septiembre 09, 2010

Tres de derechos humanos

Jorge G. Castañeda
jorgegcastaneda@gmail.com
Reforma

El tema de los derechos humanos en México ha vuelto a surgir con fuerza en estos días por tres diferentes hechos, aunque con distintas implicaciones.

El primero es el trágico fallecimiento de un padre y su hijo de 15 años en la carretera Monterrey a Nuevo Laredo el domingo pasado. Aparentemente al rebasar un convoy militar y no atender las señales de detenerse exigidas por elementos del Ejército, fue baleado el viejo carro destartalado, repleto de ocho ocupantes, dos de los cuales murieron. El Ejército actuó con mucha más serenidad en este caso que en otros, aceptando su error y pidiendo perdón. Pero no se han aclarado los enigmas derivados de esta tragedia ¿Cuál realmente es el protocolo o "rules of engagement" de las Fuerzas Armadas en su relación con las armas y los posibles sospechosos integrantes del crimen organizado? ¿Se trata de que los soldados sólo disparen cuando les disparan?, ¿o el protocolo en lo hechos es disparar primero y "viriguar" después? Se entiende que en operativos como el de Beltrán Leyva en Cuernavaca no se pueda seguir al pie de la letra el protocolo de sólo abrir fuego después de que lo haga el enemigo. Pero en otros casos como el del retén en Tamaulipas y los niños, la tragedia de esta semana e incluso el de los 25 sicarios muertos en combate, según el Ejército, a 3 kilómetros de la frontera entre Nuevo León y Tamaulipas recientemente, no es evidente qué protocolo se está siguiendo. Estos casos hacen que surja nuevamente la pregunta sobre el fuero militar. ¿Dónde, cómo y por qué deben ser juzgados los soldados que mataron al padre y al hijo? Por el momento será por el fuero militar. Pero México en principio tendría que acatar el fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso Radilla, y derogar el artículo 57 del Código Penal Militar.

Un segundo punto es que México también deberá, en teoría, acatar las exigencias del Departamento de Estado del gobierno norteamericano, respaldadas por la retención del 15% de financiamiento del apoyo de Estados Unidos a México en materia de narcotráfico, debido al insuficiente avance realizado por el gobierno de Calderón en tres temas concretos: fortalecer a la CNDH, limitar el fuero militar en casos de abuso de civiles y mejorar la comunicación con las ONG de derechos humanos en México. Ya no se trata de una denuncia del Congreso norteamericano, sino una afirmación del mejor aliado del gobierno de México en su guerra contra el narcotráfico. La situación de derechos humanos en México, según este aliado, no está mejorando. Siempre he sido partidario de anclar la democracia y los derechos humanos, en el sentido más amplio de la palabra, en los instrumentos y factores internacionales. Abogué, junto con Mariclaire Acosta y Adolfo Aguilar Zinser, por la inclusión en el TLCAN de una cláusula democrática y de derechos humanos, como posteriormente sí fue incluida en el Acuerdo de Cooperación Económica con la Unión Europea. Por tanto, sería absurdo criticar ahora el acuerdo al que llegaron en Washington, hace dos años, el presidente de la República, PGR, SRE, el Departamento de Estado, el Senado americano y organizaciones como Human Rights Watch para establecer una responsabilidad precisa en este ámbito de la llamada Iniciativa Mérida. Y me congratulo que el Departamento de Estado se haya manifestado esta vez como lo hizo, a diferencia de las ocasiones anteriores. Pero todo esto debe saberse en México y no ser sólo asunto de especialistas.

Por último, no puedo dejar de mencionar un tercer elemento de menor importancia, pero de gran alegría, en tanto que soy miembro de la junta de gobierno de Human Rights Watch. El lunes pasado el financiero húngaro-americano George Soros anunció que haría el donativo más grande de su vida a Human Rights Watch: 10 millones de dólares al año durante 10 años, es decir, 100 millones de dólares para defender los derechos humanos en el mundo entero, en América Latina y por supuesto en México.

Las incógnitas de La Barbie

Jorge Fernández Menéndez
Razones
Excélsior

Algunos dicen que se habría entregado con la condición de que sería enviado a EU donde se acogería al programa de testigos protegidos.

