noviembre 02, 2010

Necesitan adorar a su caudillo

Román Revueltas Retes
revueltas@mac.com
Interludio
Milenio

La mayoría de los mexicanos no están descontentos con Felipe Calderón. Es más, tampoco Vicente Fox terminaba de disgustarles. Hay, en estos pagos, una particular reverencia hacia la figura presidencial. Justamente, Rayito se enteró demasiado tarde de ello tras haberle escupido un grosero “cállate chachalaca” al primer mandatario de Estados Unidos Mexicanos; resultó, mira tú, que no fue del agrado de la raza que alguien brindara parecido tratamiento a su presidente.

Al mismo tiempo, nunca antes se había ridiculizado y escarnecido y denostado tan abiertamente al “Señor Presidente de la República”. Para ser éste el “régimen fascista” que denuncian los trasnochados izquierdosos y para estar gobernados, como dicen, por “la oligarquía” pues entonces nuestros fascistas y nuestros oligarcas bien tolerantes y bien sosegados que son: corre, ve y dile a Fidel (Castro) en sus narices que es un “espurio” o un “pelele” a ver cómo te va; es más, junta a tus fieles en la Plaza de la Revolución de La Habana y arma un numerito de coronación como el escenificó nuestro otro presidente, el “legítimo”, y espérate a que te toquen las durísimas sentencias de cárcel dictadas por los tribunales de un régimen tan represivo y antidemocrático como la peor de las dictaduras de derechas.

Al mismo tiempo, hemos dejado, creo yo, de ser aquel pueblo dispuesto a encandilarse por el caudillo de turno. Adviertan ustedes, para mayores señas, qué rasgos definen mayormente la personalidad del actual presidente de la República y reconocerán a un tipo razonablemente sensato y discreto: nada que ver con esos engallados homólogos suyos de Sudamérica que trabajan, día y noche, para acrecentar su poder personal. Y, por favor, hasta los propios adversarios de Calderón deberán reconocer que el hombre está completamente atado de manos y que sus atribuciones se han visto drásticamente disminuidas por el Congreso. Eso, lo de tener a un presidente de carne y hueso en vez de adorar a un salvador de la patria, eso ¿no es una muestra de desarrollo democrático?

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