agosto 02, 2010

El ejemplo de Colombia

Román Revueltas Retes
revueltas@mac.com
Interludio
Milenio

Hay que ir a Colombia y pedir audiencia con Álvaro Uribe para que el señor nos preste su manual de combate al narcotráfico y, de paso, nos enseñe a crecer económicamente y poner en su lugar a los gorilas populistas. No me acusen de estar a sueldo del Gobierno colombiano, lectores malquerientes, porque, independientemente de lo que yo diga o deje de decir, ese hombre, el presidente de la República de Colombia (así se llama el país, los próceres fundadores no le pusieron “Estados Unidos” ni nada parecido y es un lugar, además, donde tienen “alcaldías” y “ministerios”, en la más pura tradición franco-hispánica —es decir, la nuestra, la que nos toca— en lugar de esas “presidencias municipales” —por lo visto, aquí todos quieren ser “presidentes” de algo, así sea de la junta de vecinos— y “secretarías” que, por andar de imitamonos, copiamos del sistema político yanqui), el presidente Uribe, repito, tiene unos índice de popularidad que ya los quisieran los mandatarios de Francia, Estados Unidos (de América), Estados Unidos (Mexicanos), Madagascar y Sudán.

Colombia está de moda: crece, recibe inversión extranjera, resuelve sus problemas, reduce los índices de pobreza, exporta… Pero, lo más importante —y llamativo— es que, hace algunos años, era un territorio sojuzgado por las mafias criminales, un país increíblemente violento donde la vida cotidiana se había convertido en una dura prueba de supervivencia para los ciudadanos. ¿Y ahora? No todo es color de rosa pero, considerando que se hablaba, ahí sí, de un “Estado fallido”, los cambios son verdaderamente asombrosos.

Naturalmente, la clase política local se puso de acuerdo y respaldó las políticas del presidente. Tal vez ahí esté la diferencia entre un país que, movido por la premura de solucionar sus dramáticas circunstancias, decidió trabajar colectivamente en un mismo proyecto. Aquí, nos encontramos ya donde ellos estaban hace una década. Pero, no nos queremos dar cuenta y, sobre todo, nos entercamos en hacer las cosas a “nuestra manera”. Nadie nos puede “enseñar” nada. O sea, que ese ejemplo esplendoroso no nos sirve. Sigamos pues así. Y veamos hasta dónde caemos.

Periodistas

Sergio Sarmiento
Jaque Mate
Reforma

"Me hice periodista para llegar lo más cerca posible al corazón del mundo". Henry R. Luce

El secuestro de cuatro reporteros y camarógrafos en Gómez Palacio, Durango el lunes 26 de julio reiteró una vez más la fragilidad de los periodistas en la guerra contra el narcotráfico.

Héctor Gordoa de Televisa México, Alejandro Hernández Pacheco de Televisa Torreón, Javier Canales Hernández de Multimedios Laguna y Óscar Solís del periódico El Vespertino fueron privados de su libertad tras cubrir las protestas de un grupo de reos y sus familiares que pedían la restitución de Margarita Rojas como directora del penal de Gómez Palacio por permitir la salida de reos para llevar a cabo matanzas. Los criminales exigían que Televisa y Multimedios emitieran unos videos favorables a su causa a cambio de la vida de los secuestrados. Al final dos de ellos fueron puestos en libertad por sus captores y dos más fueron liberados por un operativo policial en el que no fue detenido ningún secuestrador.

La liberación no pone fin, sin embargo, a las amenazas y los temores de los periodistas. En los últimos meses hemos visto una creciente oleada de ataques en contra de periodistas y de medios de comunicación. Muchos medios han optado ya por no hacer trabajos de investigación sobre el crimen organizado. Otros no reportan nada que tenga que ver con el tema. Algunos mantienen la cobertura, pero firmada por el medio y no por algún reportero en particular. En algunos lugares ciertos criminales le dictan a los medios la cobertura que tienen que hacer.

A esta situación se añade la presión del otro lado. Distintos funcionarios están convencidos de que los medios han sido irresponsables en la cobertura del crimen organizado y piensan que éstos deben convertirse en aliados del gobierno. Los medios, según ellos, deben ofrecer una cobertura acrítica o incluso entusiasta de los esfuerzos de la policía y el Ejército. Deben abstenerse de resaltar a las víctimas civiles, de mostrar imágenes de muertos o de reproducir los contenidos de las narcomantas u otras expresiones del crimen organizado.

Es notable que en estas adversas circunstancias el periodismo mexicano haya logrado mantener su trabajo en niveles razonables de profesionalismo. Un número suficiente de medios nacionales y locales ha tenido el valor de enfrentar las amenazas y las presiones para seguir ofreciendo una visión de la crisis de seguridad. Han reportado así de manera razonable y oportuna las ejecuciones, las capturas y muertes de narcotraficantes, los decomisos de drogas y los secuestros.

Quizá una de las razones principales de la resistencia de los medios a las presiones es su diversidad y competencia. Cuando alguno desfallece por presión o complicidad, otros salen adelante. Al final la mayor parte de la información pertinente sale a flote y la población puede tener una visión razonablemente realista de lo que ocurre.

El secuestro de los cuatro periodistas en Gómez Palacio, sin embargo, pudo haber tenido un efecto devastador sobre el trabajo informativo. Me imagino que si alguno o varios hubiesen sido asesinados en este chantaje habría sido inevitable que se cerraran muchas fuentes informativas. Después de todo, los escasos sueldos que se pagan en el medio no son suficientes para que alguien quiera seguir arriesgando la vida. Pero si los criminales o los funcionarios logran su propósito y acallan a los medios, o logran que éstos sirvan a sus objetivos en lugar de informar, los ciudadanos quedarán ciegos en esta guerra en la que se juega el futuro de la nación.

Modelo sin mercado

"No se puede hablar de reformas", dice el ministro de Economía de Cuba, Mariano Murillo, sino de "una actualización del modelo económico cubano... donde van a primar categorías económicas del socialismo y no el mercado". El problema es que el colapso de la economía cubana, a pesar de los subsidios de Venezuela, es producto de un modelo económico que ha querido eliminar al mercado.

Por una verdadera televisión pública

Agustín Basave
abasave@prodigy.net.mx
Director de Posgrado de la Universidad Iberoamericana
Excélsior

Una televisora gubernamental no es una televisión pública. La diferencia fundamental es la autonomía: ambas pueden vivir de recursos fiscales y tener contenidos educativos y culturales, pero la primera se subordina a los lineamientos del gobierno mientras que la segunda es manejada por un consejo autónomo.

En México hemos volado sin escalas del estatismo a la privatolatría. Es decir, el péndulo pasó del extremo del "Estado cabaretero" al del "Estado teporocho": desde el absurdo del control estatal de más de mil corporaciones -incluidas algunas rescatadas de la quiebra que entre otras cosas se dedicaban al negocio de esparcimiento nocturno- nos lanzamos de golpe a la aberración de pauperizar la función estatal y de vender a la iniciativa privada empresas que no debieron ser vendidas. Un buen ejemplo es el de Imevisión, la televisora del gobierno que se convirtió en TV Azteca. A mi juicio, en vez de vender Canal 13, se debieron haber concesionado dos nuevas cadenas nacionales privadas y se debió haber transformado Imevisión en una red de televisión pública.

Una televisora gubernamental no es una televisión pública. La diferencia fundamental es la autonomía: ambas pueden vivir de recursos fiscales y tener contenidos educativos y culturales, pero la primera se subordina a los lineamientos del gobierno mientras que la segunda es manejada por un consejo autónomo que trasciende los intereses partidistas y cuyos criterios responden a la sociedad políticamente organizada. México requiere, a no dudarlo, una cadena nacional de televisión de carácter público. Felipe Calderón ha anunciado su creación, pero tengo serias dudas de que el proyecto para crearla a partir de Once TV llegue a buen puerto. Permítaseme explicarme.

