octubre 08, 2010

¿Podemos legalizar las drogas?

Héctor Aguilar Camín
acamin@milenio.com
Día con día
Milenio

Legalizar las drogas ilícitas regulando su consumo, dice el informe de Nexos sobre el tema, “es una opción deseable para México y para el mundo”, pero “la camisa de fuerza del consenso punitivo es difícil de romper” (nexos.com.mx/?P=leerarticulo&Article=575418).

Esa “camisa de fuerza” tiene para México “la forma adicional de la presión vecina de Estados Unidos”, dice Nexos.

Sin embargo, la iniciativa 19 para legalizar la mariguana en California, que se somete a plebiscito el próximo 2 de noviembre, puede cambiar los términos de la ecuación.

Más allá del resultado, México podría sacar partido del plebiscito, para dar paso a tres debates:

En primer lugar, el debate interno: preguntando a los mexicanos si vale la pena seguir combatiendo el narcotráfico cuando la tendencia estadunidense y mundial es legalizar. La opinión pública mexicana está, previsiblemente, en contra de legalizar, pero no ha sido todavía informada a cabalidad del problema mediante el debate sugerido.

En segundo lugar, puede darse paso al debate norteamericano, diciendo a los estadunidenses, como ha empezado a hacerlo el presidente Calderón, que no tiene sentido perseguir aquí campesinos que siembran mariguana cuando ésta es plenamente legal en California.

En tercer lugar, hay que abrir el debate latinoamericano, buscando contribuir, con colombianos, peruanos y bolivianos a una discusión productiva de nuevo tipo con Washington.

Haciendo un balance de costos y beneficios es claro que lo que conviene a los intereses y las posibilidades de México no es seguir con la estrategia punitiva, sino legalizar.

Otra cosa es que pueda hacerlo solo. No lo creo. Pero puede plantearse al menos esta alternativa con seriedad. Como dice el informe Nexos:

“Se trata de pensar abierta y libremente cuál es la mejor política de drogas que puede México tener en servicio de sus propios intereses, de su peculiar sociedad, de las deficiencias institucionales de su estado de derecho, y de la salud y seguridad de sus ciudadanos.”

Conviene insistir, y lo hago en mi calidad de director de la revista, que la propuesta de legalizar no va en el sentido de un pacto con el crimen, perdonándoles el delito que no podemos castigar.

Legalizar es también una manera de combatir al crimen organizado, golpeándolo donde le duele, en el bolsillo, en las ganancias. Legalizar es la guerra contra el narco por otra vía.

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