junio 04, 2010

Memorias de Calderón

Francisco Martín Moreno
fmartinmoreno@yahoo.com
Excélsior

Es de todos conocido que Cantarell y otros pozos mexicanos están llegando a la extinción y no pasará mucho tiempo antes de que tengamos que importar crudo.


El PRI, ese instituto retardatario, proteico, podrido y perverso, saboteó, de principio a fin, mi proyecto de gobierno, con lo cual también saboteó los más caros intereses de la patria. La reforma fiscal, propuesta por mi administración, que sin duda le hubiera dado un vuelco a las finanzas públicas de México, más aún después de haber conocido la caída de los ingresos petroleros y de las remesas, fue descarrilada por los priistas aliados con los perderistas, sin duda alguna, una de las fuerzas políticas más obscuras y anacrónicas de las que se tenga noticia. Es de todos conocido que Cantarell y otros pozos mexicanos están llegando a la extinción y no pasará mucho tiempo antes de que tengamos que importar crudo, tal y como ya lo hacemos con la gasolina y el gas y, sin embargo, a pesar de que casi 40% del presupuesto nacional depende de los egresos petroleros, el Congreso bloqueó irresponsablemente tanto mi propuesta energética como la fiscal. Los legisladores de la oposición son unos traidores a la patria. Primero están sus intereses políticos y después, si acaso, los de la nación. Mi reforma laboral, la ley antimonopolios, la ley antisecuestros, se encuentran igualmente empantanadas. Rumbo sí lo hay, eso está a la vista, criminales políticos, también los hay…

Los sabotajes legislativos le reportaron jugosos dividendos a la oposición porque la imagen del panismo se desplomó en todo el país a niveles aberrantes. En las elecciones intermedias de 2009 el voto de castigo del electorado nos hizo perder posiciones críticas tanto en el Congreso como en los gobiernos locales. Esta fue una gran injusticia puesto que el gran perdedor siempre será México. El incremento del capital político del PRI no es resultado de una mejor capacidad de gestión, ¡qué va..!, ¿dónde, cuándo..?, sino el producto de una estrategia criminal orientada a paralizar mi gobierno sin atender a la suerte de la patria con tal de exhibirme como un inútil.

Sí, es cierto, la pobreza extrema se disparó a 19.5%, como también lo es que el número de pobres subió a 70 millones y que dos millones de mexicanos perdieron su empleo durante mi administración. ¿Se me va a culpar a mí de esta debacle cuando estoy maniatado por no tener mayoría en el Congreso? ¡Claro que si los priistas regresan al poder en 2012, horror de horrores, volverán a tener acuerdos con los capos y se acabará la violencia callejera en México, con lo cual me volverán a exhibir como a un incapaz. ¿Soy un mal patriota porque traté de extinguir el narcotráfico en México con todo el poder del Estado? El PRI, desde luego, volverá a ser tolerante con los envenenadores del pueblo de México y no se expondrá al desprestigio político.

Heredé una crisis económica mundial por lo que se desplomó el PIB 7 por ciento. Heredé una policía corrupta del PRI, un sistema de impartición de justicia igualmente corrompido después de siete décadas de dictadura perfecta. Heredé una economía informal de casi 40% de la población económicamente activa, además de los sindicatos oficiales que efectivamente tienen secuestrado al país. ¡Claro que adquirí compromisos con la señora profesora Elba Esther Gordillo, a quien, justo es decirlo, le debo la Presidencia porque se convirtió en una operadora vital que me llenó las urnas de votos para poder alzarme con la victoria! Sin ella López Obrador hubiera llegado al poder, con lo cual México se hubiera convertido en una segunda Cuba. Fueron criticadas nuestras alianzas electorales con nuestros más acérrimos enemigos políticos. Cierto: sólo que teníamos que descarrilar la locomotora priista antes de 2012. Yo no pasaré a la historia por haber facilitado el regreso del PRI a Los Pinos para que México vuelva a vivir otras siete décadas de horror…

Me critican por no haber integrado una coalición de gobierno para contar con una mejor interlocución en el Congreso; me atacan por viajar sin resultados; me acusan por no haber acotado la corrupción; me culpan de la pérdida de confianza en el consumidor y de no haber logrado la modernización administrativa ni la mejora en la gestión del Estado y de la falta de más transparencia en mi gobierno; se me etiqueta por encabezar un gobierno fallido olvidando Haití y porque no pude ejecutar las promesas de campaña; critican la dependencia alimentaria de México porque importamos más de la mitad de lo que consumimos, pues bien, esos cargos y, todos los demás, como los de haber regresado a los ensotanados en Los Pinos, son solamente quejidos irresponsables de algunos editorialistas fanáticos de ciertos periódicos aislados. ¿O Joseph Stiglitz, el premio Nobel, crítico de mi gobierno, no estaba completamente extraviado?

