noviembre 10, 2010

¿Blindaje ante la narcopolítica?

Jorge Fernández Menéndez (@jorgeimagen)
Razones
Excélsior

Políticos sospechosos de proteger los intereses del crimen organizado los hay en todos los partidos.

Escuchaba ayer a un funcionario electoral hablar de que se construirá un "blindaje electoral de tercera generación" (lo que eso quiera decir) para evitar la infiltración del crimen organizado en las contiendas comiciales. Casi al mismo tiempo, el presidente Calderón, en la reunión de la Sociedad Interamericana de Prensa, en Mérida, hacía un llamado a todos los partidos a evitar esa penetración que, decía, y en eso tenía razón, ya se da y afecta a todos los partidos.

No sé cuál es el blindaje ante un desafío de ese tipo, pero es evidente que no se puede impedir la penetración de un cuerpo que ya está infectado por un virus. El caso del diputado Julio César Godoy es paradigmático: tendrá que ser la justicia la que defina si es parte o no de las estructuras del cártel de La Familia Michoacana. Con la suma de testimonios con los que se cuenta, desde las grabaciones telefónicas hasta los aportes por más de 25 millones de pesos a sus cuentas bancarias que nadie sabe de dónde salieron, resulta evidente que esas relaciones existían. Si alcanzan para establecer una condena penal es otra historia. Pero lo grave de esto es que los partidos lo sabían y lo ignoraron.

Las relaciones de Godoy con los grupos criminales eran del conocimiento de la dirigencia del PRD desde antes de las elecciones del año pasado y no hicieron nada. Terminó siendo diputado electo y se toleró que no se presentara ante la justicia aunque ya contaba con una orden de aprehensión. Más tarde se le introdujo a escondidas a San Lázaro, se le tuvo dos días durmiendo en las oficinas de Alejandro Encinas, mientras se acordaba con los otros partidos su toma de protesta. Por las razones que fuera, el PAN y el PRI aceptaron esa posibilidad, que le permitió a este hombre convertirse en diputado, afrontar con fuero legislativo los procesos en su contra y dejar en las manos de la Sección Instructora, que encabeza César Augusto Santiago, la decisión sobre si podrá ser juzgado o no antes de que concluya esta Legislatura.

El PRD ha dicho que, con el fin de evitar problemas como el de Godoy, presentará ante las autoridades las listas de todos sus candidatos para 2012 con miras a que se verifique que no tienen relación con el crimen organizado. Qué bueno que lo anuncien, pero eso en la práctica ya lo hacen tanto el PRD como los otros partidos. El problema es que no se atienen a la respuesta de las autoridades. Ahí está, además del caso de Godoy Toscano, el del ex alcalde de Cancún, y ex candidato a gobernador de Quintana Roo, Greg Sánchez, actualmente preso en un penal de alta seguridad. La dirigencia del PRD, una vez más, conocía el caso de Greg y la acusación que estaban preparando las autoridades. Las conocía Sánchez y, en vez de aclarar la situación legal y hacer frente a las acusaciones ante la justicia, el partido y el candidato desecharon las mismas y buscaron evitar el proceso y aprovecharlo en su favor, presentándose como víctimas de las autoridades. ¿De qué servirá, entonces, que las autoridades les adviertan a los partidos que sus candidatos andan en malos pasos o con relaciones dudosas, si éstos simplemente las ignoran?

El tema abarca a todos los partidos, aunque el PRD se ha significado por ser el que menos atención parece ponerle de cara al futuro, quizás porque desde el punto de vista netamente político es el que más apuesta al pragmatismo (ahí está la candidatura de "izquierda" de Ángel Heladio Aguirre en Guerrero), pero los trasciende a todos. Políticos sospechosos de estar involucrados o de proteger los intereses del crimen organizado los hay en todos los partidos. Pero lo que falta, antes de hablar de cualquier tipo de blindaje, es voluntad política para evitarlo. Y hoy esa voluntad parece estar ausente, a pesar de que el crimen organizado sigue asesinando a políticos y funcionarios, sin distinción de partidos.

La chamba de Marcelo

El jefe de Gobierno capitalino, Marcelo Ebrard, está en lo suyo. Mientras el secretario de Educación Pública, Alonso Lujambio, dice que no se podrán realizar las obras anunciadas para el centenario de la Revolución, Ebrard asegura que las suyas sí estarán terminadas y las inaugurará junto con Cuauhtémoc Cárdenas. Mientras se subejerce el presupuesto en obras federales, el GDF hace todas las posibles, aunque la ciudad se encuentre de cabeza. Mientras muchos hablan de seguridad y colaboración, Ebrard le ofrece en privado, y la oferta es aceptada, apoyo al gobierno de Nuevo León, para reestructurar sus policías. Se puede estar de acuerdo o no con Ebrard, pero hace su trabajo de cara a 2012 y lo está haciendo bien.

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