octubre 04, 2010

Llegó la hora de legalizar las drogas

Leo Zuckermann
Juegos de Poder
Excélsior

El Estado mexicano ha fracasado una y otra vez en su intento de enfrentar a los narcotraficantes cada vez más poderosos...

El pasado mes de agosto, durante la segunda sesión de los Diálogos por la Seguridad, Héctor Aguilar Camín propuso legalizar las drogas como una de las políticas públicas para combatir al crimen organizado. El presidente Calderón afirmó que él estaba en contra de la legalización aunque no se oponía a que este tema se debatiera. Como sucede en México, el tema estuvo caliente durante algunos días en los medios pero luego se enfrió. Una típica ola noticiosa donde francamente se debatió muy poco, casi nada.

Sin embargo, Nexos decidió que el asunto sí merece un debate serio. Por eso, la revista que dirige Aguilar Camín ha dedicado el número de este mes, que ya comenzó a circular en sus versiones impresa y electrónica, al tema. El posicionamiento es muy claro: ha llegado la hora de legalizar las drogas. Estoy completamente de acuerdo, como lo he dicho en múltiples ocasiones.

Suscribo ciento por ciento el editorial de la revista. Considero que el informe especial que presenta Nexos es un estupendo punto de partida del debate en cuestión. Firmado por la redacción de la revista, con base en una magnífica investigación de Andrés Lajous, el documento presenta los argumentos a favor de la legalización de las drogas. En primer lugar demuestra, con números, con la contundencia de la evidencia empírica, cómo la política prohibicionista sobre las drogas ha sido un "fracaso mundial". Ni la demanda ni la oferta por drogas han disminuido. El mercado de estos productos se ha convertido en una fuente inagotable de recursos para los criminales gracias a su creciente rentabilidad. Esto, a su vez, ha fortalecido a las mafias mundiales como nunca en la historia.

La revista The Economist, que también está a favor de la legalización, ya había afirmado con toda razón que los daños de la política prohibicionista han caído "de manera desproporcionada sobre países pobres y sobre la gente pobre de los países ricos". Para México, uno de los países productores y de tránsito de las drogas, el efecto ha sido terrible. Dice el informe de Nexos: "El mercado negro de las drogas da a los traficantes recursos extraordinarios para corromper autoridades, reclutar aliados, comprar armas y establecer el control territorial violento de rutas y zonas [.] todo es costo, crisis y desmoronamiento de su de por sí precario orden institucional". El Estado mexicano ha fracasado una y otra vez en su intento de enfrentar a los narcotraficantes cada vez más poderosos por la rentabilidad de su negocio.

De ahí que Nexos utilice la parábola de "La Piedra de Sísifo" para ilustrar lo que está ocurriendo en México. Cuenta Homero en la Odisea que, en el infierno, este personaje "fue obligado a empujar una piedra enorme cuesta arriba por una ladera empinada, pero antes de que alcanzase la cima de la colina la piedra siempre rodaba hacia abajo, y Sísifo tenía que empezar de nuevo desde el principio". Para hacer más correcta la analogía del Estado mexicano en contra del narcotráfico, yo agregaría que la piedra es cada vez más grande y pesada.

El informe de Nexos no se queda sólo en la vacuidad de decir legalícese y todo se resolverá como por arte de magia, tanto el problema del crimen organizado como el de las adicciones a las drogas. A partir del excelente documento de la Fundación Transform Drug Policy titulado After de War on Drugs: Blueprint for Regulation, Nexos presenta el caso de cómo legalizar cada una de las drogas: de las llamadas "suaves" como la mariguana a las consideradas "duras" como la heroína.

No se trata de legalizar estos productos como si fueran zapatos, un bien donde el mercado funciona perfectamente sin que el Estado tenga que intervenir. Las drogas tienen fallas tradicionales del mercado como externalidades negativas y asimetría en la información. Si bien a la sociedad le conviene legalizar su producción, distribución, venta y consumo, a la colectividad también le beneficia que haya un consumo muy bajo, cada vez menor. De ahí la necesidad de una regulación estricta y bien pensada en cada uno de los procesos de la cadena productiva. Tal como sucede hoy, con éxito relativo, con otras drogas que han sido legalizadas como son el tabaco y el alcohol.

No por nada, en su alegato a favor de la legalización, Nexos presenta el ejemplo de la prohibición del alcohol en Estados Unidos entre 1920 y 1933 que fue un rotundo fracaso. La historia es conocida: cómo las mafias se fortalecieron poniendo en jaque a las instituciones de ese país y cómo, ante la realidad del fracaso, las autoridades decidieron legalizar el alcohol con la consecuencia muy deseada de una disminución de la violencia que estaba agraviando a diversas ciudades de la Unión Americana. Nexos también presenta lo ocurrido en Ámsterdam con la legalización de la mariguana y en Portugal con el consumo personal de todas las drogas. Además está el caso de la creciente legalización de las apuestas y el juego en México.

Quizá muchos de los argumentos esgrimidos en el informe especial de Nexos ya los habíamos leído en otros lados. Pero este reporte tiene el valor de juntarlos y de poner el énfasis en lo que le conviene a México. A partir de explicaciones teóricas, pero sobre todo de evidencia empírica, la conclusión de Nexos es contundente: ha llegado la hora de legalizar las drogas. Esto implica comenzar a debatir en serio el tema: "Se trata de pensar abierta y libremente cuál es la mejor política de drogas que puede México tener en servicio de sus propios intereses, de su peculiar sociedad, de las deficiencias institucionales de su Estado de derecho, y de la salud y seguridad de sus ciudadanos". Hagámoslo.

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