noviembre 25, 2010

Andrés y el PRD

Sergio Sarmiento
Jaque Mate
Reforma

"La política es conflicto, pero también cooperación; es confrontación, al tiempo que es conciliación". Gilberto Rincón Gallardo

Andrés Manuel López Obrador recurrió a un madruguete para tratar de imponer a Yeidckol Polevnsky como candidata de los partidos de izquierda al gobierno del estado de México. El intento, sin embargo, resultó fallido. El PRD rechazó de tajo la postulación. El Partido del Trabajo y Convergencia se han abstenido de dar su respaldo a Yeidckol, quien ha señalado públicamente que podría apoyar a algún otro candidato lopezobradorista, como Alejandro Encinas.

López Obrador ha justificado su acción con el argumento de que así evitaría una alianza entre el PAN y el PRD, a la cual se opone por principio. Afirma que no trató de imponer a Yeidckol sino que utilizó una encuesta de Covarrubias y Asociados en la que Alejandro Encinas salió en primer lugar; pero como éste declinó, Yeidckol, que quedó en segundo, fue postulada. Ni la encuesta ni la designación, sin embargo, se hicieron de acuerdo con el PRD.

Uno puede entender la oposición de López Obrador a la alianza del PRD con el PAN. Este rechazo lo comparten muchos perredistas y panistas. La gran pregunta es si el intento de López Obrador de imponer sus puntos de vista llevará finalmente a la división de la izquierda.

La verdad es que López Obrador y el PRD se necesitan mutuamente. El tabasqueño es el líder más carismático con el que cuenta actualmente el partido. Un PRD sin el respaldo de Andrés Manuel puede verse disminuido seriamente en las preferencias electorales.

El PT y Convergencia, los partidos a los que López Obrador ha recurrido para mantener su movimiento, no tienen, sin embargo, la estructura que se necesita para ganar una elección en el estado de México o a nivel nacional. Ya antes López Obrador se saltó al PRD y logró, por ejemplo, el triunfo de Clara Brugada en Iztapalapa a través de un candidato prestanombres, Juanito; pero el control del líder sobre la maquinaria política de esa delegación no se repite en otros lugares del país.

Es difícil saber si la relación entre Jesús Ortega, el presidente del PRD, y López Obrador se encuentra ya tan deteriorada que sea imposible de reparar. No hay por supuesto ninguna posibilidad de reconciliación si Ortega insiste en mantener la alianza con el PAN en el estado de México, a menos que saque del sombrero a un candidato como Gabino Cué, el oaxaqueño que López Obrador no podía rechazar. Ortega tendrá que decidir si prefiere aliarse con el PAN o mantener la coalición con López Obrador, el PT y Convergencia.

No se puede descartar un acuerdo final entre Ortega y López Obrador. Ya en otras ocasiones los dos han logrado superar sus diferencias. La única forma de hacerlo, sin embargo, sería la renuncia del PRD a la alianza con el PAN. Si Ortega aceptara esta demanda estaría accediendo, de hecho, a una medida respaldada por la mayoría de los militantes de su propio partido. Otro que aplaudiría la acción sería Peña Nieto, quien ha tratado por todos los medios de impedir que el PRD y el PAN unan sus fuerzas contra el PRI. El gobernador del estado de México sabe que una alianza de estos dos partidos, con un buen candidato, aumentaría de manera muy significativa las posibilidades de una derrota del PRI en el 2011, lo cual sería un fuerte golpe para sus aspiraciones presidenciales.

Al paso que van las cosas, sin embargo, Peña Nieto estará tranquilo. O Jesús Ortega suspende la alianza entre el PRD y el PAN, o el PRD tendrá que contender en la elección del estado de México sin el respaldo del PT, Convergencia y, lo que es más importante, López Obrador.

hOoootro capo Un nuevo triunfo del gobierno: la detención de Carlos Montemayor González, El Charro, suegro de Édgar Valdez Villarreal, La Barbie. Dicen las autoridades que Montemayor era el sucesor de La Barbie. Quizá. Desafortunadamente, ni los grandes arrestos ni los decomisos han afectado hasta ahora el tráfico, el consumo o la violencia.

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