diciembre 21, 2010

Terroristas y secuestradores protegidos

Pablo Hiriart (@phiriart)
phl@razon.com.mx
La Razón

A Diego Fernández de Cevallos lo secuestró un grupo armado, escisión del EPR, que opera desde hace varios años en la región del Bajío.

Hace tantos años secuestra y pone bombas en instalaciones de Pemex, que ya lo debieron haber capturado. Tienen más de una década en secuestros, extorsiones y en acciones de sabotaje, en la total impunidad y cobijados por la retórica paternalista de personajes del gobierno.

En el comunicado en que anuncian la liberación de Fernández de Cevallos dan a conocer la lista de sus enemigos, a los que obviamente intentarán secuestrar para hacer con ellos lo que hicieron con Diego y enturbiar aún más las revueltas aguas de la política nacional.

Sobre aviso no hay engaño. Ya anunciaron sus siguientes objetivos. Así es que si dentro de dos años vuelven a secuestrar, la responsabilidad será del actual gobierno federal por no haberlos detenido a tiempo.

La actual administración ya sabe quiénes son, dónde se mueven, cómo trabajan (si es que a eso se le puede llamar trabajo). Tiene la obligación de detenerlos antes de su próximo plagio o sabotaje.

Pero como en el gobierno hay quienes piensan que los miembros del EPR y sus escisiones son “luchadores sociales” y no terroristas, es posible que les perdonen este secuestro como les han perdonado otras actividades terroristas.

Cuando volaron una troncal de gas en Querétaro, hace poco más de dos años, y mil empresas pararon por falta de combustible, Gobernación defendió la oferta de una mesa de diálogo con esos grupos porque eran “idealistas”.

Eso no se llama idealismo, y el gobierno se engaña si persiste con esa postura de “cuatismo” y condescendencia hacia los grupos armados. Ninguna vocación social hay en esos grupos, que toman como ropaje para sus acciones terroristas el léxico de políticos irresponsables que diseminan el odio personalizado por todo el país.

Este grupo armado compró el discurso polarizador y maniqueo de López Obrador, y nos sale con frases que parecieran calcadas de los discursos del derrotado ex candidato presidencial. Los mismos odios, las mismas palabras, las mismas personas catalogadas como “enemigos del pueblo”.

Compraron el discurso polarizador de AMLO, de la misma manera en que Aburto tomó la palabrería reventadora del sub comandante Marcos.

Los secuestradores hablan de que recuperaron dinero mal habido que hizo Diego. ¿Qué les robó? ¿A quién le robó? Si esa fuera la motivación y en ella creyeran, que nos digan en qué comunidades van a repartir los recursos obtenidos con el secuestro.

Los van a usar para financiar más actividades terroristas y nuevos plagios. O para sostener la doble vida de sus dirigentes.

Y si a recuperar dinero mal habido están dedicados, a ver, secuestren al Chapo Guzmán si son valientes.

Aprendices de Robin Hood. Dobles cara. Valentones… porque el gobierno se los permite.

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