No es mi culpa que las calificadoras estén perdiendo la confianza en México ni que el UNICEF compare nuestra desnutrición infantil con la de África ni que ocupemos el último lugar en educación en la OCDE ni que las tortillas ahora cuesten nueve pesos, la leche 11, el huevo 22, el frijol 20 y el aceite 37 pesos.

También soy inocente del subejercicio presupuestal en mi gobierno. El responsable de todo es el PRI, ese partido podrido, proteico y anacrónico que me va a echar a perder no solo mi gobierno, sino también mi existencia. ¡Cuídense si perdemos también las próximas elecciones de julio..! ¡Cuídense..!

La reputación digital

Antulio Sánchez
Internet
twitter.com/tulios41
tulios41@yahoo.com.mx
Milenio

La fuerte dependencia que un sector de la población mundial tiene hoy de las nuevas tecnologías corrobora que esos usuarios existen en función de dichas herramientas de comunicación, al grado que toda interacción personal está mediada por interfaces. Estamos encadenados colectivamente a los miles de hilos invisibles de la comunicación, que para algunos es parte del personal branding o gestión de la marca personal que los individuos van conformando a lo largo de sus interacciones diarias.

Como es característico, los consultores estadunidenses han creado un concepto de moda para renombrar algo que siempre ha existido: la gestión de la reputación. Desde tiempo atrás muchas personas saben que gestionarla es una condición necesaria para poder tener un mejor devenir o para conseguir un buen empleo.

En la Edad Media gestionar la reputación era un capital vital para todos aquellos que ofrecían sus servicios a los caballeros, quienes les garantizaban pertenecer o estar en el corazón de una posición social, económica y comercial, pero además su trabajo era el mejor medio para publicitarse y que más caballeros supieran de sus competencias. Pero era lo mismo que hacían quienes buscaban mecenazgos, era lo que efectuaban a su manera Da Vinci o Miguel Ángel para contar con los generosos apoyos de la clase pudiente. Así que administrar la reputación no tiene algo de novedoso.

Lo que ha cambiado ahora es que existe un inmenso canal para administrar o gestionar la reputación, que es internet y, sobre todo, las redes sociales. La moda de estar pegado al iPhone o a la Blackberry para enviar mensajes SMS, o de estar atento a lo que se acumula en Facebook y Twitter, es una manera en que la reputación se refleja. Y ésta no está dada por el número de seguidores, sino por lo que se dice y por las mismas huellas que se van dejando a lo largo de las interacciones en línea.

Pero algo de la cháchara del personal branding tiene razón. Estas sociedades de la perpetua vigilancia, de redes sociales que permiten a las personas dejar todo su pasado almacenado en las mismas, ya sea vía videos, fotos u opiniones, también las vuelve muy frágiles y vulnerables y es importante meditar sobre lo que se comunica o sube a los sitios, porque puede ser que desde ahora muchos usuarios jóvenes estén labrando su futuro éxito o su desgracia.

En Colombia, perdió Facebook

Andrés Oppenheimer
El Informe Oppenheimer
Reforma

La aplastante derrota del candidato opositor colombiano Antanas Mockus -quien juntó un récord de seguidores en Facebook- en las elecciones del 30 de mayo confirma algo que venía sospechando desde hace tiempo: el impacto político y económico de las redes sociales como Facebook y Twitter ha sido sobredimensionado.

Mockus, un ex rector universitario y dos veces Alcalde de Bogotá, atrajo la atención internacional en los últimos meses al convertirse en uno de los políticos del mundo con mayor número de "amigos" en Facebook. Además de tener más de 150 páginas independientes que apoyan su campaña, la página oficial de Mockus en Facebook reunió 700 mil "amigos".

Muchos periódicos que cubrían las elecciones colombianas, incluyendo The Miami Herald y El Nuevo Herald, atribuyeron a las redes sociales el meteórico ascenso de Mockus en las encuestas en las semanas anteriores a la primera vuelta electoral.

