diciembre 02, 2010

…perder el partido

Enrique Aranda
De naturaleza política
Excélsior

Infinidad de veces en los últimos años, Felipe Calderón definió, para sí y para Acción Nacional, el partido en que milita y en cuya historia reciente ha jugado un papel determinante, que la meta a alcanzar no era otra sino “ganar el gobierno… sin perder el partido...” Así lo dijo, una y otra vez, en su campaña hacia el liderazgo del blanquiazul y, en múltiples ocasiones, en su escalada hacia Los Pinos.

En 2006, durante una compleja contienda por la Presidencia de la República, el ahora jefe del Ejecutivo federal ganó, primero, la candidatura a Santiago Creel, que entonces aparecía como favorito —para sucederlo— del entonces mandatario Vicente Fox y, luego, se alzó con una cerrada victoria sobre el perredista López Obrador y refrendó al panismo en la primera magistratura.

Cumplió entonces con su propósito de “ganar el gobierno…” Hoy, en medio de —muy probablemente— la más grave crisis de liderazgo que haya vivido Acción Nacional en los últimos años, Calderón podría perder al partido… para su causa al menos, y cuando tiene ante sí el más importante reto de su gestión: conservar para el blanquiazul la Presidencia de la República.

Y esto de “podría perder el partido…” es en virtud de que el próximo sábado, al margen de quien resulte ganador de la puja por la dirigencia nacional panista, el jefe del Ejecutivo federal —al menos en lo que a percepción popular (y política) se refiere— acabará asumiendo costos nada despreciables porque:

-Si el ganador de la contienda resultara ser Roberto Gil, a quien todos identifican como candidato del Presidente, él perderá, puesto que estaría —al menos a nivel percepción, insistamos— imponiendo a un tercer dirigente, luego de las dos desastrosas experiencias que, para la causa azul, constituyeron lo mismo Germán Martínez que César Nava.

-Ahora que, si el voto —libre, ojalá— de los 381 consejeros favoreciera a cualquiera de los otros —Gustavo Madero, Cecilia Romero Castillo, Francisco Ramírez o Judith Díaz—, él también aparecerá como perdedor en virtud de que la contienda se estaría decidiendo en sentido contrario a lo que, presuntamente, habría sido su deseo… independientemente de que ninguno de ellos se asuma, ni remotamente, como anticalderonista.

Mala señal ésta, pues, para un partido que, como Acción Nacional, enfrenta hoy el reto del reencuentro con su historia y sus valores fundacionales, con las causas que le dieron vida y que poco, muy poco ciertamente, tenían que ver con aquello de “buscar el poder… a toda costa”.

Asteriscos

* Más allá de lo que de irregularidad implique el no haber notificado aún al primer afectado, Manuel Espino, de que ya se le expulsó de Acción Nacional, lo cierto es que, en las próximas horas, la doblegada Comisión de Orden de Sonora deberá atender al reto de aquél para debatir públicamente fondo y forma en que se dictaminó su caso.

Veámonos el viernes, con otro asunto De naturaleza política.

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