septiembre 08, 2010

“La Barbie” es un héroe; los militares son criminales

Ricardo Alemán
aleman2@prodigy.net.mx
Itinerario Político
El Universal

De pena ajena el México esquizofrénico que vivimos. Un México donde aliados amarillos del PAN y de Felipe Calderón “hicieron fuchi” al Cuarto Informe, mientras los enemigos priístas aplaudieron al Presidente y hasta pactaron “en lo oscurito”.

Un México en donde Felipe Calderón pronosticó que en las elecciones de 2012 “el problema no será quién gane, sino cómo gane”, pero olvidó la autoría del “haiga sido como haiga sido”, para justificar su triunfo electoral en el 2006.

Un México en donde, a pocos días de la captura de La Barbie, el criminal aparece como héroe del imaginario colectivo, y cineastas del mundo persiguen su leyenda para llevarla a la pantalla grande. Todo, mientras militares que combaten al crimen aparecen como criminales.

Un México en donde resulta que opinantes de alto rating parecen concluir que no sirve de nada a los ciudadanos la captura de criminales como La Barbie. Peor, dicen que en una de esas, su captura pudiera detonar una guerra aún más cruenta entre capos que intentarían ocupar su lugar.

¿De dónde sale el rosario del absurdo?

Está claro que a nadie sorprende la incongruencia y volatilidad ideológica de políticos y partidos, de gobernantes que han convertido en culto la enseñanza de la Chimoltrufia: “Como digo una cosa, digo la otra”. Pero lo más preocupante es la aberración mediática y de opinantes que parecen empeñados en hacer creer que la realidad sobre la violencia y la inseguridad en México vive la peor crisis de esquizofrenia.

Resulta impensable que a causa de la política informativa mediocre del gobierno federal, un criminal como La Barbie se haya convertido en lo más parecido a un héroe popular cuya captura —según el imaginario colectivo— no servirá para nada. Lo cierto es que nadie en el gobierno federal fue capaz de explicar a los ciudadanos que el mensaje de la captura de La Barbie no es convertirlo en héroe, sino que el mensaje es contra la impunidad; que la autoridad es capaz de capturar, enjuiciar y castigar a los grandes capos. El mensaje es de gobernabilidad.

Pero acaso resulta más grave la incapacidad del gobierno para explicar la causa del crimen cometido por militares contra civiles en una carretera de Nuevo León. ¿Qué pasó? ¿Por qué ninguna autoridad ha sido capaz de explicar a los ciudadanos que los militares no son criminales, que combaten a los criminales, y que el gobierno trabaja para evitar accidentes y tragedias como esa?

¿Quién será capaz de explicar que La Barbie no es héroe, que su captura es un logro y un mensaje contra la impunidad; que los militares son humanos, que se equivocan, pero que no son criminales?

Belicosidad priista

Miguel Ángel Granados Chapa
miguelangel@granadoschapa.com
Plaza Pública
Reforma

Es cierto que los tres priistas principales (si descontamos a algunos gobernadores) se sentaron el lunes a dialogar con el presidente Calderón. Pero la presencia de Beatriz Paredes, Manlio Fabio Beltrones y Francisco Rojas en Los Pinos no necesariamente marca el cese de las hostilidades entre el PRI y el gobierno federal.

Dejemos a un lado la retórica ignorante, exagerada y provocadora de Enrique Peña Nieto -¡mire usted que comparar las alianzas políticas entre antagonistas con la delincuencia organizada!-; basta con tener presentes las posiciones recientes del líder de los diputados para tener una idea del enfrentamiento que ocurrirá en esa Cámara a propósito del paquete fiscal, que en el clima así esbozado será el asunto primordial en las próximas semanas.

Aun antes de la entrega de los proyectos hacendarios a que está obligado el Ejecutivo -que debe hacerse hoy-, la bancada tricolor anunció su posición, contraria a los indicios que sobre el contenido de ese paquete han salido de la Secretaría de Hacienda. Por supuesto que se trata, como en el chalaneo mercantil, de una posición inicial -"para empezar a platicar", se decía en el regateo de los mercados populares-, susceptible de ser modificada. Pero si persisten las diferencias entre la bancada del PRI (o al menos el sector mayoritario que acompaña a Rojas en su belicosidad), ese partido, junto con su dependiente, que no aliado, el Verde, tiene los votos suficientes para aprobar un presupuesto que difiera del proyecto enviado por el Ejecutivo. Claro que asimismo el Presidente puede vetar el resultado del debate legislativo dominado por el PRI, pero es probable que a éste lo acompañaran el PRD y los partidos que se agrupan en el DIA cuando se llegara al punto de ratificar una posición controvertida por la Presidencia.

