marzo 15, 2010

El monstruo

Pedro Ferriz
El búho no ha muerto
Excélsior

Elba Esther ha pasado, de ser un mal necesario, a uno prescindible… Su gran secreto, es que ni el Presidente sabe de este notable cambio. Hace una semana presenté una propuesta que sintetiza sentimientos ciudadanos que me han sugerido a través de www.revoluciondelintelecto.com sobre lo que tendrían que ser las bases de una Revolución de la Educación. La primera reacción de muchos fue que les presentaba una utopía. Horas después empezó a hacer sentido la propuesta. Luego vino la emoción de lo necesario de concebir —de otra manera— muchos de los valores educativos que urge reposicionar. Emocionó entender a la escuela como un templo. Al maestro como un guía de nuestros tiempos. Al alumno, como tesoro nacional. A los padres, como promotores de cambio. Al conocimiento, como eje rector de nuestras acciones. A México, como el gran beneficiario del esfuerzo nacional más ambicioso jamáspromovido. Todo bueno… pero irrealizable. Los mexicanos sabemos lo que hay que hacer. Aunque en algunos casos como éste, doblamos las manos y nos ponemos a merced de una realidad que apabulla. ¿Cuál fue el principal obstáculo de tan hermosa pretensión?... Elba Esther Gordillo. La líder nacional del magisterio es concebida como una líder; necesaria pero perniciosa. Salvadora aunque tirana. Madre de la estabilidad y paz sociales. Conciliadora en la oscuridad… amenazante a la luz del día. Amiga del poderoso en turno. Evasiva y peligrosa. Ambiciosa en extremo. Sé que ante la llegada de Ernesto Zedillo a la Presidencia de la República, sabedora de su animadversión, Elba acabó por ver a un brujo en África que le devolvió su armonía y poder ante el mundo político. A costa de otras pérdidas inconfesables. Elba, que moría física y políticamente después de haber sufrido una hepatitis C, técnicamente mortal. Y luego de un forzado autoexilio, regresó por sus fueros con más fuerza que nunca. Ex amante de Carlos Jonguitud Barrios, otrora líder todopoderoso del magisterio. Bebió de él su insidiosa influencia para después desecharlo. Se volvió instrumento de control y atraso. Paz social contra la llave del progreso. La educación de un pueblo sacrificada, a cambio de la disciplina de un millón de “maestros” potencialmente explosivos. La conciencia del Presidente en turno sabe de lo conveniente que le resulta la figura de Elba Esther. El Presidente también reconoce en el fondo de su alma lo costoso de esta alianza. Que todo va en detrimento de un camino claro para México. Si pueblos desarrollados llegan a serlo, con base en altas escolaridades de sus siervos. “¡Que México sea la excepción!” Primero está la paz, que el camino al conocimiento. Todos sabemos que así es —y qué curioso—… Nadie se atreve a señalarla como uno de los más grandes males del México de nuestros tiempos.

Penoso resulta que una posible Revolución de la Educación… Clave para hacer viable el futuro de este país, abortara por la cobardía de un “statu quo” que no se atreve a modificar la forzada sonrisa que el poder le regala a Elba y su sindicato.

Congruente con la idea de que ha llegado el tiempo del ciudadano, proclamo: Hoy el grito es “no a los plurinominales”. De acuerdo. Y surge uno nuevo. “No a Elba Esther Gordillo”.

Entiendo el peso de mis palabras. Asumo el costo. Me apena que para construir al nuevo México, haya que destruir a casi todo el viejo. Destruir implica un grado de valor. Si bien siento algunas manifestaciones aisladas de entereza… No es suficiente.

“No a Elba Esther”. ¡Se acabó! No hay proyecto educativo viable que la contemple. No soy un anti sindicalista. Los maestros requieren lo mejor de nuestros esfuerzos colectivos. Recién la semana pasada lo subrayaba. Pero el poder del SNTE, puede ser fraccionado por estados. Treinta y dos líderes magisteriales son mejores que un monstruo hecho por el sistema. El cambio simple de unos por otros siempre resulta peor. Llegué a pensar que “La Quina” era negativo a Pemex y nació Carlos Romero Deschamps. De Carlos Jonguitud Barrios siempre supe que era un lastre para México y de sus entrañas y pasiones nació Elba Esther Gordillo. Un alebrije con pretensiones recargadas de vanidad incurable. Ignorancia lastimosa. Arrogancia insensible. ¿Queremos cambiar a México? Hubo quien pensó que acabar con el SME y Martín Esparza significaría el fin del mundo. No pasó nada.