Algo muy extraño ocurre en torno a la detención de Édgar Valdez Villarreal, La Barbie, el 30 de agosto pasado. La poco explicable falta de información oficial se ha combinado con una ola de rumores, que podrían tener verosimilitud pero también ser propalados por los cárteles enfrentados con Valdez Villarreal o que pueden temer a sus declaraciones, de que la suya fue una detención pactada, una entrega acordada tiempo atrás.

Pero ni siquiera en eso existen coincidencias: algunos dicen que Valdez se habría entregado con la condición de que sería enviado a Estados Unidos donde se acogería al programa de testigos protegidos (con un acuerdo similar al que aparentemente obtuvo Osiel Cárdenas). Otros dicen que la entrega es para evitar ese traslado a su país de origen (algo absurdo, me imagino que un hombre como Valdez Villarreal lo que menos quisiera es pisar una cárcel mexicana llena de antiguos y nuevos enemigos). Hay quienes aseguran que todo se hizo, aunque no hay comparación entre la trascendencia de un hecho y el otro, para ocultar la información de que unos tres mil elementos de la Policía Federal fueron dados de baja por no pasar los controles de confianza. Y ahora nos enteramos de que en el parte que escribieron los agentes que supuestamente detuvieron a Valdez Villarreal y sus custodios, todo se debió a una violación de tránsito, ya que la gente de La Barbie circulaba a excesiva velocidad por la carretera México-Toluca y fueron entonces detenidos por una patrulla de la Policía Federal y se entregaron, dicen, sin oponer resistencia, a pesar de que sus custodias llevaban hasta lanzagranadas. Pero además dicen que esa detención se dio a las 18.30 horas cuando desde un par de horas atrás se tenía conocimiento de que ese narcotraficante habría sido capturado. Algo no checa en toda esta historia.

Existe un dato que por alguna razón se soslaya: el mismo día y casi a la misma hora de la detención de Valdez Villarreal hubo una persecución y un tiroteo en la zona de Perisur en el sur de la Ciudad de México. Allí murió un hombre que fue identificado como Aarón Arturo Giles, algunos han dicho que era el contador de La Barbie y otros su jefe de sicarios. Lo cierto es que era uno de sus principales colaboradores. La versión oficial sostiene que tres personas que viajaban con él lograron huir. Un par de horas después se dio la detención de Valdez.

También, al mismo tiempo que La Barbie era aprehendido en México, en una amplia redada eran detenidos en Colombia once integrantes de su organización y la policía colombiana establecía los lazos de ese cártel con las FARC para el aprovisionamiento de droga que ese grupo armado entregaba a los operadores de la Valdez Villarreal en su base en Panamá (por cierto, ¿no es extraño que ninguno de quienes operaban allí haya sido detenido cuando se cortaron los dos extremos de la línea de aprovisionamiento entre Colombia y México?).

En este contexto, el parte policial oficial parece más una pieza de desinformación de las autoridades que un relato fidedigno de lo sucedido. No es concebible que un capo al que acompañan diez custodios, que lleva armamento de alto poder para defenderse, simplemente se deje atrapar por una patrulla y, sin resistir, se entregue.

En este contexto, ¿hubiera sido posible una detención pactada? No existe ninguna información fidedigna sobre el tema, sólo rumores, pero si fuera así, no veo qué habría de maquiavélico en el tema. Muchos de los principales narcotraficantes en Colombia, en EU, en el resto del mundo y en México tuvieron detenciones pactadas, y entre ellos se asegura que estuvieron los hermanos Rodríguez Orejuela, los líderes del poderosísimo cártel de Cali. Y muchos han tenido acuerdos, sobre todo con autoridades estadunidenses, para recibir ciertos beneficios a cambio de colaboración e información. Como decíamos, el caso de Osiel Cárdenas parece ser uno de ellos. Obviamente ese tipo de acciones no se publicita. Pero son terriblemente efectivas y, al contrario de lo que se cree, se dan porque la presión sobre un criminal es mayor que su capacidad de resistencia y prefiere preservar vida y parte de sus bienes para él o su familia a través de ese tipo de acuerdos. Así se han desmantelado muchas de las principales organizaciones criminales en el mundo. Y eso es parte de una buena labor de inteligencia. Por lo tanto, lo de una entrega pactada o algo similar no deja de ser una posibilidad verosímil.

