octubre 15, 2010

Godoy, un cadáver como Bejarano y Mario Marín

Ciro Gómez Leyva
gomezleyva@milenio.com
La historia en breve
Milenio

La familiaridad de trato entre La Tuta y Julio César Godoy lo dice todo. La grabación difundida ayer en la radio por Carlos Puig tendrá el poder demoledor de la de René Bejarano recibiendo dinero de Carlos Ahumada, la de Mario Marín pergeñando atrocidades con Kamel Nacif.

Quizá Godoy con su fuero esquive a la ley. Pero políticamente está muerto. Y los heridos se van a contar por decenas.

Me aparto de la lectura criminal del caso y me concentro en la parte de la comunicación. El fracaso procesal del michoacanazo parecía haber sepultado por años la posibilidad de una ofensiva mediática contra algún gobernante sospechoso de tener relaciones con la delincuencia. La grabación de ayer la resucita.

Desconozco, y no le preguntaré a Puig, quién entregó el material. Aunque no se necesita ser muy perspicaz para proponer que fue el gobierno federal. La grabación va en la línea del “ahora resulta que no pasó nada”, del presidente Calderón, y el “esto no ha terminado”, del procurador Chávez Chávez. El gobierno federal no se iba a dar graciosamente por vencido.

La difusión de una conversación telefónica vuelve a tener más potencia que meses de juicios y miles de legajos. ¿Fue ésta una maniobra defensiva del gobierno, o el inicio de una ofensiva que puede tener réplicas parecidas en los gobiernos de Tamaulipas, Coahuila, Estado de México? La mesa parece estar puesta.

Por cierto, Ahumada dijo que con sus videos había aportado un granito de arena en la derrota de Andrés Manuel López Obrador en 2006. ¿Aparte de Godoy, personaje de poca monta, quiénes son los derrotados con esta conversación con La Tuta?

Como sea, estamos de regreso en los tiempos de la democracia sucia.

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