octubre 20, 2010

Vampiros

Sergio Sarmiento
Jaque Mate
Reforma

"El arte de cobrar impuestos consiste en desplumar al ganso de tal manera que se obtenga el máximo monto de plumas con el mínimo posible de quejas".
Jean-Baptiste Colbert


Los políticos son como vampiros que vuelan buscando sangre fresca para chuparla a quienes no pueden defenderse. En esta ocasión las víctimas son los fumadores.

Los cigarrillos son ya quizá los productos de consumo que más impuestos pagan. Más del 70 por ciento de su precio lo representan los gravámenes. Apenas en noviembre de 2009 los legisladores aprobaron un incremento gradual de dos pesos en el impuesto que habría de aplicarse entre 2010 y 2013. Ayer los diputados optaron por cambiar una vez más las reglas del juego y aplicar de un solo golpe un nuevo impuesto de siete pesos por cajetilla. Esto elevará de forma considerable el costo del producto para los consumidores.

Los políticos se ensañan con los fumadores porque son una minoría. Han descubierto lo fácil que es convencer a una mayoría de dar un trato discriminatorio a las minorías. Aprovechan, además, el hecho de que una prolongada campaña de persecución ha convertido a los fumadores en verdaderos parias de la sociedad.

Las encuestas de opinión revelan que los impuestos contra los productos del tabaco son quizá los únicos que no generan una reacción negativa de las mayorías. Esto estimula las papilas gustativas de los vampiros. Han encontrado una forma de chupar recursos de la sociedad sin generar cuestionamientos de los electores.

Dicen los políticos que siete pesos no es mucho. Los fumadores pueden darse el lujo de pagar esto y mucho más. El impuesto, sin embargo, implicará un alza importante en el precio de las cajetillas, y afectará más a los más pobres, para quienes una cajetilla representa una porción más elevada de su ingreso.

Para la mayoría de los políticos la única razón del nuevo impuesto es levantar otros 12 mil millones de pesos para gastar. Algunos, sin embargo, disfrazan el propósito con ropajes moralistas. Lo que buscan, dicen, es disminuir el consumo de tabaco para bien de los propios fumadores, seres que no saben lo que hacen y necesitan una fuerte mano de la autoridad que los obligue a comportarse bien. Prefieren soslayar el problema de que los fumadores tienen tanto derecho a tomar sus propias decisiones como los políticos. Se desentienden además del hecho de que con su acción afectan a decenas de miles de familias que viven del cultivo, la distribución y la venta de cigarrillos y otros productos del tabaco.

Si por lo menos supiéramos que los ingresos de los impuestos se utilizan para beneficio de los ciudadanos, podría uno quizá resignarse; pero cada vez es más evidente que vivimos en un país en el que los ingresos fiscales son desperdiciados de manera sistemática. En el 2011 el gobierno federal está pidiendo que se le autorice un gasto de 3 billones 378 mil millones de pesos. No es un presupuesto austero; de hecho, es el mayor en la historia nacional. Si se repartiera entre los 110 millones de habitantes del país nos tocarían 30,700 pesos a cada uno, con lo que una familia típica de cinco integrantes recibiría más de 153 mil pesos. Las familias mexicanas, sin embargo, no reciben siquiera una fracción de este monto en servicios gubernamentales. La mayor parte del dinero se queda en burocracia, despilfarro y corrupción.

Hoy los vampiros políticos sobrevuelan el país buscando víctimas desvalidas para chuparles la sangre. Los fumadores son presa ideal. Los vampiros pueden despojarlos de sus recursos, obtener el aplauso de la mayoría y todavía pretender que lo están haciendo para beneficio de los propios despojados. Con razón se relamen los bigotes.


RECULAR

Al enterarme que los diputados del PRI recularon en su propuesta de bajar el IVA de 16 a 15 por ciento, me pregunté el nombre de quienes reculan en sus decisiones importantes. No encontré el término en el Diccionario de la Real Academia. Si usted lo conoce, por favor hágamelo saber.

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