punto Final y Obediencia Debida, promulgadas y ratificadas por Raúl Alfonsín y Carlos Menem, respectivamente.

Este valiente compromiso de Kirchner de reparar una deuda histórica largamente reclamada por las víctimas de la represión y sus familiares, así como el mérito de haber sabido cortar la hemorragia que desangraba la economía argentina y que puso al país no sólo al borde de la bancarrota sino de una guerra social que derribó tres gobiernos en apenas tres años, devolvieron la confianza de los argentinos en el gobierno.

La victoria de su esposa Cristina Fernández en 2007 es fruto de estos dos logros. Se consolidaba así el kirchnerismo como fórmula de alternancia política.

Sin embargo, el mandato de su esposa está siendo más bien deprimente, con una economía opacada por Brasil; con numerosos casos de corrupción, empezando por los del propio matrimonio presidencial, cuya fortuna se ha disparado descaradamente desde que detentan el poder; con un encariñamiento de ambos con Hugo Chávez, lo que resulta escandaloso para muchos argentinos y cuyas consecuencias son una vuelta del lenguaje populista y una preocupante persecución de la prensa que no simpatiza con el kirchnerismo.

Con la repentina muerte de Kirchner el proyecto kirchnerista está prácticamente condenado a morir. Si bien el mandato de su esposa podía perjudicar las aspiraciones de su marido, su férreo control del partido peronista, del que era líder, y, sobre todo, el tirón popular que aún conservaba lo convertían en el candidato favorito a ganar las elecciones.

Lo que Kirchner se llevó, por tanto, es estabilidad política, y lo que su ausencia deja es una duda, la de si la presidenta-viuda se presentará a la reelección, lo que de todos modos probablemente no impedirá una batalla de las diferentes familias peronistas por imponer a su candidato. Ocurra lo que ocurra, Argentina entra así en una nueva etapa de incertidumbre.

Pedófilos célebres

Lydia Cacho (@lydiacachosi)
Plan B
El Universal

El español de 31 años sube al metro en Tokio y se encuentra “con unas lolitas, pero no eran unas lolitas cualesquiera, sino de esas que se visten como zorritas, con los labios pintados, carmín, rímel, tacones, minifalda… Tendrían unos trece años”. “Subí con ellas y las muy putas se pusieron a turnarse. Mientras una se iba al váter, la otra se me trajinaba”. “No hay nada como la piel tersa, los pechitos como capullos…”. El autor de estas declaraciones publicadas en el libro Dios los cría y ellos hablan de sexo, drogas, España, corrupción (Ed. Planeta) es nada menos que el famoso Fernando Sánchez Dragó, multipremiado escritor español y conductor del programa literario Las noches blancas, de la televisión pública Telemadrid. En la página 159, antes de narrar lo de las lolitas, el dramaturgo y coautor Albert Boadella le dice que a él le gustan las mujeres cincuentonas. Dragó le contesta: “A mí me gustan las de 15”. Y sigue: “Llámame viejo, llámame como quieras, pero es así”. Como sus palabras quedaron publicadas, argumentó que si fue delito ya prescribió porque eso sucedió en 1967.

Otro europeo famoso, Frédéric Mitterrand, titular francés de Cultura, sobrino del ex presidente francés y emblema de la apertura de Sarkozy con la izquierda, escribió en su autobiografía La mala vida (2005) sus visitas a prostíbulos de Bangkok en busca de niños. Escribe: “He cogido la costumbre de pagar chicos [...] Evidentemente, he leído lo que se ha escrito a propósito de esos chicos de Tailandia, he visto muchos reportajes [...] sé lo que hay de inconsciencia cuando no de avaricia en la mayor parte de las familias, las montañas de dinero que esto genera cuando los muchachos no se quedan más que las migajas, los detalles sórdidos de todo este tráfico [...] no dejo de pensar en eso, lo que no me impide volver. Todo ese ritual de feria de efebos, de mercado de esclavos, me excita enormemente".

Entre muchos otros famosos usuarios y promotores de la trata sexual de menores, estos dos reconocidos personajes representan la idealización del abuso sexual de infantes, la normalización de la pedofilia desde el poder mediático, político y cultural. Aparentemente, cuando estas confesiones se dan en un contexto intelectual y literario tiene perfecta cabida, sin ambages; eso es lo que permite a estos sujetos ufanarse y escribir a detalle lo que consideran arranques de exotismo erótico (aunque en el fondo saben que cometieron delitos y que saldrán librados). Sánchez Dragó, ante las críticas en España, ha dicho que exageró en sus explicaciones. Mitterand, por su parte, aseguró que como era la ultraderecha quien lo criticaba se sentía honrado. Durante siglos el abuso sexual infantil ha sido exaltado en el mundo literario; las cosas comienzan a cambiar lentamente, pero mientras no encontremos a más líderes culturales y escritores tomando posturas éticas al respecto la tragedia que viven a diario millones de criaturas esclavizadas será la anécdota literaria de una generación de famosos indispuestos a asumir la responsabilidad de sus palabras y sus hechos.

¡Basta de historias!