El Once es un gran canal. Con pocos recursos ha logrado producir contenidos de alta calidad y ofrecer una estupenda programación. Yo tuve el privilegio de trabajar ahí durante año y medio, en el programa de análisis "Primer Plano", y puedo dar testimonio de sus bondades. Pero también sé que sus directores consultan muchas cosas con los presidentes de la República, quienes tienen la última palabra en las decisiones que juzgan importantes. Y eso lo hace una televisión gubernamental. Algo parecido puede decirse del Canal 22, cuyos titulares reportan indirectamente a la Presidencia. El presidente en turno, pues, tiene poder de veto. Y esa práctica, lejos de terminar, se entronizará con el nuevo Organismo Promotor de Medios Audiovisuales, que está en la órbita de Gobernación.

El paradigma global de la televisión y la radio públicas es la BBC. Es, para mí y para muchísima gente, la mejor televisora del mundo. Sus programas culturales, sus series históricas y cómicas, sus noticieros, sus películas, sus talk shows y hasta sus reality shows son de una calidad extraordinaria. Si hemos de tener un modelo, ahí está. Existen otros, desde luego, como el PBS de Estados Unidos, que es una magnífica institución pero que no ha alcanzado los niveles de excelencia de su homóloga británica. Obviamente, nuestra sociedad tiene una gran desventaja frente a la del Reino Unido. Allá fue la BBC la que educó a televidentes de por sí educados, porque fue su primera y durante mucho tiempo su única opción televisiva, mientras que acá una población con bajos niveles educativos creció con Telesistema Mexicano. Y por más producciones plausibles que en el ámbito de la comicidad llegó a tener Televisa -las de Kleiff/Manzano/Cuenca, Roberto Gómez Bolaños, Mauricio Garcés y Héctor Suárez, por citar algunas-, las empresas que privilegian el rating y el lucro no pueden distinguirse por estimular intelectualmente a su auditorio. El contraste es elocuente: cuando en Londres empezó a operar la televisión privada, tuvo que producir espléndidos programas culturales para competir con la BBC por la preferencia de un público ilustrado y exigente; cuando nuestro gobierno creó el Canal 13, tuvo que mimetizarlo con base en parámetros mercantiles y programar culebrones para ganar apenas una pequeña audiencia.

No desdeño la pertinencia de la amenidad televisiva ni estoy en contra de la televisión privada. Tampoco creo que la tele deba olvidarse de entretener y dedicarse únicamente a informar o a educar y difundir las altas manifestaciones de la cultura. Pero pienso que en las barras de entretenimiento debe caber la inteligencia, y que si todas las opciones del espectro sucumben al facilismo populista el resultado será el empobrecimiento mental colectivo. En México nos hace falta una tercera cadena privada, pero también necesitamos una cadena pública nacional, que surja no sólo del Once sino de la integración de éste con el 22 y con los demás canales del Estado, que se financie con algún impuesto específico como la BBC y que se distinga de las actuales televisoras gubernamentales en su autonomía y de Televisa y TV Azteca en sus contenidos. Ese no puede lograrse con un órgano como el que se propone, que puede acabar siendo otro campo de batalla entre la Presidencia y el Senado, como la Cofetel, que se ha dedicado a beneficiar a Televisa o a TV Azteca a cambio de apoyo a uno u otro bando político. En ese contexto, nos urge una televisión pública inteligente y no pedante, culta y no culterana, divertida y no aburrida, que informe con objetividad y que se abra a toda la sociedad.

Hoyos negros de la estrategia contra el narco

Héctor Aguilar Camín
acamin@milenio.com
Día con día
Milenio

A la vista de la explosión de la violencia en los medios, puede decirse que la estrategia informativa del gobierno al respecto es un desastre.

Nadie tiene más información y nadie la comparte menos, con menor prestancia y rigor, que las agencias de seguridad del gobierno federal.

Dejan así abierto el espacio a la contrainformación del narco, las ocurrencias de expertos y editores, las teorías conspirativas y las revelaciones de columnistas a partir de fuentes imaginarias o indeclarables.

El impresionante vacío informativo de datos duros dejado por el gobierno, ha inducido a algunos académicos serios a crear sus propias series de información rigurosa.

Uno de ellos, Fernando Escalante Gonzalbo, hizo lo que es hasta hoy la serie estadística y el análisis más sólido disponible sobre la evolución de los homicidios en México entre 1990 y 2007 (ver “Homicidios, 1990-2007”, Nexos, septiembre 2009).

