enero 26, 2010

Las coaliciones electorales

Ricardo Pascoe Pierce
Especialista en análisis político
ricardopascoe@hotmail.com
Excélsior

No estamos ante algo insólito o nunca visto antes en la historia nacional.

Resulta sorprendente el nivel de rispidez del debate en torno a la posibilidad de que PAN y PRD pudieran aliarse en pocos estados (Oaxaca, Puebla, Hidalgo y Durango, sin excluir del todo a Veracruz) para competir por las respectivas gubernaturas este año. El PRI se ha descosido en adjetivaciones, así como un importante número de columnistas y editorialistas de todos los medios, además de funcionarios federales. Pero desde 1985 ha habido acercamientos y han acordado coaliciones electorales, como lo rememora Pascal Beltrán del Río en su columna del domingo 24. La más reciente fue en Chihuahua, en las elecciones para gobernador, hace cinco años. Es decir, no estamos ante algo insólito o nunca visto en la historia nacional, como ahora se está insinuando. De hecho, las grandes “coaliciones” electorales las inauguró el PRI, cuando postulaba candidatos a los tres niveles de gobierno con el PPS (la izquierda lombardista) y el PARM (inicialmente, una etiqueta para facilitar que candidatos de las Fuerzas Armadas tuviesen voz en el Congreso y, luego, una bolsa para diversos aventureros de la política), tratando, con ello, de convencer a la comunidad internacional de la existencia de una democracia funcional en México.

Lo desconcertante es la incapacidad de sus líderes para explicar las razones del planteamiento, pues dan a entender con ello que hay elementos “inconfesables”. Tal vez por eso no se lleguen a concretar las coaliciones. Hay muchas presiones internas y externas en ambos partidos, que buscan impedir tales acuerdos.

Todas las coaliciones electorales en el mundo surgen de decisiones pragmáticas, en el parlamentarismo y en el presidencialismo. Por ello extrañan tanto las expresiones sobre “engendros” y demás, cuando en realidad son naturales, en la medida en que son explicadas. Obviamente, sin explicaciones claras, nada funciona.

Las coaliciones, si se hacen, servirán al PAN y al PRD para frenar una oleada de victorias priistas este año y equilibrar la carrera hacia la Presidencia en 2012. No quiere decir que tengan grandes acuerdos, sino que es una decisión que, de no tomarse, pudiera encaminar a un PRI sin freno hacia la Presidencia en dos años. Visto así, es una decisión pragmática que hace sentido. Los líderes partidistas debieran explicarlo con claridad y sin vacilaciones.

Ahora bien, ¿qué sentido tiene frenar al PRI, más allá de los intereses específicamente partidistas, de que no regrese a Los Pinos y de impedir que consiga una mayoría parlamentaria? Independientemente de sus diferencias ideológicas (expuestas nítidamente en torno al matrimonio de personas del mismo sexo), son partidos surgidos de la alternancia democrática y la defienden como sistema político, mientras que el PRI es el estructural e ideológicamente opuesto a la alternancia democrática, pues nunca ha mostrado una autocrítica y una ruptura con sus históricos métodos de gobierno ni de los de sus gobernadores. Precisamente en 2012 se definirá la disyuntiva sobre la validez o no de la alternancia como método de gobierno aquí. Podría abrirse una segunda etapa de la transición democrática o podría cerrársele la puerta a la transición.

El PRI ha crecido por los errores de los “alternativos”. El PAN cometió un error político grave al querer convertir los comicios de 2009 en un referéndum sobre la delincuencia organizada, cuando la gente padecía la crisis económica. El PRD sólo vive promoviendo la polarización social, fantaseando que va a prender en el imaginario social por lo que tiene de martirologio y heroísmo. Aun siendo cierto, el problema sustantivo de las elecciones de 2010 es que son el arranque de 2012 y ambos saben de su desventaja inicial. Hasta AMLO lo sabe, por lo cual su corriente en el PRD ha apoyado la idea de coaligarse en 2010 con el PAN.

