octubre 21, 2010

Todos con AMLO

Joaquín López-Dóriga
lopezdoriga@milenio.com
En privado
Milenio

A diferencia de hace seis años, cuando todo el gobierno foxista cargó contra Andrés Manuel López Obrador, hoy parecen habérsele alineado los astros a partir de aquella declaración presidencial sobre su grado de peligrosidad para México en 2006, la ofensiva en su contra del PRD en el eje del Estado de México y la decisión del IFE de citarlo a declarar acusándolo de adelantar campañas.

Mejor imposible para él.

A estas alturas tengo claro que López Obrador es más candidato presidencial que nunca, que es difícil que lo sea con esta dirigencia del PRD, de la que se ha desmarcado y vituperado, pero que cambia en marzo próximo, dándole una oportunidad, a costa del proyecto Ebrard, de encabezar una coalición de izquierda en 2012 como en 2006. A Ebrard lo ha llegado a tachar, por asociación, de traidor por apoyar esas alianzas PRD-PAN, a las que se opone.

Es aquí donde coincide con Enrique Peña Nieto en su aversión a las alianzas, aquel con candidato único, pero por distintos motivos. Peña por las elecciones de 2011 en el Estado de México, AMLO por las presidenciales de 2012.

Su objetivo no es ganar el Estado de México en 2011, lo que le tiene sin cuidado; su prioridad es ganar la Presidencia de la República en 2012, para lo que hace campaña en esa entidad con dos años de antelación sabiendo el reflector que tiene allí.

Una interpretación es que al jugar con un candidato propio y dejar a la alianza PRD-PAN en el Estado de México, apuesta para sí mismo. Si esa coalición pierde, el PAN llegará desfondado a 2012 y él, que criticaba el bipartidismo PAN-PRI, lo pretende para su proyecto: él contra el PRI, López Obrador contra Peña Nieto, el bien contra el mal; él, el bueno, Peña el malo.

Y en esa estrategia está y por eso coincide con el priista ahora, para luego enfrentarse a él. Y por eso mismo, poco le importa el resultado de la elección en el Estado de México siempre y cuando no gane la inminente alianza PRD-PAN, con cuya derrota ganarían los dos más claros contendientes a la Presidencia de la República: de nuevo él y Peña Nieto.

Retales

1. YUNQUE. La ofensiva del Yunque contra Juan Manuel Oliva, al que le quieren imponer como candidato a Gerardo Mosqueda, pasa por su falta de apoyo a Cecilia Romero para la presidencia del PAN. Romero es la candidata del Yunque a dirigir ese partido;

2. PANISMO. Ayer se registraron la misma Romero y el senador Gustavo Madero como aspirantes a la presidencia del PAN. Falta Francisco Ramírez Acuña. Su futuro está en manos de los 381 consejeros que decidirán por mayoría calificada el 4 de diciembre; y

3. NINIS. Sí voló la ley Beltrones que los senadores enviaron como minuta a los diputados para estimular la creación de empleos y recuperar de su limbo a los llamados ninis.

Nos vemos mañana, pero en privado.

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