Hacer a un lado a Elba Esther es tan fácil… Proporcional a los “tamaños” de la fuerza del Estado. Estado: expresión suprema de gobierno y ciudadanos. Soy libre de pensar que todo se puede. Mi función es compartir una fuerza que sé tiene la sociedad… aunque inutilizada para bien de México.

Peña Nieto en la vida real

Miguel Ángel Granados Chapa
miguelangel@granadoschapa.com
Plaza Pública
Reforma

Por lo menos un compromiso de los que firmó el candidato Enrique Peña Nieto durante su campaña electoral hacia el gobierno del estado supone una grave infracción a la ley, a cuyo extremo están dispuestos a llegar lo mismo su correligionario el alcalde priista de Huixquilucan, Alfredo del Mazo, que el delegado de la Comisión nacional del agua, un órgano del gobierno federal panista. Por lo que se ve, el pacto de Bucareli impulsado por el gobernador mexiquense, roto por el momento, tiene su traducción práctica a la vida de todos los días.

Se trata de destruir un breve pulmón verde, conservado por vecinos preocupados por el deterioro ambiental, que han plantado unos 5 mil árboles en poco más de tres años. Por contraste, un reciente intento de iniciar la construcción de una avenida en una barranca protegida, implicó ya la destrucción de decenas de árboles. La tentativa fue frenada, pero el doble juego de un funcionario de Conagua, Luis Javier de la Rocha, hará posible, si se frustra la resistencia ciudadana o el gobernador Peña Nieto y el alcalde Del Mazo no desisten de su propósito, la conversión de un cauce natural en una plancha de cemento que por su longitud ni siquiera resolverá el problema de tránsito que se busca enfrentar.

El crecimiento de Huixquilucan, en Interlomas y zonas cercanas se realizó en los años recientes con gran desorden, particularmente en lo que hace a vías de comunicación. Hay pocas conexiones de esa zona con Tecamachalco y La Herradura, y la aglomeración del tránsito rodado afecta cada día en mayor medida a la incontenible ola de nuevos residentes cuyos enclaves han sido autorizados sin considerar el atascamiento vehicular que cotidianamente hace padecer no sólo a pasajeros y tripulantes sino también al entorno que se envenena con emanaciones y ruidos contrarios al equilibrio ambiental.

Peña Nieto, con ánimo demagógico más que de servicio, se comprometió a construir una vialidad en la barranca Río de la Loma, denominada también barranca del Negro. Se hubiera abstenido de firmar de conocer la realidad del lugar, pero no lo hizo. Ahora a nadie importa la infracción a la ley, el engaño a ciudadanos y el daño a su patrimonio inmobiliario y natural, que todo eso ocurrirá si no se impide el cumplimiento del irresponsable compromiso.

El problema viene de lejos. En octubre de 2000 se autorizó el embovedamiento de kilómetro y medio (1,430 metros) del Río de la Loma. La autoridad responsable de esa obra fue la Dirección general de vialidad, autopistas y servicios conexos del gobierno del estado. Esa oficina pasó por alto la declaratoria de área natural protegida sujeta a conservación ambiental referida a ésa y otras barrancas, expedida en 1994. El gobierno estatal, a la sazón en manos de Arturo Montiel, ni siquiera solicitó autorización a Conagua ni realizó el estudio de impacto ambiental que impone la Ley de aguas nacionales.

Los vecinos denunciaron el derribamiento de cientos de árboles con motivo de esa obra y presentaron un expediente ante la Procuraduría federal de protección ambiental, en que 54 fotografías mostraban los destrozos causados por el embovedamiento. Consiguieron que éste fuera suspendido el 18 de julio de 2001. Eso no obstante, en octubre siguiente el director regional de Conagua solicitó a la Profepa su opinión sobre la posibilidad de autorizar una vía sobre la barranca. De modo inequívoco, la autoridad ambiental determinó el 8 de noviembre que "no ha lugar a otorgar la concesión para la construcción de una vialidad en esa zona".