Eduardo Guerrero ha empezado su propia construcción documental de números y tendencias de la inseguridad y los delitos vinculados al crimen organizado en los últimos cuatro años, 2006-2010.

Se trata, quizá, del análisis independiente más sólido y numéricamente fundado de que se dispone en la materia. Una primera muestra de sus hallazgos es el artículo “Los hoyos negros de la estrategia contra el narco”, que puede leerse en el número de agosto de la revista Nexos y en su sitio electrónico (www.nexos.com.mx).

El artículo de Guerrero mide los resultados de la estrategia en sus distintos objetivos declarados: 1. Fortalecer las instituciones de seguridad. 2. Disminuir, detener o evitar el consumo de drogas. 3. Desarticular las organizaciones criminales. 4. Recuperar los espacios públicos y reducir la violencia.

Los objetivos parecen convergentes, pero Guerrero demuestra, con cifras de calidad incuestionable, que han sido contradictorios en sus efectos.

Por ejemplo, desarticular las organizaciones criminales por captura o muerte de sus líderes, dice Guerrero, “no sólo impide la recuperación de espacios públicos buscada, sino que propicia la invasión de nuevos espacios por las organizaciones criminales”.

En el año 2007 había cárteles en 21 estados de la República. Hoy los hay en 29. En el año 2007 lo normal era la presencia de uno o dos cárteles por estado. Hoy, “nuevas organizaciones como Zetas, Pacífico Sur y La Barbie, han logrado establecerse velozmente en 19, 5 y 4 estados respectivamente”.

El descabezamiento de los cárteles ha producido su atomización, la atomización un mercado más competido, y la competencia de las bandas, más ejecuciones.

Apuntes luego de una semana difícil

Denise Maerker
Atando Cabos
El Universal

*El horror: la llamada que confirma que un compañero de trabajo ha sido secuestrado.

Lo platicamos muchas veces en los últimos meses en las reuniones de planeación de Punto de Partida, el peligro acechaba. Ahí estaban los levantones de periodistas de medios locales, las ejecuciones y la total impunidad. ¿Cuándo nos toca? ¿Cómo evitarlo? Una y otra vez nos repetíamos el rosario de precauciones.

*El agradecimiento. A todos los medios sin distinciones. Todos manifestaron el interés por salvaguardar la vida de los compañeros secuestrados y la disposición a actuar juntos a pesar de diferencias y agravios de toda índole acumulados con los años.

*Ahora más que nunca parecería impostergable que los medios y los periodistas nos pongamos de acuerdo, imaginemos protocolos de reacción y de comportamiento gremial, que garanticen la vida de los periodistas, el eficaz ejercicio de la libertad de expresión y de la obligación de informar.

*La comunicación y acuerdo permanente entre Televisa y Milenio fue fundamental.

*El alivio y la sorpresa: los secuestradores se comunicaron, querían negociar, pero pedían espacio en los informativos.

*Su argumento: si la difusión del video de un policía municipal de Lerdo confesando que los asesinos de las masacres en Torreón eran internos del penal de Gómez Palacio había provocado la reacción inmediata de la autoridad, ellos esperaban que la difusión de sus videos generara lo mismo y un daño equivalente a sus adversarios.

*El secuestro ocurrió en territorio liberado. Sí, pero de cualquier autoridad legítima. O, ¿acaso alguien escuchó en toda la semana una declaración del gobernador de Durango, Ismael Hernández, manifestando su preocupación o comprometiéndose a buscar una solución? Ni qué decir de las autoridades municipales, ¿alguien sabe cómo se llama el presidente municipal de Gómez Palacio?

*A Héctor lo soltaron el jueves en la mañana porque querían que hiciera una nota donde destacara que el video que llevó al arraigo de la directora del penal de Gómez Palacio estaba truqueado. Esa “información” debía salir en Punto de Partida en la noche, así como una entrevista con él para que contara “lo bien” que lo habían tratado. Se quedaron con los camarógrafos de Televisa y Milenio para asegurarse de que cumpliríamos con esa exigencia.