¿Qué viene con Valdez Villarreal? Un periodo de arraigo, como ya ha sido decretado, donde se concluirán sus interrogatorios (y no es casual que ese arraigo se dé en el centro de mando de la Policía Federal) y luego será deportado a Estados Unidos, donde las autoridades de ese país ya tienen preparada su recepción.

Así cayó La Barbie

Pablo Hiriart (@phiriart)
phl@razon.com.mx
La Razón

La Secretaría de Seguridad Pública que encabeza Genaro García Luna ha tenido buenos golpes, que se desdibujan hasta la caricatura por el afán protagónico de él o de quienes están bajo su mando.

Si tienen una buena historia, ¿para qué inventan una película?

Cuando la Policía Federal capturó a La Barbie se anotó un gran punto y fue una buena noticia para el país. No sabían a quién detenían, pero qué importa eso a la luz del resultado.

Ahora bien, armar la fantasía hollywoodesca de policías disfrazados de campesinos y albañiles que estaban en el rancho del capo y que al llegar éste a su propiedad, ¡zaz!, lo capturaron, es una mentira y es un error.

Es mentira, pues fue detenido en la carretera porque venía a exceso de velocidad, según se asienta en el parte informativo de la propia dependencia. Se trata del parte PF/DA/CICTA/418/2010.

Y es un error, porque dramatizar y edulcorar una acción policiaca que de por sí fue exitosa, lo único que hace es restarle credibilidad a la institución.

Lo mismo les pasó con el caso de Florence Cassez. Desbarataron a una peligrosa banda de secuestradores y criminales crueles, pero decidieron darle ambientación con una nueva puesta en escena de la captura al día siguiente, para que saliera bien en la tele.

Si lo que estamos viviendo es una guerra contra el crimen organizado y de por medio está el país, no se valen las jugarretas.

¿Para qué exponer la credibilidad de toda una lucha con fantasías teatrales?

Al medio día de ayer me habló Lizeth Parra, titular de la Unidad de Información y Análisis de la SSP, para reclamar que en la nota sobre la captura de La Barbie no se haya dicho que en el referido parte sí se hace alusión a trabajo de inteligencia.

En la cuidada y pulcra nota del reportero Carlos Jiménez, se dice que el parte “sólo refiere que se tenía conocimiento de que en esa zona se encontraban miembros de la delincuencia organizada”.

Muy bien por la Policía Federal. Ahí habían narcos (como en buena parte del país) y agentes de esa corporación tuvieron el valor de detener en la carretera a La Barbie y sus escoltas porque iban a exceso de velocidad.

La pregunta es ¿por qué no dijeron eso en las conferencias de prensa en las que detallaron los hechos?

¿Por qué ocultaron la manera en que fue detenido el capo, y nos contaron una de vaqueros?

Antonio Machado decía algo que en la Secretaría de Seguridad Pública deberían grabar en la entrada del búnker:

“Si dices media verdad, dirán que mientes dos veces si dices la otra mitad”.

Discutamos idioteces

Rafael Cardona
racarsa@hotmail.com
El cristalazo
La Crónica de Hoy

De un tiempo a esta parte tenemos en el país la manía de discutirlo todo. Desde lo aparentemente importante hasta lo evidentemente estúpido.

Todo se merece un debate, una mesa redonda, una polémica, un pequeño parlamento de lo innecesario o una enorme asamblea de lo políticamente correcto y hasta de lo incorrecto. Mesas, diálogos, terapias de grupo, pues.

De esa manera podemos llegar hasta el infinito y cuando no sabemos ya por dónde escapar en la red de las palabras sin sentido, llevamos los asuntos a la Suprema Corte de Justicia hasta para saber cómo ponemos en la carátula del reloj las manecillas del verano.

Pero entre las inefables discusiones nacionales hay un par de ellas dignas de colección. Formarían parte de la interminable antología mexicana de lo inútil, lo menso, lo bobalicón, lo falso, lo truculento, lo mendaz; lo intelectualmente rústico, a fin de cuentas.

La primera proviene del gobierno de la ciudad de México y tiene como finalidad cambiarle de nombre a un árbol.

El ahuehuete (un tocón insignificante con poca celulosa y mucho cemento Portland) de la calzada de Tacuba donde mitológicamente los conquistadores hallaron un remanso cuando los indios furiosos por poco y los destrozan y la segunda por la clasificación de una película.