El PRI anda nerviosón

Carlos Loret de Mola
Historias de un reportero
El Universal

Los priístas se están muriendo de nervios

Los priístas se están muriendo de nervios. Como pocas veces han perdido el estilo, la compostura, la serenidad que durante este sexenio los ha guiado del tercero al primer lugar entre los partidos políticos más votados del país. Y todo, porque el líder nacional del PAN, César Nava, y el debilitado dirigente del PRD, Jesús Ortega, están negociando una posible alianza.

Los priístas, que tras la victoria de 2009 comenzaron a mostrar sus fisuras porque empezaron a pensar en la sucesión presidencial de 2012, están de nuevo unidos porque la alianza puede poner en riesgo algunos de sus bastiones:

Enrique Peña Nieto sabe que si el próximo año no deja en manos de un gobernador priísta su Estado de México, se puede ir despidiendo de la aspiración presidencial. Unidos, PAN y PRD mexiquenses constituyen una amenaza al “gallo” mejor posicionado.

Beatriz Paredes sabe que si pierde Oaxaca porque se juntan los votos panistas y perredistas se le está escapando un bastión que, controlado por Ulises Ruiz, garantiza una reserva de votos fundamental para sus aspiraciones.

Manlio Fabio Beltrones necesita aliados locales para vencer en cualquier escenario, y que el PRI pierda gubernaturas le será siempre una mala noticia.

Fidel Herrera se encuentra en el mismo caso que Enrique Peña Nieto: ¿con qué cara presentarse a una preelección presidencial si no es capaz de que su candidato, con todas las ventajas que representa manejar el presupuesto estatal, se quede con la gubernatura?

Por eso se exhiben calificando hasta de engendro antinatural cualquier pacto posible entre PAN y PRD. Pero en realidad, esos calificativos le caben a todos los partidos, de entrada, al mismo PRI, que a lo largo de las décadas ha demostrado no tener ideología sino intereses: el PRI puede subir el IVA en 1995 y negarse a hacerlo seis años después, proponer una reforma energética privatizadora con Zedillo y rechazarla con Calderón, criminalizar el aborto en 17 estados y apoyar las bodas gay en el DF, plantear la reelección desde la tribuna en la Ciudad de México y rechazarla en los municipios de la zona conurbada.

Al llamarle engendro a la alianza PRD-PAN, el PRI se da un balazo en el pie, pues por el engendro corre su propia sangre: en Durango la coalición pretende al ex priísta José Rosas Aispuro, en Veracruz se apunta el ex priísta Dante Delgado, en Puebla suena el ex priísta Rafael Moreno Valle —priísta hasta 2006—, en Hidalgo puede incluso ser el ex priísta José Guadarrama y en Oaxaca llevará la coalición a Gabino Cué (a quien no se entiende, ni en el presente, sin la guía de Diódoro Carrasco, ex priísta, ahora panista).

Y sí, los engendros son de todos los colores y tamaños, pero siempre ha sido así, es el juego de la política mexicana.

SACIAMORBOS Curioso también que otro reniegue de las alianzas cuando en hasta tres de los cinco casos expuestos los candidatos podrían ser de su círculo de lealtades.

La reforma de transición

León Krauze
leon@wradio.com.mx
Epicentro
Milenio

En su libro El futuro de la libertad, Fareed Zakaria alerta sobre los riesgos de la democracia. Uno es una suerte de desfase peligroso: un país puede estar listo para elegir a sus representantes de manera justa y limpia y, al mismo tiempo, estar mal preparado para llevar a buen puerto la vida cotidiana en democracia. La premisa es simple: las instituciones no libres de un país no maduran de la noche a la mañana; mucho menos tras una “jornada ejemplar” en las urnas: democracia no equivale a transición. A Zakaria le preocupaba sobre todo el caso iraquí —donde Estados Unidos trató de imponer la democracia mucho antes de procurar el desarrollo político de las instituciones del país— pero bien podría haber estado hablando de México.