Jorge G. Castañeda (@JorgeGCastaneda)
jorgegcastaneda@gmail.com
Reforma

Hay libros de académicos que si fueran leídos aportarían muchísimo a sus lectores, pero no lo son porque suelen ser difíciles de leer; y hay libros de periodistas redactados con agilidad que se leen en pocas horas, pero cuya superficialidad los vuelve intrascendentes. De vez en cuando aparecen libros de académicos tan bien escritos que impactan -los de Fergusson y Judt vienen a la mente-; o de periodistas con sustancia -como los de Diamond o el nuevo de Riding sobre la cultura parisina bajo el nazismo-, libros a la vez legibles y trascendentes. El nuevo de Andrés Oppenheimer, ¡Basta de historias!, es uno de ésos. Tiene varias virtudes pero sólo reseñaré algunas.

La primera, obviamente, es escoger sólo uno de los desafíos de América Latina en lugar de hablar de todo al mismo tiempo: la educación. Oppenheimer la considera, como muchos, no sólo el talón de Aquiles de la región, sino la clave de su porvenir. Acierta en seleccionar la educación, aunque siempre podrá uno preguntarse si detrás del rezago educativo no hay otros dilemas y obstáculos. Otro acierto es el enfoque comparativo. Dedica el primer y último capítulos a tesis generales, pero los otros 11 a casos específicos: de éxitos educativos (Finlandia, Singapur, la India, China, Israel); o de países latinoamericanos variopintos (Chile, Brasil, Argentina, Uruguay, Perú, México, Venezuela y Colombia). De este modo hay a la vez ejemplos de éxito relativo como Chile y Uruguay; y otros de fracaso, no tan relativo, como Brasil, Venezuela y México. Este enfoque permite mostrar casos concretos del rezago, pero también cómo superarlo.

El autor nos recuerda verdades ya conocidas a propósito de la educación latinoamericana en general, y de la mexicana en particular. Retoma las tesis de Gladwell en Outliers sobre la brevedad del año escolar de nuestros países: 155 días en Uruguay, 180 en Argentina, 190 en Chile, 200 en Brasil y México; vs. 243 días en Japón y 220 en Corea del Sur. Vuelve a mencionar la aberración mexicana de que cada año egresen de la UNAM 188 licenciados en historia, 59 en ciencias de la computación y 49 en ingeniería petrolera. Reafirma que, por extrañas razones, latinoamericanos en general y mexicanos en particular se sienten satisfechos con la educación pública que reciben. Doy un dato increíble, pero hasta donde pudimos comprobarlo cierto: en las pruebas internacionales de PISA, calificadas sobre 800 puntos, en la India anualmente 250 mil estudiantes superan los 650 puntos y en Corea otros 250 mil; en México sólo 4 mil 500. Es decir, en México llegan a los niveles de excelencia de PISA 60 veces menos jóvenes que en la India y que en Corea del Sur, siendo que la India tiene 10 veces más habitantes, y un PIB ligeramente mayor, y Corea del Sur un PIB similar al de México, pero la mitad de sus habitantes.

Oppenheimer propone 12 claves del progreso que no puedo resumir, me quedo con cuatro. Una, evidente pero que no sobra subrayar, es ver lo que hacen otros cuando lo hacen bien. Otra, más original e ingeniosa, es entender que la disyuntiva entre educación pública y privada es falsa, y que se resuelve con grandes coaliciones de la sociedad civil, empresariales, mediáticas, etcé- tera, que presionen al gobierno para mejorar la educación. Otra más, reducir en términos relativos los presupuestos de educación superior para concentrarlos en preescolar y primaria, pero no castigando a las universidades, sino exigiéndoles que salgan a ganar dinero vendiendo sus productos y servicios. Finalmente, quizás la más importante, darle mayor estatus social a los maestros, que incluye un buen salario pero no sólo. Se trata de cerrar la brecha entre lo que ganen los maestros y los demás y valorar el trabajo único que realizan. Como lo ha dicho Héctor Aguilar Camín en nuestras reuniones con las secciones del SNTE en muchas partes del país, la gente entra al magisterio por vocación. Hay que engrandecer esta vocación y agradecerle a Oppenheimer este espléndido texto.

Los Kirchner

Yuriria Sierra (@YuririaSierra)
Nudo Gordiano
Excélsior

Néstor, para muchos, símbolo de ese autoritarismo que no termina de irse y de esa corrupción que no deja de azotar...

Murió Néstor Kirchner, figura con la que se entiende a la Argentina actual: ex presidente, hoy ex primer "damo", diputado, líder de su partido político, precandidato nuevamente a la Presidencia de Argentina. Kirchner, para muchos, símbolo -uno de tantos- de ese autoritarismo que no termina de irse y de esa corrupción que no deja de azotar todas las esquinas de la América Latina. Patologías que han sido nodrizas del rezago que se tiene en toda la región, comparada con el resto del mundo. Los Kirchner (como tantos otros entes políticos de Latinoamérica), encarnaciones del nuevo siglo que han encontrado en las "formas" o en las deformaciones democráticas, así como en el ejercicio del neopopulismo democratizado, una brecha para repetir varios de los peores vicios de la "médula" política de la parte latina de nuestro continente.

Néstor Kirchner era pieza importante de la política argentina actual, apoyó movimientos sociales considerados del "pópolo", al menos eso decían sus opositores, iniciativas como el enfoque a los derechos humanos, mecanismos de protección social o el aumento de las pensiones, lo pusieron en la palestra y hasta llegaron a decir que estaba obsesionado por el control de los medios de comunicación, signo inequívoco del autoritarismo. No era bien visto por el mundo empresarial. Su política de gobierno estuvo enfocada más al subsidio, algo que era criticado por quienes esperaban un fortalecimiento de la democracia del país, pero no, él era uno más de esos líderes con ambición de poder casi absoluto, sus detractores no dudaban en hacérselo saber.

