marzo 16, 2010

Yo acuso al gobierno cubano


Firma en la campaña:

Recomendaciones de viaje a México

Leo Zuckermann
Juegos de Poder
Excélsior

De acuerdo con estadísticas oficiales, los visitantes estadunidenses constituyen casi 90% del turismo extranjero que recibe México. De la página del Departamento de Estado de Estados Unidos: “Se ha emitido esta advertencia de viajes para informar a los ciudadanos estadunidenses que viajan o viven en México de las preocupaciones sobre la situación de seguridad en ese país. Se ha autorizado la salida de los dependientes del personal del gobierno de EU de los consulados en las ciudades fronterizas de Tijuana, Nogales, Ciudad Juárez, Nuevo Laredo, Monterrey y Matamoros hasta el 12 de abril […] Aunque millones de ciudadanos de EU visitan de manera segura a México cada año, la violencia en el país ha aumentado. Es imperativo que ciudadanos estadunidenses comprendan los riesgos en México, la mejor manera de evitar situaciones peligrosas y a quién contactar en caso de ser víctimas […] Los recientes ataques violentos han llevado a la Embajada de EU a instar a los ciudadanos estadunidenses a que retrasen los viajes innecesarios a partes de Durango, Coahuila y Chihuahua, y se recomienda a los ciudadanos estadunidenses que residen o viajan en esas zonas que ejerzan una precaución máxima”.

Casi la mitad de los turistas que vienen de EU a México son de los estados de Texas y California. Del Departamento de Seguridad Pública de Texas: “Hay un aumento en la violencia de los carteles del narcotráfico mexicano en el norte de las ciudades fronterizas mexicanas. Los padres no deben permitir que sus hijos visiten estas ciudades de México porque no se puede garantizar su seguridad”. De SWAT, la agencia de viajes más importante especializada en estudiantes que vienen a México durante sus vacaciones primaverales (conocidos en inglés como springbreakers) desde California: “Hemos cancelado todos los viajes previstos a Baja California a causa de la crisis de la delincuencia en México. Transeúntes mexicanos y extranjeros han resultado heridos o muertos en ataques violentos en las ciudades de todo el país, lo que ha incrementado el riesgo de violencia en lugares públicos. En los últimos años, decenas de ciudadanos estadunidenses han sido secuestrados en México. Pero este año, como sus padres están preocupados por las alertas que ha emitido el gobierno de EU, miles de estudiantes de 50 universidades no se dirigirán al sur. Su nuevo destino será Palm Springs”.

Después de Estados Unidos, Canadá es el país con mayor número de visitantes a México. Del Ministerio de Asuntos Externos y Comercio Internacional de ese país: “Canadá desaconseja los viajes no esenciales a Ciudad Juárez debido a la escalada de violencia vinculada al tráfico de drogas. Aunque los ataques no han sido generalmente dirigidos a los extranjeros, el 14 de marzo de 2010 dos ciudadanos estadunidenses fueron muertos a tiros en Juárez, incluido un funcionario consular. Se aconseja a los viajeros que reconsideren su necesidad de viajar a Juárez; sólo deben hacerlo si es absolutamente necesario. La decisión de viajar es responsabilidad exclusiva del viajero”.

España es el cuarto país del mundo que envía turistas a México. Del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación del país ibérico: “En el Estado de Michoacán se constata en los últimos meses una intensificación de las actividades de grupos criminales ligados al narcotráfico que ha producido una elevación del nivel de violencia en la zona. En consecuencia, los turistas que visiten dicho estado deben extremar sus precauciones y evitar situaciones de riesgo […] Los índices de delincuencia son especialmente preocupantes en México D.F. y en general deben tomarse precauciones como evitar mostrar en público documentación, tarjetas de crédito y dinero en efectivo. Tampoco conviene hacer ostentación de joyas y relojes de valor o cámaras fotográficas”.

Si usted viviera en estos países, ¿consideraría venir de vacaciones a México?

Presidencialismo panista

Javier Corral Jurado
Diputado Federal del PAN
El Universal

Aún no encuentro la explicación de dónde ha surgido, o si nos era intrínseco como reacción condicionada a nuestra larga lucha opositora, una tendencia presidencialista en el PAN. Una especie de determinismo político que se concede a la figura del Presidente, a quien se confieren cualidades especiales, capacidades incuestionables y poderes que parecen no ser de este mundo.

Veo crecer en el PAN una preocupante subordinación política a esa invención priísta de la “lealtad absoluta” al Presidente omnipoderoso. Se condicionan una serie de acciones del partido a su visto bueno, o lo que es peor, se supeditan a su aprobación. Incluso como si ese aval fuese garantía de éxito o lealtad institucional. Ello ha configurado una clasificación por demás penosa de actores panistas desde el gobierno que coloca la incondicionalidad a Calderón como sinónimo de lealtad al partido, y entonces cualquier diferendo o crítica cae en el ámbito de la traición.

El PAN se opuso durante décadas al presidencialismo priísta ya que nuestro signo distintivo ha sido carecer de dueño sexenal. Con afecto y admiración, porque inspiró y acometió la etapa fundacional del PAN, llamamos a Don Manuel Gómez Morín, nuestro “padre fundador”, pero, él mismo tuvo el cuidado de liberar y alejar su obra de la dependencia personal. Esa ha sido nuestra fuerza moral, ser un auténtico partido, basado en procedimientos y órganos estatutarios donde se deliberan y se construyen las decisiones. Y uno de los órganos más importantes para llevar acabo esto es el Consejo Nacional que se renovará en mayo próximo.

Esta conciencia, de la preeminencia del partido sobre las personas o específicamente sobre el gobernante en turno, de su autonomía e independencia frente a cualquier interés, debe ser recuperada en estos días que a lo largo y ancho del territorio nacional se llevan acabo las asambleas municipales para postular candidatos a la nueva integración del Consejo Nacional.

No se trata de oponerle al Presidente un órgano partidista, sería insensato. En el éxito de los objetivos del PAN y en las metas y planes de la administración de Calderón, la relación partido-gobierno debe conducirse por el camino y el ánimo de la cooperación pero no bajo una idea de incondicionalidad o subordinación, y menos presidencializar nuestra estrategia. Es mucho más simple y a la vez trascendente: que quienes participamos de este proceso nos aseguremos de que la integración del nuevo Consejo se de en un horizonte más amplio y de mayor perspectiva, y no sólo al resguardo de lo que resta del sexenio del Presidente. El PAN debe asegurar su continuidad institucional.

El pacto de Bucareli suscrito el 30 de octubre del año pasado entre las dirigencias nacionales del PRI y del PAN, el secretario de Gobernación y el secretario general de gobierno del estado de México, que tantos estragos ha ocasionado en los días recientes a raíz de la revelación de sus términos y propósitos, es el ejemplo más preciso de que no todos los objetivos del gobierno coinciden o respetan la naturaleza del partido.

No desconozco, ni rechazo, que en política la negociación es un instrumento para concretar bienes públicos. Pero no todo se puede pactar, y el límite son los principios democráticos y los valores éticos en los que se sustenta la acción de un político. El carácter confidencial de muchos acuerdos tiene que ver con la eficacia práctica, pero deben pensarse en un horizonte en el que su revelación no sea motivo de rubor, como lo ha causado éste. Porque fue impulsado desde una visión política de tahúres, en el que se apostaba ¿o rendía?, el destino del PAN. Por ello, discrepo con quienes postulan que ese pacto está fincado en una idea de gobernabilidad democrática. La construcción de la democracia no pasa por ocultar a los propios partidos su celebración. “Los pactos que no se pueden sostener en la plaza pública, tienen problema en su origen y concepción”, sostuve en la cámara de los diputados la semana pasada. Gómez Morín fue contundente en ello: “Que el espíritu de transacción y de componenda, no viole la levantada intransigencia”.

El pacto ha generado tensiones al interior del PAN y del PRI. A los que militamos en el PAN nos ha provocado preocupación e incertidumbre sobre lo que el gobierno del Presidente asume como “gobernabilidad democrática”. Desarrollar con toda precisión y puntualidad ese concepto, establecer límites a la relación y colaboración del partido con el gobierno y tomar definiciones sobre nuestra relación con el PRI a partir de este episodio, considero que deben ser tareas del próximo Consejo Nacional.

En la medida en que su integración surja de la voluntad libre y responsable de los panistas, aseguraremos el estado de imparcialidad para logar esta reflexión, en donde el Presidente sea uno de sus miembros más distinguidos, pero no el hacedor del Consejo, y menos su depositario.

