septiembre 02, 2010

Un grato recuerdo amigo Germán Dehesa



El PRI, por el control del Congreso

Jorge Fernández Menéndez
Razones
Excélsior

La decisión priista de buscar la presidencia de la Cámara baja demuestra cuál será su línea de trabajo: la más dura e inflexible ante el gobierno.

El PRI en la Cámara de Diputados ha dejado en claro que la ofensa de las alianzas PAN-PRD no la dejará pasar sin tratar de infligir costos a sus adversarios, pero sobre todo para tratar de controlar la agenda legislativa.

La decisión priista de buscar la presidencia de la Cámara baja en este periodo ordinario, con lo cual presidiría ambas cámaras, demuestra cuál será su línea de trabajo: la más dura e inflexible ante el gobierno, el PAN y, como un adversario marginal, el PRD. El priismo podría haber optado por otras salidas, por ejemplo, acordar otorgar la presidencia de la Cámara a sus aliados del Partido Verde, pero prefirieron, desde la reunión en Ixtapan de la Sal, que no habría negociaciones y que esa posición sería para su partido, aunque parecieran no tener los votos suficientes para ello.

Es un espacio de poder pero es, sobre todo, un mensaje político. El año pasado, el PRI aprobó la Ley de Ingresos y el Presupuesto de Egresos, incluida el alza del IVA de 15 a 16 por ciento, mediante un acuerdo firmado por el secretario de Gobernación, entonces Fernando Gómez Mont, y Beatriz Paredes, entre otros, en el que se establecía el compromiso de que no habría alianzas entre el PAN y el PRD, particularmente en 2011 para el Estado de México. Pero la ruptura llegó muy temprano, desde que se votó esa Ley de Ingresos, porque en el acuerdo no había intervenido el Senado. Luego hubo alianzas a granel en las elecciones de este año y el PRI perdió Oaxaca, Sinaloa y Puebla. Pero no se puede permitir perder el Estado de México y tampoco seguir dejando a sus militantes una imagen de debilidad, porque debe evitar traiciones como la de Ángel Heladio Aguirre en Guerrero.

Pero el priismo debe ser muy cuidadoso en esta etapa. Habrá que recordar que algo similar comenzó a suceder hace exactamente seis años, cuando, luego de las elecciones del cuarto año del sexenio, el PRI pensó que tenía asegurado el regreso a Los Pinos y lo refrendó con el triunfo, 50% de los votos, en 2005 en el Estado de México. Pero ese engolosinamiento lo llevó a muchos errores, a las precandidaturas de Roberto Madrazo y Arturo Montiel, los dos con altísimos negativos; a la ruptura de Madrazo y Elba Esther Gordillo; a la de Roberto con los que crearon el Tucom; y a un endurecimiento legislativo que le pasó altos costos al partido y finalmente lo dividió. La gente no quiere ver partidos obstruccionistas, y con ese control absoluto de las cámaras, todo lo que suceda en el Congreso (y ya hemos visto que la percepción de la sociedad sobre el trabajo legislativo es francamente baja) será atribuido al PRI. Y no se ve que haya mucho para celebrar.

¿Dónde cargará su peso el priismo? En el paquete económico. Ya anunció que bajará el IVA a 15% y existe presión para realizar otras reducciones, incluso algunos priistas hablan de desaparecer el IETU.

Es verdad que la realidad de la Cámara de Diputados y la de Senadores no es homogénea en ninguna de las bancadas y particularmente en la priista.

La pregunta en todo caso es hasta dónde se querrá llegar en esa lógica de oposición dura. En el tema presupuestal, ello podrá disfrazarse un poco más con la baja fiscal que se propone (pero si el día de mañana algún priista llega a Los Pinos se encontrará con la debilidad fiscal histórica del Estado mexicano), pero cuando se tenga que entrar a los temas de seguridad, por ejemplo, el juicio social puede ser mucho más estricto si mantienen la parálisis legislativa. Hay otros temas, incluso electorales o de reforma política, que tendrán que ser contemplados y no queda claro hasta dónde quiere llegar el priismo.

Sí es transparente que las alianzas electorales con el PRD no le han redundado en nada al gobierno y al PAN en el terreno legislativo.

No hay una agenda común y ni siquiera apoyo a iniciativas importantes. La primera que presentó el gobierno federal, la de leyes para restringir el lavado de dinero, ya fue condicionada tanto por el PRI como por el PRD. Y ambos partidos han decidido que apoyarán una reducción del impuesto al valor agregado.

Las alianzas electorales fracturaron el Congreso, pero no alcanzaron para expresar nuevas mayorías.

Empresarios

Héctor Aguilar Camín
acamin@milenio.com
Día con día
Milenio

Me ha gustado en estos días oír a empresarios de primer orden decir que no tienen miedo. Lorenzo Zambrano, el tycoon del cemento, alzó la voz para criticar a quienes dejan la ciudad de Monterrey en su mala racha.

Metido en un risueño casco corto de ingeniero, a mitad de la inspección de una obra, el tycoon mayor, Carlos Slim, dijo con naturalidad irrefutable: Aquí estamos invirtiendo y aquí están nuestras familias. Todo mundo quiere invertir aquí. Hay una licitación y aparecen cinco o seis inversionistas, nacionales y extranjeros.

Manuel Arango, quizá el empresario más públicamente comprometido con las diversas manifestaciones de la sociedad civil organizada, ha hecho circular en estos días un mensaje que es un inteligente llamado de atención sobre el México que no vemos, el México de los millones de mexicanos que no son parte de la nota roja, la desesperanza ni la queja, el México que él llama invisible.

En el México invisible, dice Arango, vive la gran mayoría de los mexicanos. Es el México de los millones que acuden todos los días al trabajo, que llevan todos los días a sus hijos a la escuela, que lucha todos los días por superarse y hace enormes sacrificios para sacar adelante a su familia.

Este es el México que no se refleja o destaca en los medios y en la política, pero que existe, dice Arango. El México que no vemos ni oímos porque su trabajo callado y comprometido no busca la luz pública ni alcanzar el poder, sino sólo mejorar sus condiciones y calidad de vida.

Este es el México invisible que cultiva el campo, ocupa las aulas, los hospitales, los comercios, las fábricas, los hoteles, las universidades, las oficinas, los cuarteles, los hogares, las guarderías y todos aquellos espacios donde se forja día a día el México auténtico, trabajador, comprometido y generoso.

Este es el México silencioso que no oímos y tampoco vemos porque no es noticia de impacto en los medios de comunicación. Sin embargo, este es el México profundo de fuertes raíces, de color, música, arte y tradiciones. El México soñador, joven, recio, optimista, pujante, creativo, alegre y emprendedor. Un México de variados climas rodeado de grandes mares, costas, islas y la más diversa naturaleza. El México que no se doblega ante la adversidad y con fortaleza sigue siempre adelante.

Este es el México que todos queremos vivir y que juntos con esfuerzo y compromiso estamos logrando, más allá de intereses mezquinos encumbrados en su lucha por el poder con visión de corto plazo. Podemos ser optimistas, ese México Invisible es el verdadero México, el México que crece y se desarrolla calladamente guiado por principios y valores, y el que va a perdurar por encima de todo.


Yo diría que el llamado de Arango no sólo es inteligente y generoso, sino que además dice, rigurosamente, la verdad.