En contraparte, los beneficios y el crecimiento que lograron que el país saliera adelante después de la crisis de 2001 fueron su respaldo para promover movimientos civiles. Después de su mandato al frente de la presidencia del país, pasó el poder a su esposa y eso dio pie a que se creyera que había no sólo una presidenta, sino una "pareja presidencial", pues la toma de decisiones de Cristina Fernández, cuando todavía usaba el De Kirchner, seguían el patrón de gobierno de su esposo, del ex presidente.

Su muerte siembra incertidumbre para el actual gobierno en la víspera de las elecciones, que llegan en 2011, porque ahora, sin su esposo, la presidenta argentina deberá decidir a quién poner en la mira para la sucesión. El partido que era dirigido por el ex presidente, el justicialista, no es la carta que mejor sabe manejar la presidenta, tendrá que designar a alguien que evalúe o hacerlo ella para asegurar que el poder pase a las manos de la persona y el grupo adecuados con el fin de no ver entorpecido el camino que ella y su esposo habían imaginado para Argentina.

Los Kirchner son ahora sólo uno, la presidenta, que deberá demostrar que ella está al frente, sin el respaldo de su esposo moviendo hilos detrás del escenario. Cristina Fernández tiene ahora la responsabilidad de elegir si lleva al país por el mismo rumbo iniciado por su esposo o le da paso a un nuevo sistema de gobierno, donde el apellido Kirchner deje de ser emblema de un régimen inamovible.

Con la muerte de Néstor Kirchner, la política argentina podría abrirse paso a un futuro menos autoritario y que le apueste a reformas necesarias que durante el gobierno de Cristina han estado en los pendientes, pero que no ven la luz, para no provocar conflictos. Y es que ahora en Cristina no sólo cae el peso del duelo por su esposo, sino el del futuro del "kirchnerismo".

El linchamiento de los científicos porfirianos

Héctor Aguilar Camín
acamin@milenio.com
Día con día
Milenio

Hoy por la noche, dentro del ciclo sobre racismo México vs. México, compartiré una mesa con Fernando Escalante Gonzalbo y Claudio Lomnitz en torno a un texto de este último, de fresca aparición: “El antisemitismo y la ideología de la Revolución Mexicana” (La cita es en la sala Carlos Chávez del Centro Cultural Universitario de la UNAM).

El punto de partida de Lomnitz es inesperada y apasionante: en la demonización del grupo de Los Científicos porfirianos, hay un mecanismo antisemita.

Los “científicos”, llamados así porque pertenecían a la primera generación educada para la ciencia y el progreso en las escuelas positivistas de la época, cuentan entre sus filas a algunos de los personajes más talentosos de la historia política e intelectual de México, entre ellos Justo Sierra, Francisco Bulnes y José Ives Limantour.

“No hay un solo revolucionario que no haya utilizado el término científico con aborrecimiento”, dice Lomnitz, “a tal grado que se convirtió en sinónimo de traición y corrupción”.

Cómo sucedió esto es el enigma que Lomnitz explora en su ensayo. Su respuesta es una analogía: la demonización de los científicos guarda un asombroso paralelismo con la demonización de los judíos que explotó célebremente en el caso Dreyfus.

El afrancesamiento porfiriano y su refinado espacio de recepción de ideas y modas fueron muy sensibles al affaire Dreyfus. Los científicos tomaron el partido de Emile Zola en la defensa de Dreyfus, un militar francés, judío, acusado con pruebas falsas de haber traicionado secretos militares de su país.

Pero la historia de las ideas está llena de ironías y, junto con el rechazo civilizado al antisemitismo grosero del affaire Dreyfus, se filtró al ambiente público de México el mecanismo de acusación que acabaría sellando el destino público de los científicos.

Éstos, dice Lomnitz, “adoptaron de manera predominante la línea pro Dreyfus, que también era una posición en contra de la Iglesia, el militarismo y la alianza católica latina, fomentada por el Papa León XIII”.

Sus opositores locales fueron “los periódicos católicos (que) se valieron del caso Dreyfus no únicamente para defender a Francia —y de paso a todas las naciones latinas— en contra de los traidores judíos y sus aliados británicos y estadounidenses, sino, asimismo, para embarrar a los científicos, y también a la prensa porfiriana con la brocha judía”.

Los científicos acabaron siendo un caso de exitoso antisemitismo vernáculo “en el nacionalismo revolucionario mexicano”, concluye Lomnitz, “les tocó desempeñar el papel de los judíos”.

octubre 27, 2010

La verdad nunca se sabe

Denise Maerker
Atando Cabos
El Universal

¿Cómo se puede dar algún crédito a lo que dice un hombre privado de su libertad, esposado y hablando ante una cámara rodeado de hombres armados que le apuntan a la cabeza? No se puede. Esa es la única respuesta válida. Y, sin embargo, en este país nuestro, en el que nadie cree ya en nadie, la aparición de un video en el que el hermano de la ex procuradora de Chihuahua se acusa y la acusa de proteger a un cártel de la droga merece ser mencionada en los noticiarios como una noticia importante.

