septiembre 23, 2010

'Diario de Juárez' por Paco Calderón



Usted puede salvarlas

Lydia Cacho
Plan B
El Universal

Durante años viajé por México y el mundo para seguir a las redes de tratantes de mujeres, niñas, niños y adultos. Me topé con los humanos más crueles y los sobrevivientes más valientes. Comprobé que la trata de personas, ya sea sexual, laboral o para tráfico de órganos, inicia en la ausencia de educación, la pobreza y la marginación. Además de investigar mafias, descubrí los proyectos más creativos para erradicar esa esclavitud. Hoy, Día Mundial contra la Trata de Personas, quiero compartir algunos. Girl Power trabaja con niñas de entre 4 y 17 años, hijas de prostitutas en la India. Se les dan becas para que vayan a la escuela y cursos de liderazgo, sexualidad y autoestima. Ellas se organizan y van a las escuelas a hablar con otras niñas y niños para decir no a la explotación sexual. Hay que ver la fuerza emocional y las ideas geniales de estas niñas para entender lo que significa la libertad de elegir y el poder de usar esa libertad para transformar el entorno.

Thecode.org trabaja con la industria turística de una decena de países, incluido México. Hoteles y líneas aéreas son entrenadas para detectar, prevenir y evitar el turismo sexual con menores. Además de implementar códigos éticos, las empresas detectan a agencias de viajes corruptas y clientes que buscan viajar para tener sexo con niños o niñas. Sus sistemas para evaluar son efectivos. Hallé personal de hoteles y líneas aéreas, capacitado para detectar trata de menores. Necesitan voluntarias en diferentes países para asegurar que los códigos se implementen.

El Grupo Ecológico de Sierra Gorda I.A.P, en Querétaro no es sólo una inspiración de turismo sustentable. Evita que las niñas y niños emigren por pobreza y abandono hacia áreas rurales en que los tratantes de menores operan para robarles y venderles en otros estados. Su trabajo en educación y agricultura, y sus eco-campamentos educativos son impresionantes. Para quien no se quiere acercar al dolor de las historias de niñas y niños abusados, pero quiere ayudar, la tienda The Body Shop vende productos de cuya venta dona el 100% del dinero a las organizaciones que rescatan a víctimas de trata. Yo atestigüé el impacto de colaboración con ECPAT en Tailandia y otros países.

México tiene casi 50 refugios para víctimas de violencia de género y trata. Muchos están en serios problemas económicos. Si usted quiere ayudarles sólo escriba una carta a sus diputad@s o senadores y exija que se aseguren los presupuestos para refugios para víctimas de violencia en México o entre en http://www.rednacionalderefugios.org.mx. Podemos apoyar, reproducir y proteger estos proyectos, lo que no debemos decir es que no hay nada que hacer contra la trata en México.

La dictadura encubierta

Purificación Carpinteyro
pcarpinteyro@gmail.com
Reforma

¿En qué estábamos los mexicanos cuando el poder político del Estado fue sometido a esta velada dictadura? El letargo profundo inducido por el nuevo opio del pueblo -la televisión- cegó la conciencia colectiva y ni siquiera ahora nos damos cuenta de que, lejos de la independencia que tanto celebramos, estamos bajo el yugo de una nueva forma de colonialismo mucho más peligroso.

En algún momento en el transcurso de los últimos 10 años, los dueños de los principales medios de comunicación masiva dieron un golpe de Estado y tomaron el poder de una forma tan sutil que ni siquiera hoy está sujeto a debate. Vivimos bajo una dictadura que no ejerce su poder mediante la fuerza, sino mediante la propaganda. Y es que, como lo contempló el filósofo francés Foucault, las formas de poder disimulado establecen su autoridad mediante la imposición de un sistema de creencias en el que las ideas cristalizan como correctas o incorrectas, como normales o desviadas.

Los medios de comunicación masiva utilizan la propaganda para imponer verdades irrefutables y conquistar mentes y espíritus. A través de la ventana al mundo que originalmente el Estado mexicano les concesionó, los dueños de las televisoras sólo dejan pasar visiones de la realidad que manipulan conforme a sus intereses, cuya verdad sólo es cuestionada por los herejes de nuestros tiempos, que conforme al nuevo sistema de creencias merecen ser quemados en la hoguera de la moderna inquisición.

