diciembre 03, 2010

Televisa, Proceso y la carne podrida

Ciro Gómez Leyva
gomezleyva@milenio.com
La historia en breve
Milenio

Si prevaleciera el análisis periodístico, la ecuación sería simple.

A. Proceso recurre con regularidad a fuentes anónimas y testigos protegidos para armar sus notas.

A1. Proceso le da a esas notas grado de grandes reportajes y los destaca en portada.

A2. Proceso está en todo su derecho de practicar ese periodismo.

B. Televisa recurrió el miércoles a un testigo protegido (al que Proceso confiere gran credibilidad, Sergio Villarreal, El Grande) para armar una nota donde el presunto narcotraficante declara que pagó 50 mil dólares para “suavizar” al reportero de Proceso Ricardo Ravelo.

B1. Televisa presenta esa nota en el equivalente a su portada, El Noticiero de Joaquín López-Dóriga.

B2. Televisa está en todo su derecho de presentar esa nota.

Pero sabemos que el análisis periodístico no suele prevalecer en estos casos. En vez de ser coherente con el juego rudo que tanto practica, Proceso lloriquea y denuncia un complot. Es de colección su comunicado, que puede resumirse en esta frase: “Se trata de una agresión orquestada por el gobierno federal de Felipe Calderón en contubernio con Televisa”.

Un poco de pundonor, por Dios. Un poco de congruencia. A los campeones nacionales de la mala leche, las fuentes anónimas y el despliegue de declaraciones de testigos protegidos, les dieron una sopa del chocolate que les encanta. ¡Y se hacen las víctimas y tiran al piso! ¡Qué espectáculo!

Ojalá este capítulo sirva para enterrar la perniciosa práctica de convertir las palabras que salen de los separos, de los calabozos, en revelaciones celestiales.

Porque la verdad de los separos es, esencialmente, una mentira a conveniencia de alguien. Por ejemplo, de quienes por años le han filtrado carne podrida a Proceso.

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