Una semana antes de la votación, Mockus, que a principios de año tenía menos de 10 por ciento de la intención de voto, había igualado al candidato oficialista Juan Manuel Santos en las encuestas, con un 34 por ciento de la intención de voto cada uno.

Los extáticos blogueros que apoyaban a Mockus empezaron a referirse a su candidato como "el primer Presidente de la era Facebook".

El mismo Mockus adoptó la idea. El candidato le dijo al diario español La Vanguardia que había basado su campaña en las redes sociales, "que nos han permitido reemplazar las prácticas clientelistas de la política tradicional".

Pero el día de las elecciones, Santos sorprendió a todo el mundo ganando con 47 por ciento del voto, y Mockus terminó en un lejano segundo puesto con el 21 por ciento. Los dos candidatos irán ahora a una segunda vuelta electoral el 20 de junio, en la que se espera que Santos gane con facilidad.

"Mockus puede haber tenido 700 mil 'amigos' en Facebook, pero muchos de ellos sintieron que ya habían votado al sumarse a los 'amigos' de Mockus en Facebook, y no fueron a votar", me dijo Mauricio de Vengoechea, un consultor político que trabaja para la campaña de Santos.

Jonathan Salem Baskin, autor y columnista de la revista Advertising Age, me dijo que las redes sociales "han sido malentendidas, y por lo tanto se han exagerado mucho sus méritos", tanto en el ámbito político como en el empresarial.

"Son importantes, pero decir que pueden reemplazar a las campañas políticas tradicionales, incluyendo los apretones de manos y los discursos ante audiencias reales, o que el tiempo que la gente transcurre en las redes sociales puede reemplazar a la publicidad tradicional por la cual las empresas ofrecen bienes y servicios, es una verdadera estupidez", dijo Baskin.

¿Pero las redes sociales no fueron un factor clave de la campaña de Obama?, le pregunté.

"Lo que hizo la gente de Obama fue usar las redes sociales como una lista de gente a la que contactaron para que luego hicieran algo en el mundo real, como ir de puerta en puerta y conseguir el voto. La lista en sí misma no era significativa. En cambio, la lista de personas que luego hicieron cosas concretas fue invalorable", explicó.

Algo semejante ocurre en el mundo de los negocios, dijo Baskin. A medida que aumenta la publicidad encubierta en las redes sociales, y cada vez más gente se da cuenta de que muchos de quienes escriben en las redes sociales como supuestos blogueros anónimos están siendo pagados por empresas, las redes sociales están perdiendo parte de su credibilidad original. Nacieron como fuentes de información independientes, pero rápidamente están perdiendo ese atractivo, dijo Baskin.

Entonces, ¿cuál es la moraleja?, le pregunté.

"Uno puede tener un millón de amigos en Facebook, pero si solo sirven para entretenerse mutuamente, eso no sirve para nada desde el punto de vista político o empresarial", dijo Baskin. "En cambio, si un candidato o una empresa logran transmitir una verdad, sus campañas publicitarias tendrán un gran futuro, ya sea en Facebook, en papel o en televisión. No es un problema del medio, sino del contenido".

Mi opinión: Confieso que tengo una página de Facebook de mi programa de televisión ("Oppenheimer Presenta"), y que también estoy planeando reactivar mi página de Facebook personal. Pero lo haré más para mantenerme en contacto con conocidos que para vender libros, o diseminar mis artículos.

En mi columna anterior, publicada tres días antes de las elecciones colombianas, sugerí -contra la corriente- que ganaría Santos, diciendo que dudaba de que Facebook y otras redes sociales lograrían superar la maquinaria política de Santos para sacar el voto.

Hoy, estoy aún más convencido. Las redes sociales seguirán creciendo como sitios de encuentros virtuales, pero su impacto real en la política y en los negocios ha sido muy sobredimensionado.

Liderazgo con el balón

Ana María Salazar
amsalazar@post.harvard.edu
Analista política
El Universal

Ya soy viuda del mundial. Esto a pesar de que todavía falta una semana para que inicie el Mundial de Futbol en Sudáfrica, admito que ya estoy harta de la invasión futbolera en nuestras vidas diarias: horas y horas de análisis y comentarios en la televisión, repetición de juegos, acosada por las caras de los jugadores y balones, con imágenes sudafricanas en espectaculares, tv y periódicos. Parecería que no hay otro tema en la vida de los mexicanos. Si esto sólo fuera una cuestión deportiva y de esparcimiento, tal vez no nos debería de preocupar, pero la empresa multinacional Manpower está señalando que la productividad en el país podría caer en 20% durante el mes que dure esta contienda deportiva.

