septiembre 15, 2010

Edomex, en la mira de AMLO

José Contreras
expedientepolitico@yahoo.com.mx
Expediente político
La Crónica de Hoy

El ex candidato presidencial del PRD Andrés Manuel López Obrador tiene la mira puesta en el Estado de México, como una escala obligatoria en el camino hacia el 2012. La oficina de López Obrador ordenó la realización de una serie de encuestas para conocer las preferencias electorales de quienes hasta el momento han sido contemplados como posibles candidatos a la gubernatura del Estado de México.

En esas encuestas, el coordinador de los diputados del PRD, Alejandro Encinas, aparece en el primer lugar, por encima de su similar del PAN, Josefina Vázquez Mota.

Varios priistas aparecen más abajo, lo que se podría explicar por el hecho de que ni el PRI ni el gobernador, Enrique Peña Nieto, han mostrado aún sus cartas.

Las encuestas son usadas por el ex candidato presidencial como argumento para oponerse a una alianza PAN-PRD que las dirigencias nacionales de ambos partidos tienen en mente.

López Obrador está convencido, y así lo hizo saber a sus más cercanos colaboradores, a quienes convocó el jueves de la semana pasada en su oficina de la colonia Roma, de que una coalición de izquierda, sin el PAN, puede ganar las elecciones en el Estado de México.

Y para garantizar que el candidato de esa coalición sea uno de los suyos, como ocurrió en Oaxaca, López Obrador necesita quitar a los Chuchos el control de la dirigencia nacional del PRD.

Por eso, durante el Consejo Nacional de este partido, que tuvo lugar el pasado fin de semana, las tribus incondicionales al tabasqueño intentaron dar un golpe de Estado contra la dirigencia que encabeza Jesús Ortega.

Un día antes de que se llevara a cabo el Consejo Nacional, René Bejarano, operador de López Obrador, llamó a impulsar una candidatura común para derrotar al PRI en el Estado de México.

Durante la asamblea del Movimiento Nacional por la Esperanza, en donde hizo este llamado, estuvieron presentes varios perredistas, como Benito Mirón Lince y Dolores Padierna, quien al día siguiente promovía en el Consejo Nacional del PRD la destitución de Ortega.

López Obrador está empecinado en colocar como candidato de la izquierda a la gubernatura del Estado de México a Alejandro Encinas, de la misma forma en que en el 2005 impuso a Yeidckol Polevnsky.

Pero, a juzgar por los números, sólo una candidatura respaldada por toda la oposición tendría posibilidades reales de éxito en el Estado de México.

En las elecciones del 2005, el candidato del PRI-PVEM, Enrique Peña Nieto, obtuvo el 47.6 por ciento de la votación. Rubén Mendoza Ayala, candidato de la alianza PAN-Convergencia, obtuvo el 24.7 por ciento, y la candidata de la alianza PRD-PT, Yeidckol Polevnsky, logró el 24.3 por ciento.

Sumados los porcentajes obtenidos por toda la oposición en el 2005, dan como resultado un 49 por ciento, que es superior a lo que obtuvo Peña Nieto.

Sin embargo, las condiciones político-electorales son distintas a las del 2005 y las actuales favorecen al PRI.

En las elecciones federales y locales del 2009, el PRI le arrebató al PAN el otrora corredor azul, compuesto por municipios como Naucalpan y Tlalnepantla, y al PRD le quitó el corredor amarillo, del que formaban parte municipios como Nezahualcóyotl y Texcoco.

De eso están concientes quienes encabezan la dirigencia nacional del PRD y otras corrientes, como el Foro Nuevo Sol, una de cuyas integrantes, la senadora Claudia Corichi, se pronunció ayer abiertamente a favor una alianza competitiva, aunque ello implique sumar al PAN.

López Obrador se opone a una alianza de este tipo, pero si el candidato es Encinas u otro de sus incondicionales, entonces podría hacerse un poco el disimulado, como lo hizo en Oaxaca, con Gabino Cué.

OFF THE RECORD

**SIN ALIANZA EN GUERRERO

Finalmente, el CEN del PAN decidió no formar una alianza con el PRD en Guerrero que llevara como candidato al ex priista Ángel Heladio Aguirre Rivero.

