octubre 07, 2010

Los riesgos de legalizar las drogas

Héctor Aguilar Camín
acamin@milenio.com
Día con día
Milenio

La discusión de los riesgos de legalizar las drogas es uno de los textos sugerentes del informe de Nexos sobre la materia.

En primer lugar está el riesgo de lo que hará el crimen organizado cuando pierda sus grandes ganancias. ¿Se extenderá a otros delitos como el secuestro y la extorsión?

La respuesta de Nexos es que sí, esto puede suceder, pero no por mucho tiempo. La diferencia entre el narcotráfico y la extorsión o el secuestro es que en el narco los delincuentes tienen la complicidad de las víctimas: los consumidores de drogas buscan a sus proveedores: son la mitad activa del delito. Los secuestrados y extorsionados, no. Todo lo contrario: huyen de sus victimarios, y acuden a la autoridad.

Si se legalizan las drogas, los narcotraficantes buscarán el negocio en otros crímenes. Pero la diferencia en las ganancias y en los riesgos del negocio permite suponer que el crimen será más débil, menos rico, más derrotable.

Segundo riesgo: ¿por qué un mercado legal regulado no daría lugar también a un mercado negro no regulado?

Seguramente sí, responde el informe de Nexos. Pero los volúmenes, los márgenes de ganancia y, sobre todo, la violencia, serían mucho menores, como sucede con los mercados negros del alcohol, el tabaco, las medicinas y la piratería industrial.

Tercer riesgo: el efecto de largo plazo de un mercado con más sustancias tóxicas disponibles para una sociedad que de por sí vive intoxicada.

Este es un peligro real, admite el informe de Nexos, pero “quienes abogamos por legalizar pensamos que sus riesgos pueden ser mejor atendidos mediante la regulación, la información y la educación. El esquema prohibitivo ha hecho que nuestras sociedades renuncien a educarse a sí mismas en el daño que pueden causarle las drogas. La experiencia del tabaco y el alcohol... es que con información y políticas públicas pueden controlarse las consecuencias negativas”.

En cuarto lugar está el riesgo del efecto que la oferta legal de enervantes podría tener sobre los jóvenes. Es una preocupación fundamental.

Si algo hay que regular con cuidado —asume el informe de Nexos— es precisamente el acceso de los jóvenes a las drogas. Entre más joven empieza una persona a consumir drogas... mayores son las posibilidades de que desarrolle hábito o adicción... El entorno familiar y la escuela deben jugar un papel fundamental en la educación relativa al consumo de drogas, y no sólo, como hoy, en ignorarlas.

La vida es riesgo: hagámoslo transparente y, hasta donde se puede, administrable.

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