Aquí, la democracia trajo la alternancia pero no la transición. Desde el 2000 la clase política mexicana ha tratado de madurar a marchas forzadas. No lo ha conseguido. A diferencia de otras transiciones en las que la voluntad de progreso ha sido mayor a la mezquindad del pasado (Chile es el ejemplo perfecto), la posibilidad de transición en México ha entrado en agonía. Nueve años después del comienzo hipotético de la transición, la clase política ha tirado la toalla. Eso, y no otra cosa, está detrás de la propuesta de reforma política del presidente Calderón y que hoy vuelve a discutirse tras semanas de inexplicable silencio. Los políticos mexicanos parecen conceder que no tienen ni las armas ni el sistema para ponerse de acuerdo. Reconocen, pues, que necesitan una reforma para comenzar de verdad la transición. Una década después, más vale tarde que nunca.

La reforma tiene dos objetivos: devolver cierta semblanza de poder a la desencantada ciudadanía y encontrar maneras de agilizar el proceso legislativo y darle salida a la polarización. Para el primer punto, el Presidente ha propuesto, sobre todo, tres iniciativas: las propuestas y candidaturas ciudadanas y la reelección legislativa y de alcaldes. La última es la más importante. Ayer recurrí al archivo para leer y escuchar los reparos de quienes dudan de la viabilidad de la reelección en México. “Consolidará cacicazgos”, dicen alarmados. “Restará movilidad a la clase política”, sugieren sin caer en cuenta de la sutil ironía. “La gente en México no sabe exigir cuentas”, sermonean desde el micrófono. Ningún reproche me convence. En efecto, la reelección de legisladores y alcaldes pondría en manos de los ciudadanos el futuro de los políticos. Obligaría a nuestros “representantes” a volver al distrito para explicar cómo, exactamente, nos “representaron”. Naturalmente, la ciudadanía tendría que aprender a cobrar caro la mala representación; tendría, pues, que madurar. Si así fuera, bendita reelección.

Para cumplir el segundo objetivo, el Ejecutivo defiende varias propuestas, algunas más importantes que otras. La iniciativa preferente llama la atención porque podría conseguir lo impensable: mover los engranajes oxidados del proceso legislativo. Pero hay, a mi parecer, un inciso particularmente trascendente para el México de hoy. Se trata de la segunda vuelta. Si una lección dejó el 2006 fue qué tanto daño puede hacer, en este reino del sospechosismo, una elección cerrada. El país necesita urgentemente un mecanismo para liberar al Presidente entrante de la sombra de la ilegitimidad. Lo mismo podría decirse de la dificultad tortuosa para construir mayorías, razón por la que emparejar las elecciones parlamentarias a la segunda vuelta parece una buena idea también.

El problema ahora es que el Congreso tendrá que aprobar la reforma política. Para hacerlo tendrá que actuar con auténtica honestidad patriota y dejar de lado sus intereses. Ambas cosas parecen imposibles. Baste un ejemplo: he escuchado varias veces que la segunda vuelta “no transitará” porque el PRI ha calculado que lleva las de perder en una segunda ronda de votaciones. Más allá de preguntarnos cómo es que el partido de centro llegó a semejante conclusión, la negativa priista expone el fracaso de la transición mexicana en toda su extensión. Pobre país: secuestrado por actores políticos interesados sólo en permanecer en el poder o en recobrarlo, asidos como rémoras al statu quo, al presupuesto, a las viejas formas. Pero todo por servir se acaba. No hay argumento que valga para no aprobar buena parte de la reforma política. Habrá que hacerlo y hacerlo rápido. Cosas más importantes tocan ya a la puerta.

Misericordia

Marcelino Perelló
Matemático
bruixa@prodigy.net.mx
Excélsior

Antes de llegar a la sección Editorial, ya lo leyó usted, sistemático lector. Sin duda en la primera plana de nuestro periódico, y de ahí pa’l real. Y si además tiene usted la mala costumbre de utilizar chunches electrónicos en su casa, desde ayer en la mañana, ya fue víctima del bombardeo “noticioso”: Salvador Cabañas sufrió un atentado que pone en peligro su vida.

