diciembre 10, 2010

¿El fin de WikiLeaks?

Antulio Sánchez (@tulios41)
Internet
tulios41@yahoo.com.mx
Milenio

El llamado “espíritu de internet” se construyó en buena medida en los años setenta del siglo pasado, pero se ha desenvuelto en medio de una tensión entre dos concepciones: una que la red favorece el desarrollo de la autonomía individual, de que toda información debe ser gratuita y que debe acabarse con el secreto, y otra de corte liberal que considera que la única manera de garantizar las libertades en el ciberespacio es por vía del mercado.

Esa tensión entre libertarios y liberales ha nutrido las batallas en torno a las libertades en el ciberespacio, que incluso ya tocó al mismo corazón de la administración de la red, a la demanda de la salida del Departamento de Comercio estadunidense de la administración de la misma. Pero ahora hemos visto que la administración de la red es insuficiente, como muestra el caso WikiLeaks.

En días pasados sucedió lo inimaginable: sin orden judicial alguna se puso fin al sitio web de WikiLeaks cuando EveryDNS.net, la empresa que le prestaba el servicio DNS, decidió suprimir su dominio aduciendo que estaba recibiendo ataques masivos. Con eso se derrumbó la idea de que el mercado es quien mejor garantiza la libre expresión a la comunidad internet.

Recordemos que en la denominada sociedad internet el dominio es prácticamente algo sagrado, éste representa la única forma en que se asegura no sólo la presencia de una entidad o persona física en el ciberespacio, sino su libertad de expresión, considerada un valor fundamental de internet, en la sociedad global que la red conforma.

Con el cierre de WikiLeaks se derrumba el mito y se pulverizan los preceptos: la red no es la zona de total libertad como pensaron sus fundadores. Sin embargo, podemos sacar algunas conclusiones de lo que hasta ahora acontece: el affaire WikiLeaks denota que cuando un sitio goza de gran presencia, la eliminación de su dominio no suprime de ninguna manera la comunicación entre el mismo y sus seguidores y tampoco se impide la difusión de sus contenidos. Sin embargo, para muchos otros sitios, que no gozan de tanta popularidad, lo efectuado directa e indirectamente por Estados Unidos con WikiLeaks muestra que se socava la integridad de la llamada sociedad internet global y su mismo funcionamiento.

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