julio 24, 2010

Los otros presos políticos

Andrés Pascoe Rippey
apascoe@cronica.com.mx
Invasión retrofutura
La Crónica de Hoy

Hay algo endémicamente injusto en la forma en que funciona la cobertura de prensa. Algunos casos reciben una atención descontrolada y apasionan a las naciones – artificialmente, en mi opinión –, mientras que otros, igual de complejos o trágicos, son ignorados por completo.

Existe, además, una importante dosis de manipulación política, cuando a ciertos intereses les conviene usar casos para empujar agendas o dañar reputaciones.

En este caso, me refiero al caso de los presos políticos en Cuba. El caso Fariñas, que ha conmovido a la opinión pública internacional – y gracias a su sacrificio ha hecho que hoy hay menos presos políticos en Cuba que nunca – ha acaparado toda la atención sobre un problema que no es exclusivamente cubano.

Me encabrona un poco, porque si bien estoy totalmente de acuerdo en que es imperdonable que Cuba mantenga prisioneros de conciencia y de que sigan siendo incapaces de reconocer lo inevitable de la transformación, hay una saña en los medios latinoamericanos que es injusta.

Mientras todo mundo señala a Cuba y la condena – con muy buenas razones, sin duda – ignoramos la existencia de presos políticos en, por ejemplo, Estados Unidos. Muy en particular, quiero hablar del caso de los cinco cubanos detenidos desde hace años en cárceles gringas bajo el cargo de espionaje.

Estos cinco cubanos eran en efecto miembros de la inteligencia cubana, que fueron enviados a EU no a espiar al gobierno sino a infiltrarse en los grupos anticastristas para evitar posibles ataques terroristas contra su gobierno (algo que EU hace en muchísimos países del mundo). El FBI fue informado de su presencia y la idea es que los cubanos entregarían el resultado de su investigación a esa agencia para que actuara.

En 1998, tres agentes del FBI fueron a Cuba para recibir los archivos de la investigación, en la que se dejaba constancia de los planes del anticastrismo contra Cuba. Sin embargo, al volver, los agentes no sólo no tomaron acción alguna contra los complotistas, sino que arrestaron a los cinco cubanos. Fueron juzgados en Miami, donde el sentimiento anti cubano es tan fuerte que fue imposible que tuvieran un juicio justo. Se les negó el derecho a ser juzgados en otro estado con menos sesgo.

Nunca se presentó evidencia alguna de que hubiesen cometido ningún crimen, así que los acusaron de “conspiración para cometer un delito”. A uno de ellos lo sentenciaron a dos cadenas perpetuas por conspiración para cometer asesinato, acusándolo sin ningún fundamento por el derribe de la avioneta de Hermanos al Rescate en 1996.

Desde entonces los sentenciados han ganado una serie de apelaciones, pero debido a la presión del gobierno sobre las cortes, nunca lograron tener un juicio justo. Esos cinco cubanos son hoy presos políticos en Estados Unidos. No gozan de derechos carcelarios, y no les han permitido visitas de sus familiares en todos los años que llevan detenidos. La Comisión de los Derechos Humanos de Naciones Unidas condenó el juicio, junto con juristas internacionales y organizaciones de derechos humanos.

Este caso, sin embargo, no aparece ni por asomo en el debate sobre los presos políticos. No veo a ningún editor de Milenio, por ejemplo, que siempre están tan prestos a denunciar a Cuba o Venezuela, siquiera reflexionando sobre el tema. Hay un sesgo político en nuestra prensa que se enamora de condenar a unos mientras que a otros les perdona todo y, en consecuencia, les regala impunidad. Existe una lógica profundamente conservadora en el pensamiento periodístico nacional, que de nada le está sirviendo a la causa de la justicia o de la libertad.