Hay varias razones; no es simple locura o irresponsabilidad. Una, porque nadie cree que los criminales puedan llevar a cabo sus actividades sin apoyo de ciertas autoridades, y, sin embargo, no hay alcaldes, procuradores, secretarios de seguridad estatales o federales en la cárcel. Es obvia la impunidad con la que operan las autoridades corruptas y la incapacidad de los fiscales. Dos, porque en Chihuahua, y no sólo ahí, hemos sido testigos de los amplios márgenes con que operan ciertos grupos sin ser molestados, es decir, porque lo que dice el hermano de la ex procuradora es posible. Y tres, porque hay antecedentes de que un video obtenido bajo presión da pie a una acusación formal de las autoridades. Fue un video de un policía golpeado de Gómez Palacio, Durango, lo que llevó a las autoridades federales a detener a la directora del penal de esa ciudad, acusándola, como se denunciaba en el video, de dejar salir a internos con armas y vehículos oficiales para perpetrar atentados en la vecina ciudad de Torreón.

No digo que los dichos del hermano de la ex procuradora, Patricia González, sean ciertos ni mucho menos, pero sí que las dudas que suscitan son explicables. Que es abominable otorgar la más mínima credibilidad a una declaración obtenida bajo tortura, es cierto. Que todos perdemos al hacerlo, también es cierto. Hoy, creer una u otra versión no está relacionado con la solidez de las pruebas o de las argumentaciones, sino con el origen de la declaración o de la acusación. Cada quien parece escoger según sus preferencias políticas. Y cada vez nos dividimos más, no sólo por nuestras opiniones, sino por la versión que tenemos de los últimos acontecimientos. Lo mismo en el caso de la ex procuradora que en el del diputado Godoy Toscano. El resultado concreto es que convivimos con delincuentes y encarcelamos inocentes, que destruimos reputaciones y descobijamos a valientes que dan la cara por nosotros. Pero no sabemos quién es quién.

Porque parece mentira la verdad nunca se sabe es el genial título del difícil libro de Daniel Sada. Lo cierto es que, con buenas instituciones, hasta la verdad más increíble sería aceptada.

Tienda por tienda

Sergio Aguayo Quezada (@sergioaguayo)
Reforma

Es una burla que los mexicanos mueran para frenar el tráfico de marihuana mientras los vecinos legalizan su consumo. La quejumbrosa impotencia de Felipe Calderón, el Presidente de las soluciones empantanadas, es una afrenta.

El martes 2 de noviembre se votará en California la Propuesta 19 que legalizaría el cultivo, la venta y el consumo de la marihuana. Según las encuestas la Propuesta será derrotada en las urnas. En la práctica legalizan calladamente la comercialización de la marihuana para usos "medicinales". California fue el primer estado en aprobarla en 1996 y este año ya tiene unas mil tiendas que generan alrededor de mil millones de dólares de ganancias anuales. Para que el negocio prospere hasta redujeron las penas a quienes la consuman poniéndolas al nivel de las multas de tráfico (El País, 22 de octubre de 2010). Otros 13 estados han aprobado iniciativas similares; el uso "medicinal" es una tendencia imparable (un cuadro con la información detallada puede verse en www.sergioaguayo.org).

Mientras prospera la nueva industria, Washington sigue exigiendo a México que le haga el trabajo sucio. Es una hipocresía consistente con la historia estadounidense. Como son pragmáticos siempre enfrentan un problema buscando obtener alguna ganancia. Como se consideran excepcionales piensan que pueden y deben dictarle al mundo un código de conducta.

Felipe Calderón es un regañón en casa. Fustiga a gobernadores y funcionarios que se "agachan y se van de lado" y a la sociedad reclama que no se una en torno a su propuesta. Pero frente a Estados Unidos, es un bonachón. Ante la posibilidad de que California apruebe la legalización el Presidente declaró que "nos va a meter en un problema difícil de resolver. Va a tener un impacto en el mercado mexicano y no sé en qué sentido". Luego adoptó el tono del papá severo pero complaciente, esta "inconsistencia en la política pública de Estados Unidos es algo reprobable" (El Tiempo citando a La Razón, 6 de octubre de 2010).

Hace tiempo la retórica nacionalista y los exabruptos ocasionales encubrían la debilidad mexicana. En 1969 Washington cerró unilateralmente la frontera y Gustavo Díaz Ordaz impulsó con beneplácito una Operación Dignidad para que ya no compráramos productos estadounidenses. Duró poco el enojo y cedió silenciosamente al chantaje estadounidense sin que hubiera reproches, porque la prensa estaba controlada.

Estas maniobras han perdido eficacia. Los discursos no encubren la falta de imaginación de Calderón, quien mantiene una estrategia que sólo convence a quienes lo rodean. Estados Unidos lo apoya verbalmente pero no colabora en serio frenando, por ejemplo, el nocivo tráfico de armas.

Vivimos una gravísima emergencia ante la cual urgen nuevas ideas. Bosquejo una propuesta para presionar a Estados Unidos. Estoy convencido de la pertinencia de legalizar la marihuana pero tengo claro que somos una minoría; según una encuesta nacional en vivienda de Consulta Mitofsky (enero de 2009) sólo 18% aprobaría su legalización.

