septiembre 05, 2010

'La sacra bandera' por Paco Calderón



Energía inteligente

Luis Manuel Guerra (@quimicoguerra)
quimicoguerra@gmail.com
La Crónica de Hoy

Este jueves pasado, el presidente Calderón presentó en Palacio Nacional el informe de desempeño de su administración. La parte correspondiente a Medio Ambiente es significativa, contiene elementos de gran relevancia respecto a los programas y proyectos del gobierno federal para proteger nuestro entorno y garantizar un futuro a las generaciones de mexicanos del Tricentenario de la Independencia (¡que por cierto inicia el próximo 16 de este mes!).

Debido al estado pre-ecológico de nuestra sociedad del bicentenario, la parte ecológica del informe del Presidente pasó prácticamente desapercibida por parte de los medios. Yo quiero recalcar la sección de energía del Informe: México ha entrado, ¡por fin!, al uso e las energías renovables, con las cuales nuestro país ha sido pródigamente dotado por parte de la Naturaleza.

Por primera vez en nuestra historia, un Presidente puede informar de la puesta en marcha de cinco parques eólicos que generan ya, mientras escribo estas líneas, más de 500 megawatts, y los proyectos aprobados nos permitirán generar tres mil megawatts de aquí al término de esta administración. Se avanza significativamente en la energía geotérmica, y ya existen plantas, una en Durango y la otra en Veracruz, que fabrican celdas fotovoltaicas modernas, con buen rendimiento y precios que les permite competir con los chinos en el ámbito internacional.

El próximo domingo escribiré sobre el avance del Programa Nacional de Cambio Climático, que compromete a nuestro país a reducir 50 millones de toneladas de bióxido de carbono al año, y que con la puesta en marcha de estos parques eólicos, se alcanzaron ya 20 millones de toneladas. Frente a la enorme responsabilidad de México frente al mundo al albergar en Cancún a fines de este año la Cumbre Climática, en la cual nos estaremos jugando los humanos nuestro futuro, estos datos presentados por el Presidente son alentadores, dentro del contexto turbulento y angustiante actual de nuestro país.

Este informe tiene además un efecto multiplicador en las empresas que invierten en tecnología limpia, y que se sienten seguras de arriesgar sus dineros en un país que demuestra seriedad en el combate al Calentamiento Global. Como ejemplo déjeme comentarle la afortunada introducción al mercado mexicano por parte de Toyota, la principal empresa automotriz del planeta, del vehículo híbrido más avanzado del mundo, el Prius, del cual seguramente ya habrá usted leído o escuchado. Tomando en cuenta que más del 30% de las emisiones de gases efecto invernadero proviene del transporte de personas, una alternativa viable de locomoción más limpia que las actuales son buenas noticias para nosotros en México.

Tuve la oportunidad esta semana que pasó de hacer las pruebas de manejabilidad en diferentes ambientes (ciudad, carretera, montaña) y me quedé muy gratamente impresionado.

Es un desarrollo tecnológico verdaderamente del siglo XXI: Un vehículo que al desplazarse en plano o en bajadas, produce energía, no la consume, un automóvil para cinco pasajeros que necesita 45 litros de gasolina para llegar de la Ciudad de México a Monterrey. A continuación te presento algunas de las características relevantes de este prodigio que además educa al conductor a manejar conscientemente respecto al uso eficiente de la energía, al informar en tiempo real del comportamiento de las cuatro fuentes de energía con que cuenta: un motor eléctrico, que es la principal de las fuentes, un motor de gasolina (la fuente química), las baterías modernas de alta eficiencia (de ión-litio) y los frenos y ruedas del auto que funcionan en plano y de bajada como alternadores productores de electricidad para recargar las baterías. Increíble, aquí los datos:

El vehículo, que se maneja igual que un auto convencional con trasmisión automática, tiene la capacidad de operar en un modo totalmente eléctrico hasta por 40 kilómetros, recobrando su energía en cada frenado, bajada y controlando su operación para lograr una máxima eficiencia y las menores emisiones de bióxido de carbono. El motor de combustión interna apoya al motor eléctrico en condiciones donde se necesita una mayor potencia, así como cuando las baterías se comienzan a descargar.