*Nadie, ni Héctor ni ningún negociador de Televisa ni de Milenio, prometió nunca que se cumpliría con esa exigencia.

*La decisión de Televisa fue inmediata: ni esta vez ni nunca se iba a negociar el contenido de un programa porque alguien tenía de rehén a un compañero nuestro.

*No fue fácil explicárselo a Héctor, que venía de dejar a los otros dos en manos de sus secuestradores, ni a todos los compañeros de Televisa Laguna.

*La consigna. Había que resolver este caso, pero también la seguridad de todos los periodistas de nuestro medio y de otros en el futuro. Ceder era poner en riesgo a todos.

*El otro agradecimiento. A la Policía Federal y en especial a sus especialistas en temas de secuestro, su apoyo fue decisivo.

*La crítica: se entiende que los triunfos hay que presumirlos, pero ¿qué necesidad tenía la PF de mostrar a los liberados frente a los medios? La seguridad de ambos debería haber estado por encima de cualquier impulso protagónico o propagandístico.

*El operativo: fue el sobrevuelo de un helicóptero por encima de las casas de la zona y el ruido de los cateos en casas cercanas lo que llevó a los secuestradores a abandonar a ambos camarógrafos.

*Las interrogantes: ¿dónde quedaron los tres agentes de la AFI, el policía municipal, y la pareja que estaban secuestrados en la misma casa de seguridad que los periodistas? ¿Por qué no lograron detener a nadie?

Esta columna se va de vacaciones.

Olvide la SB 1070: la disputa es otra

Jorge Fernández Menéndez
Razones
Excélsior

¿Qué quieren demostrar la gobernadora Brewer y el Partido Republicano? Que Obama es débil en el tema migratorio.

Una juez federal, Susan Bolton, suspendió en sus capítulos más controvertidos la entrada en vigor de la ley SB 1070, pero la ley, sin esos apartados, entró en vigor el jueves en el estado y legalmente no hay una decisión definitiva sobre la misma. Las reacciones en México respecto al tema han sido dispares, por no decir esquizofrénicas: han pasado desde un desmedido entusiasmo hasta las exigencias de establecer un boicot contra los productos estadunidenses, pasando, por sobre todas las cosas, por una enorme charlatanería, particularmente en el Congreso.

Se pierde de vista lo principal en casi todos los ámbitos. Primero, lo que se logró es una victoria parcial contra una ley profundamente racista, eso no está a discusión, pero ¿qué es realmente lo que se encuentra en juego en las cortes estadunidenses?, ¿qué mueve este conflicto? En primer lugar, es una lucha entre el gobierno federal y los estados sobre sus respectivas atribuciones. Más allá del racismo o de las motivaciones electorales, que por supuesto existen, para la Casa Blanca, oponerse a la ley SB 1070, es una cuestión de principios porque los estados no pueden establecer leyes migratorias que socaven la autoridad federal. Esa es una atribución del Ejecutivo, no de los gobiernos estatales. Y ahí está la trampa y el principal punto de conflicto en la Unión Americana.

Eso se complementa con el tema eminentemente político: ¿qué quieren demostrar la gobernadora Brewer y el Partido Republicano? Que Obama es débil en el tema migratorio y, por ende, en el de la seguridad, y que por lo tanto ellos "se ven obligados" a defenderse. Si una jueza federal frena la entrada en vigor de la ley, como en parte ocurrió, se pueden presentar como víctimas y, si hubiera ocurrido lo contrario, hubiera habido una catarata de leyes similares en distintos estados que están a la expectativa de lo que ocurra en Arizona. Y eso se sustenta en un dato: más de la mitad de los estadunidenses están de acuerdo con una ley como la de Arizona porque culpan, aunque todos los datos indiquen lo contrario, a la migración latina y particularmente a la mexicana, de robarles empleos y aumentar la inseguridad. De lo demás se encarga la televisión y, si comprobamos que la principal emisora antiinmigrante y antimexicana, Fox News, tiene más del doble de audiencia que sus dos principales competidores juntos (CNN y MSNBC), no hace falta demasiado para comprender por qué ha penetrado tan profundamente el mensaje discriminatorio.

