septiembre 22, 2010

De la tragedia al horror; por un DN-III para los animales

Marielena Hoyo Bastien
producciones_serengueti@yahoo.com
Animalidades
La Crónica de Hoy

El paso del huracán Karl por el Estado de Veracruz, lo sabemos y sentimos todos, dejó enormes pérdidas. Hasta terminar de teclear esta colaboración iban al menos 12 muertos humanos identificados, y un número impresionante de damnificados. La situación, aún habiendo pasado, sigue manteniendo calidad de tragedia. La peor en la historia del Estado a decir del gobernador Fidel Herrera Beltrán. Aseguran quienes saben, que tan sólo en las ocho horas que duró el meteoro se produjo la lluvia que correspondería a 5 años en esa región… ¡Sopas!... Y esa es la real dimensión de un problema que tiene en vilo por lo menos a 63 municipios donde lo mismo pueden verse imágenes harto dolientes de gente tratando de no perder la vida, que mirando con nostalgia y mucha tristeza el detrimento de su patrimonio o luchando todavía por conservar algunas de sus pertenencias, incluso, tratando de rescatar a sus animalitos que mismo se les unen desesperados en búsqueda de la sobrevivencia; algo que más allá de conmovernos debe movernos de la forma que cada quien entienda y pueda, pero sin dejar de hacerlo, teniendo en cuenta también que precisamente ese mismo apoyo puede ser de gran utilidad para el salvamento de nuestros amados bichos que en medio del descontrol y la angustia ante la imponente fuerza de la naturaleza y el abandono en el que quedan… los que quedan… hacen su mejor esfuerzo por ayudar a quienes proceden a su rescate. Esto es sin duda la parte más impactante de este tópico, por cuanto cerditos o perros que nunca han visto a determinada persona, depositan en ella su total confianza dejándose atrapar y subiendo sin remilgo a una frágil embarcación, a una llanta, a un pedazo de madera o a cualquier superficie que se les ofrezca para trasladarlos a lugar seguro.

Por ello, pero más que nada porque en adelante habremos de vivir situaciones semejantes cada vez más seguido, y quizás hasta de dimensiones más potentes, lo correcto sería la implementación de un protocolo semejante al de rescate humano pero para los animales, por más que se me lea exagerada, ello, asimismo, como protección de quienes proceden a lo propio sin estar suficientemente preparados. Bien harían entonces nuestros ejércitos de mar y tierra en ponerse sencillitos e implementar lo más pronto posible equipos de voluntarios civiles por cada región militar, de manera que capacitados perfectamente y más que nada organizados bajo mando militar, esos ciudadanos compasivos y generosos puedan proceder con la logística debida y bajo el menor riesgo, al menos mientras llega la ayuda experta. Eso sería lo ideal… que cada Estado cuente con un grupo perfectamente ubicado y preparado para dar respuesta inmediata y eficiente, trátese ya de fauna doméstica, de apoyo para el trabajo, de ganado o animales silvestres.

Por cierto, difundiose que a causa de los nuevos y caudalosos ríos que conformó Karl en la entidad habían escapado 400 cocodrilos de la unidad de crianza “El Colibrí”, localizada en el municipio de La Antigua, distante 40 kilómetros de Veracruz puerto; sin embargo, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) desmintió el hecho… una preocupación menos, dado que de encontrárselos la gente los mataría… aunque… sabiendo para lo que están siendo criados, a lo mejor les hubiera costeado más el escape, durara lo que durara y como durara. En fin, que la granja sí recibió los efectos del huracán que dañó una jaula de las 11 conque cuenta; que sí se salieron por ello algunos de sus huéspedes, pero que los reptiles están ahí mismo dentro de la ciénega donde se ubica el lugar que cuenta con un solo paso hacia el exterior, mismo que ya fue debidamente clausurado para evitar cualquier riesgo de escape. Esperamos que así sea.

