julio 02, 2010

'Por tu falta de visión' por Paco Calderón

Benefició Eviel negocio familiar

Las compañías de su hermano ganaron asignaciones de obras cuando el priista era Secretario, de 2005 a 2009

REFORMA / Redacción

Oaxaca, México (2 julio 2010).- Como Secretario de Obras Públicas de Oaxaca, el ahora candidato del PRI a la Gubernatura de la entidad, Eviel Pérez Magaña, benefició de manera directa a empresas constructoras de su familia con por lo menos seis licitaciones y una invitación restringida, lo que les reportó ganancias por 40 millones de pesos.

Las asignaciones fueron concedidas a las compañías Constructora y Arrendadora de la Cuenca y Construcciones Civiles y Asesoría Técnica, cuyo propietario es Rolando Pérez Magaña, hermano de Eviel.

Entre ellas se encuentran caminos rurales, obras para el Sistema de Aguas de Oaxaca y clínicas, según documentos a los que tuvo acceso REFORMA.

Seis contratos fueron entregados en 2008; cuatro, en 2009, y uno más, en abril de 2010.

Pérez Magaña fue Secretario de Obras de noviembre de 2005 a enero de 2009, cuando dejó el cargo para competir por una diputación federal.

De los proyectos realizados por las empresas de la familia del ahora candidato a Gobernador, hubo quejas, pues no se concluyeron, según quedó establecido en documentos enviados por representantes de los pobladores a autoridades estatales y federales.

Tampoco cumplieron con obras contratadas con recursos federales de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI).

Uno de los casos es el de la modernización y ampliación del camino que va de Miahuatlán a San Pedro Mixtepec, cuyo incumplimiento llevó a los Presidentes Municipales a enviar, el 20 de febrero de 2009, un oficio a la CDI para pedirle su intervención.

La coordinadora de administración de la CDI identificó una "relación cercanísima" entre las empresas con el ahora candidato "debido a que son hermanos, y el administrador único de la Constructora y Arrendadora de la Cuenca es el ingeniero Rolando Pérez Magaña.

"Los contratos que estas empresas obtuvieron y que fueron financiados con recursos que la CDI adjudicó al Estado de Oaxaca desde 2008 y 2009 fueron por la cantidad de 40.9 millones de pesos. Dichas obras, como reflejan las actas circunstanciadas, no fueron concluidas. Sin embargo, el Estado las retoma y concluye con sus recursos", señaló.

Quien sucedió a Eviel Pérez al frente de la Secretaría y que asignó cinco obras más a su familia fue Armando González, quien fuera director de Caminos y Aeropistas de Oaxaca, organismo responsable de las obras.

Acusa AN a Gobernador de Sinaloa

El PAN presentó ante la Procuraduría General de la República una denuncia por enriquecimiento ilícito en contra del Gobernador de Sinaloa, el priista Jesús Aguilar Padilla.

Acusan que el Mandatario estatal ha adquirido casas por un precio muy por encima de lo que podría comprar con su salario de Gobernador.

Los panistas aseguran que Aguilar Padilla compró un terreno con dos casas en obra negra en la Colonia Residencial La Primavera, con un precio estimado en 20 millones de pesos.

Obama, no los defraudes ahora

Fran Ruiz
fran@cronica.com.mx
La aldea global
La Crónica de Hoy

El presidente Barack Obama se dirigió ayer a la nación para informar que ha pedido a los republicanos que le permitan completar su tercera y última gran promesa revolucionaria: la reforma migratoria (las otras dos son la sanitaria y la financiera).

Aprobadas las dos primeras, con enorme esfuerzo y desgaste, la última batalla se presenta como la definitiva, la que decidirá cómo se articulará Estados Unidos a lo largo de este siglo. La petición de Obama a los republicanos no es sólo una cuestión aritmética —necesita convencer a al menos un par de senadores republicanos para que se sumen a los demócratas cuando llegue el momento de votar— es una cuestión de seguridad nacional: no hay economía ni nación que aguante once millones de trabajadores ilegales, fuera de cualquier control federal y muchos de ellos a merced de organizaciones criminales.

Esa masa de indocumentados —en su gran mayoría mexicanos— significa un problema similar al que en su día supuso la minoría negra segregada, constituida por ciudadanos de segunda categoría, marginados por los blancos y perseguidos como criminales cuando trataban de rebelarse. Sólo el liderazgo del predicador Martin Luther King y su resistencia pacífica activa logró poner en pie de guerra a un ejército de desarmados que doblegó la resistencia blanca y consiguió que se reconocieran sus derechos civiles (la prueba viva es el propio Obama como primer presidente negro de la historia).