Si Estados Unidos seguirá normalizando el uso medicinal de la mota, ¿por qué México no hace lo mismo? En nuestro país ya está bastante flexibilizado el consumo (se permite cargar cinco gramos de mota), ¿por qué no autoriza el gobierno federal la apertura de establecimientos donde se pueda expender legalmente la hierba para propósitos terapéuticos? Dichos establecimientos hasta podrían tener a un médico de planta que, por ejemplo, recete dos carrujos al día para el mal de amores. Para evitar una proliferación exagerada podría limitarse su número a los establecimientos autorizados en Estados Unidos. Ni uno más, ni uno menos.

Conociéndolos, Washington reaccionará con indignación y preocupación. En ese momento México podría exigirle que controlen en serio la exportación de armas a nuestro país y hasta podrían decirles que utilicen los recursos de la Iniciativa Mérida para reforzar los controles en su frontera. En tanto no lo hagan, Washington es un cómplice pasivo del tráfico de armas que facilita las oleadas de violencia.

Para que esto se diera, Felipe Calderón tendría que saber identificar correctamente a los enemigos de la dolida patria. También debería entender que Estados Unidos sólo respeta a quienes se defienden. Con esta lógica la consigna debería ser: ¡Tienda por tienda! ¡Inhalaremos!

(Después de entregar la columna me entero de las declaraciones del presidente Calderón en Colombia. Ojalá y no sea un exabrupto momentáneo, sino el inicio de una revisión de los supuestos fundamentales tras su política).

LA MISCELÁNEA

Antes de que termine el mes los diputados elegirán a tres nuevos consejeros del Instituto Federal Electoral. Todos sabemos que está en juego la credibilidad de los comicios presidenciales de 2012. Necesitamos a personajes autónomos, conocedores del tema y con carácter firme. Hay de dónde elegir: entre los aspirantes se encuentran Emilio Álvarez Icaza, David Gómez Álvarez, Salvador Guerrero Chiprés, Alfredo Orellana Moyao y Jorge Javier Romero.

Colaboraron con información Rodrigo Peña González y Dolia Estévez.

Elecciones e internet

Leo Zuckermann
Juegos de Poder
Excélsior

Desde que comenzó la revolución digital, se volvió común decir "esto va a cambiar la forma en que." Mucho se ha hablado, por ejemplo, de cómo la internet está transformando la política. Parece que fue hace mucho tiempo, en realidad hace dos años, cuando la campaña de Barack Obama explotó las nuevas herramientas digitales para ganar la Presidencia de Estados Unidos. Obama recaudó más de 500 millones de dólares en donaciones online, utilizó las redes sociales para atraer al segmento más joven del electorado y efectuó anuncios espectaculares, como quién sería su compañero de fórmula, vía internet por mensajes de texto.

Desde entonces, que no fue hace mucho tiempo, todo político tiene que tener una presencia importante en la red. Debe contar con su propia página y blog informativo. Tiene que enviar regularmente correos electrónicos, estar inscrito en Facebook y twittear cotidianamente. Debe gozar, en suma, de una estrategia integral para utilizar todos los instrumentos del nuevo medio comunicativo que es internet.

Muchos todavía argumentan que esto sólo aplica a países desarrollados donde existe una cobertura amplia de internet. Falso. Los teléfonos celulares, que hoy en día son pequeñas computadoras conectadas a la red, han cambiado esto. En la actualidad, en los países emergentes son cada vez más los votantes que tienen acceso a internet.

Tómese, por ejemplo, el caso de la más reciente elección presidencial en Colombia. El candidato del Partido Verde, Antanas Mockus, rápidamente se convirtió en el político más popular de la red con más de 600 mil fans en Facebook y cientos de miles de seguidores en Twitter. Su campaña, además, trasmitía muchos anuncios propagandísticos en sitios populares de internet. De esta forma, su principal contendiente, Juan Manuel Santos, del Partido de la U, se convirtió en el candidato "viejo" y "aburrido" que no entendía el fenómeno digital.

Santos comenzó a perder terreno en las encuestas. Su campaña descubrió que parte del problema residía en una falta de estrategia para internet. Contrataron, entonces, a la firma estadunidense Election-Mall.com para llenar ese hueco. En menos de 72 horas se formó un "cuarto de contienda" sólo para internet que diseñó la estrategia que fue implementada por 80 trabajadores de tiempo completo.

En pocos días Santos alcanzó y superó a Mockus en comunicación innovadora por la red. La historia de esta hazaña la cuentan Luis G. López, Ravi Singh y Dennis Anderson en un fascinante artículo en el más reciente número de la revista Campaigns and elections. Entre otras tácticas ejecutadas, la campaña lanzó una aplicación específica de la estrategia de "Santos para Presidente" para los iPhones, un "muro digital de la vergüenza" para que la gente opinara sobre los materiales ofensivos de las campañas negativas y un videojuego en internet donde Santos, como Super Mario Bros., luchaba contra pobreza, corrupción, desempleo y tráfico de drogas. Los estrategas santistas también propagaron, de manera viral y masiva, los errores comunicativos de Mockus, como haber dicho que admiraba al presidente venezolano Hugo Chávez. Además, el día de la elección, cuando era importantísimo sacar a la gente a votar, la campaña informó al público dónde estaba ubicada su casilla vía mensaje gratuito de SMS.