Se ha dicho hasta el cansancio que el voto latino es importante en Estados Unidos, pero habrá que ver qué tan importante resulta si los demócratas y Obama no pueden salir de la trampa en la que los han colocado: rechazar una política antiinmigrante, que es lamentablemente popular, al mismo tiempo que buscan mantener a parte de ese electorado (que no es solamente republicano, hay muchos demócratas involucrados también en esa posición, con el fin de salvaguardar sus posiciones legislativas o sus gubernaturas). Por eso, muy probablemente, vamos a enfrentarnos a una paradoja: mientras la Casa Blanca rechaza la ley SB 1070, está incrementando en forma notable sus fuerzas en la frontera, sobre todo en Arizona, y va a ser mucho más estricta en temas migratorios. Se tratará de poner firme ante la ley porque de no hacerlo resigna facultades constitucionales, pero endurecerá su política migratoria porque tiene que demostrar que utiliza eficientemente esas mismas facultades.

No viene un periodo fácil en las relaciones con Estados Unidos en éste y en otros temas fronterizos, sobre todo los relacionados con la seguridad. Nuestra estrategia tendría que estar mucho más afinada y nuestra clase política no parece comprender, ni quiere hacerlo, la complejidad y las contradicciones del momento.

Durante la visita del presidente Calderón a Washington pude hablar con Alan Bersin, el llamado zar de la frontera de la Casa Blanca y un hombre que realmente conoce lo que allí sucede, y él destacaba un punto que debería tomarse en cuenta más allá de las relaciones entre la Casa Blanca y Los Pinos: si queremos una frontera segura y estable debemos asumir responsabilidades a ambos lados de la misma. Y nosotros, decía, debemos asumir responsabilidades en el tema de las armas, el dinero, la seguridad, pero ustedes tienen que asumir responsabilidades en la seguridad y el narcotráfico, mas también en el tema migratorio, para poder, luego de las elecciones, avanzar en una ley migratoria con mayor consenso. Una frontera segura debe serlo de ambos lados. Y en eso nos falta demasiado por comprender y por hacer.

Te paso al Presidente

Ciro Gómez Leyva
gomezleyva@milenio.com
La historia en breve
Milenio

Sonó el celular a las 7:36 de la mañana del sábado.

—Hola, habla Margarita Zavala, ¿te desperté? Te paso al Presidente —escuché una voz acometida todavía por el sueño pero que prefiguraba buenas nuevas.

—Perdón por despertarte —bromeó un segundo Felipe Calderón antes de ir a la sustancia—. Te informo que en un operativo muy limpio liberamos a tu compañero y al de Televisa. Me dicen que el operativo sigue en curso, así que si pueden aguantar un poco la noticia sería bueno, por la seguridad del operativo. Pero quería que lo supieras.

Un minuto registra mi teléfono que duró la conversación. Eufórico, hice varias llamadas a mis jefes y compañeros. Unos 20 minutos después le marqué a Denise Maerker, quien me saludó con un sereno “qué buena noticia, ¿no?”

El lunes 26, a eso de las seis de la tarde, me comuniqué con ella para preguntarle qué sabía del levantón de cuatro periodistas en la comarca lagunera. No estaba enterada, pero una hora después tenía más datos que yo. Todo indicaba que se habían llevado a Héctor Gordoa, reportero de su programa Punto de partida, junto con un camarógrafo de Televisa Laguna, uno de Multimedios Laguna y uno más.

Carlos Marín nos confirmó que el auto de Multimedios, donde viajaba nuestro compañero Javier Canales, apareció incendiado. Cada quien por su lado buscó reforzar la versión del levantón cerca de la cárcel de Lerdo, donde un grupo había protestado esa mañana contra la detención de la directora, Margarita Rojas, luego de conocerse la noticia de que el penal era un cuartel de sicarios.

De Marín y Denise recibí la primera sugerencia-indicación de la semana: teníamos que dejar de transmitir en MILENIO Televisión la nota e imágenes de la protesta afuera de la cárcel. Era una orden de los
secuestradores.

Mañana: Pasen los videos al mediodía.