Este funcionamiento es posible gracias a la tecnología exclusiva de Toyota denominada HSD, Hybrid Synergy Drive, por sus siglas en inglés. Entre muchos de sus beneficios, permite que el vehículo logre la máxima eficiencia de combustible, detectando en qué momento opera únicamente el motor eléctrico, el de gasolina o ambos.

Sin embargo, otros atributos del vehículo también son responsables del buen desempeño de Prius, como lo es el coeficiente de aerodinámica del vehículo de 0.25 más bajo que existe en un auto de venta masiva. Cada trazo de su carrocería, los rines y perfil se estudiaron minuciosamente para que Prius pueda moverse a través del aire usándolo siempre a favor.

Prius cuenta con tres modos de conducción: EV, ECO y POWER. El modo EV permite que el Prius funcione únicamente con motor eléctrico con batería hasta media milla en ciertas condiciones, permitiendo conducción a bajas velocidades, sin usar del motor de gasolina por largos periodos de tiempo.

En el modo ECO se maximiza la eficiencia de combustible permitiendo la respuesta eficiente del acelerador generando un ahorro de combustible entre el ocho al 20%, dependiendo de las condiciones de operación. Con el modo POWER activa la mejor respuesta de los distintos motores de Prius, sobre todo en momentos de aceleración y rebase.

La armonía de Prius y el medio ambiente inicia desde su proceso de fabricación en la planta de Toyota en Tsutsumi, Japón, que constituye un proyecto de fábrica ecológica que apuesta por conseguir una simbiosis con la comunidad, en sintonía con el entorno natural. Entre 2003 y 2007, la planta consiguió una reducción del 21 % de los residuos, un 48% de reducción del uso de compuestos orgánicos volátiles, un 14% de reducción del uso de agua y un 36% de reducción de las emisiones de CO2. En colaboración con Panasonic, la batería híbrida se fabrica también en una planta que funciona según la ISO 14001 de Sistemas de gestión medioambiental.

Prius, el auto del futuro hoy, es ideal para el uso en la ciudad. Este modelo se presenta con un avanzado diseño aerodinámico y ofrece máxima seguridad y protección; mayor espacio interior, mejor visibilidad y una mayor estabilidad y control que brinda una sensación de libertad en su conducción.

La energía inteligente de Prius permite seleccionar cuatro posiciones con un accionamiento suave, confortable e intuitivo de su palanca de velocidades tipo “joystick”: R (reversa), N (neutral), D (conducción hacia el frente) y B (Brake), esta última permite generar un efecto de retención o frenado con el tren motriz, aumentando seguridad en trayectos con curvas y pendientes descendientes.

Por sus características, no pagará tenencia federal, está exento de ISAN y de la verificación vehicular.

Características a destacar del PRIUS

Motor de gasolina. Ciclo Atkinson, 1.8 litros, potencia máxima 98 HP @ 5,200 rpm, y torque máximo 105 lb-pie @ 4,000 rpm.

Motor eléctrico (MG2). Voltaje Máximo 650 V AC trifásica. Potencia Máxima: 80 HP y Torque Máximo: 153 lb-pie.

Generador eléctrico (MG1). Potencia máxima de 56 HP, 650 V AC trifásica.

Unidad de engranaje planetario que suma la potencia de ambos motores, y es la encargada de dividir la energía (una parte para producir movimiento del vehículo y otra para producir electricidad en el generador).

Pionero en el uso de ecoplásticos y bioplásticos para la fabricación del vehículo.

Coeficiente aerodinámico de 0.25, más bajo jamás creado para un vehículo de volumen.

Cuenta con la clasificación AT-PZEV (Vehículo de Alta Tecnología con Emisiones Contaminantes Parcialmente Cero) por CARB (California Air Resources), una de las entidades más exigentes en emisiones atmosféricas en el mundo. Es la mayor calificación posible para un vehículo que utiliza gasolina.

Futurista Touch Tracer Display con mandos de audio en el volante.

Tablero de instrumentos más moderno que provee la información requerida en tiempo real.

Sincronización con tecnología Bluetooth.

O sea, un desarrollo del siglo XXI, que está ahora con nosotros porque México empieza a estar listo para un desarrollo sustentable, como se evidenció en los datos proporcionados por el Presidente en su informe. Espero que esta iniciativa de Toyota tenga un efecto multiplicador en muchas otras empresas.

¿Quién pierde la guerra?