No veo en ninguna parte la reflexión indispensable sobre como la negociación del canciller de España, junto con la Iglesia católica, logró avances en la libertad de presos políticos que décadas de bloqueo y cerrazón jamás obtuvieron. Es tan claro – y aquí lo se ha dicho varias veces – que para impulsar un verdadero cambio democrático en Cuba el camino es el acercamiento y no la condena a ojos cerrados. Pero ese camino no le interesa a nadie porque, tanto para la política exterior gringa como para el entretenimiento periodístico mexicano, tener a Cuba de malos y enemigos es útil, fácil y barato.

No son el único caso. En Chile, un grupo de mapuches están encarcelados bajo la “ley antiterrorista”, lo que les priva de todos sus derechos – una ley promulgada por Augusto Pinochet —, por reclamar el derecho a trabajar sus tierras. Son presos políticos en una de las democracias favoritas de la derecha latinoamericana, y no le importan a nadie.

Por lo pronto, y por lo que valga, me pongo de lado de los presos políticos en EU y Chile, llamando a que se les respeten sus derechos fundamentales y se les libere de inmediato. Mucho ha sufrido ya, lejos de sus familias con cargos injustos. Mucho tiempo ha pasado. Y si exigimos la libertad incondicional para los presos políticos en Cuba, además del inicio de la transición democrática, no nos queda más remedio que se consecuentes y exigir eso mismo a gobiernos de todos los colores.

No hacerlo exhibe la poca generosidad y la profunda hipocresía de quienes se dicen demócratas sólo cuando les conviene. Y eso no sirve para nada.


Los giros de FCH

Jaime Sánchez Susarrey
Reforma

El nuevo objetivo que se ha trazado el presidente de la República: hará hasta lo imposible, utilizando todos los recursos de la Presidencia, para evitar que el PRI regrese a Los Pinos

1. Al asumir la Presidencia, Felipe Calderón trazó una estrategia: negociar y pactar con el PRI. Fue así como sacó adelante la reforma del sistema de pensiones del ISSSTE. Los principales interlocutores fueron Elba Esther Gordillo y el líder de la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado, Joel Ayala, y, por supuesto, el Partido Revolucionario Institucional a través de su liderazgo nacional y de los coordinadores de las bancadas priistas en el Senado y en la Cámara de diputados.

2. Después del estancamiento y los tropiezos del gobierno de Vicente Fox, el éxito de la estrategia de Calderón sorprendió a todos. El Presidente asumió la tarea en persona y cabildeó con éxito para alcanzar los acuerdos. Parecía que el entrampamiento se había roto definitivamente y que el resto de las reformas estaba al alcance de la mano. Pero poco duró el gusto.

3. De la chistera de Manlio Fabio Beltrones surgió la iniciativa de una nueva reforma electoral. No se trataba de abordar asuntos de primera importancia, como la gobernabilidad mediante la conformación de mayorías, la reelección o las candidaturas independientes, sino de revisar el funcionamiento del IFE. El objetivo último era remover al presidente, Luis Carlos Ugalde, y al resto de los integrantes del Consejo. Amén de elevar a rango constitucional la prohibición de las campañas negativas y de limitar el derecho a la libertad de expresión de los ciudadanos en los medios electrónicos.

4. El senador Beltrones obtuvo, en principio, el consenso del PAN y del PRD. Por eso la reforma se negoció a puerta cerrada y su aprobación fue un verdadero albazo. Imposible saber si Felipe Calderón aprobaba, o no, lo que a todas luces constituye un retroceso. Porque desde 1977-78 hasta 1996, las reformas políticas constituyeron un avance respecto de lo que existía. De ahí que la reforma de 2007 pueda tipificarse como la primera gran contrarreforma electoral. Además de que tuvo un efecto dominó que se tradujo en pequeñas contrarreformas en los estados de la Federación.