Pero los hispanos no tienen un Luther King a quien seguir. La comunidad hispana en EU, con cerca de 50 millones de almas, ya más numerosa que la negra, sólo tiene al presidente Obama como última esperanza para que se reconozcan los derechos de esa gigantesca masa de trabajadores ilegales y, sobre todo, para que haga frente a la contrarrevolución en marcha impulsada por la extrema derecha, que convierte en sospechosos de ser criminales a todo el que tenga aspectos raciales latinos.

Por tanto, Estados Unidos se juega su futuro, con los partidarios de aplicar una real-politik, en la que se asuma el coste de legalizar a millones de sin papeles a cambio de redoblar el control policial en la frontera, o los que apuestan por la “cacería” pura y dura del latino, como pretende la gobernadora-sheriff de Arizona, Jan Brewer, su compañera de partido y “presidenciable” Sarah Palin, organizaciones supremacistas como la muy activa Tea Party o el canal ultraderechista Fox.

Se echó de menos en su mensaje de ayer el anuncio de que el gobierno federal iba a presentar una querella contra la Ley Arizona, por abiertamente racista y por extralimitarse de las limitaciones de los Estados sobre la autoridad de Washington. Quizá Obama no pretenda exacerbar los ánimos de los sectores más duros del Partido Republicano; quizá busque un rápido acuerdo con los republicanos moderados, antes de que sean engullidos por lo más intransigente del Old Party.

En cualquier caso, el mensaje fue contundente y no deja lugar a dudas: Estados Unidos es un país de inmigrantes y su sistema migratorio tiene que reflejar esta realidad. Negarla sería suicida, no sólo para un supuesto deseo de reelección de Obama sino para la propia estabilidad y la paz social de un país cada vez más dividido por la cuestión migratoria.

La tercera ola revolucionaria, la migratoria, ya está en marcha. Obama no puede ahora defraudar a quienes prometió en campaña que iba a solucionar este importante escollo, a esos millones de hispanos que depositaron en él la esperanza de un Estados Unidos más justo.

Más que elecciones

Carmen Aristegui F.
Reforma

Las elecciones del próximo domingo 4 de julio se desarrollarán en un ambiente enrarecido, cargado y peligroso. Se elegirán 12 gobernadores, más de mil presidentes municipales y 477 diputados locales. Son las primeras elecciones que se realizan desde la reforma constitucional de 2007 que determinó que "el primer domingo de julio" sería el único día para realizar elecciones locales. Se agruparon en una sola fecha a casi todos los comicios de este año. Es por eso, el que viene, un "súper domingo electoral". Catorce estados de la República irán a las urnas en medio del peor clima político electoral de los últimos años. El asesinato del candidato Rodolfo Torre Cantú a la gubernatura de Tamaulipas es el punto extremo de un conjunto de sucesos y situaciones que están dinamitando el frágil ingrediente de la confianza para el electorado. Se han dañado gravemente la transparencia, la equidad y los rangos de certidumbre indispensables para una elección democrática. El acribillamiento a mansalva del candidato y sus acompañantes aumenta gravemente la inquietud sobre el papel y alcance que tiene el crimen organizado en la configuración y ejercicio del poder político en nuestro país. Quedan abiertas las interrogantes sobre las razones por las cuales los asesinos (que se hicieron pasar por miembros de la Marina, según la información publicada por Reforma) cometieron un crimen de esta naturaleza y desafiaron así a todas las instancias del Estado mexicano y a la sociedad entera. Por las razones que haya sido, el crimen organizado determinó que el candidato Torre Cantú no llegaría a la gubernatura de Tamaulipas. Un obligado ejercicio hipotético lleva a pensar que el casi futuro gobernador estaría en condiciones de afectar los intereses de sus asesinos o que esta muerte, por alguna razón, es producto de la disputa entre el otrora poder único del Cártel del Golfo, disputado hoy por los sanguinarios Zetas.

