abril 26, 2010

Esta democracia fue

Enrique Nanti
Escritor
Agencia Digital de Noticias

Según los griegos, la democracia entendida como el gobierno del pueblo es imposible de lograr (afirma el cientista norteamericano Robert Dahl) en un mundo lleno de estados gigantes donde el vínculo cercano entre la sociedad civil y el gobierno, se va desdibujando hasta convertirse el gobierno en un órgano de administración que en verdad nos da a los ciudadanos la posibilidad de reemplazar a los funcionarios por otros cada cierto tiempo.

No puede menos que coincidirse con Alan Badiou (filósofo francés aún vivo) quien nos sugiere que imaginemos a la política como un acto de amor y no como un medio, que nos tomemos nuestro tiempo y fabriquemos nuestros espacios con paciencia, con esa paciencia que uno le aporta al arte. Pensar la política no desde la ciencia sino desde el arte. Inventar un lugar que no sea el que estamos, alejarnos también de los tiempos que nos marca la información y no dejarnos convencer de que el hombre no merece o no puede apartarse del estado actual de las cosas. Badiou, impregnado por un espíritu sensiblemente filosófico, invita con la libertad de nuestro tiempo y nuestro espacio y aunque suene a poesía, a imaginar un mundo mejor. No es una esperanza estéril, es una realidad posible que además resulta absolutamente imprescindible si no deseamos una catástrofe: “Este es un mundo de la muerte. Y la política es justamente una cuestión para hacer de este mundo un mundo de la vida. Entonces es esencial inventar la política”, asegura el francés.

Lo que quiero decir es que aquella democracia que nació como gobierno del pueblo, hoy ya no es del pueblo sino el gobierno de los políticos (de los dirigentes que primero se eligen entre ellos imperecederamente y recién después de la repartija de candidaturas, le permiten a la gente opinar un poco en las urnas). Debería reinventarse o desestimarse esta democracia y reemplazarse por otro sistema político. Obvio que no hablo de militares… Debe uno ser bobo para creer que si no hay democracia, sólo hay autoritarismo, y debe uno ser muy ingenuo como para no saber que algunas democracias son definitivamente autoritarias. Autoritarismo es no poder criticar a la democracia.

Eso de que este sistema político es el menos malo de todos y que por eso está bueno, no me convence; lo vociferan aquellos que repiten lugares comunes y a los que no se les cae una puta idea nunca, a los que no se les ocurre una nueva forma de gobierno. Es deplorable que nuestra vida social se siga rigiendo por un sistema tan viejo, incluso cuando no se logró jamás la igualdad sino más bien una creciente desigualdad que alarma. La democracia ha fracasado. La pobre imaginación de los actuales hombres de la política y pensadores, no encuentra todavía una nueva doctrina universal, y eso es lamentable. La falta de contemporaneidad ideológica es lamentable... Si me tocara idear un nuevo sistema, pondría la imaginación día y noche al servicio de esa búsqueda, pero no es mi responsabilidad. Como ciudadano común, mi única responsabilidad es reclamar que nos sorprendan con originales y superadoras formas de gobierno porque la democracia ya fue, está ancianita, enferma, y no sirve ahora para acabar de una vez por todas con la maldita injusticia social.

Este mundo no es igual al de los griegos, esta época es distinta, y somos infinitamente más gente que entonces, y los que nos gobiernan no son los mejores ciudadanos como en La República de Platón. Urge otro sistema, y urge por ende, una inyección de creatividad como una sobredosis de inteligencia para quienes tienen el mandato que alcanzar el bienestar general, la igualdad de oportunidades y la libertad absoluta en un mundo con un nuevo clima, un individuo nuevo y una nueva moral colectiva muy distinta a la griega de antaño.

Sería fantástico que a la política global se le cayera una idea. El ciclo de la democracia (como todo en esta vida) está llegando a su tumba. Los ciudadanos civilizados ya queremos algo más que la gimnasia formal de meternos en una urna cada tanto tiempo para arrepentirnos siempre dos o tres meses después.

No mereces vivir ni trabajar aquí

Carlos González Correa
car.atalaya@hotmail.com
La Crónica de Hoy

Pero, ¿de qué caverna prehistórica pudiste salir tú, JAN BREWER? ¿O en qué momento y lugar pudo HITLER sembrar su gen racial en alguna mujer de tu árbol genealógico?

Porque no me explico de dónde te vino el impulso de pureza racial aria que te llevó a promulgar esta LEY SB1070. ¿La ideaste tú, o algún familiar tuyo, o alguno de tus funcionarios asistentes más cercanos en el Palacio de Gobierno en PHOENIX?

Te habrá venido la inspiración en algún recóndito rinconcito de tu cerebro hitleriano que desearía que en tu Arizona no fuese el 90 por ciento de blancos sino que desaparezcan el tres por ciento de negros y del restante siete por ciento en que supuestamente dominan estos morenos mexicanos que afean tu campo y tus ciudades.

¿Cómo limpiar el panorama racial de tu Arizona, GOBERNADORA BREWER? No podrás repetir los métodos nazis expeditos de fletar trenes de la muerte con destino de hornos crematorios como diseñaron tus antepasados nazis. Hoy tampoco podrías delimitar barrios PROGROMS como aquellos en que confinaban a los judíos polacos en Varsovia.

Por supuesto, tienes tu argumento de apoyo: “el estado de Arizona no puede seguir indiferente mientras los secuestros y la violencia de los cárteles comprometen nuestra calidad de vida”.

O sea, los “latinos feos” son el brazo armado en Arizona de los capos mexicanos en ese territorio. Hasta la fecha, quien fuese sospechoso POR APARIENCIA de ILEGAL INDOCUMENTADO sólo podía ser detenido en caso de haber cometido un delito: “no tienes cara de ser de los míos. No mereces vivir ni trabajar aquí”.

¿Qué sigue en tu ruta racista? ¿Buscas una reacción aquí que hasta ahora sólo ha sido de críticas airadas? Cualquier policía de playa en Cancún o Acapulco podría exigirles su pasaporte a los simpáticos SPRINGBREAKERS (ellas no son feas, nos alegran la pupila). O lo mismo podría ser un policía de crucero pidiendo su pasaporte a mis amigotes gringos cuando salen de los hoteles en Juárez o Reforma.

¿Sabes? Te invito a desayunar aquí en mi ATALAYA. Ya verás el menú para trogloditas como tú. Confírmame.

El PT vota por el PRI

Miguel Ángel Granados Chapa
miguelangel@granadoschapa.com
Plaza Pública
Reforma

¿Por qué otras entidades no merecen del PT la misma consideración? En Hidalgo, por ejemplo, el PT se había comprometido a apoyar a Xóchitl Gálvez. La magnitud del compromiso era tal que ella fue presentada como precandidata por el propio PT y por el PAN

El Partido del Trabajo consumó el miércoles pasado su retiro de las coaliciones ya pactadas con el PAN, el PRD y Convergencia para participar en las elecciones de gobernador que se realizarán en julio próximo. Sólo permanecerá en la alianza que sostiene la candidatura de Gabino Cué, porque la comisión ejecutiva nacional estima que "el caso de Oaxaca es especial".

Explica la dirección del PT el porqué de esa excepción: "Primero, porque ahí se trata de enfrentar uno de los cacicazgos políticos más autoritarios y nocivos para el país. Ulises Ruiz ha sido señalado, incluso por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, como golpeador del movimiento social oaxaqueño y como responsable de la represión de decenas de activistas y dirigentes sociales en esa entidad, ocurridos durante su mandato. Por eso consideramos estratégica, para la democratización del país, la derrota electoral del cacicazgo enraizado en Oaxaca, y contribuir a la alternancia de gobierno en ese estado".

Si uno creyera en la posibilidad de un mínimo contenido ético en estas decisiones, y sobre todo si lo expresara, podría considerarse ese diagnóstico como un acto de autocrítica, como una confesión de culpa. Pero el PT no tiene los arrestos para reconocerse cómplice en la instauración del gobierno de Ruiz, cuya candidatura apoyó el partido encabezado por Alberto Anaya. Ruiz fue presentado por la coalición Nueva Fuerza Oaxaqueña, compuesta por el PRI, el Partido Verde y el del Trabajo. Nadie ignoraba en Oaxaca quién era y cómo procedía Ruiz, heredero y continuador de los fines y los modos de José Murat. Tan era conocida la personalidad de Ruiz, que el temor a que encabezara el gobierno impulsó a crear la coalición Todos somos Oaxaca, formada por el PAN y el PRD, amén de Convergencia, el partido de Gabino Cué. Y si el PT habitara "un mundo raro" e ignorara quién era su candidato, el bárbaro asesinato del profesor Serafín García Contreras debería haberlo disuadido de mantener su postulación. El 27 de julio de 2004 una partida de bandoleros de la campaña de Ruiz tundió con tal furia a opositores a Ruiz, que mató a palos al profesor jubilado y lesionó a 17 personas más. Ese modo de reprimir anunciaba inequívocamente cuál sería el comportamiento, autoritario y represor, del candidato del PT, que semanas más tarde concluiría su gira en esa condición.

La descripción del gobierno de Ulises podría aplicarse, mutatis mutandis, con mayor o menor grado de exactitud a los gobiernos que en otras entidades el PT había convenido combatir a través de alianzas. Pero es más útil, en sentido; el párrafo explica por qué su compromiso con Cué, de quien fue adversario hace seis años (sin que osen recordarlo): "dado que desde mucho tiempo atrás habíamos comprometido nuestro apoyo a Gabino Cué, continuaremos participando en la coalición opositora que lo postula. Sobre todo porque, de no ser así, Ulises Ruiz podría utilizar nuestro retiro de la alianza para atacar y obstaculizar la candidatura de Gabino Cué. No queremos servir de pretexto para allanarle el camino al cacicazgo que mal gobierna Oaxaca y pretende perpetuarse en el poder, a través de su candidato Eviel Pérez".

¿Por qué otras entidades no merecen del PT la misma consideración? En Hidalgo, por ejemplo, el PT se había comprometido a apoyar a Xóchitl Gálvez. La magnitud del compromiso era tal que ella fue presentada como precandidata por el propio PT y por el PAN, que tanta repulsión suscita ahora en el partido. Y es claro que la nueva actitud del PT, como ese partido prevé que ocurriría si rompiera la coalición oaxaqueña, sería utilizada "para atacar y obstaculizar la candidatura de" Xóchitl Gálvez, pongamos como ejemplo, y serviría "de pretexto para allanarse el camino al cacicazgo que mal gobierna... y pretende perpetuarse en el poder a través de su candidato (Francisco Olvera)".

En estados como Oaxaca e Hidalgo, el único instrumento para derrotar al PRI es una alianza opositora de ancha base. Acceder a participar en ella y luego zafarse, mella la potencia del arma que los ciudadanos han impulsado para llegar a la alternancia. En otras palabras, negarse a las coaliciones después de haberlas admitido es favorecer al PRI. Es, de hecho votar por el PRI para que permanezca en gubernaturas de ejercicio cada vez peor.

El PT se cubre con la influencia y la reputación política de su candidato presidencial en 2006 para tomar esta decisión que "surgió a raíz del planteamiento que nos hizo Andrés Manuel López Obrador, a quien reconocemos como Presidente Legítimo y líder indiscutible de la izquierda mexicana, respecto a reconsiderar cualquier alianza con el PRI o el PAN". Por su parte, López Obrador insiste en decir que en materia electoral él solamente opina, que no impone "línea", y que las decisiones las toman los dirigentes de los partidos.

Más aun que con su propio partido, López Obrador mantiene con el PT una alianza estratégica. La propaganda electoral del PT lo conserva en el centro de sus mensajes ("estaríamos mejor con López Obrador"). Con el patrocinio de éste el PT obtuvo en 2009 la mayor votación de su historia e integró su mayor y mejor bancada en San Lázaro. La poderosa influencia del dirigente principal de la izquierda ha preferido dar curso a la inquina que provoca la usurpación, que a la visión estratégica de desplazar a gobiernos priistas y con ello impedir o lastrar su triunfo en 2012. De ese modo, López Obrador se da más que balazo en la pierna.

Clinton en Acapulco

Leo Zuckermann
Juegos de Poder
Excélsior

Considero a Bill Clinton como uno de los mejores presidentes de la historia contemporánea de Estados Unidos. Ahora se ha convertido en un ex mandatario muy activo que, entre otras labores, ofrece conferencias para ganarse la vida. He tenido la fortuna de verlo varias veces y siempre me deja pensando. El viernes, lo vi en la Convención Bancaria en Acapulco. Dictó una articulada ponencia que otra vez me gustó porque otra vez me dejó pensando.

Primero, el ex presidente estadunidense dijo algo muy cierto que a menudo se nos olvida: “Esta época ha sido buena para nosotros”. Efectivamente, comparado con otros periodos históricos, hemos tenido la fortuna de vivir en un mundo (por lo menos en Occidente) de mayor bienestar económico y libertad política. Simple y sencillamente, recordemos que, a diferencia de nuestros abuelos, no hemos vivido la pesadilla de una guerra mundial con todo lo que implica. Clinton me dejó pensando. Yo le pregunto: ¿vive usted mejor o peor que sus padres o sus abuelos?

Pero Clinton tampoco echó las campanas al vuelo. Para él, la interdependencia mundial ha generado muchos beneficios pero también nuevos retos. “Este mundo es inequitativo, inestable e insostenible”, argumentó el ex presidente. Ahí sigue el problema de la pobreza para mil millones de habitantes que viven con menos de un dólar al día. Ahí está la violencia terrorista o de la delincuencia organizada que trasciende fronteras. Y ahí está el enorme problema del calentamiento global a consecuencia del desarrollo económico. Eso también me dejó pensando. Yo le pregunto: ¿cuál es nuestra responsabilidad individual para hacer de este mundo un espacio más equitativo, estable y sostenible?

El ex presidente señaló que, en su experiencia, cuando hay que resolver un problema se hacen tres preguntas. Primero: ¿qué vamos a hacer? Segundo: ¿quién lo va a hacer? Tercero: ¿cuánto va a costar? Sin embargo, para Clinton la pregunta más relevante, que a menudo no se hace, es ¿cómo lo vamos a hacer? El “cómo” es el cuestionamiento más relevante para el siglo XXI, arguyó el conferencista. ¿Cómo generar oportunidades a la gente que hoy vive en la pobreza? ¿Cómo combatir a los narcotraficantes mexicanos que venden drogas y compran armas en Estados Unidos? ¿Cómo bajar las emisiones de bióxido de carbono en cada uno de los países? Yo le pregunto a usted: ¿cómo?

Clinton también habló de la corrupción en las economías emergentes. “Generalmente es una consecuencia de la incapacidad”, argumenta. Y dio ejemplos de países que ha visitado donde, como no hay sistemas predecibles para resolver problemas cotidianos, la interacción humana inevitablemente lleva a la corrupción. El reto, entonces, es construir capacidades, sistemas que trabajen. Es lo que han logrado los países desarrollados donde el problema es otro: la rigidez en sus sistemas. El ex presidente ofreció un ejemplo: el sistema de salud estadunidense al que le urgía una reforma. De esta manera, para los países emergentes el problema es desarrollar sistemas, mientras que para los ricos es flexibilizar los sistemas existentes.

México, apuntó Clinton, tiene ambos retos. Por un lado existen sistemas que necesitan reformarse pero, en otros ámbitos, todavía tiene que desarrollar capacidades. Y aquí es donde el ex presidente nos recordó que quizá los mexicanos no estemos tan mal como a veces pensamos. Piensen ustedes, dijo, cómo su país ha avanzado en las últimas décadas; todo lo que hoy está mejor. Otra vez Clinton me dejó pensando. Yo le pregunto: ¿Acaso no existen muchas cosas en México que hoy están mejor que hace una o dos generaciones?

Finalmente, Clinton regresó al tema de la inequidad, inestabilidad e insostenibilidad del mundo actual. Argumentó que, en esta época, los mexicanos y los estadunidenses tenemos que trabajar juntos para resolver estos temas. No hay de otra en el mundo interdependiente de hoy. Es ilusorio pensar que cada uno puede rascarse con sus propias uñas. Aquí recordó cómo él, en su papel de presidente, tuvo que tomar la decisión de rescatar financieramente a México durante la crisis de 1995. Pero el gobierno mexicano también fue responsable y pagó hasta el último centavo de las garantías otorgadas por los estadunidenses. En este mundo actual, lo que funciona es la cooperación entre las naciones, sobre todo de dos vecinos. Lo cual, una vez más, me dejó pensando sobre el futuro de la complejísima relación de México y Estados Unidos. Yo le pregunto: ¿qué queremos los vecinos en ambos lados del río Bravo hacer con el barrio norteamericano?

A confesión de parte, relevo de pruebas

Luis González de Alba
La Calle
Milenio

Quienes nos marean con ditirambos a la obra de la Revolución centenaria enlistan entre sus logros servicios que hay en todo el mundo, con o sin revolución. Entre ellos la seguridad social, el IMSS. Pero no hay mejor reconocimiento de su fracaso que la contratación por los diputados de Jalisco de un seguro de gastos médicos mayores… de GNP. Ya la creación del ISSSTE, para dar servicio especial a los burócratas, sólo se explicaba porque a ellos les consta que el servicio del IMSS es pésimo.

También lo saben los diputados, por eso se otorgan un seguro privado. Nada tendría de malo si lo pagaran de sus magníficos salarios, pero son muy listos y nos los hacen pagar a los contribuyentes, al igual que sus comilonas, celulares, autos, gasolinas, viajes y demás.

El mal servicio del IMSS tiene por fuente un problema que el socialismo real no consiguió resolver de 1917 a 1989: la falta de incentivo para ofrecer buen servicio a una clientela de cualquier forma cautiva y sin opción para buscar otro hospital, otro médico, otro laboratorio.

La solución es una y muy sencilla: revertir la estructura del IMSS en un reembolsador de servicios prestados, como GNP, o, cuando se trate de emergencias y servicios programados, en el garante de pago al hospital elegido por el paciente. Una receta se surtiría en cualquier farmacia y la pagaría el IMSS, un hospital cualquiera podría recibir la credencial del IMSS como la de cualquier aseguradora y cobrar de acuerdo a una tabla preestablecida.

Pero eso da al traste con los poderoso sindicatos del IMSS y del ISSSTE, los médicos que terminaron su carrera con evaluaciones caritativas por infancia y juventud desdichadas, y (dice el rector de la UNAM) no pueden juzgarse al parejo que cualquiera, se quedarían sin los pacientes que ahora atienden sin levantar la cabeza del papel donde garrapatean edad y nombre.

¿Y las pensiones? Éstas deben ser rubro aparte, una combinación del seguro de vida privado, que paga pensión vitalicia ante incapacidad total (y una gran incapacidad llega al cumplir 65 años), y vigilancia del Estado para evitar riesgos con el dinero de los viejos. Los préstamos, como es natural, deben estar a cargo de los bancos: zapatero a tus zapatos.

Selección natural de gays. Homosexualidad y pederastia no son lo mismo ni van necesariamente juntas, el homosexual pederasta es minoría de una minoría. Pero el 60 por ciento de los curas pederastas son homosexuales, dice Tarcisio Bertone, secretario de Estado del Vaticano. Un porcentaje muy alto con respecto a la población general: si no hubiera ningún sesgo al tomar el sacerdocio como profesión, los curas homosexuales no deberían rebasar el 10 por ciento, y de ese 10 una fracción sería pederasta. No hay números claros, pero algo así como el 1 por ciento.

El problema no es el celibato, sino la horrenda sodomía, dice el Vaticano. Olvida su vocero que el celibato atrae a jóvenes que 1) No sienten atracción por las mujeres, 2) Por eso mismo no creen sacrificar algo con sus votos de castidad, 3) Escapan a la presión familiar para tener novia y esposa por una vía rociada de agua bendita, 4) Los quizá todavía inconscientes deseos homosexuales les hacen atractivo el seminario, donde no verán mujeres y estarán entre otros hombres de todas las edades, colores y sabores: un verdadero paraíso del que son parte los bellísimos cuerpos desnudos de Cristos con su atractivo sadomasoquista añadido y que, créanme, inducen buen número de puñetas y paredes chorreadas en las celdas de los seminaristas.

Y para al menos unos más pocos de esos ya pocos, no es menor atractivo el poder usar encajes, bordados, madroños y listones.

Qinghai. ¿Y cómo ching-ai se lee eso publicado en MILENIO? Los chinos emplean un sistema, llamado pin yin, para escribir con el alfabeto latino, común en la mayoría de los idiomas, desde el inglés al rumano, y así dar una idea aproximada de sus nombres propios. Pero es un sistema que debe aprenderse, por ejemplo la Z suena TS, así que cuando usted ve Mao Zedong, debe pronunciar Mao Tse tung… como antes. Y cómo suena una Q sin su necesaria U está en chino.

Travestismo del PRI. Cuando piden hueso y no les dan, trotan al PRD travestidos de izquierda, y de allí (al restallido del látigo) a tragar sapos salinistas al PT. Acto seguido nos acusan, a quienes los hemos combatido desde hace 40 años, de ser enemigos de la izquierda. Burdo acto de mago chafa que arranca aplausos necios.