Cabañas, paraguayo él, es probablemente el mejor futbolista que hay en México en la actualidad. Delantero, goleador despiadado. Sin él, su club, el América, y la Selección de su país, no son nada. Y mucho me temo que nada serán. Pues aunque no soy médico, y precisamente porque no lo soy, me autorizo a decir lo que los médicos no se permiten: que alguien que recibe un balazo en la frente, tal que el proyectil, después de siete horas de intervención quirúrgica, permanece alojado en la parte trasera de su encéfalo, si sobrevive, difícilmente volverá a jugar.

Siempre que ocurre un hecho como éste, que se convierte en noticia “sensacional”, se dicen muchas tonterías. Lo sensacional llama a la sandez. Hay que llenar a como dé lugar los minutos y las horas que lo sensacional reclama. Y no es tarea fácil cuando no hay nada que decir. A la hora de escribir estas líneas, ni usted ni yo ni la pegejota ni los informadores tenemos la más mínima idea de lo que sucedió.

Como ese locutor, cuyo nombre, para fortuna suya no recuerdo, que afirmó, bien suspicaz él, que era harto sospechoso que no se hubiera encontrado el casquillo de la bala, “como es habitual en estos casos”, añadió, levantando una ceja a la Holmes. Faltó quien informara, quedito, al oído del sagaz reportero, que a lo mejor el arma utilizada fue un revólver y esos no andan regando casquillos.

Sabemos sí, que como a las cinco de la mañana del lunes, el crack sudamericano se encontraba con su esposa en un bar del Insurgentes nice, allá por la colonia Florida, el Club France y ese maravilloso restaurante de pescado cuyo nombre ahora no recuerdo. Usted sin duda recordará la fachada del antro en cuestión. Un auténtico adefesio directamente extraído de Los Picapiedra. Unas letras gigantescas que dicen Bar. Solamente. Por ello la gente, parroquianos o no, se refieren a él como el “Bar-Bar”. Debajo de la A está la puerta.

Todavía a esa hora había bastante gente (¡!), dicen. Salvador subió al baño y ya no bajó. Se produjo un apagón, quién sabe si antes durante o después de la agresión. Hay testigos presentes que afirman no haber escuchado detonación alguna. El herido fue transportado al Ángeles del Pedregal, donde permanece sedado en terapia intensiva.

Y ya que me permití decir lo que los médicos no, igualmente me consiento preguntar y preguntarme lo que los reporteros de la fuente deberían cuestionar y que, por un sentido más bien dudoso del pudor y el respeto, callan. Y es qué hacía un deportista de alto rendimiento, de altísimo rendimiento, en una taberna a las cinco de la mañana. Por muy domingo-lunes que fuera. Y qué hacía el mentado tugurio-Tugurio funcionando a esa hora, por muy privado- Privado que sea.

Varios célebres futbolistas que ejercen en Europa han sido víctimas de escándalos públicos por tales prácticas y sus disipadas costumbres. Entre ellos Ronaldinho, el tal Guti o el insoportable Cristiano Ronaldo. Sorprendidos en plena francachela por algún oportuno inoportuno paparazzo, no pueden dejar de agradecer que lo único que dispararon contra ellos fueron los flashes.

Al margen del móvil, que desconocemos, de tan atroz acto, y al margen también de conductas improcedentes de unos y otros, debemos admitir, esta vez en armonía con la vox populi e igualmente al margen del descenlace, que se trata de una auténtica tragedia. Herir con evidentes intenciones letales a un joven talentoso, en los inicios de una carrera que ya no era simplemente promisoria, es de una bajeza revoltante.

Inútiles, e incluso un poco ridículas, las condenas que, como el Presidente de México, expresaron una multitud de personajes públicos. Lo condenamos, por supuesto. Todos, excepto los autores del atentado, lo condenamos. No pos sí. Sólo faltaría. Si efectivamente está uno afectado por lo acontecido, lo único pertinente es manifestarlo así y deplorarlo. Y hacer pública una sincera actitud de preduelo. Lo más optimista posible.