Y de esta tragedia local debo llevarlos al horror, esta vez con rumbo a Perú, ya que fui enterada por primera vez de un festejo que me tiene sacadísima de onda. No salgo de mi asombro al saber que en LA QUEBRADA, una localidad al sur de Lima, cada año, llegados el cuarto sábado y domingo del mes de septiembre, oséase este pasado fin de semana, se procede a celebrar a Santa Efigenia, una virgen que según leo en la información recibida, fue llevada por los españoles al Perú desde el siglo XVII para que los esclavos negros la veneraran. Hasta aquí todo bien, pues cada quien sus creencias, sólo que… para que doña santa se la pase contenta, la comunidad elabora para el festejo guisos muy especiales a base de gato, sí, leyeron bien, animales que presumen criar “con todo amor y ternura” expresamente para el propósito y costumbre que alguna gente defiende como tradición, pero que otra notoria mayoría no entendemos, ya que los mininos no se conciben ni se entienden para consumo humano. Y es que una cosa es respetar las costumbres culturales de cada pueblo, y otra muy distinta permitir que la gente, por ignorancia o por disfrute, pueda maltratar, usar, abusar y hasta matar animales, todavía peor, cuando se trata de festividades de origen religioso como la que cito, y que además de resultar de espanto provoca enojo al involucrar una especie eminentemente de compañía. Todos aquellos que entrañablemente amamos a los animales no humanos estamos que no lo creemos. Para esta ocasión se habló de que serían 70 los gatitos comprometidos para ser degustados a la parrilla, macerados, al aceite de oliva o al pisco, algo que repito, podrá ser muy natural o curioso para algunos, pero que a otros nos está resultando intolerable. Como les conté la semana pasada que dijo Miguel Bosé, hay que ponernos al día con respecto a muchas tradiciones, emociones, sentimientos y rituales que ya no deben existir, prácticas bárbaras que tienen que eliminarse y buscar para ellas un reemplazo donde no padezca o sufra, sobre todo la pérdida de vida, un tercero, sea cual sea. Me pregunto si no tiene suficiente el ser humano con la gran cantidad de especies animales que ya consume, como para ir por otras no habituales; pero también cabe aprovechar la ocasión para hacer un atento llamado al papa Benedicto XVI, especialmente por su conocido afecto hacia los gatos grandes y pequeños, pues ya es hora de que el máximo jerarca de la iglesia católica, apostólica y romana, ponga un alto al uso de animales en sus festividades religiosas, que las tienen por todo el mundo, girando para ello específicas instrucciones a todos los miembros de su credo para que más pronto que ayer, comiencen una reorientación dentro de la feligresía hasta lograr terminar por propia voluntad con tamañas infamias, pretexto para ejercer conductas primitivas y moralmente indebidas.

Y ya que estoy dentro del tema, no se olviden los queridos lectores, lectoras, lo indispensable que resulta su participación en la lucha contra las corridas de toros en México. Los convencidos, favor de pasar a dejar su firma en la dirección electrónica: http://www.petitiononline.com/55400000/petition-sign.html, donde paso a pasito y de 100 en 100 ahí la llevamos. Estamos suscritas al día de ayer, martes 21 de septiembre, 23,842 personas de bien.

Para lo anterior o para cualquier otro asunto relacionado con los animales no humanos, dejo a disposición mi correo electrónico:

producciones_serengueti@yahoo.com

Centenaria Universidad Nacional

Miguel Ángel Granados Chapa
miguelangel@granadoschapa.com
Plaza Pública
Reforma

Hoy hace un siglo fue inaugurada la Universidad Nacional de México. La apertura de sus cursos, encabezada por el presidente Porfirio Díaz y el secretario de Instrucción Pública y Bellas Artes, Justo Sierra Méndez, fue la culminación de las fiestas del centenario del comienzo de la lucha por la Independencia.

La nueva institución, que reunía las escuelas de bellas artes, ingeniería, jurisprudencia y medicina, que con modalidades diversas habían sido parte del régimen colonial, y la Escuela Nacional Preparatoria, surgida al cobijo de la restauración republicana, cristalizaba un viejo proyecto de Sierra. Antes de ingresar al gabinete de Díaz en 1905, el abogado campechano había cobrado prestigio como periodista, poeta, narrador y legislador activo. En los setenta del siglo XIX había formado parte del intento de crear una universidad libre, y en 1881, en la Cámara de Diputados a que pertenecía, presentó un proyecto para crearla como institución del Estado. De esa suerte pudo convencer a Díaz de fundar la Universidad Nacional, cuya ley fue aprobada en mayo y abrió sus puertas el 22 de septiembre de 1910.