Como si no hubiera recibido esa respuesta, la delegación de Conagua dijo en marzo siguiente al director de vialidad, autopistas y servicios conexos, Arturo Lugo Peña, que para seguir el trámite relativo a la vialidad debería presentar "la autorización para la realización de las obras en el área natural protegida por parte de la autoridad competente". Le señaló para hacerlo un plazo de 30 días para allegar la documentación y en caso de no hacerlo "se tendrá por no presentada la solicitud, cancelando todas las actuaciones sobre el particular", lo cual ocurrió porque esa oficina incumplió ese plazo. Los vecinos, en cambio, solicitaron en marzo de 2002 autorización para reforestar la barranca, y sólo obtuvieron respuesta positiva, tras mucho insistir, el 27 de febrero de 2007. En esa fecha se expidió a la asociación civil Ambientalistas Unidos del Río de la Loma la concesión, por 10 años, para realizar trabajos de reforestación, que en estos tres años se han efectuado puntualmente, lo mismo que se ha cumplido el resto de las condiciones que contiene el título de concesión.

En su campaña de 2005 Peña Nieto se comprometió a construir la vialidad cuya realización es legalmente imposible. Lugo Peña, que permaneció en la dirección de vialidad en el cambio de un gobierno a otro (al fin y al cabo todos son miembros de la familia) apareció a fines de enero con un anuncio inesperado. Refiriéndose a las autorizaciones que antaño solicitó para aquel propósito dijo desfachatadamente: "Ya tengo lo de Conagua; me la acaban de dar, estamos ya nada más con un detalle con Semarnat para poder iniciar con esa obra (Reforma, 29 de enero). A pesar de que la dirección regional de Conagua confirmó a los vecinos la vigencia de su concesión, hay amagos de construcción de la vialidad, pues un trascavo se introdujo al área y destruyó decenas de árboles aprovechando la ambigüedad de Conagua, que dice una cosa a los vecinos y otra a la autoridad mexiquense.

Cajón de Sastre

El sábado el Colegio de México lamentó "profundamente el fallecimiento del Prof. Ricardo Cinta, quien fue profesor-investigador del Centro de estudios sociológicos de esta casa de estudios". Nacido en la Ciudad de México de una familia de estirpe veracruzana, Ricardo Pablo Cinta Guzmán se graduó en la Facultad de ciencias políticas y sociales de la UNAM donde desde estudiante desarrolló una activa tarea política, que en su ejercicio profesional combinó con la docencia y la investigación. Escribió menos de lo que hacían esperar su talento y dedicación. Presidió el Colegio nacional de sociólogos. Y se aprestaba a dirigir el Consejo nacional histórico y editorial para el mejoramiento de la educación y la cultura, del recién registrado Sindicato nacional democrático de trabajadores al servicio de la educación.

El nuevo gran solitario de Palacio

René Avilés Fabila
La Crónica de Hoy

Felipe Calderón ha optado por hacer un esfuerzo para impedir que el PRI regrese a la Presidencia. Lo demás quedó en el olvido. Las promesas son archivadas y aparece su último gran juramento, el que hizo en secreto o ante sus más cercanos amigos y familiares: borrar del mapa al priismo o, en todo caso asimilarlo, como hizo con Miguel Ángel Yunes. Estamos acostumbrados a contemplar el cambio de saco tricolor para ponerse el amarillo. El azul, no es mal color, sobre todo visto desde Los Pinos. Una obsesión insana que puede hundirlo en un fracaso total: incumplió sus ofrecimientos de campaña, tampoco logró detener al PRI.