El riesgo de las alianzas

Jesús Silva-Herzog Márquez
Reforma

Si atendemos el discurso electoral de la temporada parece que hemos regresado al país de hace 20 años. Hay un partido invencible y tramposo al que solamente puede derrotar una alianza de todos sus adversarios. El PRD y el PAN unidos para desbancar al PRI. No deja de ser curioso: uno de ellos ocupa la Presidencia desde hace más de una década pero transmite cotidianamente su nostalgia de la brega opositora. El otro estuvo a un pelo de ganar la Presidencia pero hoy parece aterrado por la posibilidad de ser barrido en las elecciones. Y el PRI, sin haber dado un solo paso en su renovación, es hoy el partido más popular y el menos aborrecido. Desde hace meses, el PAN y el PRD nos retrotraen a los años ochenta para advertirnos que no hay condiciones de competencia, que las instituciones están cargadas; que los medios no dan cuenta de lo que pasa en las campañas. El monstruo inderrotable está de vuelta. Seguramente nunca se fue, apenas se retiró de la escena nacional pero siguió muy vivo y quizás se volvió más astuto en los rincones de la política local. En algunos sitios aprendió a competir y logró recuperar el poder que se le había escapado. En otros estados puso al día sus ardides para no soltarlo. La descentralización política que el país ha vivido en los últimos años no le ha abierto caminos a la democracia local sino que ha fincado regionalmente la política del abuso. Las lealtades al centro han desaparecido sin que se hayan asentado con solidez mecanismos eficaces de vigilancia. El repliegue del presidencialismo abrió el camino de los autoritarismos subregionales que hoy mandan sin contrapesos.

Por eso ha regresado una extraña política de alianzas. Los polos han dejado atrás la ideología para pactar alianzas electorales que parecían impensables hace unos cuantos meses. Después de la polarización extrema que vivió el país en el 2006, los enemigos se abrazan con la esperanza de darle un golpe a su enemigo común. Más que audacia, el impulso aliancista revela desesperación. La retórica transicional ha retornado: hay que pactar con cualquiera con tal de quitarle el poder al PRI que impide una competencia en condiciones democráticas. Pero una anticipación nacional ha sido definitiva para concretar los pactos improbables. En la derecha y en la izquierda se presagian resultados desastrosos. Una pesadilla común los atormenta: en el preludio al 2012, el PRI desfila presumiendo orgullosamente triunfos en los estados. La amenaza para sus perspectivas presidenciales no es meramente el impacto psicológico que tales victorias pudieran generar en los electores. El peligro es que esos triunfos permitan la implantación generalizada de la maquinaria electoral priista que pudiera pavimentar su retorno. Si no hacemos nada ahora, no podremos hacer nada después. Ése es el cálculo exasperado de panistas y perredistas: la elección presidencial empieza hoy, en las elecciones de gobernadores, alcaldes y congresos locales.

Las alianzas han recibido muchas críticas. Las más severas han sido, por supuesto, interesadas. Para los priistas, esta coalición de contrarios es antinatural y perversa; un golpe a la brújula que los electores necesitan para orientar su voto; un pacto oportunista en el que impera sólo la antipatía y que no podrá sobrevivir la jornada electoral. Sea como sea, la primera prueba, la crucial, será en el momento del voto. ¿Pueden convertirse estas alianzas en fórmulas exitosas? Ya lo veremos. Dentro de un par de meses se podrá hacer la primera evaluación del acuerdo. Por lo pronto, lo que es visible es el riesgo que corrieron los partidos nacionales que se ubican en los extremos del arco. Dentro del PAN ya provocó una pequeña crisis en el gobierno y en el PRD ha exhibido con claridad las hondas diferencias entre el movimiento lopezobradorista y la dirigencia del partido. Lo dicho: al impulsar alianzas con su contrario ideológico, los dirigentes corrieron un riesgo altísimo. Su liderazgo pende de esa apuesta. Las encuestas no demuestran aún que el cálculo haya sido juicioso. La alianza de dos no es duplicación de fuerzas. Bien se sabe que las coaliciones políticas no son operaciones aritméticas. En lo concreto, hay que recordar que la dinámica electoral en los estados sigue siendo, en lo fundamental, binaria y que el PRI (salvo en el Distrito Federal) ocupa un lugar estratégico: PRI contra izquierda o PRI contra derecha. De ahí que el agregado de la tercera fuerza sea, en la mayoría de los casos, una suma que apenas añade y que, en algunos aspectos, resta.

El fracaso de las alianzas puede ser devastador para las actuales dirigencias. En ambas organizaciones hay fuerzas que esperan un resultado adverso para destronar a quienes las impulsaron. Los opositores al PRI pueden enfrentar, dentro de unos meses, el peor de los mundos: derrotas electorales y pleitos internos.