La fracción priista dirigió una carta abierta al presidente de la República en que le demanda un proyecto de Presupuesto de Egresos que sirva para el crecimiento, que no sea para simular, que sea realista y austero y que no implique más impuestos sino al contrario la reducción del Impuesto al Valor Agregado. Hoy mismo, o mañana, ese grupo parlamentario hará una evaluación inicial del documento presidencial y lo calificará según se aproxime o se aleje de sus condiciones.

La carta, sin embargo, fue precedida de un documento suscrito personalmente por Rojas que es un golpe al mentón o al plexo, o a ambas regiones corporales, del quehacer gubernamental. La crítica al Ejecutivo se monta en el lema gubernamental "Para vivir mejor", que usa como ritornelo, entre interrogaciones, tras la aportación de datos sustantivos que muestran la ineficacia de la administración calderonista. El propio documento se titula así: "¿Para vivir mejor?".

Es una crítica sin concesiones. La introducción arranca afirmando que "el estado que guarda la nación no es satisfactorio", pero en las páginas siguientes esa calificación levemente reprobatoria se acendra y amplía. "La simple observación de la realidad -continúa el ex director general de PEMEX- muestra la incapacidad de los responsables de las instituciones para solventar los problemas más elementales de la población, que se expresan en una interminable sucesión de conflictos de los que tenemos noticia todos los días.

"El estancamiento de la economía, la falta de empleo y la inseguridad pública son muestra evidente de un ejercicio gubernamental ineficaz y contradictorio". Y pasa a probarlo: "En los últimos nueve años el crecimiento promedio del Producto Interno Bruto (PIB) ha sido de 1.2 por ciento". El dato sirve para que el autor pregunte: "¿La caída persistente de la economía es una forma de vivir mejor?".

(De paso, Rojas lleva agua a su molino partidario al asegurar que, "en contraste, durante el periodo 1994-2000 el promedio del crecimiento fue del 3.6 por ciento, aun con la crisis de 1995 y la caída del precio del petróleo en 1998, con tasas de crecimiento que llegaron al 7 por ciento").

Rojas aduce mucha otra información económica y financiera, referida al desempleo creciente y sus variantes; a la desarticulación de la industria, la disminución de la inversión extranjera, la caída de la competitividad y de los incentivos para los negocios; a la insuficiencia de créditos productivos; a la dependencia alimentaria; al despilfarro del petróleo y la desinversión en la industria eléctrica; y a la mala administración de las finanzas públicas, el incumplimiento de programas, los gastos no aprobados y la carencia de un sistema integrado y adecuado de evolución de resultados. Y en todos los casos pregunta si eso sirve para vivir mejor.

Procede de igual manera respecto de los indicadores sociales, y respecto de todos pregunta si sus insuficiencias hacen honor al lema "Para vivir mejor" y concluye hablando de la inseguridad pública, cuyo aumento, los temores de inestabilidad y la desconfianza en las instituciones son tampoco formas de vivir mejor.

No puede ignorarse el factor interno en esa acre posición. Los coordinadores de las bancadas en el Congreso, Beltrones y Rojas, no sintonizan y, respecto de la sucesión presidencial persiguen intereses diversos. El contraste entre la serenidad dialogante ofrecida por el sonorense y la sequedad rasposa de Rojas quizá fue un factor para que éste extreme sus posiciones. Pero salvo inexactitudes dolosas, como hablar en plural del incendio "de guarderías mal subrogadas", el examen del coordinador de los diputados es una crítica documentada, digna de un opositor serio.

Cajón de Sastre

Murió el arquitecto Guillermo Rosell de la Lama, notable en su profesión antes de ingresar en la vida pública. Nacido el 22 de julio de 1925, a sus 85 años se hallaba retirado. Fue subsecretario del Patrimonio Nacional donde hacia 1960 conoció a José López Portillo. Cuando éste fue presidente de la República lo nombró senador y secretario de Turismo, posición a la que renunció para ser gobernador de Hidalgo, entidad con la que no había conservado vínculo alguno. Conocido por su carácter explosivo, que lo hacía incurrir en arbitrariedades, resolvió sin embargo un arduo y largo conflicto de tierras en La Huasteca, que era foco de ancestral violencia. Encabezó una corriente relevante en la arquitectura mexicana y diseñó el Hotel de México (actualmente World Trade Center) con el Polifórum cultural Siqueiros.

El PRI y los impuestos

Jorge Fernández Menéndez
Razones
Excélsior

Los intereses electorales de este partido son de demasiado corto plazo y la idea es no mover nada importante de aquí a 2012, excepto el IVA.