Jean Meyer
Profesor investigador del CIDE
jean.meyer@cide.edu
El Universal

El año 2010 que entra en su tercio final habrá sido auspicioso para el crimen organizado: narcotráfico, secuestros, extorsiones, trata de mujeres, niños y migrantes, lavado de dinero, piratería y cibercriminalidad están en auge, como lo han estado en los últimos 30 años, para no decir 50. Se han beneficiado de la globalización, así como de la desaparición de la Unión Soviética y, antes, de la descolonización. Sus ganancias son superiores a las de cualquier negocio honesto y su tasa de reinversión es fenomenal. El opio afgano conoce una producción récord, financia talibanes y otros insurgentes en Asia Central y todo el Medio Oriente, nutre a las mafias internacionales y mata mucha gente por overdose en el primer mundo… Se nos dice que el crimen organizado mueve más de 10% del comercio mundial (Istor, 42, otoño 2010).

Eso rebasa mucho el concepto clásico de delincuencia, porque permea toda la economía, la política, la sociedad; no se salvan ni los Estados, las Iglesias, los ejércitos y las policías. Cuando los Estados no pactan con él, el crimen organizado se opone bastante bien a sus pretensiones sobre el ejercicio exclusivo de la fuerza y de la fiscalidad, sobre el control del territorio y de la gente. Y no piensen que México tiene un triste privilegio; basta con dar una vuelta rápida al mundo para darse cuenta de que nos encontramos en numerosa compañía. La violencia delictiva en las calles de nuestras ciudades, en Brasil, Venezuela, España y en otras partes está conectada con una violencia criminal ahora hegemónica.

Hace décadas que la Mafia, con M alta, la siciliana, se instaló en Alemania para prosperar, ahora en compañía de sus hermanas calabresa y napolitana; España les interesa porque “es la barriga blanda de Europa. España y Holanda son los dos países por donde más droga entra en Europa que las mafias se están comiendo. Se enseñorean en toda Europa”, demuestra la periodista Petra Reski. Al otro lado del mundo, en Afganistán y Paquistán surgió un narco-Estado talibán que satisface 90% de la demanda mundial de heroína, la cual genera 65 mil millones de dólares al año. Asimismo, en Colombia la guerrilla pasó de revolucionaria a narcotraficante, en un proceso degenerativo en el cual el grupo armado ha negociado y compartido el tráfico de la droga con los paramilitares.

En China, las famosas “triadas”, tan antiguas como la Mafia o la Camorra, están más fuertes que nunca, como si no hubiese existido una revolución comunista. Aprovechan el espectacular crecimiento de la economía china y su expansión, en el resto del mundo, corre en forma paralela al éxito del comercio de China. No se limitan a sus actividades criminales tradicionales y nuevas (como el tráfico de personas a escala mundial), sino que tienen una importante participación en la economía legal. En Japón mismo, ponen a temblar a los yakusa y en las Filipinas al hampa, porque compran a las autoridades del más alto nivel para controlar este centro de producción y base de tránsito para la droga.

En España e Italia, sólo faltan las triadas chinas: además de sus nacionales, ahí prosperan las mafias rusa, ucraniana, chechena, balcánicas... La Costa del Sol y Andalucía alimentan la crónica cotidiana y la Fiscalía Especial contra la Corrupción y la Criminalidad organizada advierte de un incremento del 100% de las actividades criminales. “El crimen organizado está especialmente presente en la contratación de obras públicas, donde, además de obtener beneficios patrimoniales, las redes amplían sus contactos políticos”. El presidente de la Audiencia Nacional de España confirma que “asistimos con impotencia a un fenómeno criminal de primera magnitud: la delincuencia organizada transnacional con un poder extraordinario de corrupción y adaptabilidad a los distintos contextos sociales y políticos”.

¿Qué les decía? ¡Nadie se salva! Ni África, Asia, Bielorrusia, Canadá y tampoco Australia, ni Estados Unidos, desde luego.

¿Por qué es tan vulnerable el mundo entero? Los policías del mundo que gritan ¡al lobo!, que persiguen al lobo, al mismo tiempo lo financian, lo arman. “Son los consumidores de Chicago, Londres, París y Madrid quienes pagan la corrupción de los policías mexicanos y quienes financian el terrorismo en África, Asia y Colombia”, escribía hace varios años Joaquín Villalobos. Nada ha cambiado desde aquel entonces, nada ha cambiado en los últimos 50 años, sino para mal, en un crecimiento vertiginoso.

