diciembre 03, 2010

El “testigo protegido”

Javier Solorzano
Vitral
El Universal

La dificultad de tener acceso informativo está llevando al periodismo a tomar por buenas muchas declaraciones que merecerían más de un cuestionamiento. La complejidad de cubrir al narco obliga a buscar fuentes que se han convertido en parte de la perversidad de la propia justicia. Los “testigos protegidos” ahora resulta que son los dueños de la “verdad”. Entre el uso que se hace de ellos, más lo que están dispuestos a inventar para salvar el pellejo, se pueden construir historias que, aunque quizá no sean ciertas, hacen daño en serio a quienes se involucra.

La Barbie inició el desfile ante las cámaras de la PGR. Habló y habló hasta que quiso y quisieron las autoridades, manejándose con evidente ironía, lo que generó especulaciones; hasta le permitieron cambiarse de camisa. Pareciera que por ser personero conocido en el narco todo lo que decía era “verdad”. Todo fue inédito. Apareció por entregas en un canal de televisión, y hasta se daba el lujo de aclarar algunas de la preguntas que recibía.

Carlos Montemayor, líder del Cártel de Acapulco, también le dio rienda suelta a las declaraciones. Dijo que por “error” fueron asesinados los 20 michoacanos secuestrados en Acapulco, los que según la titular de turismo no eran turistas. A partir de esta declaración se dio por resuelto el asunto y materialmente se cerró el caso. El capo declaró y todo terminó.

Lo último fue lo declarado por Sergio Bautista, El Grande. Lo que dijo ha generado una abierta confrontación entre dos importantes medios. Televisa da a conocer la información que le pusieron en la mesa —todo hace suponer— las autoridades; el desplegado de ayer de la PGR ayuda a tener más pistas en el asunto. La televisora también aprovecha la ocasión para responder a los muchos trabajos que Proceso ha hecho sobre Televisa.

No sabemos en qué contexto se dieron las declaraciones de El Grande. Lo cierto es que lo que dijo obliga a una investigación más allá de la confrontación entre medios. Lo contrario va a dejar de nuevo la estela del insulto, la impunidad y hasta el engaño. Recuerde la supuesta corrupción denunciada por Televisa en el IMSS. Duró tres días y se fue al voluntario y estratégico olvido. Cumplió su función y se le hizo a un lado.

Este caso obliga a que la investigación no se quede en el aire. Estamos ante la singular y ominosa figura del “testigo protegido”, el cual es capaz de decir lo que se le ocurra. Estamos ante una confrontación histórica y directa de dos influyentes medios, ante el uso del gobierno de declaraciones que también intentan desmentir a Proceso por reportajes recientes. Estamos cerca del todos contra todos, y que el periodismo de investigación con fuentes, no de fuente, simple y sencillamente siga en el no circula.

¡OOUCH! Ver tantos jóvenes caminar por los pasillos de la FIL nos recuerda lo que ayer nos decía de manera divertida, ingenioso y profunda Benito Taibo: “esta es la posibilidad de que no terminen de sicarios”.

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