octubre 31, 2010

Mente controla materia

Luis González de Alba
Se descubrió que...
Milenio

La humanidad se ha preguntado por milenios acerca del misterio de la conciencia. Cuando digo “yo soy” ¿quién pregunta? Tenemos hace tiempo dos respuestas: la monista: la conciencia es un producto de la materia, y la dualista, que plantea dos aspectos del ser, uno material y otro inmaterial. Como siempre, hay dos griegos al frente: Demócrito y Platón. El materialismo de Demócrito, insuperable, dice: hay materia y vacío. Y nada más.

La materia de Demócrito está compuesta por elementos in-divisibles, que llamó por eso á-tomos. Lo acusamos ahora de un error nuestro: el átomo descubierto a fines del siglo XIX resultó compuesto, divisible. Thompson descubrió que había estructura y Rutherford nos dio la conocida imagen de mini sistema solar. Se equivocó Demócrito: los átomos sí son divisibles.

No… Se equivocaron los físicos al llamar átomo a lo que sí resultó divisible. El átomo de Demócrito es el quark, indivisible.

Perdimos el rumbo con Descartes. El ser tiene dos aspectos: la res cogitans (cosa pensante) y la res extensa (cosa extensa): pensamiento y materia, fue su tesis, bien recibida por las iglesias cristianas por la similitud con la dualidad alma y cuerpo. Con eso la filosofía introdujo un falso problema: explicar cómo la mente inmaterial controla el cuerpo material. La imagen fue muy semejante a la de un titiritero que nos mueve con sus hilos, que son los nervios. Un hombrecillo interno, un homúnculo. Y así quedó el problema como estaba: ¿quién mueve al homúnculo?

Un judío holandés de familia portuguesa, Baruch Spinoza, contemporáneo de Descartes, planteó un monismo absoluto como solución, pero sólo consiguió ser rechazado por las autoridades cristianas y judías. Ahora la neurofisiología le da la razón con cada nuevo avance. Un trabajo en colaboración entre la Universidad de California en Los Ángeles y el Caltech, publicado el pasado jueves en Nature, apunta hacia el monismo de Spinoza: grabaron actividad de una sola neurona en pacientes con electrodos intracraneales implantados por motivos clínicos y demostraron que los humanos regulamos la actividad de nuestras neuronas de forma intencional.

Christof Koch, quien hace tiempo estudia la conciencia como producto del cerebro, e Itzhak Fried, neurocirujano, con un equipo que lleva dos décadas acumulando estudios pioneros, han llegado al nivel celular de cognición en humanos. En 2005 encontraron que una sola neurona era capaz de reconocer a una persona o un objeto. En un paciente identificaron una neurona, una sola, que disparaba siempre que se le presentaban imágenes de la actriz Halle Berry. “Esos hallazgos sugirieron que hay un código consistente y explícito en la transformación de representaciones visuales complejas en memorias de largo plazo y más abstractas”.

Hace dos años, en Science, el equipo de Fried mostró que el solo acto de recordar algo, un episodio de Los Simpsons, hacia disparar las mismas células que habían respondido al verlo por primera vez.

Ahora, en colaboración con Koch y Moran Cerf, han descubierto que podemos ejercer control consciente sobre el disparo de neuronas individuales y así elegir en que enfocarnos. Lo demostraron al conseguir la manipulación de imágenes de computadora con el solo pensamiento. Es otro paso adelante para “entender cómo el cerebro transforma la realidad externa en objetos mentales. Lo que estos hallazgos muestran es que el solo pensamiento puede modelar la realidad de una percepción visual”.

El resultado es aterrador. Y a mi juicio deja sin respuesta el origen mismo de la orden: ¿quién ordena a esa neurona llamada “Halle Berry” disparar? ¿De dónde emana ese acto voluntario?

Los pacientes con electrodos implantados habían mostrado intereses diversos: unos en el equipo Medias Rojas de Boston, otros en la serie “House” de TV, y otros más en Marilyn Monroe o la banda Guns N’ Roses. Los investigadores presentaron imágenes de estos gustos en pantallas de computadora y registraron el disparo de una neurona. Luego al pensar acerca de una de ellas, Marilyn por ejemplo, los pacientes dispararon la actividad de las neuronas correspondientes a esa imagen, así pudieron activar el cursor de una computadora y convertirse, en palabras de Cerf, en “mini interfases cerebro-computadora”.

La meta fue lograr que los pacientes controlaran cosas con sus mentes. Así que el equipo pidió a los pacientes pensar en una de las cuatro imágenes. Al hacerlo, la neurona relacionada disparó y la imagen apareció en la pantalla… Luego añadieron otras imágenes y pidieron enfocarse en la preferida, con eso la imagen se hizo nítida y las otras se desvanecieron.

“Las personas pueden con rapidez, consciente y voluntariamente controlar neuronas en la profundo de sus cabezas”, dice Koch. Fried añade: “Controlamos nuestras neuronas o nuestras neuronas nos controlan. La respuesta final puede ser ‘somos nuestras neuronas’”.

Contacto: Mark Wheeler, mwheeler@mednet.ucla.edu

Mi novela con la Revolución mal librada: OLGA, (Planeta, 2010).
Mi página web: www.luisgonzalezdealba.com

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