El CEN panista nombró como candidato a gobernador de ese estado al ex alcalde de Taxco Marcos Efrén Parra.

El PAN tendrá una participación testimonial en Guerrero, que se convertirá en arena de lucha de dos cacicazgos surgidos del PRI.

**¿ENEMIGO EN CASA?

Ayer, mientras la dirigencia nacional de Convergencia ordenaba la publicación de un desplegado en el que manifestaba su rechazo a la eliminación de las candidaturas comunes en el estado de México, el diputado local Horacio Jiménez votaba a favor del dictamen.

¿Cómo explicará Convergencia que el diputado Jiménez se sumó a lo que la dirigencia nacional de este partido calificó como “regresión autoritaria”?

O sÓlo que de plano en Convergencia lo común sea que los diputados locales se vayan por la libre.

**CARTAS A SANTA CLAUS

Cuando se termine el puente Bicentenario (el descanso de la burocracia de todo el fin de semana), se iniciará la pasarela de servidores públicos ante la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Diputados.

Por ahí desfilarán gobernadores, directores de organismos descentralizados y titulares de organismos autónomos, quienes como cada año entregarán a los diputados sus peticiones de incremento de recursos.

Quien seguramente formará parte de este desfile es la presidenta del IFAI, Jacqueline Peschard, toda vez que el Instituto requiere de recursos adicionales para poner en marcha la protección de datos personales.

El góber miedoso

Denise Maerker
Atando Cabos
El Universal

Peña Nieto ha sido muy consistente en evitar a toda costa que PAN y PRD se alíen en las elecciones para gobernador del Estado de México en 2011. Ha demostrado que para evitarlo está dispuesto a firmar pactos en lo oscurito, a sostener que las alianzas amenazan la democracia tanto o más que el crimen y a cambiar sin pudor las reglas del juego a minutos de que el árbitro de inicio al partido. No cabe duda, justificado o no. Peña Nieto tiene miedo a las alianzas. Y ese temor nos ha regalado una ventanita para ver cómo actuaría Peña de llegar a la Presidencia en una situación incómoda o que crea adversa.

Veamos qué ha hecho. Primero, en la discreción de las oficinas gubernamentales propuso intercambiar el voto de los diputados priístas a favor del aumento del IVA a cambio de que el presidente del PAN, César Nava, en presencia del entonces secretario de Gobernación, Gómez Mont, prometieran por escrito no hacer alianzas en su estado. Le falló. Hubo alianzas y el acuerdo se hizo público. Quedó, sin embargo, la evidencia de que usó su peso en la Cámara no para frenar o impulsar medidas fiscales de su convicción, sino para chantajear al gobierno a cambio de promesas de que no le darían batalla electoral en su estado.

Luego, en su V Informe, declaró las alianzas PAN-PRD como un autentico peligro para el país: “…la delincuencia no es el único riesgo que enfrenta el país. Hay otra grave amenaza: la lucha del poder por el poder mismo, que desvirtúa a la democracia (…) Se promueve así una democracia sin contenido; donde por el sólo fin de obtener el poder se negocian alianzas entre proyectos antagónicos, generando confusión y desconfianza en la política”. En congruencia con los dichos, procedió patrióticamente, pero escondiendo la mano, al cambiar las reglas. Un diputado local del verde, antes alcalde priísta de Huixquilucan, presentó la propuesta que se votó ayer y que prohíbe las candidaturas comunes. El argumento: “evitar confusiones …porque las candidaturas comunes permiten que en las boletas electorales aparezca la fotografía y el nombre del candidato en diferentes cuadros... [entonces] …el elector llega y marca varios cuadros porque cree que así se debe votar, lo que después motiva problemas…”. ¡Ya se sabe que somos muy mensos los electores! Peña Nieto también demostró su capacidad para trabajar aliados. Como no le alcanzaba con los votos de PRI, PVEM, y PANAL, logró convencer milagrosamente a dos de Convergencia.

El PRD y el PAN podrán ir en coalición si así lo desean, contarán con menos dinero que si hubieran podido presentar una candidatura común, pero eso es otro tema. Aquí, a quien hemos visto en acción es al gobernador. Y lo que Pena Nieto nos demostró es que si se puede, entonces se vale. Nada de pruritos éticos o molestos pudores. Es bueno saberlo.