Veamos esta información:

“El Gobierno del Distrito Federal apoyará jurídicamente a la organización vecinal Urbanitas, de la delegación Miguel Hidalgo, para cambiar formalmente la denominación del Árbol de la Noche Triste por la del Árbol de la Noche Victoriosa.

“El titular de la Secretaría de Desarrollo Social local, Martí Batres Guadarrama, anunció lo anterior y explicó que el apoyo se da en el ejercicio de memoria histórica que implica el Bicentenario de la Independencia y Centenario de la Revolución Mexicana.

“En rueda de prensa, expuso que para dar cumplimiento a la petición de los vecinos de las colonias Tacuba-Popotla, y cambiar la denominación al ahuehuete histórico, se apoyarán en criterios de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO)”.

Según esto, la conmemoración de los hechos ocurridos en el siglo XVI no debería relacionarse con la tristeza de los invasores sino con la victoriosa actitud de los defensores, quienes apalearon (por un rato) a los hispanos. Obviamente éstos se repusieron de la escapatoria e hicieron todo cuanto sabemos, y la efímera victoria de los mexicas no sirvió ni para una quesadilla de cuitlacoche (con “c”, por favor).

Pero lo más extraño de todo esto es cómo se aduce tan importante labor de nomenclatura con los festejos (obviamente fallidos) de la Independencia y la Revolución distantes de la victoria arbórea nada más por varios siglos.

Quién sabe cuáles mecanismos de reivindicación proletaria e indigenista se le hayan activado en la sesera a don Martí pero todo puede esperarse cuando se trata de perder el tiempo y justificar el salario.

La segunda convocatoria a la necedad proviene del director cinematográfico Luís Estrada quien anda como la zarzamora a causa de la clasificación impuesta por gobernación a su más reciente obra maestra: El infierno.

Los vigilantes de los ojos ajenos dijeron que esto vale para adultos, no para escuincles y dictaminaron en tal sentido “C”, mayores de 18 años.

Estrada puso el grito en el cielo, no por la limitación en si misma sino por sus consecuencias en la taquilla. Todo lo demás es pura lengua de loro. Se trata de cuánta lana se puede recaudar si se amplía la cantidad de personas en las salas gracias a una clasificación abierta.

Y como si no hubiera cosas en verdad necesarias, urgentes y serias, la discusión ya llegó al Senado de la República. Entérese usted si no lo había hecho:

“Pese a que la cinta El infierno se encuentra en este momento dentro de las cinco películas más vistas en la última semana en nuestro país (UG), María Rojo, senadora del PRD, pidió en la tribuna del Senado de la República, el apoyo para reclasificar el material cinematográfico de Luis Estrada.

“Por varios minutos, la senadora logró llevar a tribuna este debate ante los senadores y solicitar a la Secretaría de Gobernación, para que por conducto de la Dirección General de Radio, Televisión y Cinematografía, se reclasifique la película El infierno del director Luis Estrada, a efecto de ampliar el rango de potencial audiencia.

Anote usted cómo una senadora defiende su taquilla en la pantalla como Belisario Domínguez lo hubiera hecho frente a Huerta (si lo hubieran dejado) y cómo los padres de la patria se enganchan en semejante mamila y pierden el tiempo en discutir sobre cosas sin importancia.

COAHUILA

Rubén Moreira Valdés, aventajadísimo diputado del PRI, les recordaba a los panistas la pactada temporalidad del aumento anterior al IVA: ya se cumplió esa temporalidad. “Pongamos a ese tributo en el rango que tuvo en 2009”.

Esas palabras, el desplegado de los diputados y las pancartas en la tribuna echaron a andar la locomotora del PRI en San Lázaro vieja zona de reminiscencias ferrocarrileras.

Rubén Moreira, recuerde usted ese nombre. Se va a repetir mucho.

Peña Nieto o el regreso de los brujos

Alfonso Zárate Flores (@alfonsozarate)
Presidente de Grupo Consultor Interdisciplinario, SC
El Universal

Los festejos y, sobre todo, la lisonja en torno al Quinto Informe de Gobierno de Enrique Peña Nieto, ofrecen una vívida imagen de lo que serían —con sus asegunes, pues la historia nunca se repite— los informes presidenciales de Peña Nieto: el regreso de los viejos usos, el confeti, el carro descubierto, los acarreados, la cargada, el besamanos… la liturgia tricolor.

