octubre 12, 2010

Carta dirigida a Alfredo Elías (director general de CFE)

Carlos Alazraki
La Razón
carlos@alazraki.com.mx

Estimado Alfredo:

En estos días estamos celebrando el 1er. aniversario de la desaparición de la nefasta Luz y Fuerza del Centro.

Sin duda, un logro extraordinario de Felipe Calderón.

Un logro inimaginable hace 4 años.

Sin duda, un extraordinario acontecimiento.

Te puedo comentar la alegría que nos causó esta expropiación a la gran mayoría de nosotros, los chilangos.

Una gran alegría difícil de explicar.

Finalmente nos habían quitado a esos lastres y vividores del presupuesto federal.

Finalmente nos iba a atender una empresa de clase mundial, como la CFE.

Sí... y finalmente la calidad iba a subir enormemente y los precios iban —por lógica— a bajar.

Pero un año después:

¡Surprise, surprise!

Ni los precios han bajado ni la calidad ha subido.

Ahora resulta que un año después de esta expropiación la calidad sigue siendo la misma y los precios se fueron por las nubes.

Los precios subieron en promedio 30 por ciento.

Un aumento que igual es mayor a ese 30 por ciento.

Los apagones y la falta de energía en los hogares no cambiaron.

Y, para el colmo, las empresas del sector privado también pagan más. Nadie entiende lo que está pasando.

Nadie entiende el porqué de los aumentos a las tarifas.

Nadie entiende por qué el servicio sigue igual de malo.

Y, para colmo, nadie entiende el porqué de una campaña publicitaria tan rudimentaria y burda.

Estoy muy sorprendido de los tristes resultados de la CFE a un año de la desaparición de LyFC.

Y estoy muy apenado del porqué, ya que tú eres un hombre inteligente y muy preparado.

En fin, será porque así somos.

Ya sabes, la mediocridad andando.

Muchos amigos hemos platicado si en este país hubiera competencia.

¿Te imaginas cuánto bajarían los precios? ¿Te imaginas cómo mejoraría el servicio? Y.

¿Cómo obligarías a tus colaboradores a que se pongan las pilas para que no pierdan participación de mercado? Pero como aquí, en México, esas cosas no funcionan porque se rompería la autonomía del Estado.

Pues.

Nos tenemos que joder.

Es una pena que no se haya notado ninguna mejoría.

Es una pena que casas de fin de semana paguen un promedio de $3,500.00 mensuales, sin utilizar la luz todos los días.

Es una pena que todavía no podamos dar el gran salto al primer mundo, porque tenemos muchas leyes estúpidas y retrógradas.

Es una pena que en algo tan obvio, tan lógico, tan avanzado y en pleno siglo 21, sigamos manejando nuestra luz.

Como en el siglo pasado.

¡Qué deprimente!

No hay comentarios.: