noviembre 06, 2010

Los enredos de Patricia

Salvador García Soto
Serpientes y Escaleras
El Universal

Pocos saben por qué Patricia Flores decidió lanzar a su pupilo Roberto Gil a la pelea por la dirigencia nacional del PAN en contra de Gustavo Madero.

Patricia Flores Elizondo está de vuelta. Y tras su empoderado paso por Los Pinos, la mujer que provocó la mayor fractura en el primer círculo del calderonismo busca recuperar el poder perdido. Para ello, Flores ha lanzado una ofensiva con la que intenta hacerse de la dirigencia nacional del PAN, y su ariete en esta bien calculada estrategia se llama Roberto Gil Zuarth.

Pocos saben que fue Patricia Flores quien rescató a Gil y lo acercó al panismo, luego de que el jovencito Roberto trabajara para la priísta Norma López Cano, secretaria General de la Cámara de Diputados con Beatriz Paredes. A la salida de López Cano, llegó a ese cargo Patricia y fue ella quien decidió ratificar en su cargo de asesor a Gil, a quien después ella acercaría a la fracción panista que encabezaba Felipe Calderón. Desde entonces y de ese nivel de lealtad, casi de su madrina política, es la relación entre Flores y Gil Zuarth.

Pero también muy pocos saben por qué Patricia decidió lanzar a su pupilo a una pelea por la dirigencia nacional del PAN que parecía ya definida por Gustavo Madero. Resulta que, según panistas que vivieron de cerca todo ese proceso, fue la misma Paty Flores quien entusiasmó al senador Madero con la idea de que se lanzara a buscar la presidencia del CEN panista.

Flores buscó personalmente a Gustavo Madero para plantearle la posibilidad de ser el dirigente máximo del panismo. Una vez que Madero aceptó, afloraron las intenciones de control de Paty Flores, quien había decidido entrar a la lucha sucesoria para frenar la posible candidatura presidencial de su acérrimo enemigo, Ernesto Cordero.

Porque fue Cordero quien puso sobre el escritorio del presidente Calderón el expediente con los documentos que probaban los desvíos de recursos en los que estaba involucrado, desde su esposo, hasta sus familiares cercanos, ocupando plazas bien remuneradas del gobierno, documentos que provocaron su dolorosa caída del primer pedestal calderonista, a la que siguió la salida de Maximiliano Cortazar, uno de los hombres más cercanos a Calderón y a quien el Presidente le reprochó haber filtrado a los medios los documentos contra Flores Elizondo.

Para ello, escala obligada era la dirigencia panista y Gustavo Madero representaba el candidato dúctil, manejable, que a Flores y su grupo le convenía para impulsar a dos contirncantes de Cordero con miras al 2012: Alonso Lujambio Irazábal y Heriberto Félix Valdéz.

Así que cuando Madero aceptó, vinieron las condiciones: “queremos ocho posiciones del CEN”, le dijeron al senador. Unos días después de aquella primera condición, el senador buscó a Patricia para decirle que aceptaba lo que pedía. Pero entonces, las condiciones aumentaron: “también queremos que nos dejes la Secretaría General adjunta”.

Ahí sí, Madero brincó; tras unos días les respondió en definitiva que no cedería esa posición que para los panistas es estratégica, pues quien ocupa ese cargo es regularmente el principal operador político del CEN y de las campañas y las estructuras del partido. “No”, fue la respuesta contundente de Madero.

La reacción de Paty Flores y su grupo fue inmediata: comenzaron a sacar cuentas de su fuerza real en el Consejo Nacional y contabilizaron a 150 consejeros afines, algo así como el 40% del total de consejeros de arranque y ante eso, sólo les faltaba un candidato con un perfil que pudiera conquistar el 11% que les falta.

En la misma lógica de la ductilidad por la que había pensado en Madero, Paty Flores propuso a su cercano Gil Zuarth, un joven de muy reciente cuño panista, pero que ha defendido las posiciones del partido y con una preparación académica y una habilidad para polemizar notables.

Hoy ya se escuchan quejas de esa otra ala calderonista que acusan a Patricia Flores y a su grupo de “estar jugando sucio” y de estar filtrando falsedades a los medios para decir que algunos de ellos operan en favor de Madero, cuando ellos afirman que no lo hacen. Hace unos días, Gerardo Ruiz Mateos convocó a un grupo de jóvenes consejeros del PAN para decirles: “el Presidente no ha decidido a quién va a apoyar, pero el Presidente no ve mal que ustedes platiquen con Gil Zuarth, acérquense con él y conózcanlo”. Ése es el tipo de operación que realiza Flores Elizondo; y de ese tamaño es el encontronazo que se viene entre los calderonistas.

MOREIRA "EL UNGIDO"

Fieles a sus rituales políticos de siempre, los priístas protagonizaron el jueves pasado en Torreón una clara “cargada” de alto nivel a favor de quien parece ya el “candidato amarrado y de unidad” a la dirigencia nacional del PRI. El quinto Informe de Gobierno de Humberto Moreira se convirtió casi en un acto de confirmación de que entre las cúpulas del viejo partido, pero sobre todo en la Trinidad que controla al priísmo, ya hay un pacto para apoyar a un candidato a la presidencia tricolor y evitar un enfrentamiento que provoque fracturas.

La presencia, en fondo y forma —según Reyes Heroles como atinadamente me corrigieron amables lectores— de Manlio Fabio Beltrones, de Enrique Peña Nieto y de Beatriz Paredes —además de 22 gobernadores, dirigentes de sectores, líderes sindicales y demás fauna priísta— fue interpretada como la “unción” virtual de Moreira, quien le dedicó más de 40 minutos de su informe a saludar, con presentación personalizada y elogiosa, a cada uno de los priístas de la cúpula que se dieron cita en Torreón.

Y para que no quedaran dudas, el propio Moreira corroboró esas lecturas al dedicar la última parte de su mensaje a una despedida de sus gobernados. “Nos vamos a participar en momentos importantes de la Patria, como lo hicieron antes otros coahuilenses”, dijo el aún gobernador, quien tiene ya definida su petición de licencia para separarse del cargo en cuanto salga la convocatoria del PRI nacional, lo que ocurrirá el próximo mes de diciembre.

Así que en el PRI ya muchos se preguntan y otros lo afirman aún bajito: “¿habemus dirigente?”... Dados cargados. Serpiente doble.

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