Show a dos tiempos. En el primero, cumplió los requisitos constitucionales: acudió al Congreso y escuchó a los representantes de los distintos grupos parlamentarios; en el segundo, el espectáculo: la ceremonia sellada con un beso, el de la actriz y el político sin catedral de fondo, pero sí con feligreses. Y Peña Nieto —el que arrebata a las quinceañeras y también a algunas mayorcitas— se nos casa con La Gaviota, total, la Arquidiócesis Primada de México, siempre tan pulcra, ya cumplió su parte: declaró inválido el matrimonio de Angélica Rivera y José Alberto Castro; toda una historia de vida: 17 años en pareja —de los cuales tres de matrimonio, tres hijas nacidas de esa relación: Sofía, Fernanda y Regina—, borrados de un plumazo con un argumento impecable: ¡no haber pedido permiso a su parroquia para casarse en Acapulco!

Arropado por la “sociedad que cuenta”, dos mil invitados entre los que sobresalieron Claudio X. González, Valentín Díez Morodo, Carlos Peralta, Miguel Alemán, Carlos Hank Rhon, el obispo Onésimo Cepeda y el rector de la UNAM José Narro Robles, Peña pronunció un discurso en el que, en la desmesura, equiparó la amenaza de las fuerzas criminales con la otra “grave amenaza”, la lucha del poder por el poder mismo: “[…] Se promueve así”, dijo, “una democracia sin contenido, donde por el solo fin de obtener el poder se negocian alianzas entre proyectos antagónicos, generando confusión y desconfianza en la política”.

El candidato telegénico, heredero de Arturo Montiel —ése al que con harta frecuencia le preguntaba Germán Dehesa, cómo había dormido—, concentra los poderes institucionales, y algunos más, en una de las entidades más ricas del país.

Según encuestas recientes, el PRI gana en intención de voto rumbo al 2012, pero con Peña Nieto como candidato arrasaría, sólo que antes tiene que desatar algunos nudos. Uno de los principales es su partido, y dentro de él, los que no quieren que llegue, bien sea porque están con otro aspirante (Manlio Fabio Beltrones) o porque intuyen que perderían autonomía y no quieren volver a ser, en vez de reyezuelos de sus estados, meros delegados del Señor de Los Pinos. No habría que subestimar al partidazo, después de todo, la experiencia confirma que el PRI puede llegar a ser el peor enemigo del PRI.

Otro riesgo reside en los expedientes secretos, presuntamente explosivos, que se estarían armando en distintos espacios, incluido el gobierno federal, para despeñarlo. Pero aún hay un estorbo más próximo: la elección para gobernador del año próximo. Sin ganar el 2011, se complicará el 2012. Se impondría la percepción de que ni el PRI ni Peña Nieto son invencibles.

Después de Adolfo López Mateos (nuestro presidente guatemalteco, diría Marisol Loaeza), Peña Nieto representa el asalto al Palacio por la nomenclatura priísta del Estado de México, la de quienes repiten, con el maestro Hank, que “un político pobre es un pobre político”; la del dispendio y los amarres entre el poder político y el económico; la del blindaje por los grandes medios de comunicación. Pero Enrique Peña es más que un personaje, el proyecto de un grupo, el salinista que prepara su regreso a Los Pinos, en eso están.

Con un presupuesto que para este año rebasa 134 mil millones de pesos, Peña Nieto ha impulsado un ambicioso programa de obras. Pero en la esfera social prevalecen la marginación y la inseguridad: el robo de vehículos, los secuestros y las extorsiones, el 23% de los homicidios dolosos contra mujeres se cometen en el Estado de México y, en lo más próximo, ¿cómo olvidar el caso Paulette y al procurador Bazbaz, los decapitados en La Marquesa…?

Pero poco importa, hasta ahora ha probado que es más que un producto, más que simple envoltura: un operador eficaz que ha logrado imponer, a costos multimillonarios, la imagen de un triunfador. Sólo que en política, nada está escrito, queda mucha agua por correr.