Las televisoras manipulan la visión de la realidad, a veces de manera grotesca y casi siempre de forma subliminal. Esta habilidad les confiere el poder de coacción, basado en la capacidad de otorgar recompensas o de retirarlas, en la facultad de premiar, pero principalmente en el poder de intimidar. Así han conseguido someter a los representantes de los poderes políticos y a quienes aspiran a serlo, a medios de comunicación, a instituciones académicas, a formadores de opinión y a muchos otros líderes sociales.

Han vulnerado nuestra incipiente democracia, que, como en una telenovela, es apenas la fachada atrás de la que se oculta un esquema de subastas, mediante el cual, a cambio de la promesa de utilizar a su favor la capacidad mediática que concentran o de evitar represalias, los poderes políticos se pelean por ofrecer a las televisoras la mayor cantidad de privilegios. Así, en la medida en que son capaces de cambiar las creencias de la sociedad a través de la propaganda, las televisoras nos tienen a todos a su merced.

Pero si los poderes políticos surgidos de procesos electorales han dejado de responder exclusivamente al pueblo y se han sometido a un suprapoder autoimpuesto a través de medidas coercitivas, los fundamentos de organización y de gobierno consignados en la Constitución Política mexicana se han quebrantado. En la vida real -no en la que nos quieren hacen creer que vivimos-, hemos dejado atrás la forma de gobierno republicana, representativa y democrática, libre y soberana, para pasar a ser súbditos de una nueva forma de dictadura, la de las televisoras.

Lejos, muy lejos, quedan las preocupaciones relacionadas con la competencia económica. Éste no es un tema sectorial, es un problema de Estado.

En el marco de la legitimidad, los poderes políticos que juraron "cumplir y hacer cumplir la Constitución" están obligados a someter y castigar a las estructuras mediáticas, que distan de cumplir con la obligación de garantizar los principios de libertad, imparcialidad, objetividad e independencia -convertidos en mitos mediáticos-, y que nada tienen que ver con los intereses y necesidades de la sociedad, a pesar de que se esfuercen por hacernos creer lo contrario. Pero los costos asociados con imponer el Estado de derecho son elevados y la naturaleza política de quienes ostentan el poder les impide sacrificarlo.

Ésta es una crisis que destruye los cimientos del Estado, hiere los fundamentos de nuestra democracia y afecta groseramente la soberanía; soberanía que, conforme a la Constitución, el pueblo ejerce por conducto de los Poderes de la Unión, que hoy por hoy, con honrosas excepciones, se encuentran sometidos al poder y los intereses de quienes cuentan con la capacidad de controlar la opinión y la mente de la mayoría de los mexicanos.

Es ahora o no será nunca, elevemos un grito por nuestra independencia, por la defensa de la soberanía del Estado: hagamos pública nuestra denuncia para liberarnos de quienes acaparan los medios de comunicación con la sociedad. Si no, que la nación nos los demande.

Aislados todos frente a una estúpida pantalla

Román Revueltas Retes
revueltas@mac.com
Interludio
Milenio

Luego de que un experimento realizado por una pequeña universidad de Estados Unidos (de América) determinara que las llamadas “redes sociales” son una cosa estresante (ciertos comentarios de la nota periodística son casi cómicos: de una tipa, que se pasa algo así como 21 horas al día hipnotizada por las páginas de Facebook, dicen que “probablemente” tenga una “adicción”, o algo así; ya quisiera yo ver tanto circunloquio si hablaran de un sujeto que estuviera trincando cervezas a lo largo de toda la jornada, sin apenas dormir, como la mujer esa) y que, luego de los ocho días que duró el estudio, los sujetos examinados recobraran cierto porcentaje de su presunta condición humana (por ejemplo, comenzaron a frecuentar a gente de carne y hueso, sin intermediarios electrónicos), confirmo yo que mi prácticamente nula visita a los “sitios” y las “páginas” no es una manifestación de una disfuncionalidad mía, ni tampoco prueba de un extravío generacional, sino una muestra de jubilosa y saludable independencia.

¿Qué ventaja tiene estar al tanto de lo que hace y dice y piensa y opina toda esa gente que, encima, nunca vas a frecuentar en circunstancias amables —en un café, digamos, o en un bar para departir bajo el civilizador influjo de un whisky, un fino, un oporto o un tequila blanco de necesidad—, sino que detectarás en una simple pantalla y con la cual no tendrás jamás la experiencia del contacto directo? ¿Alguien ha propuesto, acaso, que los paseos por el bosque o las salidas al parque sean sustituidos por la visita a alguna página de la internet? ¿No es bonito estar en la playa, con las patas remojándose de veras en agua de mar certificada y comprobadamente real, en vez de mirar imágenes en la pantalla de la PC, por más espectaculares que puedan ser?