En situaciones como ésta, sin embargo, hay un aspecto adicional que me intranquiliza y me vuelve más pesimista, si cabe. Y es la atracción inexorable hacia la sangre y la muerte, hacia el sufrimiento y el mal, que nos avasalla de manera ineludible, siempre y a todos, ante tales circunstancias.

Es inocultable el placer, siempre mal reprimido, que experimentan periodistas e informadores diversos ante el hecho irrefutable de que por fin “hay nota”. Están convencidos, y no se equivocan, de que los lectores y las audiencias se multiplicarán. Que por una vez dejarán las telenovelas, las series y el Abierto de Australia, para no perderse el noticiero, que no hará sino repetir lo que saben de sobra. A la espera abyecta de que lo sensacional suba una octava más.

En el caso Cabañas, como en el de Haití, afloran las más negras pulsiones de Thanatos que alberga el ser humano, cobijadas por una, no por útil, menos auténtica, misericordia.

"El primer cierre fue locura, el segundo es dictadura"

Joaquim Ibarz
Corresponsal en América Latina
Diario de América Latina
La Vanguardia

En medios de crecientes marchas de protesta de los estudiantiles venezolanos, que ya han ocasionado la muerte de dos jóvenes en Mérida, renunció el vicepresidente Ramón Carrizález (uno de los dirigentes más cercanos al presidente Hugo Chávez) y su esposa, ministra del Ambiente. El cierre del Canal Radio Caracas Televisión (RCTV), que logró una gran audiencia nacional pese a verse obligado a emitir por suscripción de cable, ha provocado una amplia repulsa a nivel nacional e internacional.

La dimisión de Carrizález es un nuevo revés para Hugo Chávez, quien enfrenta un complicado panorama para las elecciones legislativas de septiembre ante el creciente descontento de la población por la devaluación del bolívar, los cortes en el agua y la electricidad, y altos índices de criminalidad. Carrizález, un militar retirado de 58 años, fue nombrado vicepresidente en 2008.

RCTV respondió al cierre emitiendo por internet para Venezuela y por cable para el resto de América. Durante la transmisión de su programa La Entrevista, el periodista Miguel Ángel Rodríguez, denunció que el presidente Hugo Chávez "ha secuestrado todas libertades ciudadanas, quienes luchamos por la democracia somos sistemáticamente perseguidos y reprimidos".

RCTV era líder absoluto en televisión de pago. En poco tiempo subió del 19 % de audiencia al 65%. Millones de venezolanos se suscribieron por primera vez a sistemas de cable para poder ver su canal favorito. De las 188 televisoras que pueden ser vistas en Venezuela mediante suscripción, 24 nacionales y 164 internacionales, RCTV era, de lejos, la de mayor audiencia. Por su posición crítica al Gobierno, RCTV ya fue suspendida en mayo de 2007, por lo que dejó de salir al aire en canal abierto.

Como una mancha de aceite, las protestas estudiantiles se extienden por todo el país en defensa de la libertad de expresión. Desde primeras horas de la mañana del lunes, el movimiento estudiantil volvió a salir a las calles en varios puntos de Caracas y otras ciudades para protestar por el cierre del canal RCTV. Pese a que el día anterior fueron reprimidos con gases lacrimógenos, miles de estudiantes se concentraron de nuevo en Chacaíto, punto neurálgico de la capital venezolana, para marchar con pancartas y carteles. "Y va a volver, y va volver, Radio Caracas va a volver'', gritaron los estudiantes de universidades públicas y privadas, así como de colegios privados. "Libertad, libertad", y "el primer cierre fue locura, el segundo es dictadura", coreaban los manifestantes al dirigirse hacia la sede capitalina de la estatal Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel), que el 22 de enero ordenó a las empresas de cable suprimir la señal de RCTV. Los estudiantes que bloquearon la vía que une la capital con las ciudades-dormitorio también fueron dispersados con perdigones y gases, con un saldo de ocho lesionados.