Importante es que el Presidente se reuniera con los líderes priistas, un día después del Informe de Enrique Peña Nieto (verdadero inicio formal de su campaña por la candidatura presidencial priista), para analizar la agenda de seguridad. En los llamados Diálogos por la Seguridad, la presidenta del PRI, Beatriz Paredes, tuvo una intervención un poco críptica, diciendo que esos temas había que abordarlos en forma privada y, al siguiente encuentro, con los líderes parlamentarios, ni Manlio Fabio Beltrones ni Francisco Rojas asistieron. Ojalá que, como se dijo en el comunicado de la Presidencia, haya habido acercamientos reales que permitan sacar adelante la agenda de seguridad porque, sin ella, el gobierno federal resultará, sin duda, damnificado, y la enorme mayoría de los gobernadores también, quizás en forma más directa. Y la mayoría, que son priistas, están comenzando o a punto de iniciar sus mandatos. No pueden nadar de muertito cinco o seis años.

Pero el tema donde el PRI ha puesto su atención, y que según el comunicado oficial no se abordó en esa reunión en Los Pinos, algo muy posible porque no hubo allí nadie del gabinete económico y no parece ser éste un buen momento para recordar los pactos presupuestales del año pasado, es en el paquete económico y, sobre todo, en el tema fiscal. Dicen que el gobierno está convenciendo a los priistas para que no avance la reducción del IVA de 16 a 15 por ciento. Me parece utópico: en la Cámara de Diputados el muy influyente Luis Videgaray ha insistido en que se va a mantener esa reducción y los priistas impulsarán y sacarán adelante la medida, como respuesta por la ruptura de aquellos pactos y las alianzas electorales antipriistas de este año. Pero además porque parece ser ya bastante obvio que la batalla que viene será la de Peña Nieto vs. Cordero, a la espera de la decisión sobre si a ella se incorporará Ebrard o López Obrador (o ambos, por separado), y los priistas tratarán de regalarle lo menos posible al secretario de Hacienda.

Lo cierto es que con esa decisión habría, paradójicamente, dos entidades afectadas en sus participaciones federales: una es el Estado de México y la otra el Distrito Federal. Habrá, entonces que redistribuir esos recursos, el problema es que ello se realiza de acuerdo a una regla legal que sería difícil modificar en esta ocasión. En otras palabras, de una u otra forma, bajando o no el IVA, de alguna manera el PRI y el PAN se tendrán que poner de acuerdo.

Los otros temas que le interesan al priismo deberán ser observados con otra visión: eliminar el impuesto a las telecomunicaciones parece un paso lógico luego del profundo desaseo que ha habido en el sector, entre las adjudicaciones y la designación de Mony de Swaan en la Cofetel. Los sectores que se han sentido afectados, la mayoría del sector, se lo agradecerán al priismo. Por el contrario, el tema del ISR y el IETU, que el PRI también quiere revisar, puede dar paso a una serie de medidas demagógicas y dañinas para la economía.

Hace un año aproximadamente, Beltrones y el grupo de senadores priistas habían presentado una propuesta fiscal que su partido no ha retomado y que, si lo hiciera, le permitiría corregir los desequilibrios fiscales y avanzar muchos puntos en el camino de regreso a Los Pinos: era la fórmula que han aplicado todos los países exitosos en situación como la nuestra: un IVA generalizado, incluso quizá más bajo que el actual o similar con una canasta básica exenta, con una reducción del ISR, también generalizada y eliminando el IETU. Se ampliaría la base de contribuyentes, la recaudación se simplificaría, habría estímulos para la inversión y el consumo y se recaudaría mucho más. Pero el PRI no va a retomar esa propuesta: sus intereses electorales me parecen de demasiado corto plazo y la idea es no mover nada importante de aquí a 2012, menos en un terreno, el del IVA, donde el priismo, erróneamente (porque si regresa al poder se topará con el obstáculo que ellos mismos crearon), ha hecho de una medida económica un acto de fe.

Habrá Presupuesto de Egresos y Ley de Ingresos, y nadie, otra vez, quedará satisfecho. Mucho menos las exigencias del país, que asiste sin resistir a la confirmación de que seguimos desbarrancándonos en competitividad internacional.

Peña Nieto, Televisa y TV Azteca

Alvaro Cueva (@AlvaroCueva)
alvarocueva@milenio.com
El pozo de los deseos reprimidos
Milenio

Todavía estoy con la boca abierta por la entrevista que Enrique Peña Nieto tuvo en “El noticiero con Joaquín López-Dóriga” el lunes pasado.

¿Por qué? Porque no fue una entrevista como las que normalmente vemos en ese servicio informativo. Fue como una mención comercial, como cuando los conductores de los programas de revista fingen que entrevistan a alguien para vender un producto milagro.