La innovadora estrategia de nuevos medios contribuyó a la victoria contundente de Santos, sobre todo en el segmento creciente de votantes involucrados en internet, es decir, los jóvenes.

No hay duda: la revolución digital ya cambió la forma de hacer campañas en las democracias. En México apenas lo estamos percibiendo en los procesos electorales locales. Pero el verdadero fenómeno, con toda su fuerza, lo vamos a observar en la próxima elección presidencial de 2012, sobre todo si se toman en cuenta las absurdas regulaciones que existen para los medios tradicionales que seguramente harán más apetitoso el uso de los nuevos medios de comunicación.

Panistas a navaja libre

Joaquín López-Dóriga
lopezdoriga@milenio.com
En privado
Milenio

Lo que no quieres dar, luego te lo quita el viento. Florestán

El proceso de relevo de la dirigencia nacional del PAN se antoja como el más interesante en la vida de ese partido, pero también como el más virulento.

No hay antecedentes de cinco aspirantes ni del vuelco como el que ha dado el registro de Roberto Gil Zuarth, quien aparece como el candidato del presidente Calderón, llevando como principal operadora a la ex jefa de la Oficina de la Presidencia Patricia Flores y el respaldo de Germán Martínez y de Fernando Gómez Mont, quien en julio renunció a esa militancia y rompió con César Nava.

Desde los destapes se dejó ver el tono de lo que será esta campaña. Un Gustavo Madero quien no consultó con el presidente Calderón, siendo su coordinador en el Senado, y le avisó por teléfono, lo que produjo malestar en Los Pinos; un Francisco Ramírez Acuña que está en este proyecto cambiando la búsqueda de la Presidencia de la República por la de su partido; una Cecilia Romero tocada por la masacre de 72 emigrantes a su paso por la Instituto Nacional de Migración, y una sorpresiva Judith Díaz, de la cultura del esfuerzo panista.

Pero la verdadera sorpresa y factor desequilibrante y hasta punto de fricción en el proceso fue la irrupción de Gil Zuarth, un buen cuadro al que parecen llevar al Calvario a sus 33 años, y que ha dividido el voto de los panistas, calentado a los candidatos y endurecido su discurso.

Los padrinos son representativos: de Madero, don Luis H. Álvarez, y su esposa de Romero; de Ramírez Acuña, Santiago Creel, y de Gil, ya dije, Patricia Flores.

En este caso la ex funcionaria opera con el objetivo de aportarle los votos de los consejeros, sobre todo de los identificados más que con ella, con el presidente Calderón. Sus operadores son Jorge Manzanera, ex secretario de elecciones del PAN, y Rafael Jiménez, encuestador de Los Pinos.

A ver si el esfuerzo, y desgaste, de llevar a un calderonista a la presidencia del PAN para manejar la selección de su candidato presidencial no tiene un costo superior al beneficio, como suele ocurrir.

Porque si Gil Zuarth es un cuadro brillante del panismo, como lo es, ¿para qué lo meten ahora en esa trituradora?

Retales

1. ¡CHIHUAHUA! Preocupantes las declaraciones del gobernador César Duarte en el sentido de que el crimen organizado los ha rebasado en Chihuahua. ¡Qué será más adelante!;

2. COCOA. Parecería un error la candidatura de Luisa María Calderón en Michoacán, porque de perder en noviembre, la derrota sería de su hermano el presidente Calderón. Lo cierto es que Cocoa es la única que pinta allí. Y por eso la comida del cumple-destape con mil invitados; y

3. FUERO. Persiste el malestar entre las fuerzas armadas por el tono de la discusión en torno a la reforma del fuero militar, tema del que se sienten excluidos.

Nos vemos mañana, pero en privado.

'Reforma laboral' por Paco Calderón



octubre 26, 2010

Se seca un afluente del Amazonas

Juan Arias
El País

El Río Negro de Brasil se queda sin agua.- 38.000 familias están aisladas en la Amazonia y 40 ciudades en estado de emergencia

El Río Negro, mayor afluente del río Amazonas, el mayor río de agua negra del mundo y el segundo de mayor volumen, está sufriendo su nivel más bajo de los últimos 30 años y le faltan 5 centímetros para superar el menor volumen de agua en 106 años.

Su caudal, que pueden alcanzar hasta 30 metros de altura, está a 13 metros y 63 centímetros, lo que hace innavegable la mayor parte de sus 720 kilómetros dejando a 60.000 familias aisladas y a 40 de los 62 municipios de la región en estado de emergencia. Para el técnico Valderino Pereira da Silva, no se descarta hasta el final de mes el mayor record de falta de caudal desde que hace 106 años empezó a medirse en Manaus, el volumen de las aguas de uno de los ríos más importantes del planeta, ya que sus aguas están bajando cinco centímetros por día.

Miles de personas están sin agua, alimentos y medicinas. Las fuerzas aéreas brasileñas- ya que no hay posibilidad de transporte por barco- están llevando a las localidades que han quedado aisladas, lo indispensable para que puedan sobrevivir. El bajo volumen de agua del Río Negro sigue en alarma a pesar de las lluvias torrenciales caídas estos días en la región, insuficientes para que aumente su volumen de aguas.

