diciembre 18, 2010

De Moreira al Jefe Diego

Una condición para Humberto es que la dirigencia del PRI no podrá aspirar a ningún cargo de elección popular. Y ninguno quiere decir, ninguno.

Ricardo Alemán

El “Guadalupe-Reyes” arrancó a tambor batiente. Marcará el inicio de una nueva etapa del priismo nacional que pudiera significar su regreso al poder presidencial, al tiempo que anuncia la buena nueva de que todo está listo para que Diego Fernández de Cevallos pase las fiestas navideñas en su casa.

Y es que luego de la “posada” a la que convocó el pasado sábado el candidato presidencial del PRI, Enrique Peña Nieto, finalmente se resolvió que el presidente del PRI para los próximos cuatro años —por lo menos a julio de 2012—, se llama Humberto Moreira, quien pedirá licencia de su cargo como gobernador de Coahuila en las próximas horas, quien heredará el cargo a su hermano, y quien encabezará el éxodo de vuelta al PRI, del magisterio de la profesora Elba Esther Gordillo.

Todo está listo. ¿Pero alguien sabe por qué Moreira; por qué los candados que ayer acordó el Consejo Nacional del PRI; y por qué nadie le disputará la jefatura del partido tricolor?

¿Por qué Moreira, y por qué no, por ejemplo, Emilio Gamboa? La respuesta se localiza en la naturaleza de la disputa en 2011 y 2012. Es decir, el PRI deberá hacer frente a un bloque político electoral construido por la suma de los desesperados presidenciables de la derecha y la izquierda, lo que supone características de rudeza en el liderazgo. En pocas palabras, que el candidato presidencial del PRI requiere en la jefatura del partido, a una suerte de vocero capaz de fajarse en la arena mediática ante los embates de los azules y los amarillos? ¿Y quién mejor que Moreira, para esa encomienda?

La respuesta a la segunda interrogante se encuentra en el recelo que se tienen todos los priistas, por amigos, aliados o socios que sean. Resulta que según los estrategas del tricolor, el solo brinco de un gobierno estatal a la jefatura nacional del PRI le brinda al agraciado, por lo menos 15 puntos de popularidad e intención del voto. ¿Y qué creen? En efecto, que ni Peña ni Manlio Fabio y menos Beatriz Paredes, están dispuestos a que en sus narices se repita el efecto Madrazo. ¿Y qué es eso?

Elemental, que cuando Roberto Madrazo llegó al PRI, no sólo se apropió del partido, sino de la candidatura presidencial. Y los nuevos jefes del PRI, incluido el candidato presidencial, Peña Nieto, no quieren otro “Madrazo”. Por eso, una condición para Humberto Moreira es que la dirigencia del partido no podrá aspirar a ningún cargo de elección popular. Y ninguno quiere decir, ninguno.

¿Y por qué nadie le disputará a Humberto Moreira la presidencia del PRI, a pesar de que abundan los tiradores? Aquí la jugada parece no sólo de tres bandas, sino de fantasía. Todos saben que Humberto Moreira proviene del “establo político” de la profesora Gordillo. También todos saben que en el último quinquenio, el Partido Nueva Alianza y su lideresa, la profesora Gordillo, han sido factor y motor de triunfos, sean para el PRI o contra el PRI.

Pues bien, en el escenario de las elecciones de 2011, el verdadero jefe del PRI, Enrique Peña Nieto, hizo un acuerdo con la profesora Gordillo y con Manlio Fabio Beltrones, para garantizar dos triunfos electorales que son fundamentales para el PRI y para el aspirante presidencial. Se trata del Estado de México y el de Guerrero. La estrategia es que en esos dos casos, los grandes derrotados sean la izquierda y la derecha. ¿Y qué mejor que contar con la alianza de la profesora Gordillo, para garantizar esos triunfos?

Al final, el acuerdo fue el siguiente: le encomiendan la presidencia del PRI a uno de los alfiles de la profesora Gordillo, al profesor Humberto Moreira, a cambio de una alianza del magisterio con el PRI en Guerrero y en el Estado de México. ¿Y luego? Bueno, con el PRI en manos de la señora Gordillo, el 2012 podría significar un trabuco impensable e impasable para los opositores, a pesar de los sueños de Santiago Creel. Al tiempo.

EN EL CAMINO.

Y, en efecto, resulta que ahora sí —hace apenas unas horas— se pagó el rescate por Diego Fernández de Cevallos. Dicen los que saben que son muchas las posibilidades de que El Jefe Diego pase las fiestas navideñas en su casa. Claro, si no surgen imprevistos. Por cierto, el monto del rescate fue mucho menor de lo reclamado al inicio, y la confusión que hizo suponer a burócratas mediáticos que había sido liberado se debió a que los secuestradores alargaron la fecha de entrega del rescate. Y, por cierto, mucho tendrá que decir la jerarquía católica sobre ese secuestro. Ya hablaremos del tema.

No hay comentarios.: