junio 03, 2010

El patriotismo está asegurado

Román Revueltas Retes
revueltas@mac.com
Interludio
Milenio

Poco a poco nos vamos acercando a la gran fiesta patriótica del Bicentenario. Es una gran ocasión, sin duda, pero es también un pretexto para exhibir el más trasnochado nacionalismo.

Me ha inquietado, desde siempre, esa especie de mandato dirigido a los individuos soberanos para trasformarlos en miembros forzosos de una colectividad. Dicho de otra manera, si naces en México no hay manera de no ser mexicano: es una obligación natural. Es más, si el tema de la nacionalidad no te interesara —si te diera igual o si te sintieras, antes que nada, un ciudadano del mundo perfectamente indiferente a los colores patrios, el himno, los valores culturales o la “identidad”— entonces serías considerado un traidor, o sea, un mal mexicano. Vaya estigma, vaya vergüenza, vaya ignominia y deshonra y descrédito… No tener madre, según parece, es la peor condición que puedes sobrellevar pero no tener patria es algo casi comparable.

Por fortuna, contamos con esforzados guardianes de la genética nacional. Algunos insignes miembros de la Cámara-un-poco-menos-Baja, por ejemplo, se encontraban cierto día delante del televisor —mirando los prolegómenos de un partido de futbol que iba a jugar la Suprema Selección Nacional de Patabola de Estados Unidos (Mexicanos)— y como son gente muy perspicaz, advirtieron que dos o tres de los jugadores de dicha pandilla, al sonar el cántico patrio en los altavoces del estadio, no lo entonaban con la debida devoción. Era un asunto mayor, desde luego, y mereció toda su atención (otras cuestiones, por el contrario, las pueden postergar casi indefinidamente). De tal manera, hicieron una enérgica llamada de atención a los futbolistas para que, en cualquiera de los futuros encuentros, cantaran el himno como Dios manda, es decir, con enjundia, espíritu y empuje. Y, desde entonces, no hemos vuelto a percibir la menor actitud de desenfado en los muchachos. Muchas gracias, señores senadores. Qué alivio, no cabe duda que somos gloriosamente patriotas en este país.

Yunes: el de siempre, reforzado

Miguel Ángel Granados Chapa
miguelangel@granadoschapa.com
Plaza Pública
Reforma

Miguel Ángel Yunes Linares, hoy panista, ha ejercido de modo autoritario varios cargos, con la técnica de pan y palo. Pretende hacer lo mismo pero será peor, porque cuenta con el apoyo presidencial

Al comenzar la campaña electoral en Veracruz, el candidato del PAN y del Panal a la gubernatura, Miguel Ángel Yunes Linares, se reunió con la señora Bertha Malpica, directora general de El Dictamen. Según ella misma ha denunciado públicamente, el ex priista "en una actitud supuestamente de gran amistad", expresó "su voluntad de ayudar a la empresa con algún problema que tuviera con Hacienda federal".

El Dictamen no tenía en ese momento problema alguno con el fisco. Lo tuvo poco después, luego de que Yunes pretendió influir en la política editorial del diario decano de la prensa nacional, en beneficio propio como candidato en contienda. Se trata de presiones que la propia señora Malpica califica de "terrorismo fiscal", y que se han concretado en la congelación de dos cuentas bancarias personales, suyas, no de la empresa que está sujeta a revisiones de ese mismo carácter.

La editora del periódico porteño no menciona por su nombre a Yunes, pero lo identifica sin lugar a dudas como "uno de los actores políticos, ahora dentro del PAN". Y lo señala como propiciador de la actitud del Servicio de Administración Tributaria (SAT), en vista de que el periódico rehusó atender "las peticiones absurdas y fuera de lugar de él", de "su candidato" como también define a Yunes en un mensaje público al presidente Calderón. Se infiere que el diario se negó a golpear a Javier Duarte de Ochoa, el candidato priista, para deteriorar su imagen en la actual disputa electoral.

Los periodistas veracruzanos conocen bien a Yunes. Lo padecieron durante casi todo el sexenio de Patricio Chirinos. El ahora panista ejerció de modo autoritario sus funciones de secretario de Gobierno, que incluían el trato con la prensa. Mediante la conocida técnica de las dictaduras, de pan y palo, pretendía modelar cotidianamente el comportamiento de la prensa veracruzana. Se dispone a hacer lo mismo, busca hacerlo ya desde ahora. Sólo que su modo será peor, pues cuenta con el apoyo presidencial.

Yunes fue el mensajero de su aún jefa política, Elba Esther Gordillo, para aproximarse a Felipe Calderón desde la contienda interna por la candidatura presidencial del PAN y durante el proceso electoral del 2006, en cuyos resultados fue crucial la participación de Nueva Alianza y el SNTE, con candidato presidencial propio pero desdeñado por su propio partido, y la actuación magisterial en las mesas electorales.

El nexo de la poderosa dirigente con Calderón fue la causa de la designación de Yunes como director del ISSSTE, de donde salió para buscar la gubernatura veracruzana, que hace seis años ganó Fidel Herrera, una suerte de alma gemela de Yunes en cuanto a su afán de poder, con la ventaja del buen humor a favor del gobernante que se va. Todavía se recuerda cómo Calderón mostró su cercanía con Yunes y su preferencia electoral hundiéndole la cara en el pastel del cincuentenario del organismo que administra las prestaciones del personal público.