5. Lo cierto es que Beltrones puso al gobierno de Calderón contra las cuerdas: la reforma fiscal, dijo entonces, no sería votada por el PRI si previamente no se aprobaba la reforma (contrarreforma) electoral. Y así ocurrió. El Presidente dio su anuencia y el toma y daca se concretó. Los términos del intercambio fueron negativos para la democracia y para el propio presidente de la República. La reforma fiscal no era tal, porque se trataba de una simple miscelánea, pero la contrarreforma electoral sí atentó contra la autonomía del IFE y contra la libertad de expresión. Se cambiaron valores y principios por un plato de lentejas.

6. Después vendría la reforma energética. Beltrones la acotó de nuevo: ni cambios constitucionales ni contratos de riesgo. Calderón aceptó los términos y rasuró su iniciativa para eliminar las tensiones. La reforma fue finalmente aprobada, pero a la fecha los frutos no se perciben por ninguna parte.

7. Fue por eso que el 2 de septiembre de 2009, después del descalabro del PAN en las elecciones intermedias, FCH dio un giro de 180 grados. Criticó la insuficiencia de todas las enmiendas, se pronunció por trabajar en las reformas necesarias y no en las posibles, y delineó nuevos objetivos: una reforma energética de segunda generación, una reforma laboral, una nueva y verdadera reforma fiscal, una reforma electoral, reconstitución de las fuerzas policiacas y otra serie de medidas en el campo de las telecomunicaciones y de la simplificación administrativa.

8. El Presidente, a través del nuevo secretario de Gobernación, decidió privilegiar la reforma electoral con el argumento, atendible y racional, de que si se destrababa lo político, mediante mecanismos de gobernabilidad, sería más fácil avanzar en el resto de la agenda. Pero su propuesta fue criticada y denostada por los priistas. A grado tal que se hizo evidente que difícilmente se podría transitar hacia un acuerdo.

9. En ese contexto vino el nuevo giro de FCH. La estrategia de las alianzas respondió, primero, a la incertidumbre. No había ninguna garantía de que se pudieran alcanzar acuerdos importantes con el PRI. Entre otras cosas, porque los desacuerdos y la multiplicidad de corrientes en ese partido dificultan cualquier negociación. Pero además, porque después de la elección intermedia los cálculos y la estrategia del PRI se modulan por el 2012.

10. Fue por eso que Calderón, no César Nava, se jugó su resto —como se dice en la jerga del poker— en la estrategia de las alianzas. Lo hizo al margen y en contra de Gómez Mont. La disyuntiva para él era simple: o arriesgarse o cruzarse de brazos y esperar que el PRI arrasara en todos los estados. Optó por lo segundo y ganó.

11. De ahí los cambios en el gabinete y la redefinición de la estrategia. La llegada de Blake confirma que la lucha contra el narcotráfico será la tarea principal, y prácticamente única, de la Secretaría de Gobernación. Las tareas de acercamiento y negociación con las otras fuerzas políticas serán asumidas por el propio Calderón a través de la Oficina de la Presidencia de la República.

12. El futuro de las reformas, de todas y cada una, es incierto. Las divisiones y las tensiones están presentes en todas las fuerzas políticas. No hay mucho espacio para el optimismo. De lo que no hay duda es del giro y del nuevo objetivo que se ha trazado el presidente de la República: hará hasta lo imposible, utilizando todos los recursos de la Presidencia, para evitar que el PRI regrese a Los Pinos, alentando incluso una alianza de facto con el PRD en el 2012.


¿A cambio de qué?

Francisco Garfias
www.elarsenal.net
Arsenal
Excélsior

El gobierno federal y la dirigencia del SME lograron un primer entendimiento, aunque no sabemos con precisión qué se ofreció.

Aunque a muchos no les haya gustado, por lo que suponen que implica, es una muy buena noticia la decisión de los electricistas de levantar su huelga de hambre. Lo más importante es que se salvan dos vidas y se evita una crisis de proporciones mayores. Cayetano Cabrera Esteva y Miguel Ángel Ibarra Jiménez están ya en el hospital, en manos de médicos ajenos al SME.