La visibilidad del desastre es nueva, porque nos toca ahora directamente, pero estadounidenses y europeos ven la paja en nuestro ojo y no la viga en el suyo. Hay que discutir en serio la legalización del consumo de droga.

Algo que celebrar en México

Jorge Ramos Ávalos (@jorgeramosnews)
Reforma

Mi primer impulso fue decir que en México no hay nada que celebrar en el Bicentenario de su Independencia y el Centenario de su Revolución.

¿Cómo celebrar cuando han sido asesinadas 28 mil personas desde que Felipe Calderón llegó a la Presidencia en diciembre del 2006? ¿Cómo celebrar cuando los narcotraficantes controlan muchas partes del país? ¿Cómo celebrar cuando acaban de asesinar a 72 inmigrantes centro y sudamericanos en Tamaulipas?

¿Cómo celebrar cuando la Comisión Nacional de los Derechos Humanos dice que en México hay 2 mil 500 secuestros por año? ¿Cómo celebrar cuando, del 2006 al 2008, la misma comisión reportó 48 millones de víctimas de delitos en un país con poco más de 100 millones de habitantes?

¿Cómo celebrar cuando el presidente Calderón no puede crear un millón de empleos al año -como me prometió en una entrevista en el 2006- y evitar que los jóvenes mexicanos se sigan yendo a Estados Unidos? ¿Cómo celebrar cuando México tiene tantos pobres y algunos de los ricos más ricos del mundo?

Todo esto es cierto. Pero creo, sinceramente, que los mexicanos sí tenemos mucho que celebrar.

Lo primero que quiero destacar es que México no es su gobierno. Esto es importante. Es frecuente escuchar a los mexicanos quejarse del Presidente y del Congreso por su inefectividad al enfrentar la violencia, la falta de empleos, la pésima distribución del ingreso y la pobreza. México tiene una sociedad civil muy activa, inquieta y que suele marcar una sana distancia frente a sus gobernantes y el poder. Eso hay que celebrarlo.

Mi gran esperanza en México radica en sus millones de jóvenes que no están esperando nada de su gobierno. Lean sus comentarios en Twitter y en Facebook para llenarse de optimismo con su independencia, su energía, sus propuestas, su audacia y hasta con su humor. Eso hay que celebrarlo.

Aún recuerdo que en una vieja conversación en la casa del escritor Carlos Fuentes, tras hacer una radiografía a todos los males nacionales, él insistía en que la grandeza de México radica en su cultura. México aguanta dos volcanes, me decía. Nada más cierto.

No sólo tenemos una maravillosa tradición cultural que incluye al mismo Fuentes, a Octavio Paz y a Juan Rulfo, sino que estamos rodeados de escritores mucho más jóvenes y dispuestos a explorar otros espejos, laberintos y llanos. Eso hay que celebrarlo.

El nuevo cine mexicano está en manos de un creciente grupo de artistas que no se ha olvidado de su país pero a quienes México les quedó chiquito. Y qué bueno. Saltan fronteras del español al inglés y lo que les pongan. Ya es la regla encontrar a directores, productores, guionistas y actores mexicanos en los principales festivales de cine. Ellos están exportando una nueva imagen de México al mundo y están trayendo el mundo a México. Eso hay que celebrarlo.

Con la muerte de Carlos Monsiváis perdimos una de las voces más críticas que ha tenido México en las últimas décadas. Pero su valentía no se ha perdido. Al contrario, se ha contagiado.

México es el país más peligroso del continente para ejercer el periodismo. Naciones Unidas y la OEA acaban de reportar que al menos 64 periodistas han muerto en la última década. Pero atrás quedaron siete décadas de censura y autocensura. En México hay grandes periodistas -desde Elena Poniatowska hasta Lydia Cacho- que no nos dejarán caer, nunca más, en el hoyo negro del silencio. Eso hay que celebrarlo.

Soy uno de los millones de mexicanos que se fueron al norte. Pero sé que Estados Unidos es un mejor país -más tolerante, más diverso, más fuerte- gracias a la presencia de tantos inmigrantes como nosotros. Y eso hay que celebrarlo.