El tele-caudillo

Sergio Aguayo Quezada (@sergioaguayo)
Reforma

Si las mayorías sueñan con el líder que salvará a la patria adolorida es porque Televisa ha inflado a Enrique Peña Nieto y para defenderlo está intentando aplastar a quienes informan sobre la alianza entre empresa y político. Pese al protagonismo que le asignan las leyes, el gobierno de Felipe Calderón se ha hecho el desentendido.

Somos un país contradictorio. Según la Encuesta Mundial de Valores, en 2006, ¡86% de la población! apoyaba un "sistema democrático" que supone la participación activa de la ciudadanía; en esa misma década 54% aprobaba al "líder fuerte". Cuán cómodo resulta creer en los hombres providenciales, en los estadistas que, según Hegel, ponen en "palabras los deseos de su época, le dice a ésta, cuál es su voluntad y la instrumenta". México ha tenido líderes que se acercan a esta definición: la grandeza de Miguel Hidalgo, Benito Juárez o Lázaro Cárdenas radica en que actuaron pensando en el interés de la nación y de las mayorías.

Enrique Peña Nieto ya fue elevado a esa categoría y arrasaría si las elecciones se realizaran el día de hoy. Tiene ese nicho pese a su mediocre desempeño como gobernante y a su nula vocación democrática (temas que abordaré en columnas futuras). Su virtuosismo ha estado en lograr fusionar armónicamente los trucos y mañas de los políticos autoritarios mexicanos con las modernidades tecnológicas de una empresa, Televisa, capaz de levantar o destruir prestigios bombardeando a las mayorías con las imágenes transmitidas por la pantalla chica.

La construcción del caudillo ha sido tan exitosa porque hay sed y hambre de políticos eficaces y por la fragilidad de la cultura ciudadana. En diciembre de 2008, según una encuesta de Reforma, 66% de la población aprobaba el "trabajo de Felipe Calderón como presidente" por motivos muy poco científicos: "le está echando ganas", "se preocupa por los problemas de los mexicanos", "al presidente hay que apoyarlo incondicionalmente", "es una buena persona". Sólo 17% se apegaba a los criterios de una democracia y lo evaluaba por sus resultados.

El Grupo Reforma ha sido uno de los medios que han documentado la alianza estratégica entre Peña Nieto y Televisa. Es probable que ése fuera uno de los motivos tras la decisión de Televisa de lanzar una agresiva campaña contra Grupo Reforma por publicar anuncios clasificados en los que se ofrece un amplia variedad de servicios sexuales lo cual, en opinión de la televisora, es una forma de permitir la participación del crimen organizado. Se trata de acusaciones graves que requieren una distinción entre la libertad de expresión y la obligación de transmitir noticias de manera imparcial.

Puedo estar en desacuerdo con lo expresado por colegas de Televisa en programas que, como Tercer Grado, forman parte de la barra de opinión de la televisora. Sin embargo, es un espacio protegido por la libertad de expresión. Los noticieros se miden con otra vara. Televisa utiliza un bien público porque recibió una concesión de la nación a través del Ejecutivo. Al aceptar el privilegio Televisa adquirió el compromiso de respetar leyes y reglamentos en los cuales se establece que la transmisión de las noticias debe guiarse por la veracidad y la objetividad.

La ofensiva de los noticieros de Televisa contra el Grupo Reforma es una posible violación a la concesión porque es profundamente parcial; no menciona, por ejemplo, que la oferta de servicios sexuales se hace en muchos otros medios, incluida la misma Televisa. No estamos ante un caso aislado, sino ante la confirmación de un patrón. Los partidos de futbol están tan repletos de publicidad que probablemente violan los límites legales, la programación está saturada con publicidad de productos milagrosos y desdeñan las peticiones de información de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris).

La Secretaría de Gobernación ya debería haber intervenido porque entre sus funciones está garantizar el respeto de los títulos de concesión. No lo hará puesto que el panismo tiene la brújula ética hecha trizas. Ni ha llevado al país a la tierra prometida del Estado de derecho ni ha construido ciudadanía, y cuando se recuerda su historia da pena verlos como siervos de Elba Esther Gordillo y de las televisoras. Sus presidencias han sido figuras de papel maché: brillo artificial en el exterior, oquedad en las entrañas.