El gobierno federal y la dirigencia del sindicato lograron un primer entendimiento, aunque no sabemos con precisión qué es lo que ofreció José Francisco Blake, secretario de Gobernación, para que los huelguistas que aún permanecían en el Zócalo aceptaran alimentarse.

¿La reinstalación? Le preguntamos a Martín Esparza, en un mensaje vía celular. El líder del SME respondió: "Así será. Dimos el primer paso. Faltan varias cosas por avanzar. Hay que cuidar el movimiento". Le enviamos un segundo mensaje con el comentario de que el fin del ayuno nos hacía suponer que el gobierno federal mostraba voluntad de arreglo. Le preguntamos: ¿Confía en él? Ya no hubo respuesta.

Esparza hizo declaraciones previas en las que asegura que las autoridades laborales entregarán la toma de nota a 21 integrantes del Comité Central del Sindicato Mexicano de Electricistas. Pero también que el titular de la Segob ofreció interceder para la liberación de las cuentas bancarias congeladas a este gremio, correspondientes a las cuotas sindicales.

- El comunicado de la Secretaría de Gobernación no da luz sobre los compromisos concretos asumidos por el régimen calderonista que llevaron al fin del ayuno. Tampoco sobre la "famosa toma de nota" que la dirigencia del SME exigía para levantar la huelga de hambre.

Sólo informa de la instalación de una mesa de diálogo de alto nivel entre la Segob, STyPS y el SME para "revisar y concretar" alternativas de solución al conflicto derivado de la extinción de Luz y Fuerza. La primera reunión, usted ya lo ha escuchado hasta el cansancio, será el próximo lunes.

- Javier Lozano Alarcón, muy activo en Twitter, asegura que el único acuerdo al que se llegó fue levantar la huelga de hambre y dialogar con método y respeto, pero sin dar marcha atrás en el decreto de extinción de LyFC. No hay compromisos de contratación masiva o colectiva, precisa el secretario del Trabajo ¿Y entonces?

En otro mensaje Lozano Alarcón dice: "Vamos a ayudarles a revisar el expediente de la toma de nota y se buscará que el SME obtenga representación legal". Lozano precisó que sólo habrá toma de nota si cumplen con los requisitos. Eso le valió que, por la misma vía, el diputado oaxaqueño del PRI, Héctor Pablo Ramírez Puga, le respondiera, por la misma vía, con un mensaje provocador: "La toma de nota, estimado secretario, la vas a entregar en unos días más, pues es una orden de Calderón. ¿O no?

- Le vamos a poner palomita al secretario de Gobernación, José Francisco Blake. Se la ganó. Es claro que, a diferencia de Fernando Gómez Mont, el presidente Calderón le dio las suficientes canicas para negociar con éxito el fin de la huelga de hambre. Pero también al líder del SME, Martín Esparza, por detener a tiempo a Cayetano y Miguel.

- Gerardo Fernández Noroña dice que la única vía para que la izquierda llegue a tener un candidato único en 2012 es Andrés Manuel López Obrador. "Marcelo Ebrard, con todo respeto, no es del mismo peso. ¿Juan Ramón de la Fuente? Es una tomadura de pelo."

El controvertido diputado del PT está convencido, además, que la estrategia "pro calderonista" de los Chuchos -a los que detesta-, lleva al PRD al cataclismo en el DF. La idea no le disgusta. Le apuesta a que lo perdido por el PRD será recuperado por AMLO. "Se puede repetir el fenómeno de Iztapalapa en 2012. El PT puede ganar la Jefatura de Gobierno del DF", asegura.

Lo vemos más que difícil.

- Moraleja de la semana: La negociación evitó una tragedia.