Calderón se ha hecho experto en regañar. Primero a los embajadores, no ayudan a evitar la mala imagen de México en el extranjero. Luego a los periodistas, distorsionamos la realidad política del país, es decir, inventamos los manoteos, los gritos, las majaderías que los políticos y funcionarios de todos los partidos se distribuyen con entusiasmo. Finalmente, les demanda a los políticos un poco de orden, dignidad y decencia entre sí, no más bajezas. Lo curioso del caso es que fue la disposición de Felipe para que César Nava arremetiera contra el PRI lo que degradó más al sistema. Ahora se desentiende. Como los demás políticos, miente, niega que él inició el lodazal con sus instrucciones a Nava.

Pero el fango de las coaliciones ha tenido respondones dentro de las mismas filas panistas y de parte de sus mejores aliados actuales, los perredistas. El más destacado fue Fox, no por alto, sino porque fue el primer presidente del PAN: ha declarado varias veces en contra de las alianzas; centra sus regaños en César Nava. Pero hay que escuchar las voces de sus amigos del PRD. Pongo un sólo ejemplo, contundente, que prueba el “amor” entre ambas formaciones aliadas. Ante el regaño a los políticos, la perredista Leticia Quezada dijo: “¡Mira, el burro hablando de orejas! El espurio, el que se robó la Presidencia, ¡nos va a dar clases de ética!”

Si bien es imposible ocultar el malestar de Manuel Espino o de Fernández de Cevallos, tampoco podemos dejar de lado la indignación de los panistas. En Veracruz ya se salieron algunos de los más destacados. A la renuncia de Gerardo Buganza se suma la de Sergio Penagos, Agustín Molinedo y Guillermo Basurto. Acusan al PAN de “ser un PRI con diferentes matices”. Tardaron en descubrirlo, pero lo hicieron al fin. Al lado de Felipe Calderón va poniendo parches el secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, quien fue uno de los primeros en salirse de Acción Nacional por sus acuerdos con el PRD.

Así las cosas, con un PAN dándole oxígeno al PRD y un PRD sumándose gustoso a las filas del conservadurismo más evidente, el PRI pareciera una monja angelical, casi beata. No hay duda que nada a Calderón le sale bien. Sus colaboradores más cercanos algo tratan de hacer, pero desde el principio estuvieron, todos, pero todos, mal seleccionados. Como en mi novela sobre el movimiento estudiantil de 1968, el Presidente está solo, es El gran solitario de Palacio, y como tal enfrentará sin mucha solidaridad las acusaciones de la historia. Los perredistas serán los primeros en señalarlo como incapaz, y una y otra vez le echarán en cara que le arrebató la Presidencia a López Obrador con el apoyo de la mafia priista.

El barco presidencial hace agua por todos lados. Atrás quedaron las promesas. En su desesperación, Felipe Calderón se alía a sus peores enemigos. Por ahora no se aprecia la clase de sociedad que formó, pero ganen o pierdan los aliancistas están dejando sus respectivas reputaciones por el suelo. El PRI está en lo suyo, fingiendo que no escucha, viendo cómo se despedazan sus rivales, la manera en que adentro consiguen acuerdos para tener un candidato que bien podría ser Peña Nieto o el más astuto y sagaz Manlio Fabio Beltrones. Después de las contradicciones de Beatriz Paredes, de sus gritos en la Cámara de Diputados, dudo que muchos la vean presidenciable, como en el PAN pueden imaginar a Vázquez Mota con tal posibilidad.

El PAN, luego de tantos años de batallar con el PRI, de analizarlo, de medirlo, resulta que no lo conoce, mucho menos conoce a sus aliados de hoy, a los perredistas, aquellos que se salieron del partido madre y padre. Todos ellos son experimentados políticos, a su lado César Nava o el propio Calderón son boy-scouts que esperan a quien ayudar a cruzar la esquina, según la lógica anglosajona. Párvulos que enfrentan a quienes tienen doctorados en intrigas y movimientos políticos. ¿Dónde se formaron Manuel Camacho, López Obrador, Marcelo Ebrard, Ricardo Monreal, Muñoz Ledo? ¿Con los demócratas norteamericanos? No, en el PRI, y por tanto vienen ya maleados. Si somos realistas, el pleito por el poder es entre puros priistas, unos tiene la credencial, otros la dejaron en casa y los panistas son priistas honorarios. Calderón está solo.