octubre 26, 2010

Cochinero y engaño en el PAN

Ricardo Alemán (@laotraopinion)
aleman2@prodigy.net.mx
Itinerario Político
El Universal

Malas noticias para los ingenuos que se tragaron el cuento de que se debilitaron el poder y la influencia de Felipe Calderón en el PAN. Y es que sólo un descocado puede creer que “un bulto” como Roberto Gil le pudiera arrebatar el control del partido oficial al dueño del partido, al Presidente.

La verdad parece otra, a pesar de “buscapiés” lanzados desde Los Pinos para hacer creer que el relevo en la jefatura nacional del PAN será competida, reñida, caldeada y no otra imposición. Todo indica que los estrategas azules pretenden engañar al respetable. ¿De qué hablamos? De que la postulación del “joven maravilla”, Roberto Gil —como aspirante a presidir el PAN—, más bien parece una estrategia “engañabobos”. ¿Por qué? Porque el objetivo es hacer creer a los incautos que será auténtica, real, reñida y disputada la pelea por la jefatura nacional del PAN. Todo ello cuando en Los Pinos la decisión está tomada a favor del senador Madero.

En realidad la postulación “del bulto” Gil parece una manera de legitimar la llegada de Gustavo Madero, al que muchos ven como “el títere” que siempre ha sido, del titiritero que despacha en Los Pinos. Por eso, primero se corrió todo el aparato mediático a favor de Madero —desde la misma casa presidencial—, cuando el senador acudió a registrarse. Luego se echó a rodar el cuento de la fractura, al mandar al matadero al Mole Poblano, como motejan a Roberto Gil en el PAN.

Y para los que tienen dudas, van algunos elementos que confirman la simulación. Resulta que conforme avanza la sucesión en el PAN, crece como la espuma la especie de que la de Gustavo Madero será la tercera imposición consecutiva del jefe nacional del PAN, luego de fallidas experiencias con Germán Martínez y César Nava. En pocas palabras, que nadie cree en la imparcialidad de la contienda. Y como es urgente lavar la cara al proceso, hacerlo creíble, los genios azules idearon lanzar “un bulto”. ¿Por qué la certeza de que Roberto Gil es “un bulto”?

Porque ni es panista, ni político, ni servidor publico, ni dirigente, ni líder… ¿Alguien conoce una línea de Roberto Gil sobre la doctrina o los postulados del PAN? ¿Alguien sabe de una iniciativa legislativa exitosa de Gil…?, ¿una gestión de gobierno brillante...?, ¿un éxito como gobernante...? En realidad, Roberto Gil es uno de esos inventos del poder que, en la vieja cultura del PRI, eran conocidos como “bomberos”. Es decir, burócratas que sirven para todo y para nada.

Ahora resulta que esa nulidad azul —cuya fama es a partir de saliva mediática— es algo así como el superhombre capaz de arrebatarle al alicaído Felipe Calderón el partido. ¡Sí, Chucha...! Aceptar esa farsa sería como reconocer que Calderón es algo así como un retrasado mental que no tiene control ni de su casa. Aunque después de la gestión en el PAN de Germán Martínez y César Nava, cualquiera puede ser presidente azul.

Y si puede ser Roberto Gil —cuando no tiene más de dos años de ser militante—, también lo puede ser el senador Gustavo Madero. Pero ese es el centro del debate. Al PAN de hoy, igual que el PRI y el PRD, les importa un pito el partido, la formación de sus líderes o dirigentes. Lo que importa es el partido-aparato, de y para el poder.

Y aquí es donde viene la segunda razón de un quinto en la pelea por la sucesión en el PAN. La crisis de los azules es de tal magnitud, que hoy resulta que el menos malo parece Francisco Ramírez Acuña. Son tan malas cartas las que están en la disputa que —aunque usted lo no crea—, hasta antes del chiste de registrar a Roberto Gil, no pocos consejeros que se oponían “al dedazo” de Madero, preferían a Ramírez Acuña. También por eso la estrategia engañabobos.

Lo curioso del caso es que muchos se han tragado el anzuelo de que Felipe Calderón está perdiendo el control del partido y que un “poderoso” grupo de opositores podría arrebatarle la facultad metalegal, metapolítica y metaconstitucional de ser, además del jefe del Estado y del gobierno, el jefe de su partido. ¿De verdad habrá alguien que crea esa farsa? Lo cierto es que, salvo una tragedia —tragedia política—, Gustavo Madero será el nuevo jefe del PAN. Lo demás, es el arte de engañar y hacer reír. Al tiempo.

EN EL CAMINO

Y a propósito de farsas. Resulta que el ex secretario de Gobierno de Guanajuato, Gerardo Mosqueda, al que echó del cargo el gobernador Juan Manuel Oliva, hoy busca un aliado en los matutinos locales. Promete entregar toda la podredumbre del gobierno de Oliva a cambio de apoyo. ¿Qué tal? En una de esas Oliva para en la cárcel… Y a propósito de rejas, ahora las bandas del crimen y el narcotráfico hacen el trabajo de la policía y usan las redes sociales para denunciar a sus adversarios, en una suerte de vengadores anónimos. Por lo menos es lo que deja ver la difusión en redes sociales de un video en el que un grupo criminal secuestra e interroga al supuesto hermano de la procuradora de Chihuahua, quien revela vínculos del gobierno estatal con el cártel de La Línea.

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