noviembre 29, 2010

La diferencia

Arturo Damm Arnal
arturodamm@prodigy.net.mx
Pesos y contrapesos
La Crónica de Hoy

¿Quién iba a decir, hace más o menos tres lustros, en los tiempos del error de diciembre de 1994 y del efecto tequila del 95, que, más o menos quince años después, en los tiempos de la peor recesión desde la Gran Depresión, la política fiscal del gobierno mexicano, y la monetaria del Banco de México, iban ser puestas como ejemplo de conducta prudente? ¡Quién iba a decir!

Es cierto: aún tomando en cuenta todo lo que se debe hacer para mejorar, tanto en materia monetaria (la inflación, si bien a niveles bajos, sigue estando presente), como fiscal (no por nada se insiste en la necesidad de la reforma), hay que reconocer que la Secretaría de Hacienda y el Banco de México han actuado con prudencia, y la mejor muestra de ello es que en 2009, consecuencia de la recesión en la economía estadunidense, hubo una importante contracción en la producción de mercancías y en la generación de ingreso (6.6 por ciento), así como una considerable pérdida de puestos de trabajo en el sector formal (441 mil 449), pero no hubo un repunte inflacionario: la inflación bajó de 6.5 a 3.6 por ciento; al final de cuentas no hubo devaluación: el tipo de cambio pasó de 13.90 a 13.19 pesos por dólar, y la tasa de interés, Cetes a 28 días, no aumentó: pasó de 7.68 a 4.51 por ciento.

Para apreciar lo anterior recordemos que en 1995, en pleno efecto tequila, consecuencia de error de diciembre del 94, la inflación repuntó de 4.4 a 51.2 por ciento, el tipo de cambio pasó de 3.99 a 7.74 pesos por dólar, y la tasa de interés brincó de 16.00 a 46.81 por ciento, sin olvidar, uno, que la producción de bienes y servicios, y con ella la generación del ingreso, registró una caída del 6.2 por ciento y, dos, que la pérdida de empleos, en el sector formal de la economía, sumó 611 mil 200.

¿Cuánto más grave no hubiera sido 2009 si, además de la caída en la producción y en el ingreso, la inflación, el tipo de cambio y la tasa de interés hubieran repuntado como lo hicieron en 1995?

¿En qué consistió la diferencia? En la mayor prudencia, o menor imprudencia, con la que las autoridades manejaron las políticas económicas, siendo un buen ejemplo la política cambiaria: antes del error de diciembre del 94 las autoridades manipulaban el tipo de cambio, manipulación que en muy buena medida explica al efecto tequila de 1995; hoy, y desde hace quince años, las autoridades no manipulan el tipo de cambio, al menos no para evitar la devaluación: entre el 15 de septiembre de 2008, fecha “oficial” del inicio de la recesión, y el 2 de marzo de 2009, momento de la máxima presión devaluatoria, el tipo de cambio pasó de 10.20 a 15.37 pesos por dólar, para, a partir de entonces, comenzar a bajar y ubicarse, en estos días, al rededor de 12.50.

¿Quién iba a decir? ¡Quién iba a decir!

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