Reconozco la importancia que juega en este momento, el campeonato mundial en la psique del país, porque a pesar de los pronósticos de que el equipo nacional tiene pocas posibilidades de pasar a cuartos de final, la esperanza nunca muere, por lo menos cuando tiene que ver con la selección nacional.

Como muchos otros aspectos de nuestra vida diaria, la globalización también ha transformado esta contienda deportiva en una forma inimaginable. Era impensable hasta hace algunos años, por razones de patriotismo y soberanía, que la mitad de los futbolistas del equipo mexicano estuviera jugando en la liga europea. Hace 30 años era una incógnita para la mayoría de las personas quiénes eran los jugadores, ahora gracias a las televisoras y al internet podemos conocer hasta los detalles más íntimos de futbolistas como Messi o Cristiano Ronaldo. Ni hablar del seguimiento, casi con marcaje personal, de cada uno de los elementos de la selección nacional.

Debemos recordar todo el “viacrucis” que ha tenido que padecer nuestra selección en su camino hacia el mundial, donde sus dos primeros directores técnicos fueron despedidos por su incapacidad para ejercer el puesto, o tal vez por su falta de táctica política.

En un país que tiene pocos héroes y líderes que cuenten con credibilidad, parecería que estos 23 jugadores, junto con su director técnico, estarían llenando el vacío de liderazgo existente. Podemos pensar que estamos sobredimensionando la importancia de 23 jugadores de futbol, que en su mayoría no tendrán una carrera universitaria y que su única gracia es saber jugar bien. En un país sumido en la preocupación por el desempleo y la inseguridad, un evento de estas características cae como un alivio para una gran parte de la población.

Otro aspecto muy importante de este evento es el mensaje que se envía alrededor del mundo, de que las transiciones democráticas pacíficas no sólo son posibles, aun en países como Sudáfrica, en donde el apartheid o la segregación racial, era el sistema de gobierno hasta principios de los 90, y menos de 20 años después, Sudáfrica celebra el Mundial del Futbol.

Lo único que se le puede pedir a nuestro equipo es que jueguen bien, que comprometan su mejor esfuerzo, para que sean un ejemplo para todos nosotros, no sólo en materia de futbol, sino por el esfuerzo personal y de trabajo en equipo que deberán mostrar. El tipo de liderazgo que requiere el país no es de superestrellas o caudillos como en el pasado, sino de personas que en base al trabajo y la disciplina llegan a lugares inimaginables, individuos que cumplen con sus sueños, que creen en sus capacidades y que no se autolimitan.

El spot televisivo de Javier El Vasco Aguirre llamando a la esperanza y a confiar en México tiene un problema de credibilidad, por los hechos recién pasados; sin embargo, el día 11 frente a Sudáfrica, el 17 ante Francia y el 22 de junio con Uruguay, podrá demostrar con hechos el grado de compromiso del equipo y su directiva. Si gana, como ante Italia, podrá borrar los comentarios negativos que él mismo generó por sus indiscreciones.

Claro que pase lo que pase, mi esposo y el resto de los fans del Tri tendrán que despertar a la triste realidad que se está viviendo en el país al terminar el mundial, pero ojalá que los esfuerzos y logros del Tri nos dejen a los mexicanos una sonrisa y más esperanza para enfrentar nuestro presente.

Parte de estas realidades es la nota dada a conocer este jueves por el ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Arturo Zaldívar, de la conclusión de sus investigaciones, anunciando que en total 14 autoridades, federales, estatales y municipales, en el caso del incendio de la guardería ABC, de Hermosillo, Sonora, son “responsables de las violaciones graves a los derechos fundamentales de vida, integridad física, seguridad social, salud e igualdad”. Este tema se discutirá ampliamente en los días que siguen ya que todavía quedan muchas preguntas por responder.

Es positivo que se designe el día 5 de junio como día de luto nacional, pero creo que sería más trascendente el que se aprovechara esta fecha para realizar simulacros de desalojo en todas las guarderías y escuelas del país, en memoria de los 49 niños que murieron en la guardería ABC, de tal manera que esa tragedia se pudiera transformar en un evento no sólo de luto, sino que fomente la cultura de la prevención de accidentes en nuestro país.