El poderoso movimiento estudiantil, que en 2007 fue determinante para que Chávez perdiera el referéndum para poder reelegirse, se está reorganizando. Ayer celebró asambleas en todas las universidades del país para definir las acciones que seguirán en los próximos días y continuar las protestas en contra del cierre de RCTV. Roderick Navarro, presidente de la Federación de Centros Universitarios de la Universidad Central (UCV), dijo que todas las universidades de la capital se habían unido a la movilización.

Cuando apenas se disipaba el olor de los gases en las calles, se conoció la renuncia "por razones estrictamente personales" del vicepresidente ejecutivo y ministro de Defensa, Carrizález, y de su esposa, Yubirí Ortega, ministra del Ambiente. Un escueto comunicado oficializó la decisión de los ministros sin dar mayor explicación. Según el diario El Nacional, de Caracas, la renuncia se originó en discrepancias de Carrizález con Diosdado Cabello, ministro responsable del cierre de RCTV.

Carrizález era partidario de no clausurar el canal de manera inmediata. Cabello apoyaba la vía de actuar con todo el rigor y la fuerza que, en su opinión, le otorgan las leyes. El respaldo de Chávez al cierre habría originado la dimisión.

El malestar de los venezolanos con el cierre de RCTV se expresó en forma sonora en el cuarto juego de la final del béisbol profesional venezolano, que se disputó en la noche del lunes en el estadio de béisbol de la capital venezolana. Los tres partidos anteriores entre los populares clubes Magallanes y Caracas fueron escenario de protestas contra Chávez. Las consignas contra el cierre de RCTV se multiplicaron en el partido del lunes. Numerosos jóvenes exhibieron en las gradas carteles y banderas con el logotipo de RCTV, y desplegaron una pancarta contra el presidente Chávez con una expresión típica de un revés en la jerga de ese deporte: "Chávez tás ponchao".

Organizaciones venezolanas como el Colegio Nacional de Periodistas y el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa crearon con grupos no gubernamentales del área de comunicaciones una alianza en defensa de la golpeada libertad de expresión.

"No es posible que los venezolanos no podamos elegir cuál canal de televisión ver, cuál radio escuchar, cuál periódico leer, sino que eso lo decida una sola voluntad, la del presidente de la República. Se pretende instaurar la voz del amo", dijo a la agencia IPS el presidente del Colegio de Periodistas, William Echeverría.

Oscar Lucien, profesor de postgrado en Comunicación Social y responsable de la no gubernamental Ciudadanía Activa, señaló que, "a pesar de los laberintos legales, la lectura es política, no sólo por la línea opositora de RCTV, sino porque el gobierno no logra captar sintonía con las decenas de medios que tiene a su disposición". "En el futuro veremos más acciones de este tipo, de restricción de los espacios para la expresión disidente, porque el gobierno ha confesado su intención de alcanzar una hegemonía comunicacional", a menos que la sociedad se lo impida", dijo Lucien.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos deploró la salida del aire de algunas estaciones de televisión porque "se profundiza el deterioro del derecho a la libertad de expresión en Venezuela". El cese de RCTV también generó el rechazo del secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza; del departamento de Estado norteamericano; de la cúpula de la Iglesia católica venezolana y de grupos opositores locales.

El ex ministro Teorodo Petkoff escribe en TalCual, diario caraqueño que dirige: "El cierre de RCTV apunta a reducir casi a la nada la posibilidad de comunicación televisiva de cualquier opinión distinta a la del Poder. Será inútil. Tendrán que prohibir Internet, Twitter, los celulares, los SMS y toda la fantástica parafernalia comunicacional de estos tiempos, para callar a este pueblo"

Según Petkoff, "por encima de la vocación totalitaria del régimen, que quisiera una sociedad silenciosa y resignada, lo que reconforta y llena de esperanza es la presencia indomable de un país que no se la cala, que responde y lucha. "Esto nos lo cobramos en septiembre", dice una voz anónima en algún periódico. Voz del común. Pura sabiduría popular de quien sabe que no por mucho madrugar amanece más temprano y que el juego no se acaba sino cuando se acaba".