Desde aquí extraño todos los días la música, la comida, la geografía y los amigos que dejé hace más de 25 años y aplaudo -porque se lo merecen- tanto el triunfo de la nueva Miss Universo, Jimena Navarrete, como los goles del Chicharito Hernández. Desde lejos sé que México tiene mucho que aplaudir.

Entiendo que la violencia y la muerte marcan este Bicentenario en México. Pero Octavio Paz nos enseñó que la vida y la muerte siempre han convivido en la cultura mexicana. Cuando en las elecciones del 2000 terminaron 71 años de autoritarismo celebré en el Zócalo (jugando futbol) y este 15 de septiembre en la noche pienso hacer exactamente lo mismo.

Para frenar al crimen, frenar la corrupción

Pascal Beltrán del Río (@beltrandelriomx)
Bitácora del director
Excélsior

Ojalá veamos caer en manos de la justicia a los políticos que abren la puerta a la delincuencia organizada y la dejan operar a sus anchas.

En la extensa declaración que dio ante una cámara de video y una interrogadora de la Secretaría de Seguridad Pública federal, el capo Édgar Valdez Villarreal, La Barbie, reveló que destinaba 2.5 millones de dólares mensuales de sus ganancias ilícitas para corromper a autoridades del estado de Morelos, entre otras.

Esa parte de la declaración, que no se ha dado a conocer en México, fue hecha del conocimiento de funcionarios estadunidenses, que a su vez la comentaron con este diario.

En realidad, la confesión no es sorprendente. Imaginar lo contrario -es decir, que La Barbie y su organización podían traficar miles de kilos de cocaína hacia Estados Unidos, como está asentado en dos acusaciones que existen en su contra en aquel país, sin necesidad de corromper a autoridad alguna- sería verdaderamente ingenuo.

Aunque la corrupción no es el único componente del crimen organizado, hay una relación estrecha entre ambos. Diversos estudios, teóricos y aplicados, han mostrado los vínculos que existen entre el crecimiento de crimen organizado y la corrupción en el sector público en un gran número de países. México no tendría por qué ser la excepción.

La Convención de Naciones Unidas contra el Crimen Organizado Trasnacional, adoptada por la Asamblea General de la ONU en noviembre de 2000, definió al crimen organizado como un grupo estructurado, que realiza delitos graves para obtener ganancias y cuyas características son el uso de la corrupción, la violencia, el lavado de dinero y la reinversión de sus utilidades en la economía lícita.

Si bien la corrupción puede existir sin la presencia del crimen organizado, éste no sobreviviría sin la corrupción.

Como decía, hay muchos factores que vuelven a un país propicio para el florecimiento de la delincuencia organizada. Entre ellas están la impunidad, la falta de competencia en el ambiente de negocios, la ausencia de una definición clara de los derechos de propiedad, la discrecionalidad de los servidores públicos, etcétera.

Sin embargo, la posibilidad de comprar a autoridades es fundamental para el crecimiento de esas actividades ilícitas. Cualquier índice de medición sobre criminalidad organizada, como el que desarrollaron los investigadores Jan van Dijk y Eduardo Buscaglia para la Oficina de Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito (Controlando el crimen organizado y la corrupción en el sector público, 2003), tendrá entre sus variables el nivel de "captura estatal" que existe en determinado país.

Hace un mes, el secretario de Seguridad Pública federal, Genaro García Luna, dijo que el crimen organizado destinaba unos mil 270 millones de pesos mensuales para corromper a los cerca de 150 mil policías municipales que existen en México.

No hace falta reflexionar mucho para darnos cuenta que la corrupción ha sido la puerta de entrada al crimen organizado.

Sin duda, la detención de La Barbie ha sido gran éxito de la procuración de justicia en México, pero ¿cuántos Barbies no estarán a punto de franquear esa puerta que es la corrupción?

Preguntémonos qué se está haciendo para combatir la corrupción en México. Para ser justos, se han hecho algunas cosas: la mejora regulatoria y la instauración de controles sobre la actividad financiera sin duda reducen los márgenes para que individuos y organizaciones privadas puedan abusar de los poderes públicos para sus fines particulares.

Sin embargo, persisten muchas otras condiciones, identificadas en estudios internacionales, que hacen posible la corrupción. Entre ellas, el sometimiento de los servidores públicos a las presiones políticas.