La sonrisa de 'La Barbie'

Miguel Ángel Granados Chapa
miguelangel@granadoschapa.com
Plaza Pública
Reforma

Édgar Valdez Villarreal pidió amparo contra el arraigo por 40 días al que está sujeto desde el 4 de septiembre, pero inmediatamente se desistió de ese recurso, lo que sugiere un acuerdo sobre su destino

No es honesto negar que la detención de Édgar Valdez Villarreal fue un éxito de la estrategia de la actual administración en su lucha contra la inseguridad. Lo fue por la importancia del delincuente arrestado y por su doble oportunidad: ocurrió en vísperas del Cuarto Informe Presidencial, que sin ese acontecimiento hubiera sólo referido la muerte de Arturo Beltrán Leyva y de Ignacio Coronel como hechos centrales en el combate al narcotráfico; y porque la noticia de la captura nubló los preocupantes efectos de otra información sobre la materia, la depuración de la Policía Federal, consistente en el despido de más de 4 mil agentes de esa corporación, admitidos irregularmente y puestos en la calle para enriquecer la reserva de desempleados a quienes, así sea someramente, se adiestró para el uso de la violencia. Están por verse los efectos negativos que la detención de La Barbie causó en la banda que hasta ahora dirige y para el narcotráfico en general. Al conocerlos se podrá calibrar de modo más preciso la dimensión de su captura.

Pero van acumulándose indicios que conducen a reflexionar sobre la verdadera naturaleza del hecho en que el delincuente quedó en manos de la Policía Federal. La Secretaría de Seguridad Pública, en que se encuadra esa corporación, se ha ufanado de que la aprehensión del capo resultó de operaciones de inteligencia que permitieron localizarlo. Aunque hubo evidencia del fracaso de una de esas operaciones, que lo situó en Bosques de las Lomas de la delegación Cuajimalpa del Distrito Federal el 9 de agosto, la del 30 de ese mismo mes, en Lerma, estado de México, habría afinado la puntería y ubicado al jefe de bandoleros en un momento y un modo tales que se le pudo capturar sin disparar un solo tiro. La numerosa tropa que lo resguardaba fue sorprendida por la Policía Federal y sin mayor esfuerzo, ¡zas!, La Barbie estaba ya detenido, ante el estupor, el desconcierto y el pasmo de sus guardaespaldas.

La Policía Federal lo retuvo durante más tiempo del debido, para hacerlo protagonista de una de las escenificaciones a que es dado el antiguo director de la Agencia Federal de Investigación y ahora secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna. En vez de que lo interrogara el Ministerio Público y sus declaraciones quedaran sometidas al sigilo de esa etapa del procedimiento penal, La Barbie se convirtió en estrella de la televisión, gracias al interrogatorio a que se le sujetó para hacerlo público.

Esas conversaciones, en que se hizo notar la sonrisa del delincuente, enigmática como la de la Mona Lisa, dieron cuenta de su relación con otros jefes de banda. No ofreció ninguna información nueva al respecto, mejor o más afinada que la conocida por los periodistas especializados, ni sobre sus nexos con autoridades, que se dan por supuestos en toda indagación sobre delincuencia organizada. Mientras se difundían esas sesiones, la Procuraduría General de la República pasaba apuros para obtener el auto de formal prisión e iniciar uno o varios procesos, entre los cuales alguno habría de ser la vía para extraditar a Valdez Villarreal.

Al final del término debido, el Ministerio Público federal sólo pudo solicitar a la Judicatura el arraigo de Valdez Villarreal. Uno imaginaría que las operaciones de inteligencia que presumiblemente condujeron a su detención habrían servido también para reunir evidencia capaz de sustentar la consignación ante un juez penal. Pero no fue así. En vez de que se le inicie proceso, La Barbie está arraigado por 40 días, plazo susceptible de duplicarse, siempre con el riesgo, formalmente abierto, de que al cabo de ese periodo se le dejara en libertad por ser imposible consignarlo a la justicia. Claro que sería un escándalo soltar a un delincuente cuya captura fue cantada como un logro gubernamental, pero el trayecto formal puede ser ése. Por lo pronto, en vez de conducir a Valdez Villarreal al Centro Nacional de Arraigos, se le mantiene en la comodidad del Centro de Mando de la policía que lo detuvo que no es, hasta donde sabemos, un recinto apto para este momento jurídico del peligroso jefe de banda.