El PRI tampoco tiene contenido. Su obsesión es regresar a Los Pinos y para ello adoran al tele-caudillo, Peña Nieto, porque es quien garantiza el retorno. Carecen de proyecto de país y eso los coloca en una paradoja. El fraude electoral de 1910 desencadenó una violenta revolución que puso al PRI en el poder; si ahora recuperan la Presidencia será por los cañonazos de Televisa. Así pues, celebremos los inicios de la Independencia y la Revolución reconociendo que pasamos del autoritarismo a las aspiraciones dictatoriales de una televisora y un caudillo sin haber disfrutado las mieles de la democracia.

La celebración de la tolerancia

Jorge Fernández Menéndez
Razones
Excélsior

Somos una sociedad que ha comenzado a asumir que las diferencias deben salvarse a través de la política y de la negociación.

Detesto los estereotipos. México no es lo que hoy es, lo que hoy celebramos, por muchas de las razones que la publicidad oficial y privada nos quiere vender. No somos este país por las tradiciones, que cambian con tanta facilidad en estas épocas; no lo somos ni siquiera por muchos de los héroes de la historiografía tradicional que se nos presentan siempre como personajes impolutos, enfrentados a malvados absolutos. Buenos y malos, entremezclados en una enorme maraña de grises, ha habido siempre, entre los partidarios de la Colonia y los independentistas; entre los liberales y los conservadores; entre los porfiristas y los revolucionarios; entre éstos y los cristeros; entre los priistas y sus opositores de izquierda y derecha; hoy conviven en todo nuestro sistema de partidos, entre creyentes de las distintas religiones y los que no creen, entre pobres y ricos, entre los que vivimos en el centro, en el norte o en el sur.

Esa es la verdadera grandeza de México y lo que debemos festejar hoy: nuestra gente y a partir de ella nuestra diversidad y creciente tolerancia. El lunes hablábamos de la violencia de las luchas de la Independencia y la Revolución, con su secuela de cientos de miles, millones, de muertos. La mayoría de ellos producto no de acciones militares sino de bandolerismo, represión, del hambre y la pobreza que generaron, también, esos movimientos sociales. No sé si hoy tenemos miles de veces más kilómetros de carreteras que hace 200 años (sería ridículo no tenerlos), pero sí sé que hoy, en la enorme mayoría de los casos, las diferencias políticas, económicas, sociales, se pueden solucionar en los tribunales, en el Congreso, en el debate, en la negociación, no con las armas en la mano. Es verdad que nos amenaza la violencia del narcotráfico y de otros grupos criminales, pero no deja de ser una violencia acotada y de la cual la sociedad no participa. En nuestra vida cotidiana cada vez más podemos acercarnos a un ámbito donde la convivencia social se puede dar por normas y reglas del juego claramente definidas.

A 200 años de la Independencia y 100 de la Revolución deberíamos celebrar la posibilidad, aún no es un hecho, del triunfo de la tolerancia. Por supuesto, hay violentos, existen quienes siguen pensando que los cambios futuros se deben realizar con las armas en la mano, quienes ven ese futuro en cualquiera de las dictaduras de derecha o de izquierda que pululan por el mundo. Hay quienes siguen pensando que la violencia y la intolerancia deben ser la norma a seguir, que sólo agrediendo, difamando y presionando se pueden conseguir los objetivos propuestos y eso vale lo mismo para algún cardenal que para los Gómez Urrutia o los Esparza. Mas la tolerancia, con enorme esfuerzo, se ha ido abriendo paso en la sociedad.

Hoy somos una sociedad más tolerante que hace 100 o 200 años; una sociedad que ha comenzado a asumir que las diferencias deben salvarse a través de la política y de la negociación. Seguimos pensando, en demasiadas ocasiones, que la misma, si se realiza en privado, resulta de acuerdos en lo oscurito que están malogrados desde un inicio; seguimos pensando en las grandes conspiraciones en casi todo y olvidamos que, como diría Bioy Casares, "el mundo atribuye sus infortunios a las conspiraciones y maquinaciones de grandes malvados. Entiendo que se subestima la estupidez". Pero nada de eso ha podido evitar que la tolerancia se vaya colando cada vez más en nuestra vida cotidiana e incluso en nuestras leyes.