Oficialmente se ha atribuido este crimen a la delincuencia organizada y queda inscrito así en el circuito de la llamada narcopolítica, que se ha ido tornando cada vez más violenta hasta llegar al extremo de ejecutar a un candidato a la gubernatura. Del mismo modo fue asesinado hace unas semanas, también en Tamaulipas, el panista Manuel Guajardo, favorito para competir por la alcaldía de Valle Hermoso. Aunado a esto están los múltiples casos de violencia, intimidación y cooptación sufridos por una cantidad indeterminada de aspirantes y candidatos a diferentes cargos de elección popular en todo el país. El encarcelamiento de quien fuera candidato de la izquierda, Greg Sánchez, a la gubernatura de Quintana Roo, acusado de vínculos con el crimen organizado, es también otro factor inédito que enrarece las elecciones. Lejos estamos de que se dispute exclusivamente el poder político y electoral de los estados y cabeceras municipales. En Tamaulipas, como en otras partes del país, frente a lo que estamos es a la descarnada disputa por los territorios del crimen y por los espacios del poder político que permitan mantener y garantizar los índices de impunidad y protección que hacen posible la actividad delincuencial. La narcopolítica es, sin duda, la peor parte, pero no única, de este acelerado proceso de degradación y descomposición. Al contexto se suma el prolongado secuestro de Diego Fernández de Cevallos, cuyo trasfondo aún es desconocido, además de las prácticas de espionaje político que han confrontado seriamente al PRI con el gobierno federal.

Tendremos, como se anticipa, una intensa actividad jurisdiccional -intrigante, por cierto, la solicitud de renuncia de la fiscal de la FEPADE a cuatro días de las elecciones-. En la mayoría de los estados, el PRI tiene ya cantada la victoria. En otros, lo cerrado de la contienda anticipa muchos conflictos y, eventualmente, violencia. Está bajo sospecha la autonomía de una parte importante de autoridades electorales. El poder de gobernadores sin contrapeso que ejercen -como reconoce de sí Fidel Herrera Beltrán- un "pinche" poder a plenitud nulifica, en la práctica, lo más elemental de un modelo democrático. La irresponsabilidad de los actores políticos ha llevado a un proceso de degradación de las instituciones político electorales, que ponen en entredicho los valores democráticos que creíamos haber ganado. El clima creado es profundamente inquietante. La viabilidad democrática, la tranquilidad de los ciudadanos y nuestra coexistencia pacífica están seriamente amenazadas.

Previsores que son...

Enrique Aranda
De naturaleza política
Excélsior

Previsores como son, los hombres grandes del panismo, aquellos que mejor representan valores, ideales y proyectos de nación que, hoy, parecen haber sido dejados en el camino al poder., han comenzado a buscar a quien, cumplida la dominical jornada electoral -que no pocos prevén que arroje resultados difíciles de procesar- deberá encabezar la que los más lúcidos identifican ya como "una auténtica e integral refundación de Acción Nacional".

Hasta ayer, su esfuerzo y sus reflexiones habían sido infructuosos. Y esto, no porque el grupo reunido, presumiblemente a instancias del respetado Luis H. Álvarez, no haya sido capaz de definir el perfil idóneo de quien, tras dos imposiciones fallidas, deberá ser elegido y asumir como jefe nacional del partido del gobierno sino, esencialmente, porque "no encuentran quien les llene el ojo."

Si bien las múltiples versiones sobre las juntas -¿dos?- de don Luis con una selección de los llamados Bárbaros del Norte -los ex gobernadores Ernesto Ruffo y Francisco Barrio, así como el regiomontano Fernando Clariond, entre otros- difieren en cuanto a la agenda desahogada en ellas, es incuestionable la coincidencia de todas en la preocupación mostrada por los asistentes "ante la realidad del partido y su futuro. (así como) en lo que refiere al jefe idóneo."

De entre quienes, presumiblemente, no les han llenado el ojo, habría que decir, se deslizan gran cantidad de nombres que van desde el del secretario general en funciones, José González Morfín, hasta el del ex subsecretario Jordy Herrera, pasando incluso por el del gobernador de Guanajuato, Juan Manuel Oliva que, personalmente, ha aclarado no tener interés en el cargo. Una eventual reelección, se dice, "ni siquiera ha sido tema."

Así las cosas, pues, vale decir que, más allá de especulaciones y de versiones como las que hoy inundan los pasillos del *búnker azul de Coyoacán, lo único cierto es que, desde ahora, al interior del Partido Acción Nacional se han encendido luces amarillas sobre el proceso electoral de este domingo y sus previsibles consecuencias que, obviamente, deberá pagarlas alguien. Si no, al tiempo.

Asteriscos

* Inexplicable, por decir lo menos, es el plantón que, tras reprogramar la junta prevista para avanzar en la definición de los lineamientos referentes al tipo de alimentos susceptibles de ser vendidos en cooperativas escolares, recetaron ayer empresarios miembros de la Canacintra que encabeza Sergio Cervantes, a los subsecretarios Mauricio Hernández y Fernando González, de Salud y Educación, respectivamente. ¿Desinterés o resistencia?