El proyecto así consumado no parecía parte de un régimen que concluiría apenas unos meses después. La universidad porfiriana no lo fue en el sentido peyorativo de la palabra. Al contrario, apareció como un renuevo, como un anticipo de tiempos nuevos. El después llamado Maestro de América dijo a los alumnos fundadores que estaban llamados a ser "un grupo en perpetua selección dentro de la sustancia popular", a los que se encomendaría "la realización de un ideal político y social que se resume así: democracia y libertad".

El primer rector fue un viejo profesor de derecho, que lo había sido del secretario que lo nombró. Joaquín Eguía Lis tuvo claro que la institución que dirigiría en los procelosos días de la caída del antiguo régimen y la incierta inauguración de uno nuevo, que la institución recién creada debía poseer "libertad absoluta respecto del poder público" y era consciente de que su deber consistía en "procurar que la universidad funcione por sí sola tan eficazmente, que su alteza y majestad sean bastantes a imponer respeto a todo gobierno, hasta que llegue a conseguir su autonomía plena".

La primera década de vida universitaria reprodujo la agitación que vivió el país a partir del alzamiento maderista, sólo unas semanas después de su nacimiento. Sufrió embates del conservadurismo, que consiguió la escisión de una parte de la Escuela Nacional de la Jurisprudencia, de la que en 1912 surgió la Escuela Libre de Derecho, mata de los gobernantes de hoy. Regida por un ideario avanzado, sólo en la etapa del rector José Vasconcelos, 10 años después de su fundación, comenzó a dar muestra de sus alcances y trascendencia para la vida nacional. Tuvo también aliento vasconceliano la autonomía alcanzada en 1929 y reforzada en el lustro siguiente con la libertad de cátedra, uno de los pilares de la institución, entonces y ahora.

Al cumplir 100 años de edad, la Universidad Nacional cumple con creces el papel que le ha asignado la sociedad mexicana, que la sostiene a través del erario. Así lo hará constar hoy mismo el Congreso de la Unión en la sesión solemne citada expresamente para el caso. Lo confirmará en las próximas semanas cuando discuta y apruebe el presupuesto federal, que incluye el subsidio a la UNAM. Cerca de 25 mil millones de pesos serán asignados a ella, la principal institución de enseñanza superior del país. Demasiado dinero, se dice desde diversos géneros de mezquindad. Apenas suficiente, puede responderse cuando se cobra conciencia de las dimensiones de la casa centenaria. Si sólo se considera su planta física, se percibe su capacidad de servicio y sus necesidades. Desde mediados del siglo XX cuenta con un predio central formidable, la Ciudad Universitaria, cuyo circuito inicial, que forma parte del Patrimonio de la Humanidad conforme a las reglas de la UNESCO, se ha completado con nuevas instalaciones académicas, un circuito consagrado a los institutos y centros de investigación y el espléndido Centro Cultural Universitario, en cuya Sala Nezahualcóyotl se tocará esta tarde la Sinfonía Conmemorativa compuesta por el maestro Federico Ibarra, y que será interpretada por el Coro universitario y la orquesta filarmónica de la propia UNAM. Amén de ese enorme campus, la Universidad enseña e investiga en instalaciones dispersas en el DF, los estados vecinos y disemina su conocimiento y su espíritu en sus propios territorios, a fuer de nacional como reza su nombre, en toda la República, desde Baja California hasta Yucatán.

En sus bachilleratos, licenciaturas y posgrados reciben clases más de 300 mil alumnos, que cursan tanto las carreras tradicionales como las nuevas opciones que el progreso social y técnico requiere. El Sistema Nacional de Investigadores se compone, en casi la mitad de su nivel más alto, de miembros de la Universidad Nacional, que desarrollan 8 mil proyectos. La difusión cultural, de amplísimos alcances, atiende en sus propias instalaciones a públicos para todas las artes.

