octubre 14, 2010

IFE 2030

Luis Carlos Ugalde
Ex consejero presidente del IFE
El Universal

La celebración de los primeros 20 años del IFE es una oportunidad para la reflexión. Si la principal contribución del Instituto ha sido organizar elecciones limpias y confiables, ¿cuál debe ser su contribución en los próximos 20 años? ¿Qué queremos que se diga del IFE cuando lo celebremos en 2030?

Me gustaría que se dijera que el IFE sigue organizando elecciones limpias y confiables, pero en un marco de máxima libertad y equidad.

Durante los últimos 20 años, el IFE ha resuelto con profesionalismo el reto técnico de organizar elecciones en todos los rincones del país. Ha resuelto también el reto de dar identificación a todos los mexicanos.

Ahora enfrenta el reto formidable de fortalecer los dos principios centrales que deben guiar a la democracia electoral: libertad y equidad.

Libertad para que los votantes cuenten con información vasta y diversa para elegir; libertad para que los ciudadanos vigilen a los gobernantes; libertad de los candidatos para proclamar sus ideas y para cuestionar a sus adversarios. Libertad para fomentar ciudadanos responsables y participativos.

Junto a la libertad, el IFE debe propiciar mayor equidad. Desde los años 90, las reformas electorales han buscado nivelar las condiciones de la competencia, pero en ocasiones sin ir al fondo del problema. La última reforma electoral, por ejemplo, prohibió la compra de spots en radio y tv en aras de propiciar la equidad, pero no atacó la raíz del problema, que es la falta de competencia en la industria. Por eso el resultado ha sido contraproducente: sólo se ha encarecido el acceso a los medios electrónicos mediante la compra de entrevistas y cobertura informativa.

Además de la inequidad electrónica, se observa un fenómeno creciente de desvío de recursos públicos en algunas elecciones locales. No es competencia del IFE, pero se trata de un fenómeno que puede contaminar las elecciones federales. La discrecionalidad con que se manejan los presupuestos en muchas entidades del país ha permitido que como antaño se usen fondos públicos para ayudar a candidatos y partidos. Atacar ese problema requiere modificar el sistema hacendario y la fiscalización de las finanzas estatales.

Por una regulación que no ataca el fondo de los problemas, estamos caminando hacia el peor de los mundos: una democracia más cara y más inequitativa que restringe, además, la libertad de expresión.

Esta tendencia se puede revertir si se toman las medidas apropiadas. Curiosamente, atacar el problema de la inequidad requiere de medidas fuera del ámbito de lo electoral. Por un lado se requiere modificar la ley de medios y fomentar mayor competencia en la industria de televisión abierta; por otro lado, se requiere someter a los gobiernos locales a una mayor fiscalización y transparencia.

Eso significa que la mejor reforma electoral es la reforma de los medios electrónicos y la reforma de las haciendas locales. O haciendo un juego de palabras: la mejor reforma electoral hoy es la reforma no-electoral.

***

El mejor festejo para el IFE es protegerlo como una institución que debe estar al servicio de los ciudadanos. Protegerlo de la mala regulación que le impone una sobrecarga de tareas administrativas y de litigios interminables.

Protegerlo del intento de algunos partidos que usan la presión y el ataque al Instituto Federal Electoral como táctica de competencia. Protegerlo de la falta de compromiso con la legalidad que con frecuencia muestran muchos actores políticos.

Pero lo más importante, lo más relevante, es proteger al IFE de su propio protagonismo. Porque ese protagonismo y visibilidad sólo refleja la falta de compromiso de los partidos con la legalidad. Un IFE muy activo ha sido necesario para contener los excesos y abusos de muchos actores. Si los partidos respetaran y acataran las leyes que ellos mismos aprueban, el IFE sería más discreto y más eficaz.

Por ello deseo que dentro de 20 años celebremos a un IFE menos visible y protagónico, porque esa discreción será la mejor medida de su éxito.

Palabras durante la ceremonia del XX aniversario del IFE en su calidad de ex consejero presidente, 11 de octubre de 2010.

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