* Lo dijimos antes que nadie, en nuestra entrega del 23 de junio, y sólo recibimos desmentidos. Este miércoles, por la noche, se confirmó el cese de Arely Gómez González como titular de la Fepade. Veamos en cuántos días nos enteramos de que un candidato a suplirle es Elvia Rosa Díaz de León.

Veámonos el domingo, con otro asunto De naturaleza política.

Elucubraciones sobre la muerte de don Porfirio

Carlos Tello Díaz
ctello@milenio.com
Carta de viaje
Milenio

El 2 de julio de 1915, un viernes, murió el general Porfirio Díaz en su apartamento de París en la Avénue du Bois. Martín Luis Guzmán describió sus últimos momentos en el Tránsito sereno de Porfirio Díaz: “A media mañana, la palabra se le fue acabando y el pensamiento haciéndosele más y más incoherente. Se complació oyendo hablar de México: hizo que le dijeran que pronto se arreglarían allá todas las cosas”. Falleció hacia las seis de la tarde. El cuerpo, embalsamado, fue depositado en una gaveta de la iglesia de Saint-Honoré d’Eylau, para ser después inhumado en una capilla del cementerio de Montparnasse. Su familia, al regresar del exilio, solía recordar esa fecha, 2 de julio, con una misa en La Profesa. Hoy la vuelve a recordar en una iglesia más pequeña en el Paseo de la Reforma.

Díaz murió convencido de que, por encima de los males, había gobernado por el bien de la República. Y creyó hasta el final que así lo reconocerían los mexicanos. “Porfirio tiene la creencia”, escribió por esos días Carmelita a Limantour, “de que cuando se calmen las pasiones y lleguen a juzgarse con absoluta frialdad a los hombres y las cosas de México, la verdad acabará por abrirse paso. ¡Dios lo haga!”. ¿Por qué estaba tan seguro de ser reconocido? Porque a pesar de haber sido un liberal que proclamó luchar para “que ningún ciudadano se imponga y perpetúe en el ejercicio del poder” —es decir, a pesar de haber traicionado sus principios— fue un hombre que valoró por encima de todo lo demás la paz, el orden y el progreso, y que creyó que también esos eran los ideales de sus compatriotas.

Don Porfirio pensó que su obra, la obra que construyó junto con sus compatriotas, había sido destruida por la Revolución. La paz, el orden y el progreso. “Ahora siento no haber reprimido la Revolución”, dijo en una de las pocas cartas escritas por él mismo en el exilio. “Tenía yo armas y dinero, pero ese dinero y esas armas eran del pueblo, y yo no quise pasar a la historia empleando el dinero y las armas del pueblo para contrariar su voluntad… Digo que siento no haberlo hecho porque a la felicidad nacional debí sacrificar mi aspecto histórico”. La Revolución, sin embargo, no terminó del todo con esa obra. El lema de orden y progreso fue sustituido por otro, el de estabilidad y crecimiento, aunque no fuera estabilidad ni crecimiento lo que la Revolución había prometió al pueblo de México en 1910. Pues hubo estabilidad y crecimiento —orden y progreso— durante el Porfiriato. Pero no hubo aquello que prometió Madero: democracia, ni tampoco aquello por lo que luchó Zapata: justicia social, como tampoco lo hubo en el régimen de la Revolución. No hubo nunca en el país lo que fue, desde 1946, el lema del partido del poder: democracia y justicia social. Ahora, al menos, hay democracia, una democracia inestable, desordenada.

México no ha podido conciliar, a lo largo de su historia, la democracia con el orden y la estabilidad. No lo pudo hacer con Juárez a mediados del siglo XIX ni con Madero a principios del siglo XX, y no lo ha podido hacer ahora en los albores del siglo XXI. Sus dos periodos más largos de orden y estabilidad están asociados con dos sistemas autoritarios: el Porfiriato y el régimen del PRI. ¿Hay nostalgia por ese autoritarismo que garantizaba, al menos, la estabilidad y el orden? No lo sé. Tal vez sí. Quizás esa añoranza esté detrás del sentimiento de incomodidad con el que los mexicanos, junto con sus gobernantes, celebran el centenario y el bicentenario de dos fechas que fueron también dos llamados a las armas: el 16 de septiembre de 1810 y el 20 de noviembre de 1910. Pues un país devastado por la violencia criminal no puede celebrar con alegría, con certidumbre, la violencia insurgente y la violencia revolucionaria de los héroes que le dieron Patria.
ctello@milenio.com