Bitácora de la desazón

Carlos Puig
masalla@gmail.com
Historias del Más Acá
Milenio

Me toca todos los días, durante muchas horas en las mañanas, hacer el inventario de nuestras jornadas. Uno se acostumbra a todo. Uno normaliza lo que no lo es y corre el mayor de los riesgos: dejar de asombrarnos con lo extraordinario. Pero si uno hace una pausa y revisa dos veces lo que cuenta, lo que lee, lo que sus compañeros reportan…

* * *

El secretario de Hacienda anuncia que en dos años de crisis al menos 6 millones de mexicanos se han hecho más pobres. Muy pobres. 6 millones. Más que los que viven en Monterrey o en Guadalajara. Muchos Iztapalapas. El anuncio no es acompañado de un programa de emergencia, el Congreso no se reúne para ver qué pueden hacer, nada. Nos consolamos: en la crisis de 1995 fue mucho peor.

Los datos de calidad del empleo son alarmantes. Las plazas recuperadas tienen tres características predominantes: son en pagos menores a dos salarios mínimos, sin acceso a prestaciones de salud, y muchas de ellas de medio tiempo. Al contrario de las plazas perdidas, que en su mayoría eran de más de tres salarios mínimos, con acceso a prestaciones de salud y de tiempo completo.

Último dato: con datos del IMSS, los municipios con mayor pérdida de empleo formal de octubre de 2008 a diciembre de 2009 son Reynosa, Tijuana y Juárez. ¿Les suena? Alguien relaciona estos datos con la batalla contra el narco.

* * *

En Torreón, en un lugar de fiestas, unos sicarios ametrallan a quienes celebran. Es el tercer suceso similar en lo que va del año en la ciudad. El Presidente no dice nada. El gobernador se tarda días no sólo en decir algo, sino en ir a Torreón. En la ciudad en que cada mes depuran a los cuerpos policiacos, pues no hay muchos policías. Me cuenta el alcalde que cuando aplicaron exámenes de confianza a los aspirantes, que se contaban en cientos, apenas un puñado los aprobó. El día de la matanza en la Quinta Italia, los únicos policías federales cercanos eran cinco, para cuidar carreteras. Torreón es parte de una zona metropolitana conocida como el paso de la droga para el norte. Territorio disputado entre bandas, de ahí se fueron las fuerzas federales en enero, porque ya no alcanzaban para cuidar Ciudad Juárez. Desde entonces, salir a echar una cerveza en la noche es de riesgo mortal. “Extraño la inseguridad del Distrito Federal”, me dice Javier Garza, director del El Siglo de Torreón, diario que hace meses, por amenazas, desistió de contar la historia de violencia de su ciudad.

* * *

Días antes de la elección asesinaron al candidato puntero en Tamaulipas. Priistas indignados exigen al Presidente “hacer algo”, huele a emergencia. Se utilizan todos los adjetivos. Algunos comparan con el 94. El Presidente sale a cadena nacional, convoca, parece hacer una pequeña minicorrección de rumbo. Pone en la agenda la posibilidad de un nuevo diálogo, que de hecho en las semanas subsiguientes algunos medios lo aprovechan.

Mientras chillan a su candidato y exigen, los priistas sigilosos se quejan ante el IFE por el discurso del Presidente. Los burócratas de Tlalpan, aspirantes a censores con la ley en la mano, deciden que el Presidente violó la Constitución. “El contenido del mensaje no se ajustó a las previsiones legales que establecen que una cadena nacional se utiliza para asuntos de trascendencia nacional y en periodo de campañas electorales, como el que transcurría en ese momento en 14 entidades de la República, sólo podría contener ideas relacionadas con salud, educación o emergencias de protección civil”. Ya sabemos entonces que el asesinato de un candidato no es una emergencia, ni tiene que ver con la protección civil, según los señores de Tlalpan, que se encargan de que los candidatos —vivos— sean votados.

