noviembre 22, 2010

Los modos de López Obrador

Denise Maerker
Atando Cabos
El Universal

¡Que se cuide Marcelo Ebrard, a quien cada que le preguntan por el 2012, responde que tiene un acuerdo con López Obrador de que el que llegue mejor posicionado y en primer lugar de las encuestas en el 2011 será el candidato de la izquierda! Valdría la pena que revisara lo que acaba de ocurrir en el Estado de México, porque López Obrador demostró qué es lo que entiende por "acuerdo", por "mejor posicionado" y por "encuesta".

Después de recorrer durante semanas el Estado de México criticando a los dirigentes del PRD porque decía: "Hacen la alianza sin consultar a los militantes y creen que eso es política", en la clausura de su gira, en Toluca, el domingo 14 de noviembre, propuso a los ahí congregados que: "Para elegir al candidato vamos a mandar a hacer una encuesta para saber quién de los que participan en nuestro movimiento están mejor posicionados, y se va a dar a conocer el resultado y vamos a apoyar el que aparezca en primer lugar de esa encuesta...". En medio de gritos de: "Encinas", "Encinas", "Encinas", la gente aceptó. Pero no pasó ni una semana cuando el jueves apareció un desplegado que decía: "Los que suscribimos miembros del Movimiento por el Cambio Verdadero actuaremos de manera responsable poniendo por encima de nuestros intereses personales el proyecto nacional de transformación de México que, imprescindiblemente, pasa por la elección del Estado de México, por lo que hemos decidido promover a Yeidckol Polevnsky Guwitz...". Lo firmaban nada menos que los dirigentes nacionales del PT y de Convergencia y algunos perredistas que habían sido mencionados como posibles candidatos. Nada se dijo de la encuesta anunciada el domingo: si se había hecho, qué empresa la hizo, cuáles habían sido los contendientes y cuál el resultado; absolutamente nada.

No hubo necesidad de buscar muy lejos para entender, bastaba con sacar del armario y desempolvar los viejos conceptos del régimen priísta: madruguete, tapado, cargada. El pronunciamiento fue un destape clásico de esos que solía hacer alguna organización obrera o campesina para tratar de ocultar que el autor del dedazo era uno solo, el presidente entonces, ahora el caudillo. Cuando Fidel Velásquez destapaba al candidato-futuro presidente, se señalaba que después de arduas consultas, habían llegado a la conclusión de que zutanito era el indicado. Ya luego el presidente en turno daba su apoyo. Así lo hizo López Obrador esta semana. Una vez que se manifestaron "las fuerzas vivas del movimiento", él se "plegó" a esa voluntad y declaró: "Por lo pronto, para nosotros, (Yeidckol Polevnsky) ya es nuestra propuesta". Eso sí, respetuosos de los tiempos legales y de la vida interna de los partidos, como solía hacerse: "En su momento se hará la presentación de la propuesta y se pondrá a consideración de las dirigencias del PT y de Convergencia para que ellos, de acuerdo al procedimiento legal, decidan si la van a postular o no". Nada nuevo, son modos muy viejos.

Yeidckol no tiene ninguna posibilidad de ganar. López Obrador la puso ahí para que lo acompañe en su primer round contra Peña Nieto, Salinas y el mal. Él está preparando la cruzada que va a encabezar en el 2012. ¡Y a los mexiquenses, pues por el bien de México y en aras del cambio verdadero, que por mientras los siga gobernando el PRI!

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