Por eso, por el vínculo estrecho de Yunes con Los Pinos, la directora de El Dictamen dirigió su carta abierta al presidente de la República. Le advierte, ante la embestida del SAT ("hay funcionarios hacendarios metidos ahora a auténtica milicia fascista") que "si la intención es acallar voces o allanar voluntades a favor de sus candidatos, es mala y equivocada táctica pues, incluso, con tales prácticas sólo se logra incrementar y enrarecer aun más el clima de violencia, terror y confusión que priva en todo el territorio nacional".

En el foro a que convocó el Consejo Ciudadano del Premio Nacional de Periodismo, el director adjunto de El Dictamen, Guillermo Ingram García, resumió de modo muy explícito el nexo del candidato panalista con la actuación fiscal contra ese periódico y su directora general:

"A partir de una junta que tuvo Miguel Ángel con la señora Bertha Malpica en donde él solicita una serie de absurdos que van totalmente en contra de la línea editorial de El Dictamen, a los pocos meses empieza una presión de la Secretaría de Hacienda sobre la empresa".

De modo que la situación es inequívoca. Se trata del mismo Yunes mandón e insolente, reforzado ahora por el poder presidencial y el de su jefa, cabeza al mismo tiempo de un partido político, el mayor sindicato del país, y una central burocrática nacional. Si esa conjunción llevara al ex director de prisiones en el régimen priista al palacio de gobierno de Xalapa, el estado de Veracruz lo lamentaría largamente. Es posible, sin embargo, que ocurra. La candidatura de Yunes tiene estructura fuerte, aunque ha tenido que padecer la agresiva disensión de Gerardo Buganza, quien estuvo a punto de vencer a Fidel Herrera hace seis años y ahora no resistió verse metido en el mismo costal de quien como secretario de Gobierno lastimó a muchos panistas. También es de hacerse notar el retiro de Alejandro Vázquez, uno de los más entusiastas partidarios de Yunes en el PAN, de la coordinación de campaña del ex priista.

Se requiere entereza personal, conciencia ética acrisolada y clara concepción del periodismo para reaccionar como lo ha hecho la directora general de El Dictamen. En las tierras áridas y pedregosas que debe cultivar el periodismo en los estados, esa posición no es fácil. Pero es la obligada en el decano de la prensa nacional, que ha dado cuenta de la vida jarocha, y veracruzana en general, en tres siglos. Nacido en 1898, atestiguó los profundos cambios sociales y políticos en el siglo XX y se dispone a celebrar, incólume, su aniversario número 112.

El PRI contra “Greg”

Lydia Cacho
Plan B
El Universal

El pastor “Greg” Sánchez, de pie en una tribuna, respira mientras a su lado la bella esposa —con una mano al cielo y otra a la tierra— secunda su oración por Cancún. Cientos de feligreses-seguidores visten de blanco y escuchan a su místico líder. El alcalde explica que Cristo está en su corazón y habla a través suyo. Que todo es designio de Dios y que la mano del Señor está en todas las acciones de los políticos de México. “Greg” alza la bandera diciendo “levanto este bendito lábaro patrio como moisés elevó su vara ante el mar rojo”. A su lado el pastor Pablo Montero pidió “bendigamos a Ulises Ruiz, a Mario Marín.” Amén gritaban las huestes mientras le aclamaban para ser gobernador. Días después al lado de la estatua de Benito Juárez en un mítin saludó con los brazos al cielo. “¿Cómo está el pueblo del Señor?”

“A la basura hay que ponerla en su lugar”, respondió luego de que su policía municipal hiciera violentas redadas contra prostitutas para “limpiar” Cancún. Cuando especialistas de la UNAM argumentaron el daño al sistema lagunar por una obra propuesta por la alcaldía, Sánchez dijo: “Nunca seré rehén de los científicos”. A los ecologistas que protegían las zonas verdes les llamó anarquistas. Unos días después el alcalde aseguró que la prensa enemiga sería fustigada por la mano de Dios. La radio pública de Cancún se convirtió en espacio evangelizador. El DIF municipal cayó en desuso y en su lugar la fundación del alcalde da servicios médicos (sin duda reales) a cambio de la credencial de elector y de escuchar un discurso de fe y política. En su informe llamó “mi padre político” a Nasim Joaquín, patriarca del PRI quintanarroense y familiar suyo. Las puertas del ayuntamiento quedaron cerradas a las organizaciones civiles a quienes llamó grupos revoltosos. Se rehúsa a defender los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres y los donadores más importantes de su precampaña son los políticos priístas Romárico y Orlando Arrollo junto a Fernando García Zalvidea y José Chapur. Su gobierno ha aprobado tantos permisos para giros negros como en los peores tiempos del PRI. Este es el candidato de la izquierda para la gubernatura de Quintana Roo.

Cuando Manlio Fabio visitó a Félix González para acordar destruir a “Greg”, está documentado. En efecto hay evidencias de los delitos de Sánchez, pero por desgracia también las hay de que la PGR fue ayudada por el PRI para hacer un expediente típicamente mexicano, inconsistente y forzado. Al PRI le urgía asegurarse de que jamás llegue otro partido a la gubernatura. Este manotazo político le arrebató a la sociedad la posibilidad de una investigación seria y clara que demostrara la realidad. Con este teatro perdimos otra vez todas y todos. Cancún es pueblo sin ley, Quintana Roo reino del PRI. Si “Greg” sale libre no será por su probada inocencia, sino por la evidente corrupción de sus enemigos políticos. Gane quien gane Quintana Roo, pierde toda la sociedad, las mafias lo han tomado igual que a Chihuahua.