Un afluente vital

El Río Negro es indispensable para el Río Amazonas, corazón de uno de los mayores santuarios ecológicos de la Tierra. La Amazonia brasileña posee el 25% de toda el agua potable del Planeta, de ahí que esté considerada como la mayor reserva ecológica hoy existente.

Según los primeros comentarios de los expertos, esta disminución alarmante de las aguas del Río Negro no es ajena a la destrucción de la selva amazónica que sigue destruyéndose año por año, por intereses económicos. Las medidas tomadas por los diferentes gobiernos a lo largo de los últimos años no han conseguido parar esa hemorragia. La candidata a la sucesión del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, Dilma Rousseff, no ha querido comprometerse, si gana las elecciones, en parar al cien por cien la desforestación de la selva, meta pedida por todos los ambientalistas del mundo. Su compromiso ha llegado, a pesar de las presiones electorales, a defender el mantenimiento del 80% de la actual superficie amazónica.

Un país que espanta

Juan Manuel Asai
jasaicamacho@yahoo.com
Códice
La Crónica de Hoy

Secuencia infernal.— La noche del viernes se registró una matanza en Ciudad Juárez y el domingo hubo otra en Tijuana. Casi 30 jóvenes mexicanos masacrados en menos de 48 horas. Los reporteros todavía no terminan de recopilar los datos para contar una historia cuando otro episodio de terror irrumpe en las redacciones. Los violentos no dan tregua. No quitan el dedo del gatillo. Una perpetua orgía de sangre se está llevando a cabo en el país. Es innegable que atravesamos por una crisis de seguridad, pero detrás de ella hay algo todavía más grave: una crisis de valores que nos está transformando en una sociedad deforme, monstruosa, horripilante. Un país que espanta.

Nos estamos convirtiendo en una sociedad donde se desvanece el respeto a la dignidad humana. En la que jóvenes gatilleros por dos o tres mil pesos pueden asesinar a jóvenes indefensos, desarmados, a quienes no conocían, con quienes no tenían pleitos personales. Pueden disparar sobre señoras y niños cuyo único delito fue estar frente a la boca de los fusiles de asalto. Pueden eliminarlos, dejarlos tirados ahí e irse tan campantes a tomar unas cervezas, hasta que reciben una nueva encomienda, o son ellos las víctimas.

Es muy importante que las matanzas nos cimbren. Es indispensable que las mantengamos en primera plana, porque si llegan, por reiteradas, a perder su carácter noticioso, estaremos fritos. En este caso, mientras haya dolor hay esperanza. Cuando las matanzas de jóvenes dejen de importarnos, nos diluiremos como nación independiente, entre otras cosas porque no mereceremos tener un lugar relevante en el concierto internacional. Seremos parias. No se trata de fomentar la nota roja, sino mantener viva la indignación.

Esa imagen.— La foto principal de la edición de ayer de Crónica nos pone cara a cara con nuestro fracaso. Chicos y chicas adolescentes jalándose los cabellos, desgarrándose las vestiduras, ante el cadáver de su amigo asesinado. Un vuelco imperdonable al orden natural. ¿No tenemos temor de Dios? Hay que ir a lo básico, a los cimientos de la condición humana: los jóvenes no deben morir antes que sus padres y abuelos. Las notas relatan que varios de los jóvenes asesinados en Ciudad Juárez formaban parte de un grupo de danza autóctona, otros eran catequistas. No digo que hayan sido ángeles, digo que no dieron ningún motivo parta terminar sus vidas a tan temprana hora.

Esto no quiere decir que los jóvenes asesinados en Tijuana, que fueron fusilados dentro de las instalaciones de un centro de rehabilitación del consumo de estupefacientes, debieron morir. Por supuesto que no. Son otro tipo de jóvenes, de un perfil distinto, pero que estaban buscando una oportunidad. No fue, por cierto, la primera masacre en un establecimiento de este tipo. Si ya se han perpetrado matanzas en centros de rehabilitación, ¿por qué no tienen seguridad?, ¿ por qué no hay en las inmediaciones patrullas, aunque sea de los municipales? Son sitios de alto riesgo que requieren vigilancia especial.

Hoy más que nunca hay que ser exigentes con las fuerzas del orden. Hay que llamar a cuentas a soldados, agentes federales y policías estatales. Cabe ser exigentes, desde luego que sí. Pero también hay que juzgar a los políticos que están en la nómina de los capos y que se burlan de nosotros con el fuero y también hay que ser auto críticos como ciudadanos y personas. Preguntarnos qué hemos dejado de hacer, o qué hicimos mal para que México comience a identificarse a nivel internacional como el país de las masacres.

Consumidores.— El narcomenudeo genera la violencia que enluta a las familias mexicanas. Los pandilleros se disputan el control de las narcotienditas en calles y barrios. Quieren para ellos el dinero que gasta la gente que consume drogas. Los consumidores, adictos u ocasionales, de mariguana, cocaína y metanfetaminas son los patrocinadores de los comandos asesinos. El dinero que reciben los gatilleros por matar sale, en primera instancia, del bolsillo de la gente común y corriente que consume drogas, de ahí pasa a los capos que pagan los servicios de los matones. El consumo de drogas tiene que tener un costo social acorde con el daño que provoca, con el dolor que causa. Si a los consumidores no les cae el veinte de que son parte de una cadena criminal, simplemente no tendremos remedio.