* * *
“No somos un paisito”, me dice el secretario de Educación Pública, Alonso Lujambio, nuevo responsable, bateador emergente y de emergencia de los festejos del Bicentenario. Me lo dice en un tono entre la indignación y la denuncia. En su diagnóstico es duro pero uno intuye que sabe que el batidillo es peor de lo que Lujambio acepta. No somos un paisito, le digo, pero hemos organizado esta celebración como si lo fuéramos.

De que se han hecho cosas, se ha hecho cosas. De que nadie se ha enterado, nadie se ha enterado. Tres mil millones de pesos después estamos cerca de quedarnos con un megareventón… y poco más. Creo que es una buena noticia la decisión de poner en Lujambio la responsabilidad. Pondrá al menos orden y transparencia. Espero también que emprenda una revisión del desastre y sus responsables.

Alrededor de la celebración federal, cada gobernador, cada presidente municipal, cada poder hará su propio proyecto. Un caos pues. Un carnaval de fiestas sin sentido.

Por sus festejos los conoceréis, me dice Sabino Bastidas. Buen reflejo del país que somos y que lidera (Ciro dixit) la generación del fracaso.

Nota: Los datos de empleo fueron sacados de la presentación “El impacto de la crisis en el empleo y la desigualdad”, de Norma Samaniego en el seminario sobre Igualdad y Desarrollo UNAM-CEPAL.

La fase terminal

René Delgado
sobreaviso@latinmail.com
Sobreaviso
Reforma

Puede no parecerlo, pero la administración calderonista ha entrado en su fase terminal.

Los recientes ajustes en el gabinete como en el equipo más próximo al presidente de la República sugieren una toma conciencia de aquella ineludible realidad. Sólo sugieren porque, aun cuando los cambios recayeron en áreas tan sensibles como la gobernación, la comunicación y la organización gubernamental y presidencial, se operaron sin hacer explícitas las causas del relevo, sin anunciar cómo se quiere cerrar y, desde luego, sin garantizar que los nuevos titulares de las áreas tengan el perfil idóneo para ir a donde el mandatario quiere llegar.

Se hizo valer de nuevo el cómodo pero vacuo recurso de despedir por buenos a los que se fueron y de recibir por mejores a los que llegaron. Así, como si a lo largo del sexenio cada cambio en el equipo de trabajo hubiera supuesto una mejora en la eficacia del gobierno. Se echó mano de ese recurso como también de otro muy socorrido: privilegiar la amistad y la lealtad por encima de la capacidad y la experiencia.

Valga el absurdo, los cambios no implicaron un cambio sino sólo un relevo.

Probablemente, en el curso de los próximos días, el mandatario participe cómo pretende cerrar su mandato.

Al menos, la costumbre presidencial es ésa: dejar pasar algunas semanas para, a criterio, perfilar qué se quiere. Tras el revés electoral del año pasado, el presidente Felipe Calderón aguardó hasta septiembre para, entonces, proponer aquel decálogo que quedó como un recuerdo. Quizá ahora haga lo mismo, pero ahora el calendario presiona mucho más la agenda y dejar pasar los días es simple y sencillamente perder el tiempo.

En efecto, al sexenio le quedan casi dos años y medio para concluir, pero no hay ese tiempo para dar estabilidad, gobernabilidad y seguridad a la ciudadanía y a los candidatos ante la próxima elección presidencial.

Menos de año y medio hay para acotar al crimen y evitar que el campo político sea campo de terror y violencia.

Tanto en público como en privado el mandatario ha expresado su deseo de transformar la guerra al narcotráfico en la lucha contra el crimen y de salir de la noción -prohijada por él mismo, aunque ahora lo niegue- de que esa guerra es la guerra del Presidente para convertirla en una política de Estado. Quiere consultar ahora lo que decidió hace tiempo.