Por si fuera poco, La Barbie dio un paso procesal sorprendente. Tan pronto se le dictó el arraigo, su defensa solicitó amparo contra esa decisión judicial. Pero casi inmediatamente se desistió de esa demanda, según consta en el juzgado quinto de amparo del Distrito Federal, donde el trámite del juicio de garantías intentado duró lo que un suspiro. Puesto que nadie, y menos un presunto hampón de la catadura de Valdez Villarreal, renuncia a un recurso procesal que eventualmente podría significar su libertad, cabe preguntarse para qué, a cambio de qué desistió La Barbie de ser protegido por la justicia federal.

Es posible que a la hora de su detención o como condición para ella, se estableciera la conversión de La Barbie de indiciado en testigo colaborador, como se designa formalmente al testigo protegido. En esa condición Valdez Villarreal aportaría información (o la negaría) a cambio de un trato benévolo, que significara en realidad su pronta liberación o por lo menos la preservación de sus capitales, de los que podría disfrutar tras un corto periodo carcelario, determinado por una acusación suave. La institución del testigo protegido puede convertirse en puerta falsa para la libertad de quienes deben permanecer detenidos y como recurso de mala ley para conducir hacia otros acusaciones de que el testigo se libra. Acaso por eso La Barbie sonríe.

Cajón de sastre

No necesariamente tiene por qué saberlo, ya que fue su abogado sólo en causas penales. Pero Heraclio Bonilla, que al lado del licenciado Juan Velásquez defendió a Luis Echeverría de las acusaciones por la matanza del 10 de junio de 1971, dijo que la familia del ex Presidente está vendiendo en Playa del Carmen, Quintana Roo, terrenos con valor de 130 millones de dólares. Adujo la cifra para justificar la presentación de una demanda civil para que Echeverría cubra sus honorarios como penalista, ya que si bien su compañero de litigio Juan Velásquez no cobró por sus servicios, él sí ha pretendido hacerlo y no ha encontrado respuesta no obstante su insistencia y a pesar de que la fortuna que el ex primer mandatario heredó a sus hijos e hijas incluye bienes como el de aquella playa quintanarroense.

¿Qué pasó con La Barbie?

Leo Zuckermann
Juegos de Poder
Excélsior

¿Por qué alguien como él confesaría así de fácil cuando lo primero que le dice un abogado a su defendido es que se calle la boca?

Algo raro está pasando con respecto a la detención de Édgar Valdez Villareal, alias La Barbie. Primero está el asunto de cómo lo arrestaron. La Policía Federal (PF) anunció su detención en un operativo quirúrgico en el que no hubo ni un solo balazo ni un solo herido ni un solo muerto. Muy diferente a lo ocurrido meses atrás cuando las Fuerzas Armadas trataron de detener a Arturo Beltrán Leyva e Ignacio Coronel: ambos capos perecieron en el acto.

De acuerdo con la PF, la detención de La Barbie fue el resultado de un largo trabajo de inteligencia. El capo fue finalmente localizado en una de sus casas de seguridad en el Estado de México. La PF instaló un cerco de seguridad en la zona, desplegó células operativas y de inteligencia y lo arrestó sin violencia. Muy diferente al operativo que la misma policía realizó ese mismo día para detener a Arturo Ginez Becerril, el contador de La Barbie, quien fue abatido a balazos en el sur del DF.

Desde el anuncio de la detención de La Barbie apareció información contradictoria. Funcionarios de la PF aseguraron que “la captura se realizó en un pueblo ubicado en los límites de Guerrero y Morelos”. Luego informaron que había sido en el Estado de México. Después el comisionado de la PF afirmó “que la policía esperó a que llegaran La Barbie y sus acompañantes para arrestarlos”. Otras fuentes de la misma dependencia revelaron “que el grupo delictivo se disponía a abandonar el lugar y los escoltas habían guardado sus armas en las cajuelas de los tres vehículos cuando, aprovechando esa ventaja, atraparon a La Barbie y sus acompañantes”.

Y las contradicciones continúan. Ayer el periódico La Razón informó que rebasar sin precaución patrullas de la PF fue lo que le costó a La Barbie su libertad según “el parte informativo de su detención”. Policías federales lo alcanzaron y pararon. Se dieron cuenta de que el hombre de “tez blanca” al que habían seguido por conducir a exceso de velocidad era uno de los narcotraficantes más buscados. A pesar de las armas que traían el capo y sus acompañantes, los policías lo arrestaron in situ. Una versión muy diferente a la difundida originalmente por la PF de “ardua” labor de inteligencia y un operativo con elementos que se habían “mimetizado” en las afueras de su casa de seguridad para arrestarlo.