La Universidad Nacional dista de ser una institución perfecta. Pero ella misma dispone de los mecanismos de corrección de sus defectos, que lo son de funcionamiento más que de estructura. En sus cursos transmite, además de saberes, valores que han contribuido al desarrollo nacional, y en estas horas oscuras pueden ser útiles para remontar las cuitas que padece el país.

¡Feliz centenario!

Cajón de Sastre

En uno de los momentos más críticos de su historia, la agresión a la Universidad por el gobierno de Díaz Ordaz, el rector Javier Barros Sierra dijo: "Lo que más profundamente molesta a los enemigos de la Universidad es el ejercicio de las libertades democráticas de reunión, de pensamiento y de expresión dentro de nuestra comunidad. Ciertamente, la Universidad no ha dado al pueblo todo lo que debe darle, pero su marcha es ascendente y eso no sólo se dice sino que se comprueba diariamente. ¡Viva la discrepancia porque es el espíritu de la Universidad! !Viva la discrepancia porque es lo mejor para servir!". Eran los días del ataque armado a San Ildefonso, de la ocupación militar de Ciudad Universitaria, los tiempos tempestuosos de los canallescos procesos contra cientos de universitarios, de la represión indiscriminada.

Coaliciones en el Edomex

José Antonio Crespo
Horizonte político
Excélsior

No me parece que a estas alturas debamos esperar que el PRI se comporte con principios éticos o democráticos; no está en su naturaleza.

Mientras más nos tratan de convencer los priistas de que no le tienen miedo a las coaliciones, más quedamos ciertos de que, en efecto, le temen a una posible alianza PAN-PRD. Y no sin razón, pues esas alianzas demostraron ser eficaces en tres de los cinco estados donde se formaron, este año. Y cualquier priista sabe que una coalición opositora en el Estado de México bien podría derrotar al candidato de Enrique Peña Nieto, quien ha hecho todo lo que está en sus manos -y lo seguirá haciendo- para impedir que dicha coalición se forme. Y, en caso de formarse, pondrá todas las trabas posibles para evitar que gane en 2011. De ahí que empiece a mencionarse a Peña Nieto como el góber miedoso.

No debiera sorprender ni escandalizar la reforma aplicada en el Estado de México que anula las candidaturas comunes, por más que ha sido una figura de la que también el PRI se ha beneficiado, pero que ahora, evidentemente, no conviene sostener. En todo caso, la aprobación de esa reforma refleja cómo los gobernadores controlan sus feudos y someten a sus "contrapesos" institucionales: como entre el PRI y el PVEM no alcanzaban los votos para aprobar la reforma, echaron mano del siempre bien dispuesto Panal, e incluso de dos diputados de Convergencia, quizá comprados, pues de acuerdo a la añeja sabiduría mexicana, todo lo que en política pueda comprarse con dinero, sale barato.

La reforma electoral mexiquense evoca la que eliminó las candidaturas comunes en 1990 como reacción al frente dirigido por Cuauhtémoc Cárdenas en 1988, quien dio un golpe letal al sistema de partido hegemónico. A partir de entonces, los partidos debían enfrentar muchos más requisitos (es decir, más trabas) para aliarse. Las razones para justificar esta reforma son semejantes a las que se blandieron en 1990: a los electores debe ofrecérseles un programa congruente, no sólo un candidato común con una oferta sin pies ni cabeza. Suena bien, pero esa no es la verdadera razón que motivó la reforma. Hay, pues, miedo de por medio (o precaución, si se prefiere). Pero en política no se trata de tener pantalones o exhibir valentonadas (en el discurso quizá, pero no en los hechos). Se trata de mostrar astucia, pragmatismo, pericia para lograr lo que uno desea, dejando de lado cualquier principio moral (que es un árbol que da moras) o escrúpulo que se interponga en el camino. No me parece que a estas alturas debamos esperar que el PRI se comporte con principios éticos o democráticos: no está en su naturaleza (ni en la de la mayoría de los políticos de cualquier partido, a decir verdad). El PAN ya puso la muestra, y en 2006 gritó a los cuatro vientos que de lo que se trata es de ganar, sin importar cómo. El PRI no siente que él deba ser la excepción a esa regla, no escrita, pero absolutamente vigente en nuestro país.