Vivimos, paradójicamente, en la sociedad del aislamiento a la vez que aspiramos a construir un mundo de comunicación universal. Salgo corriendo a tomarme un café con un amigo tan físicamente real como la lengua con la que (todavía) puedo hablar.

Marcelo, que sí quiere

Yuriria Sierra (@YuririaSierra)
Nudo Gordiano
Excélsior

Ebrard tendrá la oportunidad de ganarse a ese electorado que no se identifica con ningún partido.

Finalmente lo dijo, como va, sin eufemismos y en forma clara como nunca. Marcelo Ebrard aceptó que para el próximo año estará compitiendo por la candidatura del PRD o, según lo explicó, será el abanderado de una izquierda que no por rigor está en las filas del Partido de la Revolución Democrática o algún otro identificado en esa ala ideológica. Se lo dijo así a Joaquín López-Dóriga y a Carmen Aristegui, en esas horas que siguieron a su IV Informe. Pero será complicado, al jefe de Gobierno del DF le llegará la hora esperada y que quiere ser vista por muchos, ésa, cuando deba separarse totalmente de Andrés Manuel López Obrador. Y en el entendido de que AMLO no soltará la candidatura tan fácilmente, a pesar de que su necedad tenga como único logro dividir el voto, Ebrard tendrá el chance de ganarse a ese electorado que no se identifica con ningún partido, que no ve claro en el PAN, que jura no volver a equivocarse con el Peje o que no le ven a Peña Nieto más que el copete con gel, aunque Ebrard le vea más que eso: miedo, ese que se hizo constar en esa treta legal que logró sacar avante con su Congreso priista en el Estado de México, para taclear alianzas electorales.

Se le avecina un proceso difícil. Hace un par de días, en una entrevista que concedió a mi compañero Enrique Sánchez, reconoció que el pacto hecho con Andrés Manuel no se ha roto, y él espera que las condiciones hagan que, como lo planearon, el mejor colocado en preferencias sea el candidato del partido. Sin embargo, el tema tampoco le obsesiona, él va más a la voluntad de quienes deban elegir que al empeño por ser quien abandera una causa. Pero es, sí, una meta a corto plazo, unos meses más para que su trabajo al frente del Gobierno del Distrito Federal pase a segundo plano y se enfoque en esa lucha por la candidatura presidencial.

Por lo pronto, su labor en la Ciudad de México lo ha mantenido al margen de los escándalos políticos, se ha dirigido más hacia toda esa agenda socialdemócrata que tendría que haber sido resuelta desde que el PRD llegó a la Jefatura de Gobierno del DF. Su gestión ha abrazado causas que han colocado a la capital en el mismo entorno que muchas más en el mundo porque, a la par de los proyectos que impulsan el desarrollo en las áreas donde no lo hay, ha habido otros que no olvidan que se trata de la capital de un país en proceso de inserción a un mundo más incluyente, más completo.

Marcelo Ebrard, a diferencia de sus competidores, porque ayer supimos que también Lázaro Cárdenas Batel tiene aspiraciones presidenciales, según lo destapó un perredista en San Lázaro, Silvano Aureoles, y por encima de sus (des)encuentros con Felipe Calderón, ha sabido colocarle a su trabajo una distancia adecuada a la imagen que hoy tienen el PRD y sus compañeros de "izquierda". Y no es que hablemos de que la de Ebrard es la izquierda que los puristas esperan, pero sí podemos asegurar que la suya ha sido la más neutral, menos radical y necia que cualquiera otra, dispuesta a dialogar con quienes deba hacerlo, sigan o no su línea.

Esa es su mayor cualidad frente a su hoy todavía carnal, ¿o ¿amigo? Lo ha demostrado como jefe de Gobierno, ha sido capaz de llevar la inversión privada local al lugar número uno del país (encuentro con el mundo empresarial de quien AMLO se declara enemigo) y a la par ha revisado temas que son componente único de la agenda del Peje. Marcelo, si bien aún tiene algunos meses por delante al frente del Gobierno del DF, supo posicionar su trabajo por encima de tantos que aseguraban que su carrera política había terminado con aquel episodio en Tláhuac, pero hoy es más presidenciable que nunca y que muchos...

'Caminos de Guanajuato' por Paco Calderón