Veamos el caso reciente del Instituto Nacional de Migración (INM), una dependencia donde, de acuerdo con innumerables evidencias, se ha solapado una enorme discrecionalidad -si no es que una abierta corrupción- en el manejo del tránsito de cientos de miles de personas por territorio mexicano hacia la frontera con Estados Unidos.

El miércoles pasado, la comisionada del INM, la veterana política panista Cecilia Romero, estaba convocada en la Secretaría de Gobernación para entregar el cargo. Al menos eso le habían avisado la víspera. Sin embargo, faltando cinco minutos para la cita, ésta fue suspendida. Después de consultar a algunas fuentes, di a conocer el dato en ese momento a través de la red social Twitter, así como el nombre de quien debía ocupar el cargo, el también panista Edgardo Flores Campbell.

Un antecedente inmediato del relevo frustrado el miércoles fue la matanza de 72 migrantes, provenientes de cinco países, en un rancho del municipio de San Fernando, Tamaulipas.

El gobierno federal ha dado muestras de que no le tiembla la mano cuando se cree que debe ser destituido un funcionario por una mala actuación, como lo hizo con el director de Fonatur, Miguel Gómez Mont. Sin embargo, ese no fue el procedimiento elegido en el caso de Cecilia Romero, quien tampoco presentó su renuncia después de los hechos.

Lo que se pretendía hacer en la Secretaría de Gobernación era un relevo express, que no mencionara la masacre, aunque dejara en el aire la impresión de que el cambio se debía a eso. La contraorden dejó al secretario Francisco Blake con un palmo de narices, y en el suspenso a quien eventualmente tomará el cargo, Flores Campbell.

Aunque hubo quienes ya celebraban la salida de Romero, yo preferí tomar una distancia crítica del procedimiento. Estamos demasiado acostumbrados en México a exigir que rueden cabezas (metafóricamente hablando, en este caso) y a pensar que cualquier cambio es bueno, aunque no vaya a las raíces del mal que lo antecedió.

Pero ¿no cree usted, lector, que habría que revisar el trabajo de Romero antes de que se vaya, así como los conocimientos de Flores Campbell y su plan de acción para hacerse cargo del INM?

¿No convendría que una y otro comparezcan ante una comisión legislativa para saber, de parte de ella, si la corrupción entre agentes del INM condujo al desenlace trágico de San Fernando, y, de parte de él, qué piensa hacer para erradicar las malas prácticas en el Instituto?

De otro modo, ¿cómo se puede combatir el sometimiento del servicio público a las necesidades partidistas, que, de acuerdo con muchos investigadores, es una de las fuentes de la corrupción?

Vuelvo a la pregunta inicial: ¿Qué está haciendo el Estado mexicano para combatir la corrupción? Yo digo que muy poco.

Cuando topan con pared en casos de aparente corrupción como las llamadas telefónicas del gobernador de Veracruz, en las que se escucha cómo Fidel Herrera dispone de recursos públicos para favorecer a candidatos de su partido, o el apoyo del director de la Lotería Nacional a un aspirante a gobernador por el PAN, ¿cómo podemos esperar que se desvanezca la desconfianza que tienen los ciudadanos en las instituciones?

Leo la lista que elaboraron Van Dijk y Buscaglia en 2003 para la ONU, sobre condiciones propicias para el desarrollo del crimen organizado, y veo con pesar que México cumple con la mayoría: distanciamiento de la ciudadanía de la toma de decisiones, desigualdad, corrupción, falta de competencia, cabildeo no regulado de grupos de interés, impunidad, evasión de impuestos, falta de independencia de los servidores públicos, escasez de crédito, débil seguridad jurídica.

Lo que da esperanza, y lo dice el mismo estudio, es que cuando un Estado se decide a revertir las cosas, puede esperar éxito en su lucha contra el crimen organizado.

Ojalá que pronto veamos caer en manos de la justicia, al ritmo con el que caen los capos y los sicarios y los cargamentos de armas y droga, a los políticos corruptos que abren la puerta a la delincuencia organizada y la dejan operar a sus anchas. De momento, sería bueno ver caer a quienes recibieron el dinero sucio de La Barbie, y que narren frente a una cámara de video -con respeto al debido proceso, diría yo- cómo recibieron esos millones de pesos de manos del crimen organizado.

Peña Nieto y su campaña

Alvaro Cueva (@AlvaroCueva)
alvarocueva@milenio.com
Ojo por ojo
Milenio

Enrique Peña Nieto le volvió a contestar a Felipe Calderón con otra campaña de spots. ¿Así o más obvio que ambos políticos están en campaña? ¿Así o más descarado que están en guerra?