Dicho lo cual, haré el papel nada agradable de abogado del diablo para una parte de la reforma: en efecto, la figura de candidatura común permite que los partidos que postulen al mismo candidato dispongan cada uno de su presupuesto, fijen su tope de gastos y reciban sus tiempos en los medios de comunicación, generando en esa medida cierta inequidad. El candidato de un solo partido tendría los recursos de un solo partido, mientras el candidato común de varios partidos dispondría de todos esos recursos acumulados. Bajo la figura de coalición, ésta contará con las prerrogativas de un solo partido, con lo que se equilibra el terreno.

Pero hay otros aspectos de la reforma que también contribuyen a obstruir un posible triunfo opositor: se reduce el tiempo de campañas para disminuir las probabilidades de que el candidato opositor se dé a conocer (tampoco quizá se conozca al abanderado priista, pero sí a quien fungirá como su claro promotor: el gobernador Peña). Finalmente, y más preocupante en términos democráticos, es incrementar las facultades del secretario ejecutivo del Instituto Electoral del Estado de México, quien, de manera totalmente anómala, no es nombrado por los consejeros electorales, sino por una mayoría del Congreso (es decir, el PRI y el PVEM). Ahí sí, con más claridad, se trata de desvirtuar la democracia electoral, y al árbitro de la contienda, cargando los dados a favor del abanderado priista contra sus opositores, coaligados o no. Puede, como quiera, formarse una coalición PAN-PRD, pero estará sujeta a posibles trampas y parcialidad del árbitro, fórmula que hoy día a veces resulta exitosa (Hidalgo, Durango), a veces no (Oaxaca, Puebla, Sinaloa).

Los costos de Peña Nieto

Héctor Aguilar Camín
acamin@milenio.com
Día con día
Milenio

Las elecciones del Estado de México del año entrante empiezan a cobrar la importancia nacional que tienen.

Es un lugar común que en ellas se jugará la candidatura presidencial del PRI en 2012 y hasta la misma Presidencia, pues la ventaja en esa carrera del gobernador Peña Nieto es muy grande.

Muchas cosas tendrían que pasar para que se disuelva la ventaja, entre ellas que Peña Nieto pierda las elecciones en su estado el año entrante.

Muchos creen que aún perdiendo esa elección, Peña Nieto seguiría siendo un candidato competitivo dentro del PRI. Pero es un hecho que tanto desde las trincheras del gobernador como desde las del gobierno federal y las filas de la izquierda, las elecciones del Estado de México son vistas como la final adelantada de 2012.

Para limitar los recursos de una posible alianza opositora en contra del PRI, el gobernador y el Congreso mexiquense han emprendido una reforma constitucional que suprime las candidaturas comunes, es decir, que dos o más partidos puedan tener el mismo candidato y registrarlo como tal en las boletas, de modo que el votante pueda votar por el mismo candidato desde su propio partido.

La nueva legislación deja abierta la posibilidad de una alianza de opositores, pero debe ser mediante un acuerdo explícito, con proyecto común, campaña unificada y logo único en la boleta.

Esto reduce los tiempos de televisión y los topes de gasto de campaña que los partidos opositores podrían tener sumando sus recursos a un candidato común.

Sobre todo, mete una piedra al engranaje de las alianzas, pues obliga a los partidos a ponerse de acuerdo en todos los detalles de la campaña.

La medida puede ser eficaz para quitarle recursos electorales a la alianza, pero puede también ordenarla, dándole una causa más clara de rivalidad común contra el PRI.

A Peña Nieto la reforma ha empezado a costarle como lo que ya es: no un gobernador, sino el puntero presidenciable.

La crítica que recibe tiene en efecto rasgos presidenciales. La reforma electoral mexiquense se lee como un indicio de quién será Peña Nieto como presidente.

Y el veredicto de la comentocracia le ha sido tan adverso como suele serlo para los presidentes. Salvo que Peña Nieto no es presidente.

En esta jugada de la reforma electoral puede estarle saliendo más caro el caldo que las albóndigas.