junio 22, 2010

Marín en el periodismo de Aristegui

Ciro Gómez Leyva
gomezleyva@milenio.com
La historia en breve
Milenio

En los años 60 y 70, guerra sucia significaba en América Latina exterminio de militantes de izquierda por parte de grupos paramilitares. En la política mexicana, por fortuna, guerra sucia quiere decir hoy otras cosas. Andrés Manuel López Obrador se quejaba de guerra sucia por un spot que lo presentaba como un peligro para México. Esencialmente, nuestra guerra sucia consiste en exhibir y denigrar al adversario para eliminarlo. Carlos Ahumada y los videos de Bejarano, Roberto Madrazo y las casas de Arturo Montiel, son dos ejemplos clásicos.

En el orden descendente de la escala están los materiales desesperados que no revelan nada, pero intentan ensuciar: recogen la mierda y la difunden para dejar una mancha. MILENIO y Carlos Marín fueron objeto ayer de una de esas ofensivas.

Carmen Aristegui puso al aire una grabación filtrada donde Raúl Castellanos, director de Comunicación del gobierno de Oaxaca y la campaña del candidato del PRI, Eviel Pérez Magaña, le reportaba al gobernador Ulises Ruiz que Marín estaba entrevistando a Gabino Cué en MILENIO Televisión. La “molestia” de Castellanos estribaba en que, por un presunto acuerdo (supongo que comercial), MILENIO no debería difundir nada de Gabino.

Raro, porque era la tercera entrevista de Gabino en nuestra televisora, que además ha presentado ocho crónicas de su campaña; por no contar las muchas del diario y la página de internet. Raro acuerdo, rara reclamación de Castellanos.

¿Cuestionó esto Aristegui? No. ¿Supuso que el audio podría estar adulterado? No. ¿Buscó un punto de vista que pusiera en entredicho esto que, a todas luces, es una insensatez? Por supuesto que no. Lo importante era manchar.

Gran periodismo.