Slim y la riqueza

Federico Reyes Heroles
Reforma

Sin demasiadas sorpresas llegó la noticia: Carlos Slim es el hombre más rico del planeta. Las reacciones inmediatas no se hicieron esperar. Un país con alrededor de 20% de sus moradores en pobreza extrema es a la vez la patria del hombre más acaudalado del mundo: el absurdo. Pero ésa es sólo la superficie, la caricatura de los problemas de fondo. Caricatura porque los pobres son los buenos y Slim es el malo. Pero la riqueza no siempre cruza por esas coordenadas: bondad y maldad. Los ricos no necesariamente son malos y tampoco los pobres son esencialmente buenos. Pero de la caricatura se cruza a la crítica y en ella hay algo perverso, se insinúa que lo uno explica lo otro. Vayamos por partes.

Socialmente hablando los deseos tienen gradación. Lo deseable es que no existan pobres y sobre todo los extremos, los que no tienen para su sustento cotidiano. Eso va en primer lugar. En segundo lugar lo deseable es la posibilidad de ofrecer a todos lo básico, alimentación, salud, educación, empleo para así abrir las puertas a la superación y a la prosperidad. Si ese piso no está allí, las oportunidades serán disparejas con la injusticia como resultado. En tercer lugar lo deseable es la creación de riqueza para incrementar la prosperidad de todos. Si el pastel no crece la prosperidad no llegará. En cuarto lugar aparecería ese añejo deseo de evitar las desigualdades. Entonces, si en una sociedad no existen los pobres, si las oportunidades son generalizadas, si el esfuerzo personal reditúa en avance, si la prosperidad abraza a todos y si las diferencias disminuyen y si todo eso ocurre en libertad, la existencia o no de personas muy ricas será poco relevante.

Los países escandinavos son ejemplo en justicia social y en prosperidad. Por cierto tienen muchos millonarios que sin embargo no son tema. Lo deseable es que los empresarios sean capaces de crear riqueza, ésa es su misión social. La del Estado consiste en generar las condiciones para que la creación de riqueza se dé. El Estado debe establecer los mecanismos para redistribuir la riqueza. El indicador más conocido para saber si un sistema fiscal es redistributivo es el Índice de Gini. Sobra decir que los países más justos tienen sistemas fiscales muy progresivos, en cambio en México nuestro venerado sistema fiscal casi no redistribuye. De ahí el origen de la brutal desigualdad. Nuestro esquema fiscal es tan absurdo que gravamos a las empresas, generadoras de riqueza por arriba de los niveles internacionales afectando su competitividad. En cambio los impuestos a las personas con altos ingresos, Slim incluido, son mucho más bajos que en otros países. Los impuestos al consumo, otra herramienta de justicia social, en México están llenos de hoyos. Ésa es la justicia que promueven nuestras leyes. Lo injusto es que no contemos con tasas más altas de gravámenes personales. De eso no tiene la culpa Slim sino nuestros legisladores.

Las críticas más elaboradas en contra del multimillonario se centran en dos aspectos. Se señala la venta de Telmex como un acto que le brindó un privilegio y ese privilegio le permitió al empresario una verdadera explosión de riqueza. No se reclama algo ilegal sino una venta que rompió una mínima equidad frente a otros empresarios. Puede ser aunque tampoco sería su responsabilidad. Por otro lado el empresario cumplió con las inversiones a las que se comprometió. La otra crítica muy común radica en las condiciones de predominio en ciertos mercados que dificultan o impiden la competencia. La crítica es válida pero tampoco es su responsabilidad. En todo caso son los órganos reguladores y el gobierno los que no han hecho su trabajo para facilitar la competencia y abrir los mercados. Finalmente están los precios de la telefonía que afectan al consumidor y en general a la productividad del país. En eso sólo una verdadera apertura en los mercados que propicie la competencia real puede garantizarnos un ajuste de fondo.

El caso de Slim es emblemático porque desnuda al país. Se trata de un patrimonio familiar que cayó en manos de un empresario muy avezado que encontró en el proceso de privatizaciones condiciones muy favorables mismas que aprovechó. Además su actividad principal, la telefonía, se dio en un mercado cerrado, casi sin competidores, eso explica en parte su inmensa fortuna. El caso de Slim debe servir de lección. Pero la discusión de fondo es otra; México tiene un severo problema de injusticia generado por leyes fiscales obsoletas y las regulaciones de los mercados son débiles lo cual afecta al consumidor. Exijamos a nuestros gobernantes que modernicen las normas.

Quizá lo más dramático es toparnos de nuevo con un grave trauma nacional: en pleno siglo XXI no se entiende la utilidad de la generación de riqueza para enterrar así la pobreza. México necesita mayor creación de riqueza y mejor distribución de la misma. No hay soluciones mágicas. Sacrificar simbólicamente a un empresario o a todos es inventar fantasmas.