diciembre 09, 2010

Matar a los delincuentes (2)

Román Revueltas Retes
revueltas@mac.com
Interludio
Milenio

Si alguno de nuestros hombres públicos tomara la decisión de comenzar una guerra sucia contra los delincuentes se toparía con una primera dificultad: encontrar a las personas que realicen la tarea. No es un problema menor porque la estrategia implica forzosamente una actuación fuera de la legalidad, es decir, la perpetración de ejecuciones y otras actividades no autorizadas por el aparato judicial. Estamos hablando, entonces, de contar con un personal dispuesto a realizar acciones criminales (así sea con el aval de unas autoridades que, de cualquier manera, se verán obligadas a actuar de manera encubierta).

Tal es la naturaleza misma de las prácticas que llevan los servicios especiales de los gobiernos como, por ejemplo, los cuerpos de espionaje: su condición para actuar es el secreto y nunca se sabe, bien a bien, quién da las ordenes y quién es el responsable. La línea de mando, tan evidente y tan clara cuando hay que explicar el funcionamiento de la Administración pública, se detiene bruscamente en los mandos medios y, a partir de ahí, no hay manera de subir más: para mayores señas, no sabemos, a estas alturas, quién ordenó el hundimiento del Rainbow Warrior, el barco ecologista que pretendía estorbar las pruebas atómicas de Francia en los mares del Sur. ¿Fue el propio François Mitterrand? ¿Fueron sus ministros?

En todo caso, la creación de cuerpos dedicados a tales tareas entraña, a su vez, un gran peligro: en cualquier momento, dada su naturaleza, se pueden volver contra sus propios sostenedores: lo hemos visto, aquí, en el caso de los zetas. Y, si el propósito es combatir a los delincuentes ¿no es un tanto paradójico utilizar a otros delincuentes para ello?

Ahora bien, hay profesionales que se dedican a estos menesteres: mercenarios, comandos perfectamente entrenados, combatientes a sueldo. Ésa podría ser una solución muy práctica: vas a Israel y contratas sus servicios. Una vez más: ustedes dirán…

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