Por lo que entendí, fue un diálogo convocado a raíz del quinto informe del gobernador del Estado de México.

Yo me pregunto: ¿Cuál puede ser el interés, para el público de un noticiario nacional, de un asunto estrictamente local como ése?

¿Por qué, si don Enrique va y habla, no van y hablan todos los gobernadores de todos los estados de la República cada vez que rinden cuentas en su localidad?

Y si el pretexto no era el informe del señor Peña Nieto sino la escandalosa cantidad de notas negativas, de trascendencia nacional, que se han generado en el Estado de México en las últimas semanas, ¿por qué se trató a ese gobernador como invitado de lujo?

Usted lo vio, Joaquín López-Dóriga preguntaba una cosa, don Enrique contestaba otra y, a diferencia de lo que normalmente pasa en “El noticiero”, su titular jamás le dijo: “eso no fue lo que le pregunté”.

Aquí hay muchas casualidades, desde el hecho de que esta entrevista se dio a menos de una semana del anuncio del presidente Calderón de que habrá más televisoras con la inminente llegada de la televisión digital, hasta la afirmación contundente, no pregunta, de que don Enrique es un “fuerte precandidato” a las elecciones de 2012.

Nadie invita a alguien a un noticiario para escuchar afirmaciones, mucho menos afirmaciones como ésa.

Nadie invita a un gobernador para preguntarle por su último informe, y termina haciéndole una entrevista de semblanza para que le gente se entere de sus posturas sobre temas concretos como los matrimonios entre personas del mismo sexo y las alianzas electorales.

Ésas son entrevistas de campaña y si las cosas ya están así, ¿cómo le va a hacer “El noticiero” para no meterse en problemas de credibilidad en los próximos días?

¿Va a entrevistar a los otros “fuertes precandidatos”? ¿Los va a entrevistar igual? ¿O va a dejar todo esto así, como si la gente no se diera cuenta de lo que pasó ahí?

BICENTENARIO AZTECA

No sé si a usted le esté sucediendo lo mismo que a mí, pero yo ya estoy saturado de cápsulas, mesas redondas, series y programas especiales sobre el Bicentenario de la Independencia.

Ya no puedo más con tantas imágenes de Miguel Hidalgo que han estado apareciendo en todos los canales. Si no es un documental es una dramatización, si no es una biografía es una opinión.

Siento como si estuviéramos en otro Mundial de Futbol sólo que con la diferencia de que aquí ni estamos compitiendo ni existe la posibilidad de que nos llevemos una copa. Por tanto, qué flojera.

Si a esto le agregamos la muy particular realidad del México de hoy, todo esto sí es como para volverse loco.

Por eso celebro la decisión que tomaron los señores de TV Azteca: conmemorar los 200 años de “Mi México” con un paquete de cortometrajes realizados por algunos de los más famosos directores del cine nacional de la actualidad.

Y no, no son cortometrajes sobre Miguel Hidalgo, José María Morelos o Agustín de Iturbide.

Son pequeñas películas, en diferentes tonos, sobre cuestiones mexicanas que se van a presentar, a ritmo de una por semana, durante varios lunes consecutivos, en “Hechos con Javier Alatorre”.

El lunes pasado, por ejemplo, se presentó la primera pieza de este mosaico a cargo de Alejandro Springall (“No eres tú, soy yo”), un ejercicio cinematográfico divertidísimo sobre los lacandones.

¿Por qué divertidísimo? Porque en lugar de irse por lo solemne, Alejandro se fue por el lado de la comedia, por mostrarnos, en este caso, el impacto del protestantismo en la selva lacandona.

Lo más bonito de todo fue que el resultado fue positivo, rico, alegre, el retrato de un México nuevo, diverso, abierto, pero al mismo tiempo entusiasta, entrañable.

Me hizo muy feliz y lo considero una gran aportación porque, en contraste con otras propuestas, este paquete de cortometrajes no caduca, se puede ver cualquier día, en cualquier momento, conmemorando o no conmemorando centenarios o bicentenarios, se puede ir a festivales y hasta se puede vender en DVD.

Lo que acaba de hacer TV Azteca es el primer gran acercamiento de la industria de la televisión mexicana por estimular algo tan hermoso e importante para todos como el cine. ¡Bravo!

¿Se imagina si esto fuera la primera etapa de una relación todavía más sana e intensa entre el cine y la televisión?

Luche por ver los cortos de TV Azteca porque en estas fiestas patrias, además de todo lo que estamos viendo hasta el cansancio, también se vale ser feliz. ¿A poco no?