Cochinero y engaño en el PAN

Ricardo Alemán (@laotraopinion)
aleman2@prodigy.net.mx
Itinerario Político
El Universal

Malas noticias para los ingenuos que se tragaron el cuento de que se debilitaron el poder y la influencia de Felipe Calderón en el PAN. Y es que sólo un descocado puede creer que “un bulto” como Roberto Gil le pudiera arrebatar el control del partido oficial al dueño del partido, al Presidente.

La verdad parece otra, a pesar de “buscapiés” lanzados desde Los Pinos para hacer creer que el relevo en la jefatura nacional del PAN será competida, reñida, caldeada y no otra imposición. Todo indica que los estrategas azules pretenden engañar al respetable. ¿De qué hablamos? De que la postulación del “joven maravilla”, Roberto Gil —como aspirante a presidir el PAN—, más bien parece una estrategia “engañabobos”. ¿Por qué? Porque el objetivo es hacer creer a los incautos que será auténtica, real, reñida y disputada la pelea por la jefatura nacional del PAN. Todo ello cuando en Los Pinos la decisión está tomada a favor del senador Madero.

En realidad la postulación “del bulto” Gil parece una manera de legitimar la llegada de Gustavo Madero, al que muchos ven como “el títere” que siempre ha sido, del titiritero que despacha en Los Pinos. Por eso, primero se corrió todo el aparato mediático a favor de Madero —desde la misma casa presidencial—, cuando el senador acudió a registrarse. Luego se echó a rodar el cuento de la fractura, al mandar al matadero al Mole Poblano, como motejan a Roberto Gil en el PAN.

Y para los que tienen dudas, van algunos elementos que confirman la simulación. Resulta que conforme avanza la sucesión en el PAN, crece como la espuma la especie de que la de Gustavo Madero será la tercera imposición consecutiva del jefe nacional del PAN, luego de fallidas experiencias con Germán Martínez y César Nava. En pocas palabras, que nadie cree en la imparcialidad de la contienda. Y como es urgente lavar la cara al proceso, hacerlo creíble, los genios azules idearon lanzar “un bulto”. ¿Por qué la certeza de que Roberto Gil es “un bulto”?

Porque ni es panista, ni político, ni servidor publico, ni dirigente, ni líder… ¿Alguien conoce una línea de Roberto Gil sobre la doctrina o los postulados del PAN? ¿Alguien sabe de una iniciativa legislativa exitosa de Gil…?, ¿una gestión de gobierno brillante...?, ¿un éxito como gobernante...? En realidad, Roberto Gil es uno de esos inventos del poder que, en la vieja cultura del PRI, eran conocidos como “bomberos”. Es decir, burócratas que sirven para todo y para nada.

Ahora resulta que esa nulidad azul —cuya fama es a partir de saliva mediática— es algo así como el superhombre capaz de arrebatarle al alicaído Felipe Calderón el partido. ¡Sí, Chucha...! Aceptar esa farsa sería como reconocer que Calderón es algo así como un retrasado mental que no tiene control ni de su casa. Aunque después de la gestión en el PAN de Germán Martínez y César Nava, cualquiera puede ser presidente azul.

Y si puede ser Roberto Gil —cuando no tiene más de dos años de ser militante—, también lo puede ser el senador Gustavo Madero. Pero ese es el centro del debate. Al PAN de hoy, igual que el PRI y el PRD, les importa un pito el partido, la formación de sus líderes o dirigentes. Lo que importa es el partido-aparato, de y para el poder.

Y aquí es donde viene la segunda razón de un quinto en la pelea por la sucesión en el PAN. La crisis de los azules es de tal magnitud, que hoy resulta que el menos malo parece Francisco Ramírez Acuña. Son tan malas cartas las que están en la disputa que —aunque usted lo no crea—, hasta antes del chiste de registrar a Roberto Gil, no pocos consejeros que se oponían “al dedazo” de Madero, preferían a Ramírez Acuña. También por eso la estrategia engañabobos.

Lo curioso del caso es que muchos se han tragado el anzuelo de que Felipe Calderón está perdiendo el control del partido y que un “poderoso” grupo de opositores podría arrebatarle la facultad metalegal, metapolítica y metaconstitucional de ser, además del jefe del Estado y del gobierno, el jefe de su partido. ¿De verdad habrá alguien que crea esa farsa? Lo cierto es que, salvo una tragedia —tragedia política—, Gustavo Madero será el nuevo jefe del PAN. Lo demás, es el arte de engañar y hacer reír. Al tiempo.

EN EL CAMINO

Y a propósito de farsas. Resulta que el ex secretario de Gobierno de Guanajuato, Gerardo Mosqueda, al que echó del cargo el gobernador Juan Manuel Oliva, hoy busca un aliado en los matutinos locales. Promete entregar toda la podredumbre del gobierno de Oliva a cambio de apoyo. ¿Qué tal? En una de esas Oliva para en la cárcel… Y a propósito de rejas, ahora las bandas del crimen y el narcotráfico hacen el trabajo de la policía y usan las redes sociales para denunciar a sus adversarios, en una suerte de vengadores anónimos. Por lo menos es lo que deja ver la difusión en redes sociales de un video en el que un grupo criminal secuestra e interroga al supuesto hermano de la procuradora de Chihuahua, quien revela vínculos del gobierno estatal con el cártel de La Línea.