Ayer, en El Universal, apareció otra versión: “Pareció una entrega pactada. Pocos escoltas, ambiente relajado. Las sospechas del Ejército y la Marina no son únicas. Coinciden con varias fuentes de inteligencia que desde hace unos días filtran que en EU se habla de un ‘arreglo conveniente’. Que Valdez se entregó a cambio de algunos tratos que tampoco son tan raros: ser, por ejemplo, testigo protegido; volver a su país; salir libre en unos años, con una vida por delante”.

Esta versión explicaría otros dos asuntos que sí parecen raros. Primero, la sonrisa del capo cuando fue presentado a los medios. Y luego porque confesó todo tipo de actos ilícitos en unos interrogatorios que realizó la PF y cuyos videos fueron filtrados a la prensa.

Valdez, por ejemplo, admitió que le dio refugio a su amigo José Jorge Balderas, alias El JJ, después de que éste trató de asesinar al futbolista Salvador Cabañas.

Estos videos siempre me parecieron muy raros. ¿Por qué alguien como La Barbie confesaría así de fácil cuando lo primero que le dice un abogado a su defendido es que se calle la boca? Las sonrisas y confesiones de Valdez adquieren sentido si es cierto que éste se entregó para integrarse al programa de testigos protegidos y así darles “peces más gordos” a las autoridades.

Sigo pensando que la detención de La Barbie, uno de los criminales más violentos del país, es una buena noticia, con todo y las confusiones informativas que han rodeado este caso. Es una lástima que una buena acción policiaca se empañe por una comunicación fallida que por desgracia sólo despierta el impulso suspicaz de muchos mexicanos.

Un Bicentenario sin obras públicas

Román Revueltas Retes
revueltas@mac.com
Interludio
Milenio

No todos los días se celebra un Bicentenario. Perdón por soltar una perogrullada, lectores, pero hay que reconocer, en toda su dimensión, el valor que tiene lo simbólico. Somos, además, país de ceremonias y solemnidades. Pero ¿de este aniversario tan emblemático no quedará otra cosa que festejos, fuegos de artificio y discursos pomposos? ¿No merece la ocasión algo de mayor trascendencia?

Creo que sí y pienso en una gran obra pública que, de hora en adelante, fuera un elemento inseparable del paisaje nacional, algo así como esa Columna de la Independencia erigida durante el Porfiriato que, hoy día, se ha convertido en el símbolo de la capital de todos los mexicanos.

Las ciudades no son únicamente lugares habitables, en el sentido más rudimentario de la palabra (como tal, los suburbios, en su condición de ciudades-dormitorio, encarnan una versión muy mezquina del espacio público), sino que representan directamente la riqueza cultural de una nación. Pero, algo nos ha ocurrido en México en los últimos decenios: hemos dejado de crear ciudad, dicho esto en términos poco convencionales, y hemos perdido así la oportunidad de afirmarnos como lo que somos: un gran país, sí señor, que cuenta ya con un colosal patrimonio arquitectónico pero que no se renueva, no se transforma y no se reinventa.

Berlín ha reconstruido su Postdamer Platz con el concurso de los arquitectos más prominentes del planeta; Barcelona se transformó radicalmente en ocasión de los Juegos Olímpicos; François Mitterrand dejó una huella indeleble en las obras emprendidas en La Villete, en París, así como otros presidentes y alcaldes mandaron construir el Forum des Halles o los edificios del barrio de La Defense; Bilbao se convirtió en un polo de atracción turística gracias al Museo Guggenheim diseñado por Frank Gehry (y, de paso, el Metro, obra de Norman Foster)… ¿Y México, esa ciudad que cacarea ser la más poblada y grande del mundo (no es cierto, no es ni una cosa ni la otra)? ¿Dónde están las obras de Jean Nouvel, de Rafael Moneo, de Pierre de Meuron y su socio Jacques Herzog o de los jóvenes arquitectos mexicanos? Dicho en otras palabras ¿dónde está nuestra grandeza?