diciembre 06, 2010

Robinson Crusoe sin Viernes

Jorge Fernández Menéndez (@jorgeimagen)
Razones
Excélsior

No creo que la llegada de Madero cambie demasiado las perspectivas de Vázquez Mota o de Javier Lozano, aunque sí afecta a Creel.

Creo que el presidente Calderón engañó con la verdad en el reciente Consejo Nacional del PAN. Desde un primer momento se dijo que Gustavo Madero, líder de Acción Nacional en el Senado, era el candidato preferido del principal habitante de Los Pinos. Pero después apareció Roberto Gil y se afirmó, en esos mismos ámbitos, que lo que sucedía era que Roberto entraba a la disputa ante un Madero que no levantaba suficiente entusiasmo. Lo cierto era que contra Madero ya se habían registrado otros tres contendientes y existía el peligro real de que el senador no pudiera sobrellevar la elección si se polarizaba en torno suyo. Entonces la candidatura de Roberto Gil concentró esa polarización y liberó los espacios de Madero. En el futbol, al que es tan aficionado el Presidente, a ese movimiento se le llama jalar la marca.

No sé si todos esos movimientos fueron conscientes. Es muy acertado lo que escribió Ivonne Melgar, en el sentido de que, independientemente de ellos, el que los votos de los consejeros calderonistas se hayan dividido entre Madero y Gil sirvió para ver qué tanto peso tienen las distintas corrientes dentro del equipo presidencial, cómo están dispuestos a trabajar los consejeros y su equipo con los futuros precandidatos y cómo están alineados éstos.

Las dos cosas se dieron en forma simultánea y la elección terminó siendo mucho más tersa de lo que se pensaba. Pero hay algunas lecciones importantes: primero, al calderonismo sí se le dividió. La diferencia entre Madero y Gil fue de un puñado de votos y sólo la explícita alianza que hicieron los otros candidatos (Ramírez Acuña, Romero y Díaz) con Madero llevó a una temprana deserción de Gil. Habrá que ver, ahora, cómo se procesa esa división interna que se reflejó (en realidad se venía reflejando desde mucho tiempo atrás) en el equipo de Los Pinos, mas también en otros ámbitos.

En relación con ello, también la elección de Madero implica un espaldarazo más a Ernesto Cordero (aunque otros aspirantes tampoco lo veían mal, pero Cordero era la principal carta del senador) como precandidato presidencial, en detrimento de Alonso Lujambio, por lo menos entre los declarados calderonistas. No creo que la llegada de Madero cambie demasiado las perspectivas de Josefina Vázquez Mota o de Javier Lozano, aunque definitivamente afecta a Santiago Creel. Lo que sí parece ser cierto es que después de esta elección deberá haber un realineamiento entre el calderonismo, que volvió a mostrar fisuras.

Ahora bien, que Madero, sea o no, y todo indica que lo es, el candidato del presidente Calderón, no debería implicar nada. Hace seis años, incluso ya con precandidatos a la Presidencia abiertos, Manuel Espino, con el apoyo del entonces presidente Fox y con la encomienda de respaldar a Creel, ganó el liderazgo del partido a un Carlos Medina Plascencia que tenía todo para vencer, pero no pudo sacar adelante a su candidato, pues en la lucha interna Calderón derrotó a Creel. Este fin de semana, en parte lejana consecuencia de aquellas disputas, Espino no pudo participar en el Consejo Nacional porque ha sido prácticamente expulsado del PAN.

Pero también hay otra vertiente que manejará Madero: el tema de las alianzas. Tanto él como Gil se declararon abiertamente a favor de las alianzas, un asunto que cada vez comienza a verse menos utópico de cara, no sólo a las elecciones del Estado de México (y las restantes en 2011), sino también para las federales de 2012. Puede ser que el presidente Calderón otra vez esté engañando con la verdad, pero es ya muy evidente que no le ha cerrado la puerta a esa opción, cada día habla con más libertad de ella y realiza acciones que se pueden mover en ese sentido, como la premiación a Juan Ramón de la Fuente.

Que esa realidad se amplía y puede darnos muchas sorpresas se demostró con el ataque de López Obrador a Marcelo Ebrard, al acusarlo de dejarse tentar para ser el candidato de “la mafia”. No sé si Marcelo puede alcanzar ese estatus (algo nada descabellado), aunque el hecho es que su antecesor se debe estar sintiendo cada día más solo. Algo así como un Robinson Crusoe sin Viernes.

Para concluir: el panismo haría muy mal en no cobijar a Roberto Gil. Es, sin duda, uno de los políticos jóvenes con más futuro en ese partido y en el panorama político nacional. Y, en el PAN, de ésos no sobran. Esas heridas no deberían haberse abierto nunca.

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