Es esa tolerancia y no la democracia o la alternancia lo que nos define y definirá en el futuro: las sociedades más tolerantes son las más prósperas y las de mejor calidad de vida. Muchos piensan que nuestro futuro está en ser una potencia como China. Prefiero verlo en la tolerancia de muchas democracias occidentales, aunque sus economías no siempre estén boyantes ni alcancen dos dígitos de crecimiento anual. La calidad de vida va de la mano con el crecimiento económico, pero ambos no son sinónimos, como no lo son ni el pluralismo ni la alternancia. Los tres son necesarios para alcanzarla, pero ello debe trascenderlos y se define, en mucho, por esa palabra tan sencilla, tolerancia.

Decía Octavio Paz que "los especialistas en las llamadas ciencias políticas (que es, agregaba, una denominación errada porque la política es un arte) hablan normalmente de fuerzas económicas y clases sociales; pero casi nunca se refieren al interior de los hombres, que son seres mucho más complejos que las formas económicas: atesoran pasiones, sienten miedo, ocultan amor y odio". Hoy debemos celebrar a nuestros hombres y mujeres. Debemos celebrarnos a nosotros mismos.

¿Celebrar, conmemorar? ¡Viva México!

Joaquín López-Dóriga
lopezdoriga@milenio.com
En privado
Milenio

Estamos ante una desilusión óptica. Florestán

Se cumplen 200 años del movimiento que dio a luz a esta gran nación: México.

Han corrido dos siglos desde que un puñado de criollos, algunos sin darse cuenta, pero todos con un espíritu libertario, detonó un movimiento que culminaría 11 años y miles y miles de muertos después, en el nacimiento de una nueva nación, la nuestra.

Si bien los puristas reprochan que la Independencia como tal no estaba en la agenda de Hidalgo, de Allende y demás conspiradores, hay que reconocer que había un germen de libertad: romper con el imperio francés, que se había hecho de España, y que, paradoja, libraba su propia guerra de independencia contra los Bonaparte.

Aquí el argumento era impecable: si el virrey representa al rey de España y éste ya no existe, ha desparecido, ¿cuál es el real sustento del virrey?

Todo eso, y más, llevó a Hidalgo, la madrugada del 16 de septiembre, a lanzar arengas en el atrio de Dolores y consignas contra el mal gobierno, el de Pepe Botella, y reivindicando al legítimo: ¡Viva Fernando Séptimo!

Aquello fue la mecha que inició el movimiento que años más tarde habría de consumar la independencia de la Nueva España, alumbramiento de una nueva nación, de lo que han corrido 200 años.

Hoy, atrapados por el desánimo y desde los despojos de una encarnizada lucha electoral que dividió a los mexicanos, escucho voces que sostienen que no hay nada que celebrar, como si la conmemoración fuera de un partido, de un presidente, de un opositor, y no de la independencia de una nación.

Decir que no tenemos nada que conmemorar sólo lo entiendo desde una óptica de ignorancia o mezquindad. Por lo demás, que cada quien celebre lo que quiera, y si quiere.

Por mi parte, ¡Viva México, cabrones...!

Retales

1. ¡QUE TRABAJO! Cecilia Romero no quería dejar la dirección del Instituto Nacional de Migración, a lo que estaba moralmente obligada tras la masacre de San Fernando, el pasado 23 de agosto con un saldo de 72 muertos. Por semanas se aferró al cargo hasta que ayer le ordenaron dejarlo;

2. VISTO. No hubo sorpresa alguna cuando el PAN rechazó la alianza con el PRD en Guerrero y anunció que iría con candidato propio. Pese a su nula presencia en esa entidad, está la incongruencia: ¡cómo ir aliado con el PAN en un estado gobernado por el PRD! Zeferino Torreblanca fue ignorado en esta sucesión y por eso sus críticas a Ángel Aguirre Rivero, priista pintado de amarillo y negro; y

3. RELEVO. Tampoco había duda en cuanto a la eliminación de César Nava en la dirigencia del PAN. Ya abrió el proceso en el que sólo corren Francisco Ramírez Acuña, quien recibió el apoyo de Santiago Creel con miras al 2012, y Gustavo Madero, al que detesta porque lo relevó en la coordinación de la bancada panista en el Senado.

Nos vemos mañana, pero en privado.