noviembre 17, 2010

AMLO: “el candidato soy yo”

Ricardo Alemán (@laotraopinion)
ricardo.aleman@razon.com.mx
Itinerario Político
La Razón

Hoy queremos proponer una ovación a la congruencia del más formidable animal político mexicano —en sentido aristotélico—, que es Andrés Manuel López Obrador.

Resulta que el pasado domingo, en la plaza de Toluca, López Obrador confirmó que lo suyo es el autoritarismo, la antidemocracia, despotismo, el mesianismo. La estampa la vimos cuando ante miles de feligreses de su credo, AMLO dictó las reglas para la selección de su candidato al gobierno mexiquense, informó del decálogo que deberán asumir, y dictó que los pretendientes al gobierno mexiquense se comprometieran a cumplir la orden.

Es decir, que en la plaza pública, a los ojos de todos, ante los medios, López Obrador se exhibió de cuerpo completo; que es el único que decide qué hacer en el proceso electoral mexiquense, cómo hacerlo, a quién designar candidato, cuáles son los compromisos que deberá asumir y cuál será el decálogo de campaña. Por ridículo que resulte, AMLO no sólo es “dueño del movimiento”, sino que es el líder, ideólogo, pensador; el que tiene la razón, la verdad absoluta, el iluminado, el guía y el infalible… el que decide y diseña las estrategias electorales, las impone, promueve, evalúa y ordena quien o quienes las llevarán a cabo.

En cambio, los cardenales y obispos del credo de AMLO sólo aceptan sin chistar, con un movimiento de cabeza las órdenes, instrucciones y dictados del Mesías. Lo mismo ocurrió con la multitud, que sólo fue llevada para llenar la plaza, para gritar vivas y vítores al tabasqueño, para aplaudir, y decir “siiiiii” a todo lo que dictó AMLO.

En pocas palabras, lo que vimos el pasado domingo en la plaza de Toluca, fue la representación moderna de Luis XIV —el Rey Sol—, que hizo célebre el símbolo del autoritarismo, la antidemocracia, despotismo y el culto al poder unipersonal. “El Estado soy yo”, dijo. Y es que AMLO es “el movimiento”, el único que habla, ordena, piensa, decide y manda. Todos los demás, sólo escuchan, asienten, cumplen y doblan la cerviz. “¡Sí señor..!”, “¡Lo que usted ordene, señor..! “¡Lo que usted mande, señor..!”

Frente a esa realidad, no es exagerado suponer que en el Estado de México el verdadero, real y auténtico candidato será AMLO. Él hace campaña, la diseña, la promueve… y él designará al candidato formal, verdadero títere que sólo prestará su nombre y el bulto de su imagen, para cumplir con la simulación electoral; por el que votarán los mexiquenses convocados por el Mesías tropical.

Pero lo más vergonzoso es el papel de los cardenales y adoradores de AMLO. ¿Dónde están las mentes brillantes, los intelectuales y periodistas que por décadas criticaron ardorosamente el autoritarismo, culto al poder unipersonal, despotismo y la antidemocracia del viejo PRI?

Hoy esos críticos del viejo PRI no sólo se someten sin chistar al moderno Luis XIV mexicano, sino que son todo aquello que hace décadas criticaron.

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