Está ese deseo como también el reconocimiento del serio problema de comunicación que arrastra. El daño provocado por él y por Maximiliano Cortázar a la política de comunicación tanto de la Presidencia de la República como del gobierno en su conjunto ha dejado ver su elevadísimo costo: personalizar una política cuyos frutos lejos de madurar se pudrieron, reducir la acción de gobierno a un solo frente, reducir el coro del gobierno a una voz, limitar la comunicación oficial a fastidiosas campañas de publicidad. No se quiere recibir de vuelta el boomerang lanzado.

Más allá de los deseos y los reconocimientos presidenciales, el calendario obliga a identificar como prioridad la necesidad de crear, dentro de lo posible, las mejores condiciones para evitar que la violencia criminal encuentre una enorme oportunidad en la sucesión presidencial y transforme la sana incertidumbre electoral en la enferma incertidumbre política. No es lo mismo no saber quién resultará electo presidente de la República, que no saber si se podrá elegir a éste.

En este punto es donde aflora la contradicción entre el deseo presidencial y la realidad nacional: el mandatario quiere que las cosas cambien, pero sin cambiarlas.

El mandatario está proponiendo un absurdo: abrirse al diálogo y al acuer- do particularmente en materia de seguridad pública y nacional, siempre y cuando se acepte hacer lo que se viene haciendo. Manifiesta disposición a rectificar pero, al mismo tiempo, defiende en sus términos la estrategia del combate al crimen. Cambia al responsable de la política interior instruyéndolo en torno a dos tareas: uno, fortalecer la política de seguridad, pero sin tocar al gabinete que la opera; dos, construir los consensos necesarios para revisar la legislación electoral, después de usar el gobierno como refuerzo del partido. Valora las cualidades del nuevo titular de Gobernación que son, dicho sin ánimo ofensivo, desconocidas por quienes serán sus interlocutores como también por quienes no lo serán.

Hay, pues, nuevas caras en el gobierno pero está por verse si hay nuevos cuerpos. Hay nuevos nombres, pero está por verse si hay nuevas ideas y acciones. Hay cambios, pero está por verse si escapa de la inercia.

Con tan poco tiempo para asegurar la próxima elección presidencial, asombra la contradicción entre el discurso y la práctica política, se echa de menos la reflexión del jefe del Ejecutivo que venga en abono de lo que presuntamente se quiere hacer y llama la atención cómo se dejan pasar las oportunidades -frecuentemente las adversidades lo son- que podrían impulsar un nuevo entendimiento político entre los actores.

Los asesinatos políticos en Tamaulipas, el carro bomba en Juárez, las matanzas en Torreón, el terror en Nuevo Laredo y Reynosa se miran como emergencias aunque no se atienden como tales y, por si ello no bastara, no se aprovechan ni para salir de la contradicción ni para generar esa atmósfera que todo cambio exige.

Con tanta vicisitud, con tanta adversidad, con tanta emergencia, 17 meses pueden parecer una eternidad, pero no lo son. En ese lapso, el presidente de la República está obligado a construir el valladar político y social para que la democracia no sea víctima también del crimen y él entregue por legado un cementerio.

No hay mucho tiempo y, aunque sin duda el mandatario querría hacer también otras cosas, la prioridad es ésa: brindar condiciones de estabilidad, gobernabilidad y seguridad a ciudadanos y candidatos en el 2012. No, otra.

Desde luego, en esa prioridad cuenta y cuenta mucho la disposición y la actitud de los otros partidos y de los gobiernos estatales, pero si del gobierno federal, si del jefe del Ejecutivo no vienen señales y acciones claras bien comunicadas, exentas de contradicciones, a la violencia criminal se sumará la incertidumbre política.

La curva de aprendizaje de los nue- vos funcionarios incorporados al equipo presidencial tiene, por las circunstancias, que ser mucho más corta; la acción presidencial, mucho más certera, clara y precisa.

La fase terminal del sexenio ha dado inicio, a estas alturas el presidente Felipe Calderón está obligado a esforzarse en entregar en las mejores condiciones el país que recibió.