Vámonos al origen. En septiembre, el Presidente de la República da su Informe de gobierno. Desde hace algunos años, por diferentes razones, lo tiene que dar a escondidas.

Yo no sé a quién, pero a alguien se le ocurrió que una buena idea para compartir los datos de ese informe era a través de spots de radio y televisión.

El resultado, más que un informe de gobierno, es una campaña política, una campaña para promover al Presidente, una campaña para promover al PAN, al partido del presidente.

Los mexicanos cambiamos “El Día del Presidente” por algo todavía peor: “La campaña del Presidente”. ¡Bien!

Lo chistoso no es el patetismo de esos spots ni la contradicción entre su optimismo y el pesimismo que usted y yo experimentamos todos los días, sino que, año con año, el gobernador del Estado de México, del PRI, le contesta su campaña con otra más ridícula, más inútil.

Tal parece que la preocupación de Calderón y Peña Nieto, más que gobernar, más que resolver, está en una lucha hiper-absurda por ver quién manipula más a la gente, por ver quién sale más bonito en su video.

¿Y nosotros? Bien, gracias. Viviendo entre balazos, gordos, pobres desempleados y en ciudades al borde del colapso.

Aunque el IFE los haya autorizado, los spots de Enrique Peña Nieto son algo que no debería existir en el contexto de la televisión nacional.

¿Por qué? Primero, porque no son spots ni de su informe ni de su gobierno. Son spots de él, de lo lindo que es, de lo mucho que trabaja, del cariño que la gente le tiene.

No se necesita ser un experto en semiótica para ver esos anuncios y detectar que, de informe de gobierno, no tienen nada.

¿Acaso el IFE no se dio cuenta de esto? ¿Cuáles son sus parámetros para la evaluación de contenidos en materia de spots electorales como para no haber detectado que cuando un gobernante se saca a sí mismo recibiendo ovaciones no le está diciendo a la gente los logros de su administración? ¡Cuáles!

Segundo, Enrique Peña Nieto es gobernador del Estado de México. Si va a sacar spots sobre su informe de gobierno, los tiene que sacar en el Estado de México, no en cadenas nacionales.

¿De qué le puede servir a la gente de Hermosillo, Tampico, Durango, Tepic o de Chetumal enterarse del “buen” gobierno del señor Peña Nieto? De nada.

Para lo único que sirven esos anuncios, en una red nacional, es para promover, al señor, como candidato a la grande para el futuro, para que la gente diga: qué gusto conocerlo, ya siento que lo quiero, que me gobierne.

Además, son unos spots que van de lo mañoso a lo mal hecho. ¿Ya vio con atención el periódico que don Enrique tiene doblado a su lado en esos mensajes? Es un periódico que habla mal de Calderón.

Lo que el gobernador del Estado de México está haciendo es partir de un conflicto para congraciarse con la gente que está inconforme con la administración del Presidente.

¿Esto es propio de un informe de gobierno? ¡Claro que no! Se parece más a las campañas electorales de 2006, aquellas que decían que Andrés Manuel López Obrador era un peligro para la nación, que a un reporte de cuentas.

Ahora, ¿por qué le digo que los spots de autopromoción de Enrique Peña Nieto están mal hechos? Porque se nota que sus responsables saben muy poco de referentes colectivos.

En sus anuncios, don Enrique viaja en una camioneta oscura, entrando a la noche, mientras habla con nosotros desde el interior, evocando el pasado, mirando hacia otro lado.

¡Eso es de mafiosos! Alguien que, para contarte algo, te mete a su vehículo y lo pone en movimiento, es alguien que tiene algo que ocultar, alguien que no quiere que nadie más se entere, alguien que no quiere despertar sospechas, alguien que te puede secuestrar.

Y no lo digo nada más yo. Está presente en la historia del cine desde tiempos inmemoriales y es un lugar tan común que hasta ha sido parodiado en películas infantiles.

Igual, alguien que no te mira a la cara cuando te está hablando es alguien que te está engañando. ¡Cuidado!

En el Estado de México están pasando cosas terribles. ¿Nos vamos a dejar distraer con esta campaña? ¿De veras nos vamos a dejar?

¡Atrévase a opinar!